viernes, 16 de septiembre de 2011

Filosofía aquí y ahora I. José Pablo Feinmann. Encuentro 7: Hegel, dialéctica del amo y el esclavo






Sumario

1 ¿Qué es lo que el hombre desea?
2 ¿Quién crea la cultura?
3 ¿Cómo se desarrolla la dialéctica histórica en el pensamiento de Hegel?
4 Del Idealismo al Materialismo, ¿cómo pensar a los nuevos sujetos históricos?

1 ¿Qué es lo que el hombre desea?

En la “Fenomenología del espíritu”, que es la obra maestra de Hegel, que la publica en 1807, hay un fragmento célebre que es uno de los más altos momentos de la Filosofía, en el cual Hegel desarrolla lo que se conoce como “la dialéctica del amo y el esclavo”.
Durante la década del ’30, en Francia, un filósofo de origen ruso -Alexander Kojéve- dio unos cursos sobre la dialéctica del amo y el esclavo a los que acudieron filósofos de enorme importancia como Merleau Ponty, Jacques Lacán, Raymond Queneau y se dice que Jean Paul Sartre consiguió los apuntes. 

La dialéctica del amo y el esclavo plantea el origen de la Historia, ¿cómo empieza la Historia? Quizás uno nunca se preguntó esto pero el origen de la historia, en realidad, vamos a ver que sigue siendo el origen de las relaciones humanas. Para Hegel la historia comienza cuando se enfrentan dos deseos. Dos conciencias deseantes. Ante todo vamos a diferenciar el deseo humano del deseo animal. El deseo humano “desea deseos”. El deseo de un hombre desea el deseo de otro. Es decir, desea que el otro lo reconozca, que lo reconozca como su superior. Que se le someta. Por eso yo deseo el deseo del otro porque deseo que el otro me reconozca, se me someta, y vamos a ver en qué me voy a constituir cuando esto ocurre; qué relación se va a establecer entre el otro y yo. Pero, en principio, el hombre desea deseos. El animal desea cosas. Y las cosas que desea generalmente se las come. Desea cosas naturales. 

El hombre no desea cosas naturales y ése es el excepcional hallazgo de Hegel. La conciencia es deseo con lo cual, en este momento, Hegel está sacando a la conciencia de esa inmanencia en que el pensamiento idealista subjetivo la tenía. Es decir, la conciencia como una interioridad. Acá la conciencia, al ser conciencia deseante, se expulsa, está arrojada hacia afuera. Lo que yo deseo es el deseo del otro. El animal desea cosas, desea la materia, la naturalidad, lo natural. El hombre desea deseos.

Se establece entonces el enfrentamiento. Yo deseo que el otro se me someta. Deseo que el deseo del otro me reconozca. Y el deseo del otro es que yo haga eso. Que yo me someta y lo reconozca a él. Este enfrentamiento tiene una resolución porque los dos saben, las dos conciencias deseante saben, que están emprendiendo una lucha a muerte: yo deseo que el otro se me someta y me reconozca y el otro desea que yo me le someta y lo reconozca. Pero en determinado momento se resuelve porque una de las dos conciencias tiene miedo. ¿A qué tiene miedo? A morir. Porque ésta que es una lucha a muerte va a terminar con la muerte de uno de los dos. Entonces, el que tiene miedo a morir, antepone el temor a la muerte a su deseo. Es más fuerte su temor a morir que su deseo de ser reconocido por el otro. En cambio, aquel en el cual el deseo es más fuerte que su temor a morir, es el que somete al otro. Pero el otro, el que pierde, en él no es tan fuerte el deseo de ser reconocido y es más fuerte el miedo a morir. 

2 ¿Quién crea la cultura?

Tenemos una figura que domina porque en esa figura su deseo de ser reconocido es más potente y esa figura es la que termina erigida como triunfadora del enfrentamiento. Esa figura es “el amo”. La otra figura, aquella que tiene miedo a morir, y en consecuencia deja de lado el deseo de ser reconocido, es “el esclavo”. Quedan así constituidas las dos figuras del amo y el esclavo en las cuales Hegel encuentra el inicio de la Historia humana. 

Ahora, observen ustedes aquí la genialidad de Hegel, cómo continúa esto: el amo queda en total insatisfacción porque aquel que lo está reconociendo ya no es un sujeto autónomo, ya no es otro autónomo, sino que es un esclavo. O sea, aquel que me reconoce es un esclavo, es mi esclavo. Qué clase de reconocimiento es éste –dice el amo. Soy reconocido por alguien que tuvo miedo a morir, soy reconocido por alguien que prefirió dejar de lado su deseo –aquello que lo volvía humano- por el miedo a morir. En consecuencia no me está reconociendo un ser humano, me está reconociendo un mero esclavo. No tengo reconocimiento alguno. Esa lucha que emprendí por el reconocimiento me ha llevado a no ser reconocido sino apenas por un esclavo. El amo queda paralizado en esta derrota. Lo pone al esclavo a trabajar. Y el esclavo se pone a trabajar. Y aquí observen el desarrollo dialéctico de la cosa, cómo se va desarrollando dialécticamente: el esclavo trabaja, trabaja para el amo. El amo queda confinado a la pasividad, al ocio y al goce. El amo recibe lo que el esclavo le da y se transforma en un ser ocioso. En un ser pasivo. El esclavo, por el contrario, trabaja para el amo, y al trabajar para el amo tiene que trabajar la materia. Al trabajar la materia el esclavo comienza a construir la cultura porque la cultura es el trabajo que el hombre ejerce sobre la naturaleza. El hombre transforma la naturaleza y de eso surge la cultura, las culturas históricas, surge todo. Entonces, la historia humana pasa por el lado del esclavo. Es el esclavo el que con su trabajo para el amo descubre que él tiene una relación con la materialidad que es creativa. Es tan creativa que le permite sentirse más humano que el amo

El amor engorda –digamos. El amo está ahí tirado esperando que el esclavo le lleve las cosas. El esclavo se las lleva pero mientras tanto ha descubierto que con ese trabajo con la materia obtiene su libertad. Porque –y esto lo va a decir Sartre del proletariado urbano- en la fábrica, aún en su momento de mayor humillación, un proletario siempre decide si pone un tornillo en tal lugar o en tal otro, si lo pone antes o lo pone después. En estos pequeños momentos va descubriendo su libertad. Y el esclavo hegeliano al transformar la materia va dando origen a la cultura humana. El trabajo es un trabajo formativo, es lo que Hegel llama Vildun –cultura-. La cultura es el desarrollo del esclavo trabajador. Hay una cultura porque el esclavo trabajador la hace y el amo queda confinado al ocio, al goce, a la pasividad, y el esclavo a la actividad. Con lo cual, el que ha terminado siendo humano es el esclavo y el que ha terminado siendo una cosa, una materialidad, una naturalidad, un animal –en última instancia- que tiene sólo relación con lo que come es el amo.

Este es un brillante ejercicio dialéctico de Hegel, admirable. Admirable en principio porque lo que hace es ponerle a las conciencias no una relación de conocimiento entre sí, sino de deseo: quiero tu deseo, vos querés mi deseo, bueno, yo te voy a matar con tal de conseguir tu deseo, a no yo tengo miedo, entonces tu deseo es mío; y ahora anda a trabajar y atendeme, dame todo lo que necesito. Pero aquí yo me transformo en una cosa que come y vos sos un esclavo que trabaja la materia y hace cultura.

Hay desarrollos sobre esto y lo podemos hacer, son muy interesantes. Por ejemplo: el amor. Voy a seguir aquí un desarrollo de Jean Paul Sartre en “El ser y la Nada”, lo voy a seguir un poco libremente. En la relación de amor que se establece entre dos conciencias libres, la más débil es la que ama más. Es decir, es la que más se somete a lo que hay en ella de sensible, de emocional. La conciencia que ama menos es la que más domina, la que más manipula. Si me amas demasiado, sos mía. Si yo te amo menos, te domino. Aquí vemos cómo se da ese juego entre las conciencias. Hay una conciencia que busca dominar y otra conciencia que termina siendo sometida y en el juego del amor es muy interesante esto que se produce porque amame demasiado, amame mucho y te me vas a someter. En la medida en que yo dé un paso atrás y te amo menos, voy a someterte.

3 ¿Cómo se desarrolla la dialéctica histórica en el pensamiento de Hegel?

Si hablamos de una dialéctica del amo y el esclavo es evidente que estamos hablando de “la dialéctica”. ¿Cómo funciona aquí la dialéctica? Nosotros tenemos dos conciencias enfrentadas, este es el origen de la historia humana. En tanto origen, este origen es abstracto, todavía no hay contenido aquí porque no ha sucedido nada. En realidad tenemos dos conciencias que están enfrentadas y todavía no ocurrió nada más que este enfrentamiento, o sea que es un primer momento de la dialéctica que tiene que desarrollarse. El segundo momento de la dialéctica es el de la “negación”, es decir, cuando una de las conciencias logra que la otra se le someta. Una de las conciencias niega a la otra y la otra se le somete. El tercer momento de la dialéctica es la “negación de la negación” ¿por qué? Porque la conciencia que había sido negada niega a la negadora. 

Lo voy a explicar más claramente, aunque estaba claro, pero vamos a poner los personajes. Primer momento de la dialéctica, hay dos conciencias enfrentadas. Primera negación de la dialéctica, una conciencia niega a la otra y esa conciencia se le somete: ahí tenemos un amo y un esclavo. La “negación de la negación” es la que el esclavo ejerce sobre el amo porque en verdad el esclavo niega al amo al superarlo creando la cultura ¿qué es lo que ha salido? Un tercer momento que es la historia humana, la cultura humana, eso que el esclavo hace y en esa cultura humana está integrada toda la dialéctica: el amo, el esclavo, el esclavo trabajador, el amo ocioso, forman parte de una nueva figura histórica. La dialéctica de Hegel tiene, en lo que habitualmente se conoce, 3 momentos: el primer momento es el de la afirmación, el segundo momento es el de la negación y el tercer momento es el de la negación de la negación. En este tercer momento se concilian los contrarios, los antagónicos están conciliados en una síntesis que los contiene en tanto antagónicos, pero es una síntesis superadora de las contradicciones anteriores. La historia para Hegel va a funcionar así, es el desarrollo de formas que van surgiendo, que se van negando, y una nueva negación niega a la anterior y establece una síntesis superior que es un nuevo momento que a su vez se va a negar y va a dar origen a otro desarrollo y a otro desarrollo, y de totalización en totalización se desarrolla la dialéctica histórica.

Ahora bien, esta figura del amo y el esclavo ha sido tan rica que no sólo dio origen al ejemplo cuasi sartreano que yo di de la relación de amor, sino que fue tomada por algunos talentosos cineastas. Si ustedes ven la película de Joseph Losey –el director inglés- “El sirviente”, una película con Dick Bogard y Sarah Miles, van a ver que ahí el sirviente –que empieza como sirviente- va progresivamente sometiendo al amo hasta que él logra reemplazarlo. Donde deliberadamente está muy mostrado el esquema del amo y el esclavo es en una película de los años ’60 que se llamó “La gran comilona”, una película del director Marco Ferreri, con un elenco de actores europeos como Michel Piccoli, Marcello Mastroianni, Hugo Toñasi y Philipoe Noiret. La película narra lo siguiente: cuatro personajes de la alta burguesía se encierran en una fastuosa mansión y deciden comer hasta morir. Entonces, la idea de Marco Ferreri, una idea contestataria típica de la década del ’60, es la siguiente: los esclavos llevan la comida, porque se ve a los proveedores que llevan la comida, y la burguesía come, y la burguesía va a comer tanto que va a morir. O sea que la burguesía en última instancia se acabaría por implosión. En la película efectivamente comen de modo desmesurado, van muriendo de uno en uno, y Marco Ferreri lo que está diciendo es “los amos van a morir comiendo, intoxicados con su propia comida”. Lo que nosotros a lo largo de los años hemos visto es que la burguesía sigue comiendo y no muere, sino que por el contrario son los pobres los que mueren porque no comen. 

El mensaje utópico de Marco Ferreri se ha invertido en esta realidad que nosotros estamos presenciando en este momento histórico al que podríamos llamar “posmilenio” o de “multipolaridad nuclear apocalíptica”, si ustedes quieren darle una calificación optimista a este momento histórico. Lo que vemos en este momento es que no, no se dio el esquema de Marco Ferreri en donde la burguesía iba a comer hasta reventar. Por el contrario, la burguesía sigue comiendo, el proletariado no enterró a la burguesía –como Marx lo había pronosticado- sino que es la burguesía la que está enterrando al proletariado y que la burguesía sigue comiendo y no muere y el proletariado, o los pobres, los excluidos, los escupitados del sistema mueren porque no comen.
         
4 Del Idealismo al Materialismo, ¿cómo pensar a los nuevos sujetos históricos?

Lo que nosotros venimos viendo y lo que tenemos que redondear es qué diferencia a estos 3 grandes colosos del idealismo filosófico. Es decir, de esa rama de la Filosofía que parte de un sujeto situado, centrado, para conocer la realidad. 

En Descartes teníamos un conocimiento único, absoluto y privativo que el sujeto tenía sobre sí. El sujeto sólo tenía el conocimiento de su pensamiento. En Kant, el sujeto constituye al objeto. Es el mundo de la experiencia posible. En Kant es el sujeto trascendental el que le da forma al objeto de conocimiento y ese es el mundo de la experiencia posible. Sólo hay objetos para un sujeto y aquello que la razón no puede conocer es el “noúmeno”, el mundo de la “cosa en sí” que es incognoscible para la razón. En Hegel, por el contrario, la razón idealista llega más profundamente, más hondamente, más extensamente que nunca, y ahí es la razón la que conoce toda la realidad porque la realidad es una expresión de la razón. El juego entre razón y realidad es un juego especular. La realidad es razón y la razón es realidad. Este es el idealismo absoluto de Hegel en donde el filósofo alemán dice que concluye en él un saber total que es su filosofía y en el Estado Prusiano de Federico Guillermo. Estas serían las características de los 3 grandes filósofos del idealismo europeo: Descartes, Kant y Hegel. Nuestro próximo paso es pasar al materialismo.

¿Por qué hay que pasar al pensamiento materialista? No es que estemos contando una historia lineal en la cual se suceden determinados filósofos en una especie de galería de los héroes del pensamiento, no. Lo que pasa es que Hegel expresa el triunfo de la burguesía, pero el triunfo de la burguesía trae acarreado el surgimiento de un nuevo sujeto histórico. Cuando surge un nuevo sujeto histórico alguien lo tiene que pensar. Por ejemplo aquí, en el ’45, los migrantes internos, los “cabecitas negras” que llegaban a la Capital Federal, alguien tenía que darles cobertura política. Y el que le dio esa cobertura política fue un coronel que estaba en una Secretaría de Trabajo y jugó políticamente a ser el que daba reconocimiento político a ese nuevo sujeto. Ese nuevo sujeto, que eran los migrantes que llegaban a la capital en el ’43 en el ’45, fue visualizado como construcción de poder por el coronel obrerista Perón; un nuevo sujeto histórico requiere de un pensamiento que lo piense. Si Hegel es el pensador de la burguesía capitalista, la burguesía capitalista al triunfar genera un nuevo sujeto histórico que es el proletariado. 

El proletariado, la clase obrera trabaja con la materia porque trabaja en las fábricas de sus patrones. Al trabajar con la materia, el filósofo que surge para expresar a ese proletariado que trabaja con la materia elabora un pensamiento filosófico que parte de la materia. Y ese es Karl Marx y su amigo Frederich Engels, que no tenía ni por  asomo el talento de Marx. Nosotros nos vamos a centrar en Marx. Marx es el filósofo que surge para expresar a este nuevo sujeto histórico que ha aparecido en la escena social, política, económica, histórica de la centralidad europea: el proletariado.

Marx, en este sentido, se va a basar en el esclavo de Hegel. El día en que el joven Marx habrá leído “la dialéctica del amo y el esclavo” habrá exclamado: ¡yo estoy con el esclavo! El esclavo, sí, trabaja la materia y es el que hace la historia. Por eso están tan unidos dentro del pensamiento revolucionario de izquierda Hegel y Marx. Entonces Marx, inspirándose en la figura hegeliana del esclavo que hace la historia al trabajar la materia, conceptualiza al proletariado europeo como aquel que trabaja la materia; ergo, su pensamiento se va a llamar “materialismo histórico”. Hay aquí una filosofía que es expresión y a la vez formación –porque todo pensamiento forma a la realidad a la vez que la expresa- de una filosofía materialista de Karl Marx sobre la cual nos vamos a ocupar extensamente.



Podés ver o descargar este Encuentro de aquí.


1 comentario:

  1. Muy bueno
    gracias por ayudar con esta informacion ((:

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