sábado, 29 de mayo de 2010

Onírico

Mientras presionaba el acelerador lo suficiente para que Jorge se perturbara un poco en el asiento del copiloto, enunciaba la frase clave: Te lo digo, güevón. Esto de los sueños es así, te juro que ahora, por el solo hecho de pensarnos aquí los dos, en esta situación quimérica del auto y el velocimetro a 190, ingresamos al mundo onírico. Intenta nada más contorsionarte o subirte a un arbol acá adentro, llamar a un animal muerto o revolcarte en un lecho de rosas. Te apuesto que cantamos mejor que la Piaf y que nos salen así de fáciles unos pasos de lambada, hasta te pondría peluca rubia para la ocasión. El cigarro se consumia en los dedos de Jorge, teñido en la boquilla por el púrpura suave del vino tinto. Con un ademán desafiante lo lanzó por la ventana sin acabarlo, como para sumarse al sueño en un acto aniquilante, que lo desenmascarara. Se rascó la cabeza con una sonrisa, sacó la lengua, risueño miró al reflejo de los ojos en el espejo y dijo sin más: pruébalo. Se encontraron perseguidos por un par de minutos de silencio. El uno confundido, el otro triunfante. Por un momento la radio se silencio también. Ahí esperaron que diera el verde, compartiendo varios tragos de la caja de vino y encendiendo otro cigarro. Luego, mientras presionaba el acelerador lo suficiente para que Jorge se perturbara otro poco en su asiento, se vieron adelantados por un tren de caracoles, las palomas del parque volaban de espalda, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban y los soldados en la primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Nunca más hablaron del asunto..

viernes, 28 de mayo de 2010

Nada Personal

Iba a decirte que te quiero, que te pienso y que quiero conocerte más.
Iba a decirte que te necesito, que me siento mal sin ti, que me siento sola.
Iba a decirte que me molesta no verte todos los días.
Iba a decirte que me encandilas, que me excitas, que me calientas, que me provocas.
Iba a decirte que te recuerdo, que te imagino.
Iba a decirte que cuando camino por la calle siento montones de olores, y que la mayoría de ellos me recuerdan a ti.
Iba a decirte que cuando leo algo voy relacionándolo todo contigo.
Iba a decirte que me molesta saber que existes, y que andas por ahí sin mí.
Iba a decirte que es insoportable que no estés aquí.
Iba a decirte que te vinieras para acá.
Iba a decirte que me avergüenza decir estas cosas.
Iba a decirte que emborracharme es mucho más fome cuando no estás.
Iba a decirte que me fascina el recuerdo de tu espalda.
Iba a decirte que me parece que sin ti nada de esto tiene demasiada importancia.
Iba a decirte que sería mucho mejor saber que te voy a ver en el corto plazo.
Iba a decirte eso, y un montón de otras cosas.
Iba a decírtelo varias veces.
Pero me di cuenta que, tanto como te lo puedo decir a ti, se lo puedo decir a un montón de otras gentes.
Pero me di cuenta que puedo decirle muchas cosas a mucha gente.
Pero me di cuenta que si estuvieras disponible para mí, no iría.
Pero me di cuenta que nada tiene demasiada importancia, de una u otra forma.
Pero me di cuenta que me fascina el recuerdo de un montón de espaldas, y de abdómenes, y de omóplatos, y de ombligos.
Pero me di cuenta que cuando estás todo es igual de fome.
Pero me di cuenta que no me gustaría nada que invadieras mi espacio.
Pero me di cuenta que todo es insoportable.
Pero me di cuenta que me molesta que mucha gente ande por ahí sin mí.
Pero me di cuenta que cuando leo todo se va relacionando con todo.
Pero me di cuenta que hay muchos olores que me recuerdan a mucha gente.
Pero me di cuenta que pienso en mucha gente, que recuerdo a mucha gente, que imagino a mucha gente.
Pero me di cuenta que me avergüenzo hasta de mi inconsciente.
Pero me di cuenta que vivo encandilada, excitada, caliente y provocada.
Pero me di cuenta que me molesto todos los días.
Pero me di cuenta que amo a muchos hombres y mujeres, que a casi todo el mundo quiero conocerlo más.
Pero me di cuenta que necesito a mucha gente, que me siento mal casi siempre.
Pero me di cuenta que igual me voy a sentir sola.
Y me di cuenta que a ti igual quiero decírtelo.
Y, además, te voy a decir que es raro que, habiendo tanta gente en todas partes, yo quiera decirte esto sólo a ti.
Y voy a terminar diciéndote que me da lo mismo sonar así de melosa.

jueves, 27 de mayo de 2010

La vida, muchachos...

quiero decir, que si uno no vive, no disfruta. Si disfrutar es lo que hace la vida algo bueno, entonces hay que vivir. Y si mantenerse vivo es la única forma de vivir una buena vida, entonces lo más importante para mantener una buena vida es no morir. Y si uno se muere una sola vez, así como uno nace una sola vez, entonces no hay posibilidad de equivocarse. O sea, que de los errores no se aprende.


miércoles, 26 de mayo de 2010

(sin titulo)

Hystérical la orbe el día en que. Saltan los hombres sobre los trampolines, bajan los gordos por el resbalín. Me resbalo, me tropiezo. Miento. No sé lo que digo. Veo hombres negros, veo niggas. Tengo la vista a veinte centímetros de mis ojos. Me rasco la mente, me la soplo. Peso. Peso mucho. Me acuerdo de un trabalenguas que dice: "La vaca parió un ternero por el agujero de más abajo. Carajo, -dijo el ternero- si no me agacho, me cago entero". Me driblaron unos estornudos a cambio del guante. El día se oscureció pero más tarde salió el sol para esconderse de nuevo. Mi tía Alicia lee. No hay un solo gato, pero están todos locos.

martes, 25 de mayo de 2010

Campanita gritona de insoportable Sion de babero:

Azul marino, las vueltas de la vida, la luna caminando sobre los calendarios desechos por la esperma. A la niñita se le perdieron esas zapatillas con luces rojas que se encienden cada vez que pisa el talón y estándares de plaza de armas hacia la liberación de los fusiles, las banderas con estrellas, quiero pensar que el baño se alejó porque de lo contrario Alejo y el río Kipling de la vida, qué pretenciosa, sí, pretenciosa, ególatra, auto referente, el currículum vitae del futuro enmarcado en el miedo y desazón de las efes, relojes de bolsillo. Taratanes de conciencia, se idolatra. No quisiera sentir aquello que hace trasnochar los días por encima de las costillas y las cosquillas, pero no negaré que se me hace difícil acostumbrarme al blindaje éste, asumo que estaba harta del rubiazgo real, pero son llorones los post-operatorios y los sueños premonitorios. Los botones se sobrecalientan afuera del horno y el Tao Te King no tiene ni un ápicito de culpa putaine por el efecto invernadero de las Pragas invadidas. En paréntesis, igual pulentos los revisionistas. Tata... se me molió el collar. Snif, mamér petit chanson, no me digas nada sin avisar que lo vas a decir, mirá-mirá que amigos míos son los del cuchillo de hoy y con una llamada tu clóset se llena de arañas.

lunes, 24 de mayo de 2010

El Árbol Liviano

Quisiera pasar la tinta sangrienta por encima de tus cicatrices de locura, sudor y culpa. Yo he tenido noches enterradas, cuchillos a lo largo de mis pieles alcohólicas, planetas de ciento veinte universos tan diferentes como efímeros. Han sido artificiales y han sido anárquicas las peleas contra dios padre todopoderoso, pero pude encontrar la llave para todos los cerrojos en un cuerpo y una respiración, perderla sería deshacerme en el aire, hacerme vaho en una pared quebrada por golpes de colibrí. Yo quise destrozar Auschwitzs y raccontos del suelo empobrecido, pero ahora que escucho la música de una voz que tartamudea pidiendo a gritos ser oída por Roscharch maltrechos, cantando la canción más triste que se puede cantar entre llantos de madera y camillas sin ambulancias, no puedo dejar de acordarme de los camellos sobre salmos quemados por seguidores de molinos escondidos, y sentir la nata revolviendo mis arterias como la primera vez que pisé el rumor blando de los bastardos sin amor. Nunca pretendí la pretensión, ni aprender francés ni ser universitaria, pretendí cazar mariposas para regalarlas a las azafatas cansadas, a los sacerdotes en celo, a los colegiales que tararean sonatas románticas sin tener idea de revoluciones ni paz. Si me siento ahora es porque quiero regalarte algo de lo que pueda tener, ni esperanza ni felicidad, ni apellidos ni aires puros, sólo la palabra mesiánica, la que ensalza el licor de la derrota cuando es necesario secarse de páncreas y pulmones para subir doce Jerusalenes y darse en la espalda con espinas ajenas, maldiciendo los errores, rogando a los brazos mezquinos el arrepentimiento de las verbenas ausentes y esperar el regreso de las cuerdas de los relojes mientras oyes el canto infernal de las cajitas musicales.

domingo, 23 de mayo de 2010

Egos: La delgada escala que se derrite con un gemido:

Yo sólo sentencio dudas. Opino su decadencia porque me da miedo pensar que es cierta y, lo que es peor, constante. No opino la felicidad, porque el fracaso oscila pendularmente de ciudadano en ciudadano y se reparte como una hostia mascada, la paz del Señor, una mano, dos manos, seis mil millones de manos. Yo hablo por mí, escribo por mí. No redacto declaraciones de principios ni manifiestos de ismos intrascendentes. Yo respiro por mí y lato por mí. Al menos por mi cuenta y con el singularmente solidario fin póstumo de que ese mí sólo es mí porque Ella/Él, destacando la mayusculidad de la palabra viva. Los paras, los comos, los ques, son todos motivos conceptuales adheridos a la circunstancia que les da un nombre impropio. Soy consciente del anonimato vil y del estado inerte de los cuerpos vibrantes cuando están apilados todos en una ciudad, que aunque caminen y trabajen, sólo están produciendo el nitrógeno que se entuban a los bronquiolos. Sé también que hay cubículos y escalafones y Sus Majestades y mendigos ebrios, sin embargo cuando salgo (todavía no sé si me elevo, me entierro o simplemente salgo como quien yace ausente en sus labios y en su ropa) desnuda y de su mano, verdaderamente es posible ver ajena la maquinaria metropolitana, mezcla monocorde y homogénea, bien parejita y perfectamente revuelta por el dedo del dios minor que se han creado a falta de uno real, a falta de universidades universales y universalistas, de esvásticas, hoces, martillos, Kalashnikovs, mayos y sonrisas codificadas con la palabra más tiernamente ilusa: esperanza. Los escritores malditos no pueden escribírsela en el pecho, quizás porque hace rato ya no existen escritores malditos. Esa casta se extinguió cuando la belleza cambió de cuerpo y de color. Mientras que la Gran Muralla sigue viéndose cada vez desde más lejos, yo continúo no estando, justificada por la ausencia gravitacional de Ella/Él (siempre nueva/o. Delgada/o palabra para tan plena existencia), y siguen empañados los espejos de los baños, no precisamente por el vapor de la ducha de espasmos, sino por la vacuidad invisible del espacio en que hemos estado.

sábado, 22 de mayo de 2010

Hermita nostalgia:

Se levantan trajines desde el argento al décimo octavo bombón rioplatense, nadie se raja pensando en las laringes calcinadas, solamente evacuamos los arsenales destruidos cuando todo está en llamas, y si es el instante preciso de dar la mano para despedirnos, entonces el etanol sobra, y el rol del tributo también. No sé qué le toque a la persona individual que puebla mis arterias, salvo lágrimas de sal hebrea. Quisiera brindar por el pasado, aunque me arrepienta de ciertos momentos, aunque a las barbudas primaveras no les baste la delicadeza cuando nos abracemos con voz póstuma de raulí en baúl. Cómo conjugar el verbo ser en la línea total del acabóse premeditado, sin lucro ni poesía ni armisticios sinceros. Cómo entender la muerte de una etapa si los nervios me atan las manos a los pies de mi cama para que no me escape a la ducha de pastillas cada medianoche cual sonámbula caricaturesca que añora un réquiem feliz en presencia de todos los que alguna vez nos miramos a los ojos queriéndonos decir "tú eres parte de mí". Es lamentable que se agote la duración de las cintas cuando no nos supimos envolver en cajitas felices que partieran volando rumbo al cercano lugar perdido en la inmensidad contraria de nuestros deberes olvidados. Disculpad la tardanza, pero vuestras voces son hoy llagas en el órgano aquél del que habla el atemporal y de vez en cuando compleja amiga mía.

viernes, 21 de mayo de 2010

Tu santa belleza

¿Qué contarte de nuevo hoy

que no se vea viejo mañana?

si todo cuanto ocultas

es visto en el Universo

como grandes espirales

que explican cada regreso.


Si los poetas se mueren

de tanto buscarte niña

y el verso perfecto esconde

la porfía del silencio:

o sea: tu santa belleza.





Tu luz por la mia

tu enamorada algarabía

que te había dicho

que mejor vinieras

en el día


que era de tiempo

cuestión de tiempo

tu presencia


que en medio del viaje

cuan bicho hambriento

te había buscado


que era de suerte

de orfebrería

tu luz por la mía




Pensaba en decirte

Y en el intento

Decirme


Quería tal vez encontrar la forma en que Nada

Ni distancias

Me distrajeran de ti


Focalizar, hacer foco, enfocar…

En cada detalle

Para luego vomitar libremente tu Todo

Como si fuera tan fácil intento;

Como si… claro, puedo hacerlo a mi modo


Si tus morenos ojos me miraran de cerca

Verían qué cansancios parecidos se juntan

Y cómo la lluvia me limpia el cabello

Para luego admirarte por lo lejana

Admirarte en la palabra… esa búsqueda tan digna

Tan niña y tan altiva

Y, a la vez, ese detalle de tu barbilla

Que levanta el ánimo de cualquiera

Que apunta hacia la voluntad

Que te empuja día tras día hacia el viejo trabajo

Y a los movimientos cotidianos

Y tantas veces tan cotidianos que asustan… que encarcelan…


Pero no puedo sino admirarte

Y desde el nadie que habita mi decidida voluntad

Admito no ser sino el Absoluto más detestado

Y el Extremo más compañero

Pero, en los detalles en que me equivoco, allí estás

Recordándome que puedo hacer algo más que señalar juzgador

Recordándome que la palabra te acaricia como puede llegar

Recordándome que no soy sino el comienzo de lo que en este momento piensas.




jueves, 20 de mayo de 2010

Santyago de la Nª Extremadura:

A veces, sin motivos, las heridas que nunca tuve sangran mis lágrimas resecas. Todo está en los fenómenos de disolución, en los imanes y las capas. Todo en el argón porcentual, en los perros muertos que caminan en el aire, esparciendo entre nariz y nariz la plaga del desgobierno, de la destrucción identitaria. Así es como cada uno se entrega de piernas abiertas a su ídolo unipersonal, y forman entre todos un pentágono irregular que no sirve para invocar ni al maquinista de los empleados del Infierno. Y en una pesadilla partida por la mitad, de esas que se tienen como siesta póstuma en la sala de espera, vi a mis amigos con la cara pintada de negro, disparándole a tótem amazónicos, sonriendo el hedor ajeno de sangre y estrellas. Desde la cocina, una voz me había llamado; el pan se había desmantelado frente a la cara de la muerte, y el Tour sin bragas fue más rápido que las centellas de cementerio. Menos mal que del error a la queja que destroza tormentas, hay una brecha cautivante que salva la mirada de besos sin migas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Trifasico

Primero un Monte verde espera,

segundo un umbral alado cierra tu novela,

tercero te espera un Mundo y explicas,

luego descansas,

luego vuelves a casa.



En medio de tanto oprobio, un Norte,

de tanto cruzar miradas, un Porte,

de esperas y embarazadas, tú apuestas,

de lo que queda: la mitad es para ti.



Y el pequeño ruiseñor que hace su presencia,

y el mundano dictador que mira arrepentido,

y el salario aparcador, el que estaciona en tu puerta,

y el niño espía que te condena a ser canción.





Tres columnas y más

El sin sentido El deber haber La cultura proletaria

una vez aclarado la esperanza la casa obrera

doble oscuridad es la espera el futuro


El velo sordo La abundancia La retórica diaria

opaca tu centro compartida el maíz

te condiciona doble satisfacción el cielo canción


El niño espera El semillero ciego Una mirada cierta

la madre llora una vez planta un abrazo

hace familia vida justo





Trabaja en tradicion

Parece ser que todas son obligaciones. Pero las obligaciones autoimpuestas que gustan dejan de ser obligaciones. Tal vez, al principio eran obligaciones pero ya no. Como lavarse los dientes. Lo mismo pasa en el trabajo.


Si tu trabajo coincide con tu misión, muchas veces notarás que no parece trabajo. Parece que fuera otra cosa. Aún lo forzoso deja de ser forzoso. La mochila se aliviana infinitamente. Aún el trabajo es coincidente con el placer.


El tiempo es cíclico. Las crisis atraen a los clásicos. La imposibilidad de comprensión llama a las viejas voces para que regresen al ruedo del sentido. Trabaja en tradición. Retoma esas viejas voces que son congregadas por la época que vives. Sobre esas voces nacerán nuevas voces.





Todo se parece a nada

Trabaja los siempre eternos sonidos

encumbra, lo olvido, por sobre el quejido.

Desgarra la fuerte alcurnia del nido,

hazte padre volador, hombre aterido,

siembra coyuntural y profana.



Tibio dulce ruiseñor

hembra olvido de ser

saco de todas tus vanidades

calentador, cadalso, sabia,

ben hur, huerta, cansada,

bien de amor; árbol profano y seco.


Si la historia fuese contada por el cielo

todo sería un desde arriba

pintado de largas noches y sus estrellas

todo sería un Sol enorme y fatal

verano de veranos, eterno sol, eterno tibio.



Si la historia se diese cuenta del olvido

de la parte tapada por la manta

que tu ignorancia llama gobierno

y todo lo demás llama farfalia.

Y nada que me miras…

Y poco que me abarcas…

Y que, al fin de cuentas,

todo se parece a nada.






¿Te has mirado al espejo?

Miércoles, Jueves,
y semanas enteras,
yo te he esperado.
Me ves y te haces la sonsa
no me querés ni engañado
preferís andar de gira
silbando con los de abajo.


¿Te has mirado al espejo?
Pareces un gaucho maula
no te acercas a la cana
por miedo de caer preso,
acaso porta sahumerios
de esos que tanto te gustan
le ponen freno a la junta
que es mala para tu chacra.



¡Ahijuna! Madre del Cielo
mejor que viniste a tiempo
ya le decía al pendejo
que es querible, no lo niego,
que se volviera a tus brazos,
que encontraría consuelo.

Te guardas

Mejor un día me guardo.

Me quedo quieto,

en un lugar,

quieto.


Y me escondo de tanto simulador encubierto,

y tanta fuga prevista,

me muevo desde los sin fines del infierno,

hasta la parte chata, la parte niña,

la parte helada; tu parte.


He descubierto la forma de simularte:

sacarte la pena y la decencia,

alejarte de todo lo malo,

todo lo oscuro,

todo lo sabio.

He descubierto la forma de hacerte hacer.

He descubierto la forma de hacerte santo.





martes, 18 de mayo de 2010

Alguien huyó del pelotón de fusilamiento:

A los perdedores los consagra la determinación. Cuando se descubre que se es Nadie (y lo digo en impersonal) probablemente se destaca el Gran Paso, el cambio de línea. Las expectativas se derrumban, entonces la posibilidad de ascenso como sensación, aumenta. Pero es necesario estar absolutamente convencida de que el fracaso ha teñido de negro la sangre que llega al cerebro. El problema principal de los que salvan ilesos de las caídas de los puentes, de los bombardeos de sal, de las detenciones por sospecha, es que siempre queda la duda de si Norman Bates los persigue aún. Por mientras, en el auge adolescente de las vidas con generacionales, la convención de felicidad no pareciera existir. Hay una disgregación bastante grande, un desorden sin propósito, un irrestricto ánimo de aplastar y aplastar. Cuando a mí me dibujaron el reconocimiento como aplausos desnudos en una sala donde el idioma predominante no era el de mi natalidad, me di cuenta de la belleza que tiene el saberse menor, el que lo sepan a una, no digo normal, pero sí tranquila. Y cuando la tranquilidad me la pueden dar los que elevan sus tripas como volantines en septiembre, los busco he intento abrazarlos. Pero cuando para la inacción relativa me hace falta acariciar una sonrisa con las dagas de mis ojos inofensivos, y no logro conseguirlo, me colmo. Entonces ya no tengo posibilidades de gritar agobio. Las conversaciones cotidianas entregan boletas al final de cada hora. Se juntan, se coleccionan, se imprimen, se estampan en las yemas de los dedos. Ya no imito a los cojos. Hoy por hoy, la búsqueda es un estado casi constante de renovación permanente, que conlleva la amargura fría de la soledad que todos dicen haber vivido. Pero ellos, todos los que se creen alguien, junto a sus respectivas femeninas o masculinos, quienes sordos de tonos dispares ven acá el negro antes que el rojo, y en mi aparente seriedad, la fealdad de la cicatriz primero que la profundidad de la herida aún abierta, todos ellos me parecen indefinibles. Y eso, sin ser un insulto explícito, los hace para mí, verdaderamente vacíos.

lunes, 17 de mayo de 2010

Contigo

Prisa, prisa. Todavía hay gente que no se despierta. Y sigue el curso de la vida porque nada importa y todo sí. Amén. Amenazas del pueblo elegido a la generación de mí, llamada mía, mis congéneres de género y generación. Y se juega con las proles como otro día con ladillas de porcelana. Qué potencia, qué distracción del “Oh qué será”, sutil, agregas dos puntos y el fin del paréntesis es la cláusula de alargue para la sonrisa perfecta del siglo veintiuno. Y es por eso, quizás, que se virtualiza el olor a vagina y gónada, que se hacen blogs y fotologs, que mi propia Id es un pedazo de esto, inexistente en el país de las maravillas. Pregúntale al gato y sigue caminando, avanza en la carretera, mírome al espejo ipso facta, es la hora exacta en que debo decir que me queda mal el corte de pelo, que fui yo la causa de las llagas en mi mano izquierda, no el gato y seguir escribiéndome, Dauphine quedó atrás. Y ya no es ayer, tralalá. Sitio en construcción, se aceptan donaciones de tipo AB: la unión no hace la fuerza ni un corazón, americano, a la luz del sol miramos en los cubículos de oficina con un cafecito matinal, la mente vacía pero no en blanco, y unas cositas para picar. Tomen asiento y disfruten la función antes de que se vuelva a quemar la pantalla. La tinta tiene algo que decirte. Bon nuît.

domingo, 16 de mayo de 2010

Domingo

No quiero esconderme más en las palabras. Hoy quiero ser explícita. No es que se nos haya acabado lo que tenemos que decir. No es que no haya necesidad de decirlo. Es que, digamos lo que digamos, nunca va a poder ser lo que queramos que se diga. Ningún símbolo puede ser representado por dos imágenes idénticas en los cerebros de dos individuos que los perciban. No hay homología entre lo que se piensa y lo que se expresa. Toda comunicación es una mentira, una exageración, una sutileza, un error. Todo: todas las palabras, las líneas, los números y cualquier onda que quiera hablar. Wall Street, el amor, la muerte, la guerra civil, el orgasmo, las cuarenta páginas de mi electroencéfalograma. Hasta esto, que ni mucho fuera. Pero el silencio también miente. Ni siquiera callar vale la pena. Por eso hoy quiero ser explícita. Porque siento la necesidad de decir que te quiero. Quiero decir "digamos que te quiero". Con toda la veracidad de una fotografía. Digamos que te quiero con toda la veracidad de una fotografía. Digamos que estoy enamorada de todos los puntos que hay entre dos de tus lunares. Que en todos mis viajes recuerdo el arco de tu espalda. Y me hago parte de él, como cuando tú masticas los alacranes que salen de mis poros. Pensemos que (aun esto un cuadrante: un casillero del ajedrez, del cual nos moveremos en algún momento, quizás juntos, quizás solos) nos desplazaremos; nunca tendremos abandono. Habrá lugares adonde podremos volver un poquito, cuando los relojes suenen todos al mismo tiempo. Varios de esos lugares que sólo existen en la materia como mielina. Y el cuero que calentó nuestros dientes sorbidos, y las plumas que te vistieron cuando eras monstruito, estarán en la electricidad que hoy armamos. A la cual siempre podremos regresar con el triunfo de haber andado juntos un pedazo de la recta(final). Por esta necesidad, hoy me siguen creciendo las uñas y los cabellos. Y quedarme callada sería condenar la energía a esa seriedad que es la condición de estatuas y burócratas. Yo crezco en esta línea, en todas estas líneas que se atenazan a la única recta que es la que nos permite mirarnos entre todos. Y saber, incluso en el solipsismo de la desconfianza, que detrás del mar hay otra tierra, donde también crecen uñas y cabellos, y personas y arroz. Y los colores y los sonidos no son capaces de hacer uno el solo pensamiento.

sábado, 15 de mayo de 2010

Souvenir

Desde hace 2.592.000 minutos la palabra escrita a la derecha del signo igual (Dios-padre todopoderoso), que a su vez está a la derecha del oxígeno más impuro, tiene otro significado para los diccionarios impresos en órbita con la luna. El pánico se hizo estrecho en la berma de las curvas aceleradas junto a partículas empañadas irresponsablemente. Mi infancia fue triste. De eso me acuerdo, y de que después de mis quejidos obnubilados por la ropa temporal del amanecer inesperado, me despertaste. Me alcancé a cortar las uñas de la mano izquierda antes de correr a la sastrería de la gran tele pantalla a gritar junto al carmesí un Volver definitivamente real, desprendida de los otros colores primarios y secundarios tatuados con énfasis en las pestañas de los erredeanos que lloraron cuando su tela se cortó en dos. Yo había nacido dos o tres meses después (aproximadamente), y K. gritó que la lógica de la historia es la de un sueño o de una pesadilla. Las miradas multitudinarias me ponen nerviosa, y ya no sirvo para ensayar carreras con puntos de más y puntos de menos. Lo que se hizo es difícil deshacerlo, a menos que Manrique reescriba su obra en una dimensión antipara léela. De cualquier forma, los acentos se escriben sobre las vocales y sobre las i-griegas cuando merecen ser leídos por castizos irregulares que viajan de cuando en cuando por las manchegas y ventosas líneas de un pasado cuneiforme. El futuro es un producto de venta y me queda sólo una moneda en el bolsillo. Lo más sensato será aprovechar la tributariedad de las páginas Web y bañarse con agua helada para no ver estallar las bragas sobre una omega que improbablemente se convertirá en el término de la dialéctica. Bauticemos con nombres impropios los lagos de las sábanas, nunca ha sido necesario mentir, porque si hay algo en lo que el mandamás del trapecio con núcleo tiene la razón intergeneracional, es que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. No tengo un fusil a mi lado para fundirlo en la fragua gitana de los lamentos helados, pero sí puedo hacer que alguien como yo en las circunstancias que definen la mitad de mi persona haría. Es decir, decir. Y digo, cuando menos, que el rojo no sobra, que partió como burla y con el destiempo se volvió el cobertor de mi torso. Tus lágrimas se hicieron mi sudor. La P, la J, y la C son mis carcajadas. Afuera hay un peluche que me da más miedo que los camiones de bomberos. Yo creo que esto es arritmia

viernes, 14 de mayo de 2010

Porque el cero es cero, por eso lloro

Alegre de la perdición, alegre de la alegría agreste, del caos irracional, de la indecisión y la sonrisa verdadera definida maternalmente, alegre de tu selvática oscuridad que esconde la luz fecunda del conocimiento gnóstico, abro puertas y abro puertas y abro puertas, y de vez en cuando abro puertas tomando las opiniones de las murallas. Hay nombres y hay palabras que se utilizan para crear, hay naturaleza y para la mala pronunciación de los discos piratas hay naturalezas, también alegres y existentes. El cansancio de los arco iris entroncados por mariposas de corta vida, dura un poco más cuando se mira sin el humo de la claridad. Los huesos se pueden sumar y seguir sumándose, pero cuando se dividen en polvo, es preciso no hacerlos pólvora, sino fluidos. A veces la intimidad pública de los aplausos me obliga a taparme la cara con la capucha anónima de la multitud gregaria que marcha en busca de los puños en flor de bruces al centro de la Tierra Plutón se despide con besos de sus seguidores y la peste bubónica se esparce por los mares interestelares donde no habita sino el dolor desposeído de los que no saben entregar ojos a los árboles en llanto. Diluí la tinta de mi odio óseo en el jarabe para la tos, así cada vez que los heladeros escupen en la calle, puedo respirar sin malestar. Construí con mis venas un puente colgante hasta ti, y mi sangre se acumuló en el corazón cóncavo fluyéndose por orejas y uñas hacia tus brazos desnudos. En la capital desconocen cuánto nos costó, aunque no pagáramos impuestos ni pisáramos aceleradores contra cristales de joyerías, pero es cierto que fue difícil encadenarnos a fuerza de choques de moléculas desorbitadas. Ahora construyes los anillos que uso en el cuello mientras yo tejo banderas sin estrellas y sin soles. En Saavedra los pescadores furtivos salen a repletar sus redes, sin que nos ocultemos. Los portugueses colgaron los claveles en los fusiles al son de fados luminosos. Yo quiero soñar sin prometer y quiero que uno que otro escolar borracho se bañe la barba brava con el cáncer que nunca tuvo, para que las arpas amueblen los techos de las estaciones. Nunca me hizo tanta falta como esta noche, embriagarme de acontecimientos, y agradecerle a los miradores que hayan bajado al subsuelo para poder decirte lo que siento.

jueves, 13 de mayo de 2010

Una Carta Maldita he Inevitable

Recuerdo cuando solía salir del colegio, y me iba corriendo a verte. Nos juntábamos en los escaños del parque, era tan emotivo, sobre todo en invierno. Tu madre te llamaba para que estuvieras abrigado, y le decías "estoy con ella", como si yo alguna vez hubiera sido tu abrigo (nunca). A veces, nos ibamos al pasaje de las ferreterías y nos fumábamos unos porros. Estoy cansada, tan cansada. Me pregunto cómo será la carrera allá. Al menos el trabajo queda cerca de tu casa, si es que seguís viviendo en La Florida, donde solía cebar unos mates, a tí nunca te gustó el mate. Acá yo tengo que caminar veinte minutos para poder llegar a algun sitio, y luego tomar el tren subterraneo. Pero me compré una bicicleta con la plata que Liliana me mandó, y voy a empezar a irme en ella del departamento a todos lados. Mañana va a ser tu cumpleaños, por eso te escribo. En éste momento están dando por décima vez "Las trillizas de Bellaville", ésa película francesa que nunca quisiste acompañarme a ver, y mientras ÉL la mira como un niño, cojo cada palabra que no aparece en la pantalla para recordarte. La Abu de ÉL me tejió una bufanda con los colores de la España Republicana. Ella me quiere mucho y extraña su país tanto como yo. Creo que ésos son dolores que nunca se pueden superar. Los viernes va al cementerio a ver a sus hijas y yo me quedo sola con ÉL. A veces hacemos el amor, o nos ponemos a fumar, o cantamos algo de Billie Holiday, o invitamos a los de la Facultad de Filosofía y cebamos unos mates y ellos se ponen a tocar Fever de Ella Fitzgerald, a vos nunca te gustó Ella. Cuando vienen los amigos de ÉL, nos ponemos a ver unas películas de la Abu, las que tratan de la Guerra Civil Española. El mes que viene, va a venir mi viejo a verme, yo no tengo plata para ir para allá. Si querés mandarme algo, decíle al Turco que te de el teléfono de mi viejo y hablás con él. Yo te voy a enviar unos cedés de Piazzolla, Emir Kusturica, y de Eric Dolphy, también el ensayo de Baudelaire que hice para la Facultad y que publicaremos en la revista. Si querés te envio también los manuscritos de la Segunda Novela, pero tenés que avisarme con tiempo para poder pasarlos a la máquina de escribir, porque sino ÉL se gasta toda la tinta tipeando esos textos de Reich que me revientan de lo cabezones que son. En cambio a vos te encantaba, amabas a Reich sólo porque era Comunista. Cómo somos distintos, eh. Cuídate, monstruito.

miércoles, 12 de mayo de 2010

(sin titulo)

El problema de los que se toman las cosas en serio suele ser que las cosas que se toman en serio no son para tomárselas en serio. O sea, jerarquizan mal. O si prefieren, son idiotas. Pienso y pienso y no veo en realidad algo que yo pudiera tomarme en serio, 1) porque soy un poquito egoísta, o más bien floja, sí, eso, floja, no egoísta y 2) porque me tomo buen tiempo, aunque sin darle la categoría de algo serio, en cosas demasiado placenteras. En resumen, hoy estoy conforme con lo mío, de modo que no quiero bombines paternales en mis femeninos ovarios. No quise decirlo con claridad ("no me hinchen las pelotas") porque estoy de buen humor.

martes, 11 de mayo de 2010

14 F

Hace unos días me acordé que los murciélagos son, lo mismo que el resto de la gente, algo tan cercano como asqueroso.

lunes, 10 de mayo de 2010

Analogías.

La violencia responde a las necesidades elementales. Todos tenemos rabia. Yo y ustedes también, solamente que nosotros hemos tenido el "privilegio" de la educación crítica (no me refiero sólo al colegio, para nada) y encontramos otros modos de encausar esa rabia. Hay cosas que no se justifican, pero creo que si todos tenemos una conciencia más o menos acorde a las circunstancias que nos han definido, al menos podemos entender lo que ha sucedido y eternamente seguirá sucediendo: los vidrios rotos de las casas pobres, las joyas robadas de las casas de La Dehesa, La Moneda ardiendo en la retina año a año, los cuerpos que sólo trabajan, y los que han muerto por tomar parte en algo que los identifique, los degollados, los desaparecidos, los guerrilleros, los que ustedes llaman maleantes, los que insultan como "lumpen" excluyéndolos día tras día y marginándolos en el mismo círculo que en el fondo quisieran destruir. Malatesta, ideólogo anarquista, dijo "pagaremos con sangre el hacerle pasar susto a la burguesía", y con la misma sangre que se ha derramado, se riega el cemento de nuestras calles porque ahora el enemigo es la superestructura, invisible para algunos, simbólica para otros, pero finalmente, un sistema culpable de las necesidades y falencias que generan el elemento primordial y básico de la violencia y el desentendimiento: la rabia. La de ustedes, la mía, la de los que sangran y la de los que hacen correr la sangre.

domingo, 9 de mayo de 2010

Monólogo

Te tengo amor, Soledad en mi garganta.
Como una pastilla gruesa te quedaste ahí.
Te tragué religiosamente, con luz verde,
te metiste como un insecto fugaz,
como un obús floreado.
Por eso te quiero, amor, porque estás dentro,
porque aunque salgas a trabajar y te canses,
siempre regresas antes que yo.
Por eso te guardo amor, sagrada y fértil,
porque la comida recalentada siempre es más
sabrosa con la humedad de tus manos
dentro de mi garganta.
Yo sé que no te importa haber perdido la sombra
y que sólo puedas reflejarte
en los espejos rotos.
Pero tienes mi consuelo arduo, el consuelo
del bautizado,
de estar siempre alumbrada
con una lámpara de interrogatorio
que tú misma energizas con el dínamo desgastado.
Estás a salvo en mi garganta
y yo te hablo hacia adentro.
Espérame de nuevo, que ya llego.
Todas las noches me pido permiso
y me meto adentro de mi garganta, me sumerjo
y te beso, te abrazo,
te paso la lengua por tu garganta
para limpiarte toda la rabia.
Quédate balanceándote iluminada,
quédate tranquilita, mi amor.
Yo te salvaguardo y te protejo, por Majestad.
Te hablo, aunque sordomuda.
Tú sabes que afuera es feo todo y todo es sucio,
tú sabes que hay terremotos y que la tierra
se va a acabar. Espérame otra vez esta noche
para besarte, porque aunque grites
sabes que no puedes salir de acá

viernes, 7 de mayo de 2010

Anteayer tuve una de las visiones más maravillosas de mi vida.

Soñé que millones de origamis invadían la Tierra. Millones. Llegaban del espacio y cubrían el cielo, como las naves espaciales de El día de la Independencia (una horrible comparación). Luego bajaban y cubrían los pastos, los parques, los edificios: llovían los origamis. Obviamente la gente se turbaba y había una conmoción social desproporcionada. Todos reaccionaban como ante una invasión de extraterrestres. Yo me escondía de la histeria en una especie de oficina, como un cubículo (un espacio completamente kafkiano) y miraba por la ventana cómo los origamis caídos se alzaban, reduciendo el espacio posible de la vida humana.

jueves, 6 de mayo de 2010

(sin titulo)

Alvy Singer es el protagonista de Annie Hall, la película de Woody Allen que llegó a Latinoamérica con el título de "Dos extraños amantes", aunque según Wikipedia Allen quiso ponerle "Anhedonia", lo cual habría sido maravilloso no sólo por la perfección de la palabra sino por lo (penosamente) conmovedora que es la anhedonia como fenómeno, casi como la apofenia (Muchos creen que uno sólo se conmueve con cosas bonitas pero la miseria es algo verdaderamente hondo y emocionante). Como sea, las fuerzas malignas del capitalismo cinematográfico obligaron al judío a ponerle "Annie Hall", que es el nombre del personaje encarnado por Diane Keaton. Es una tragedia (porque no es sano y porque desencadena situaciones desesperadamente complejas) pero soy Alvy Singer de pies a cabeza. La única diferencia es que no soy circuncisa. En cuanto deje de escuchar a la Joplin voy a dejar la cagada.

miércoles, 5 de mayo de 2010

2x1

AMBOS

Mira como abro sin llave
la piel impune de mi zurda hipertensa,
el vientre tuyo sonriente y la luz de sol diluída.
Porque avanzo dormida, vidriosa, en ocho y diez,
me declaro inocente del humo perdido
y te invito a sufrir obeliscos,
a la vena las piedras nosiempres,
en el mareo los labios.
La sangre corre sola en tu nombre, caída,
o se amarra los dedos a la cara
pateando su espalda con mi culpa impresa en el ojo,
junto a tu todo vigente
en la lágrima mía
en la risa mía
en la lengua mía, tuya, nuestra.


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(Sin título)


Al aire libre veo una nube y le hablo en semifusas.
Sudo en más de una oportunidad, escaso de ruedas y bastones.
Mi nariz
se desangra
en desamparos sin comillas,
yo, lo dejo perderse
el olfativo
el más grande.
Un dedo mío lo sigue y lo encuentra enrrojecido,
anémico, lo toca no sin pena.
Duermo y despierto y distraigo y disparo.
Dis y des y de, en pautas cuatrocuartas.
El cielo agripado, vomita o tiene miedo,
otoñece o invernea
al verme en pie, ojiabierta, caminante, y sin nubes.


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Difúndase, publíquese, comuníquese, o púdrase

martes, 4 de mayo de 2010

Bulgaria lejana, desde la izquierda tú me ordenas como a una pieza de dominó:

Hacer volar los papeles arrugados, los envoltorios en desuso, las cáscaras de frutas comidas hasta la mitad, los conos de papel higiénico, las latas maltrechas, los pelos delgados y malolientes, los látex rotos, las pelusas sudorosas, todo lo que bajo el precepto atmosférico de la actualidad en pañales, es desechable, inservible, digno de ser llamado basura, de ser eliminado de cualquier forma; hoy me significa tatuarme de équises los pasadizos de Adanes incendiados por la culpa que aún no he asumido. Nunca me ha gustado la sensación de ser observada por las más tiernas bestias como una patética innoble que no merece el reconocimiento más mínimo ante su labor de cardiocida, sobre todo cuando la fuerza de gravedad imanta mi cuerpo entero hasta la tina rebosante de perfume rosado, seguramente comprado legalmente en una tienda de esas que no suelo frecuentar. Sin embargo, el relativismo continuo me obliga a declarar la autoría del crimen más común entre los inmortales. No quisiera que me engrillaran las manitos audaces en la gayola del no ser, sólo por haber visto en tu última sonrisa silvestre, la comunión de mis debilidades más abstractas, el equilibrio del santo pecado, la melódica armonía de colores llamativos mezclados en la paleta de mis ojos ciegos. Me cuesta admitirlo, le duele a mi ego malcriado, destroza la superioridad numérica de capas cobertoras. Y aún teniendo presente lo podrido de normalidad que es la descripción de los momentos hendidos en las voces, reconozco que Voluntad, declaro que Shopenhauer, dicto que Sinrazón. Me paro encima de la mesa redonda, pateo los micrófonos coreanos, y sintiéndolo, haciendo mío tu nombre, sabiéndome Petit Dieu cuando la ocasión lo amerita, hiervo de pieles gastadas y labios malhabidos, para poder acostarme en ciento ochenta grados, mirar el rosicler recién nacido y sonreírte sin manos.

lunes, 3 de mayo de 2010

No pasarán

Sale volando una sombra de pájaro de mis zapatos, camina y le nacen dos patas más, se emblanquece, le aparecen dos orejas puntiagudas. La liebre salta hasta la caja vacía, rompe la pantalla, las patas delanteras se hacen brazos, lampiños, lo mismo su cuerpo crecido a puerta y más. Un grito le muerde la nueva forma, un aullido exclama su nombre, una lágrima su historia. Y él se da cuenta de que no tiene memoria, y que los rostros se funden con las murallas.

domingo, 2 de mayo de 2010

(sin titulo)

Cuando tras cientos y cientos de años de colgar de las lianas difícilmente reales (en el buen sentido de la palabra) para no ser absorbidos por círculos viciosos, dos personas atrás y dos adelante compartían un cigarrillo sin mirarse a las venas, en tanto en mis músculos muertos se cifraba la laxa esperancita de que repentinamente la ciudad completa despertara, y cualquier hijo de vecina me abriera las puertas de su casa, y luego su corazón, y dos manos ajenas a las dimensiones tradicionales, a cambio, mi cuerpo entero con la falda marihuanera desde mis encías de vino hasta los bajos instintos en ayuno. Si así, aunque mi duermevela tuviera que haber sido antes de almuerzo, las bombas no me hubieran alcanzado a reventar las mejillas amoratadas de frío, entonces hubiera tolerado el miedo de los rostros estampados de vacío sobre los billetes del mundo. Pero con el detenimiento de los semáforos siempreverdes y la tierra humedecida de sudor campesino (no me olvido que todavía satanizan el charango como monotonía marcial del bigote soviético), en la vereda desencajada enfrente de un bar que había cerrado hace al menos dos siglos, me acosté a mirar cómo la nieve cogía con el cielo delante de la mort-nuît, mientras la inspección dúctil sobre mi cara confundió las lágrimas de la soledad con el relieve sangriento del cuello de aquel hombre culpable de los déjâ vu de esta temporada, él, que no tuvo escudos de colores, ni fue mimado sobre algún pedazo de frontera, y sin embargo vuelve desde la inmovilidad como si mi carretera se encerrara en la mugre armónica del ciclo totalitario de fracaso a fracaso.

sábado, 1 de mayo de 2010

Cátedra o Leve ordenamiento de ideas malformadas congénitamente:

Ya me está creciendo el pelo: E, F, G, Am. Y también se está cayendo. Mi odiado consumo de champúes de diversos colores y olores, sumado a los cortes tradicionales en peluquerías establecidas y rotuladas, llevará de uno u otro modo a la quiebra del presupuesto fijo que guardo para irme a limpiar el láser silvestre con alcohol de quemar.

Cuando cierro los ojos y siento la realidad de mi Yo por partes (Mañana de hoy, primero la mano, luego el glúteo derecho), se graba en mi pecho el mayor terror (grita… Aaaaaaaagh, tengo una saeta roja enterrada en la pizarra, Oh): el estar-ahí, los conceptos, las definiciones, el Ethos, el episteme, la dominación, la dependencia, la percepción del vacío como sensación de Dio$, la oscura infinidad de lo superior. ¿Y cuándo soy infinita?, ¿cómo puedo llegar concientemente a mi inconciente? Tendría que contarte mis sueños (da igual, siempre lo hago), tendría que producir arte o freír arte. “Da lo mismo”, lo hago cuando escribo, cuando leo, cuando agarro el espejo y me deformo hipnóticamente en mi propia forma, y mi esencia de ser se pierde en la inmensidad de otro mundo al que no se puede entrar, uno libre de reflejos y de voces.

Es lamentable que los sueños no tengan conclusiones, que las oraciones bien descritas no tengan concordancia con su entorno (porque marcan las vanguardias). Es lamentable que mis manos estén libres de gónadas blandas para reventar. Lo haría con brutal goce en este momento indeleble de entretención lúdica, de sociabilización con los nombres comunes de mi nombre, las minúsculas, los centros de poemas. Reventaría con furia descarnada la bola vigilante del Gran Hermano, para poder descansar mientras duermo. Aunque sea un ratito y sin paztijazz
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