jueves, 10 de noviembre de 2011

Filosofía aquí y ahora II. José Pablo Feinmann. Encuentro 13: Los posmodernos



Sumario

1 ¿En qué consiste la muerte de los grandes relatos?
2 La historia, ¿un decurso necesario?
3 ¿Cuál es el sentido de la exaltación de los pequeños relatos?
4 ¿Cuáles son las principales críticas que recibe el posmodernismo?


1 ¿En qué consiste la muerte de los grandes relatos?


En este encuentro nos vamos a ocupar de las filosofías posmodernas del baqueteado, manoseado, ultrajado posmodernismo. Cualquiera cree saber qué es el posmodernismo, cualquiera le dice a uno: “mi película es posmoderna”, “yo respondo a una estética posmoderna”, “mi teatro es posmoderno”, “mi actuación es posmoderna”, “en esa galería exhibo mis cuadros posmodernos”, etc. Bueno, tienen suerte. Aquí le vamos a explicar qué es lo posmoderno.

La posmodernidad no tiene un punto de inicio. En principio analicemos la palabra, la palabra acude al prefijo “post”, o sea que la posmodernidad es algo que viene después de la modernidad. ¿Qué era la modernidad? Definamos rápidamente la modernidad: la historia la hace el hombre, es la etapa de la historia fuerte, de las acciones fuertes, de los imperativos fuertes y el hombre se compromete con la historia. Cuando decimos los imperativos fuertes estamos hablando en serio de los imperativos fuertes, por ejemplo: llevados al campo de América Latina e incluso de la Argentina, un imperativo fuerte sería “la patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas”, o “Perón o muerte” o “Patria o muerte”. Ése es un imperativo fuerte. Estos imperativos han cambiado.

La filosofía posmoderna se convierte en una moda igual que el existencialismo, igual que el estructuralismo, y comienza a tener un auge muy potente después de la caída del Muro de Berlín que, a decir verdad, estas filosofías habían prefigurado. El libro iniciático de las filosofías posmodernas es un libro del fenomenólogo francés Jean-François Lyotard que se llama “La condición posmoderna”. En “La condición posmoderna” Lyotard empieza diciendo: esto es un análisis sobre el saber en las sociedades desarrolladas, y, a breves páginas concluye que en las sociedades desarrolladas es en donde se acumula más el saber; al acumularse más el saber, se acumula más el poder. Luego Lyotard tiene otro libro que fue comprado por muchos en la década del ’80 porque decían “aquí me aprendo la posmodernidad”, porque se llamaba –y en esto fue bastante maligno Lyotard- “La posmodernidad (explicada a los niños)”. Y el libro era espantosamente difícil, así que muchos de los que lo compraron lo llevaron de nuevo a la librería o lo tiraron por algún lado.

En “La posmodernidad (explicada a los niños)” Lyotard tiene un texto muy importante, axial, que se llama “Misiva sobre la historia universal”. Ahí va a enumerar los grandes relatos que se han impuesto hasta ese momento en la civilización occidental y va a decretar la muerte de los grandes relatos. De aquí, apresuradamente, muchos artistas, muchos cineastas van a deducir: “han muerto las historias, han muerto los relatos, han muerto las tramas, no narremos más”… apresuradamente. Pero, bue’, así ocurrió y nos hemos ligado bodrios inaguantables en los que no pasaba nada; no tiene por qué pasar algo en una película pero, si pasa algo, mejor que pase. Está bien, uno puede ver una película en la que no pasa nada pero no puede ver 10 quizás. La cuestión es que de postulaciones como “la muerte de los grandes relatos”, se crea una estética posmoderna que dice: “los relatos han muerto, las historias han muerto, no se puede narrar, las tramas han muerto”. 

Entonces, ¿qué significa esto de la muerte de los grandes relatos en Lyotard? Lyotard dice que hay 4 grandes relatos: el relato cristiano, que es el relato en el cual Dios manda a su hijo a sufrir y a morir por la redención de los hombres. Esa muerte genera la promesa divina. La promesa divina expresa, justamente, la promesa de que todos los hombres encontrarán el reino de los cielos y habrá entonces un espacio de plenitud. Este espacio de plenitud lo prometen todos los grandes relatos. El segundo gran relato es lo que Lyotard va a llamar “el relato marxista” que es un relato que Lyotard tiene mucho interés en hacer picadillo. Vamos a ver si lo consigue.


2 La historia, ¿un decurso necesario?


El otro gran relato al que Lyotard va a criticar y a tratar de destruir ya lo había hecho Michel Foucault. En realidad –voy a decirlo claro- yo creo que los posmodernos agregan muy poco a lo que había dicho Foucault, Lévi-Strauss, los estructuralistas, Louis Althusser, etc. Pero bueno, adelante, vamos a ver que hay cosas muy interesantes que dicen. 

Lyotard toma el gran relato marxista de la historia que lo hemos visto anteriormente. Esquemáticamente, consiste en  que la burguesía liquida al feudalismo y de la burguesía surge el proletariado y el proletariado derrota a la burguesía y establece el Estado de la plenitud. Aquí vemos de nuevo que el gran relato de la historia lleva a un nivel de plenitud en el cual ya no hay padecimientos. Es una promesa el gran relato. Es una promesa acerca de un destino inexorable de la humanidad de llegar a determinado momento en que ya no va a haber injusticias ni padecimientos.

El otro gran relato que analiza Jean-François Lyotard es el relato del Iluminismo, es el relato de Las Luces. El relato del Iluminismo, nosotros lo vimos también –son filósofos de segunda categoría en realidad, pero bueno, sigamos adelante. El relato del Iluminismo es aquel que con el surgimiento de la divinidad de la Razón durante las filosofías de la Revolución Francesa iniciadas por Kant y los Enciclopedistas, pone a la razón como Diosa de la historia. Entonces la Divina Razón va a ser la que va a llevar a todos los hombres a un mundo de profunda racionalidad en el cual ya no va a existir la irracionalidad. Este es un relato del triunfo del capitalismo. Este racionalismo capitalista es el que anuncia la burguesía capitalista del Iluminismo. 

Hay un relato capitalista que está basado en la economía. Está basado en el avance incontenible de la economía que implica una prosperidad para todos. El relato capitalista esencialmente dice que vamos a llegar a un momento de la historia en que la prosperidad va a ser para todos. Este es el gran relato capitalista.

En suma tenemos los 4 grandes relatos que Lyotard analiza. ¿Qué es lo común a todos ellos? Lo común a todos ellos es que expresan una visión teleológica de la historia. La palabra griega thelos implica “fin”, “finalidad”. Teleología es el estudio de los fines, o sea, que tienen una característica teleológica quiere decir que van hacia un fin. Estos grandes relatos de la historia marcan una teleología inevitable de algo que inevitablemente se va a cumplir, esto es una teleología: algo que va hacia su fin y no puede sino cumplirse. Estas son grandes interpretaciones de la historia para legitimar siempre algo. El gran relato marxista, ¿qué es lo que legitima? Legitima la revolución del proletariado. Es esencial para llegar a la plenitud de la sociedad sin clases. El gran relato capitalista, ¿qué es lo que legitima? Legitima la economía capitalista, de libre mercado, que es lo esencial para llegar a un estado de plenitud en el que va a alcanzar para todos. El relato Iluminista lo que legitima es la razón: vamos a llegar a un estadio racional en el cual todos vamos a ser plenamente felices. 

Estos son los grandes relatos y que están basados en lo siguiente: la historia tiene un devenir, un decurso necesario, la historia marcha necesariamente hacia un lugar de plenitud. Entonces hay aquí una interpretación metafísica de la historia. Metafísica quiere decir que dentro de los hechos históricos hay algo que se está expresando, que se está desarrollando, internamente a los hechos históricos, ésta es una interpretación metafísica. Porque lo que está dentro de un hecho no es físico, es metafísico, está más allá de lo físico, entonces son interpretaciones metafísicas de la historia contra las cuales Lyotard y todo el posmodernismo –y yo creo que, en este sentido, con gran sagacidad y con gran acierto- van a embestir.


3 ¿Cuál es el sentido de la exaltación de los pequeños relatos?


Esta muerte de los grandes relatos qué es lo que implica, implica que hay pequeños relatos. Lo que va a postular la posmodernidad es el “no relato”, que es lo que en estética teatral, cinematográfica, narrativa o en música se ha utilizado. Voy a dar un ejemplo muy atractivo de la música del “no relato” que prefigura las estéticas posmodernas. Si las estéticas posmodernas hablan de la muerte de los grandes relatos, de la exaltación de los pequeños relatos o –en última instancia- del “no relato”, hubo un músico norteamericano que hizo una pieza absolutamente memorable que todavía se la sigue interpretando o se la tiene como el epítome de la música contemporánea. El compositor John Cage compuso una obra llamada 4’33” que consiste en lo siguiente: está el teatro lleno, hay un piano y hay un reloj sobre el piano. El pianista viene, se sienta, no toca el piano, mira el reloj, y cuando pasan 4’33’’ se levanta y saluda al público. El público aplaude y esa ha sido la sonata de John Cage en tres movimientos titulada 4’33’’.

La idea es absolutamente genial. Como idea genial se agota en sí misma pero es la idea del “no relato”. Es lo absoluto del “no relato”. Ahora, lo que van a hacer los posmodernos es que a la muerte de los grandes relatos le van a oponer la exaltación de los pequeños relatos. Entonces surge una fragmentación de la historia. Un caleidoscopismo. Y a esto Gianni Vattimo, un filósofo italiano que hace poco estuvo en la Argentina y que viene con cierta habitualidad a hablar de distintos temas filosóficos y de algunos temas personas que a mí, por lo menos, me importan un pito. Pero bueno, a él le gusta mucho hablar de eso. Prefiero que hable de temas filosóficos. Gianni Vattimo va a proponer una filosofía del dialecto. Como es un buen italiano, Italia es una hermosísima tierra y está caracterizada por una serie de pueblos y en los distintos pueblos hablan distintos dialectos. Entonces lo que dice Vattimo es que la historia es como el dialecto, son distintos dialectos que tienen que comunicarse entre sí pero no hay un gran dialecto como había en el gran relato. No hay un gran relato, hay dialectos, hay montones de dialectos que establecen comunicación, a veces se entiende, a veces no se entienden. Esa especie de fragmentación, de caleidoscopismo, de multiplicidad dionisíaca es la historia, porque la historia para los posmodernos –como para Foucault y para Nietzsche- es una multiplicidad de hechos. No es una historia única que se desarrolla dialécticamente como en Hegel y en Marx. Es una multiplicidad de hechos que cada uno tiene su centro en sí. Esto es muy importante y es muy valioso. Porque todo esto va a dar lugar al multiculturalismo, al respeto por los géneros diversos, al respeto por las etnias diversas, al respeto por todas las minorías, las minorías sexuales, las minorías raciales. Es por esto que Vattimo viene a la Argentina y como el posmodernismo tiene un enorme respeto por la particularidad, por la singularidad que él expresa que es la de su condición gay, habla –para mí- excesivamente de su condición gay. Pero él tiene todo el derecho del mundo de hablar de eso que para él debe ser muy constitutivo.

Efectivamente, esta multiplicidad da lugar al multiculturalismo. Respetemos al feminismo, respetemos a las mujeres, respetemos a los negros, respetemos a los gays, a las lesbianas, a todo lo que sea distinto. Hay una estética de la diferencia. Hay una exaltación de lo diferente. Y esto también está expresando la democracia liberal de mercado. No es casual que estos filósofos surjan y tengan un éxito poderosísimo luego de la caída del Muro de Berlín y también antes como preanunciando el triunfo del neoliberalismo. El mercado es una pluralidad de intentos dentro del campo económico. El mercado se ordena a sí mismo y la democracia es la pluralidad por excelencia en la cual todos los sujetos políticos de la democracia valen lo mismo y deben ser todos tratados con el mismo valor. Todo esto es un amplio movimiento que tiene que ver con la economía, con la historia, con el feminismo, con el respeto a los modos de sexualidad diferenciados y con el multiculturalismo que en este momento reina en las academias norteamericanas. 

Nosotros ya volvemos.


4 ¿Cuáles son las principales críticas que recibe el posmodernismo?


En verdad, no estamos diciendo todas las cosas que querríamos decir pero vamos a profundizar y desarrollar muchos de los temas que hemos tratado más adelante. Por ahora estamos dando lo que consideramos esencial, lo que no puede no ser dicho de entrada pero hay análisis que vamos a hacer más adelante como el análisis que hace Foucault de “Las Meninas” –por ejemplo-, que es fundamental, el análisis que hace Baudrillard y Vattimo. Queremos entrar en ellos. Pero tenemos tiempo porque esto no va a terminar aquí. 

¿Qué es la crítica que se le puede hacer al posmodernismo? Las críticas más contundentes que se le han hecho es la de una excesiva deconstrucción de la historia. El posmodernismo deconstruye la historia porque también se hermana con Jacques Derrida, el campeón de la deconstrucción. Y Jacques Derrida es un discípulo directo de Heidegger y en Heidegger está el concepto de destrucción. Todo esto viene de Heidegger. Por eso Heidegger es el filósofo más importante de la filosofía contemporánea, porque los ha marcado a todos, porque le han robado todo a Heidegger. El concepto de deconstrucción viene del concepto de destrucción heideggeriano. Y como verán, lo que hacen los posmodernos es deconstruir la historia, partiendo de la totalización de la historia que hay en Marx, que hay en Hegel e incluso que hay en la “Crítica de la razón dialéctica” de Sartre (que es un monumento genial a la destotalización de las totalizaciones - o sea que habría evitado la necesidad de la deconstrucción). Pero la deconstrucción viene para mostrar que la historia está absolutamente fragmentada, la historia es como un caleidoscopio, la historia es una multiplicidad. Entonces nos preguntamos: ¿cómo vamos a transformar la historia si la historia es un caos vertiginoso de multiplicidades que no podemos comprender? (porque esas multiplicidades terminan por marearnos).

Lo que uno les dice a los posmodernos es: bueno, chicos, paren la pelota. Acá hay que hacer, aunque sea, síntesis parciales. Acá hay persistencias históricas. No hay una linealidad histórica pero evidentemente hay persistencias históricas, hay conexiones históricas, hay síntesis históricas y –como diría Sartre- hay totalizaciones históricas que se destotalizan y que dan lugar a otras totalizaciones que también se destotalizan. Y la historia es un juego constante de totalización, destotalización, retotalización. Es muy compleja la historia, por supuesto, la historia está ocurriendo en América Latina, en Estado Unidos, en Europa, en el Islam, etc. Y el golpe al posmodernismo se lo da justamente el imperio que ampara a las academias en las cuales el posmodernismo triunfa: el imperio norteamericano, con la idea de la globalización.

De pronto, un día, los teóricos del Pentágono amanecen y dicen: muchachos, el imperio necesita globalizarse. Y alguno dirá: eh, pero los posmodernos se van a enojar porque los posmodernos están hablando constantemente contra la idea de una globalización, están exaltando lo fragmentario, de ahí deducen el mercado, de ahí deducen la democracia liberal de mercado… No, no, no. Hay que globalizar, esto es un imperio y necesitamos globalizar. Pero, lo peor, es que hace su aparición en la escena el -hasta ahora- malo de la película: el Oriente. Hegel había dicho: el Oriente va a dormir, siempre, eternamente, su siesta, porque está fuera de la historia. Sin embargo, de ahí, de ese territorio negado, desconocido para Occidente, llega el atentado a las Torres Gemelas. El atentado a las Torres Gemelas barre con la fragmentación posmoderna porque establece un acontecimiento universal, porque expresa que hay hechos que son universales. Ahí la diversidad, la fragmentación, la caleidoscopización murió: hay un hecho universal.
Entonces, los posmodernos empiezan un eclipse ya sin retorno, salvo en algunos que más o menos quizás duren pero el siglo XXI acaba con ellos, porque el siglo XXI lo que está mostrando es que el belicismo necesita totalizar. Y que la lucha es lucha de civilizaciones, tal como lo dice Samuel Huntington en su libro “El choque de civilizaciones”. Si hay choque de las civilizaciones nosotros tenemos, en principio, las dos civilizaciones que Huntington plantea: el Islam y el Occidente. Lo Uno y lo Uno. Y aparecen los fundamentalismos. Los fundamentalismos son la negación de los pluralismos. Todo fundamentalismo es la exaltación de “una verdad”. El fundamentalismo islámico es la exaltación de la palabra de Alá y el fundamentalismo Occidental es la exaltación del cristianismo Occidental, de Dios. Y Bush en una de sus frases más excepcionales dice: “Dios no es neutral. Dios está con nosotros”. O sea, hay un exceso de religión bélica en el siglo XXI. Murieron todas las pluralidades. Hay fundamentalismos religiosos por todas partes, todos están armados con bombas atómicas, resurge China, resurge Rusia, Pakistán, Corea, tienen bombas atómicas. Hay una multipolaridad nuclear pre-apocalíptica. Así yo califico a este momento de la historia. Lamento que no sea una visión muy optimista, pero tampoco podemos regalar caramelos.

Este momento es un momento en el cual cualquiera puede apretar un botón. Ya no es la Guerra Fría, la bipolaridad: la Unión Soviética y Estados Unidos. No. Hay un montón de irracionales, imprudentes, armados hasta los dientes con ojivas nucleares.

Vamos a profundizar todo esto, sobre todo la entrada en el siglo XXI. Este choque de civilizaciones y el terrorismo. El terrorismo es un tremendo totalizador.



Podés ver o descargar este Encuentro de aquí.



         
  

3 comentarios:

  1. ciertamente, Feinmann tiene la virtud de hacer fácil lo intrincado, de hacer comprensible lo difícil. Quizás, en algún momento, se pueda decir que peca de esquemático, pero en el tiempo y el espacio disponible realiza un gran trabajo. Saludos desde Venezuela.

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  2. ciertamente, Feinmann tiene la virtud de hacer fácil lo intrincado, de hacer comprensible lo difícil. Quizás, en algún momento, se pueda decir que peca de esquemático, pero en el tiempo y el espacio disponible realiza un gran trabajo. Saludos desde Venezuela.

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  3. Entonces en que consiste la posmodernidad?

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