sábado, 10 de septiembre de 2011

Filosofía aquí y ahora I. José Pablo Feinmann. Encuentro 2: Sacar la Filosofía a la calle




Sumario


1 ¿Sujetos sujetados?

2 Si la Historia está en manos de Dios, ¿qué hacen los hombres?

3 ¿En qué consiste la ruptura de Descartes con el pensamiento teologal del Medioevo?

4 Descartes, ¿un héroe del pensamiento?

1 ¿Sujetos sujetados?

Habíamos dicho en el programa anterior que la Filosofía tiene como surgimiento la condición finita del hombre, que en realidad si el hombre no fuera un ser finito –un ser finito es una frase demasiado exquisita para decir estira la pata-, más concreto: el hombre se muere, y es porque se muere que el hombre reflexiona, filosofa, hace todas las cosas que hace sobre este mundo. Si en lugar de hombres fuéramos dioses no nos preocuparían las cosas que preocupan a la Filosofía, porque los dioses no hacen Filosofía: los dioses son dioses, o retozan en el Olimpo o les dictan las tablas de la ley a Moisés o hacen cosas que ninguna de las cuales implica morir. Pero el hombre sí, el hombre es un ser finito y lo interesante de esto es qué pasaría si fuéramos inmortales, qué pasaría si no nos muriéramos.

Hay un cuento, excelente cuento, porque no todos los cuentos de Borges son buenos, pero éste es bueno, es bueno en serio, que es “El inmortal”. “El inmortal” trata la historia de alguien que no va a morir jamás y se encuentra con Omero una vez –Omero que es inmortal- entonces narra y dice: “me despedí de Omero en las puertas de Tánger. Creo que no nos dijimos adiós”. Claro, porque dos inmortales no se pueden decir adiós. Dos inmortales, inevitablemente, en el largo de su inacabable vida se van a volver a encontrar en algún momento. Nosotros decimos “adiós”, “hasta luego”, “hasta pronto”, “que te vaya bien en ese viaje”, “ojala vuelvas pronto”, porque sabemos que cada partida puede no tener un retorno; dos inmortales que se separan saben que en algún momento de sus vidas se van a volver a encontrar. O sea que el hombre es un ser patético porque vive una situación patética: la de saber su finitud, pero a la vez es un ser precioso porque cada uno de los instantes de su vida vale infinitamente. El instante de la vida de un inmortal no vale nada, porque ese instante va a ser repetido hasta la náusea, va a ser repetido hasta el infinito. En cambio cada uno de los instantes de nuestra vida es único porque es un camino hacia la muerte, es verdad, pero es también nuestra vida actual, presente, que estamos viviendo ahora. Entonces, eso es lo que nos hace preciosos, preciosos, cada momento de nuestra vida es precioso. Eso es lo que Borges básicamente plantea en ese cuento “El inmortal” y lo plantea muy bien, con muy buena prosa, porque Borges escribía muy bien.

Ahora, el pensamiento filosófico es deseable que sea autónomo y no sólo el pensamiento filosófico, el suyo también, el mío también. En general, es conveniente, es recomendable que nuestro pensamiento sea autónomo, que sea nuestro, que no seamos pensados por el sistema –por darle un nombre general a la cosa-. Hay un enorme sistema que nos piensa, que piensa todo por nosotros, entonces nos ahorra la terrible tarea de pensar. A esto Heidegger lo llama vivir en estado de interpretado. Casi toda la gente de este mundo vive en estado de interpretado. Les voy a dar un ejemplo de estado de interpretado: la ideología taxi –yo tomo muchos taxis, espero que los taxistas no se enojen conmigo-, pero, generalmente uno sube al taxi y el taxista argentino tiene una costumbre muy peculiar que es que uno sube y él le empieza a hablar. Esto es muy argentino. Pero le empieza a hablar de lo que escucha por la radio, entonces apenas uno escucha dos palabras ya sabe qué radio escucha, entonces uno puede decirle mire, no siga hablando porque yo ya sé que usted me va a decir esto, esto, esto y esto. Ah –dice el taxista- ¿cómo lo sabía? Y lo sé porque eso es lo que dicen en la radio que usted escucha. Entonces usted no está diciendo sus ideas, está diciendo las ideas de la radio que escucha. Usted no está hablando, está siendo  hablado. Usted no está pensando, está siendo pensado. Usted vive en estado de interpretado, sus ideas no son suyas, lo que usted dice no le pertenece.

Entonces, esta cuestión de vivir en estado de interpretado Heidegger la va a llamar la existencia inauténtica. La existencia inauténtica es, ante todo, aquella que es incapaz de reflexionar de cara a la finitud del hombre. La existencia inauténtica es aquella que vive en exterioridad. Vamos a dar 2 o 3 elementos de la existencia inauténtica: la avidez de novedades, la gente vive devorada por la avidez de novedades, salta de una cosa a la otra. Qué hay de nuevo en Literatura, tal cosa. Qué hay de nuevo en moda, tal otra. Por eso la moda, que es un ejemplo total de la avidez de novedades, cambia constantemente, justamente para facilitar, posibilitar y promover el consumo. Después está también “lo que hay que leer”, “lo que hay que ver”, etc. Quienes actúan así son sujetos sujetados por el poder.

 2 Si la Historia está en manos de Dios, ¿qué hacen los hombres?

La Filosofía tiene como condición de posibilidad dejar de lado a Dios porque la Filosofía es un sistema de formular preguntas y de posibilitar algunas respuestas. Pero fundamentalmente yo diría que la Filosofía es el arte de preguntar, en cambio Dios es el arte o el Ser que da todas las respuestas. 

Durante el Medioevo, los hombre no hicieron Filosofía porque la verdad les era revelada por Dios. Al serles la verdad revelada por Dios, no buscaban la verdad, bastaba creer en Dios, bastaba creer en lo que Dios revelaba a través de los textos evangélicos para tener todas las respuestas. Era una situación bastante cómoda. La vida era un páramo de lágrimas pero alguien había venido a sufrir y había redimido todos nuestros pecados y tenía una promesa, que es la promesa divina, que es que vamos a llegar al reino de los cielos y ahí seremos todos eternos y felices. Este relato paraliza a los seres humanos porque todo está resuelto, no hay preguntas que hacer porque Dios las responde a todas. No hay orden histórico que transformar porque este decurso histórico no es el importante sino el que va a venir después, el del reino de los cielos. 

Entonces, durante 10 o 13 siglos la Historia permaneció detenida. Permaneció detenida porque no son los hombres los que hacemos la Historia. Cuando los hombres se someten a la veracidad divina, al juicio divino, a la promesa divina; no toman la Historia entre sus manos. El que está haciendo la Historia es Dios. Es tanto lo que creen en la figura de Dios y de sus representantes terrenos que quedan históricamente paralizados. Si a eso le añadimos el poder despiadado, terrenal, de la Inquisición, entonces los hombres trabajan, son labriegos, y toda verdad es una verdad revelada por Dios. Y la duda que pueda tener cualquier hombre la tiene que ir a decir en el confesionario, entonces en el confesionario surge lo que Michel Foucault llama “el poder pastoral”. El poder pastoral es uno de los poderes más despóticos que se han instalado en la Tierra porque ese poder es el poder de los representantes de la Iglesia en el confesionario. Es decir, qué hace alguien cuando va al confesionario: le va a decir al cura, al cual se somete en el confesionario, aquello que le pasa: padre he pecado, padre he hecho esto y aquello. El cura lo escucha y domina su subjetividad, la tiene, el otro le entrega su subjetividad al cura y el cura la recibe y le da la penitencia. Entonces, hay un poder pastoral –dice Foucault- que se realiza a través de la confesión. 

Luego –va a decir Foucault- va a venir el poder pastoral del Estado, va a ser el Estado moderno el que a través de la Ciencia, las prisiones, los manicomios, el psicoanálisis, va a representar ese poder pastoral. Ustedes observan que lo interesante es que esa confesión que el hombre del Medioevo le hacía al cura es muy similar a la confesión que el paciente le hace al psicoanalista hoy en día. De modo que el poder pastoral del Estado moderno lo tienen las instituciones medicinales, psicoanalíticas, las cárceles, los manicomios, donde se agrupa a la gente.

3 ¿En qué consiste la ruptura de Descartes con el pensamiento teologal del Medioevo?

Colón al descubrir América representa la decisión del hombre prometeico de ir a la conquista de los territorios nuevos. Es una empresa capitalista porque Colón va a América para expropiar América. Entonces cuando decimos que la conquista española de América implicó la muerte de 50 millones de indígenas tratemos de sacar esta cifra de la estadística y de pensarla como lo que realmente es: cada uno de esos 50 millones fue uno. Hay una frase sobre el holocausto judío que dice: “no mataron 6 millones de judíos, mataron un judío y después lo mataron 6 millones de veces más”. Entonces esta conquista es un genocidio americano hecho por el hombre capitalista. Como los españoles eran algo lentos en esto fueron aventajados por los piratas que robaban los galeones españoles que tenían el oro y lo llevaban a Inglaterra que se hizo la gran nación de la burguesía industrial. 

Ahora bien, en 1637 Descartes pone al Hombre en la centralidad, desplaza a Dios. Dios ya no es el que está en la centralidad, ya no es el centro que revela la verdad a los hombres. Ahora lo que es puesto en la centralidad de la explicación de la historia humana es el hombre. El hombre en tanto sujeto, el hombre en tanto pensamiento, el hombre en tanto subjetividad. Lo que hace Descartes con esa famosa frasecita “pienso, luego existo” -cogito ergo sum- lo que está diciendo Descartes es que el sujeto capitalista al cual él representa se define por la subjetividad y que ahora es la subjetividad aquello que da fundamento a todo lo existente. La subjetividad es ahora el subjectum. El subjectum es aquello que subyace a todo lo que existe. Así como los griegos lo llamaban upokeimenon, aquello que es el basamento de todo lo existente. Descartes, al poner el pensamiento como base de todo decurso filosófico, histórico, etc., etc.; ahora es la subjetividad del hombre el punto de partida de todo razonamiento. Con esto entonces nosotros tenemos nada menos que esta subjetividad (esto que yo estoy explicando habitualmente no se explica de este modo, habitualmente se dice que Descartes dijo “pienso, luego existo” y después vino Kant y dijo “las condiciones de posibilidad del sujeto son las mismas que las del objeto” y después vino Hegel y dijo “todo consiste en concebir a la sustancia como sujeto”; es decir, qué hace esa gente, no hace historia razonada de la Filosofía. Hace historia de los héroes del pensamiento: Descartes, pasamos a Kant, pasamos a Hegel, pasamos a Nietzsche). 

Entonces todo esto es un gran movimiento, Colón descubre América, Copérnico, Giordano Bruno, Galileo y Descartes. Y Descartes viene a decir ya que hemos desafiado tanto, en el campo astronómico, al poder de la Iglesia, digamos la verdad: el hombre se está adueñando de la Historia. Cuando Descartes y el Renacimiento surgen es que el hombre se está adueñando de la Historia. Les voy a dar un ejemplo muy contundente: durante 13 siglos de la Edad Media no pasó nada o pasó poco, el Discurso del método es de 1637 y en 1789 ocurre la gran Revolución burguesa que es la Revolución Francesa. De 1637 a 1789 hay muy poco tiempo. Cuando Descartes escribe el Discurso del método le está cortando la cabeza a Luis XVI, porque ahí es el hombre de la burguesía el que se pone en la centralidad, es el hombre de la burguesía capitalista que comienza a hacer la Historia. Entonces, cuando el hombre comienza a hacer la Historia, la Historia se dinamiza porque el hombre ya no está esperando de Dios que Dios haga la Historia, la hace él. La Historia cobra un ritmo que antes no tenía porque antes era la etapa de “la espera”, se esperaba el reino de los cielos. Ahora los hombres ya no esperan nada, lo hacen todo ellos.

4 Descartes, ¿un héroe del pensamiento?

Hegel decía que Descartes era un héroe del pensamiento y efectivamente lo es. Es un héroe del pensamiento del capitalismo burgués. Con Descartes surge la subjetividad capitalista. A algunos quizás les llame la atención que yo una a Descartes con el surgimiento de la subjetividad capitalista pero la Filosofía es así, la Filosofía surge en medio de la Historia y en medio de las relaciones de producción y en medio de las relaciones sociales de producción. Descartes es un señor burgués que decide que la subjetividad de su clase social, la burguesía, es el elemento fundante de toda la realidad. Entonces Hegel, que también era un filósofo de la burguesía, lo llama héroe del pensamiento porque se ha atrevido a dudar de todo y, sobre todo, se ha atrevido a dejar de lado a Dios como principio supremo.

Entonces, la cabeza de Luis XVI, cuando cae, no es que sea Descartes el que le tiró la guillotina y la cabeza rodó, pero sí es el pensamiento de Descartes el que dio origen a ese proceso histórico que llevó a las turbulentas jornadas de la Revolución Francesa, a la toma de la Bastilla y el decapitamiento de Luis XVI. 

Es muy interesante ver que el pensamiento de Descartes es subversivo. (En la Argentina esta palabra tiene un triste recuerdo y, en realidad, cada vez que la decimos nos ponemos mal porque recordamos etapas muy muy negras de la Argentina en las cuales ni por asomo este programa habría podido ser realizado. Todos los que estamos haciendo este programa, en otra etapa de la Argentina, salíamos a la calle y no existíamos más después, ya nos estaban esperando). El pensamiento de Descartes es subversivo porque cuestiona el orden instaurado de la teología medioeval, cuestiona el orden de la Iglesia y cuestiona el orden de la Inquisición. Por eso Descartes, que quizás no era demasiado valiente, escribió el Discurso del método en Holanda que era un país liberal en donde todavía se podía escribir y pensar. Porque un filósofo para pensar tiene que tener cierta tranquilidad de espíritu, no se puede pensar y esperar que a uno lo vengan a buscar para decapitarlo y tirarlo por ahí, ese tipo de cosas. El pensamiento exige la libertad del contorno. Los regímenes autoritarios lo primero que hacen es establecer un dogma y prohibir el pensamiento libre. Eso ocurre en la Iglesia medioeval y ocurrió en el régimen soviético durante el estalinismo, se establece un dogma del partido y el que piensa fuera del dogma del partido es liquidado: Siberia.

Bueno, entonces, el pensamiento de Descartes es subversivo porque subvierte, lo que subvierte es lo que cambia y lleva que una cosa se transforme en otra. El pensamiento de la burguesía capitalista que expresa Descartes se expresa en la realidad a partir de la praxis de los revolucionarios franceses. Hay cosas notables que influyen en la Historia, una de las cosas que más definió el ímpetu salvaje de la Revolución Francesa fue el pensamiento de los ilustrados, el pensamiento de la Ilustración. Los que escribieron la Enciclopedia: Diderot, D’alambert, Rousseau, Voltaire

Pero, hubo una frase de María Antonieta que llenó de indignación y de fuerza revolucionaria a toda la población –al menos a las clases que pasaban hambre-. Le informaron a esta reina  que el pueblo tenía hambre y, célebremente, María Antonieta preguntó: ¿por qué tiene hambre el pueblo? Y le dijeron: porque no tiene pan. Y ella respondió: bueno, que coman pasteles. Y éste fue uno de los motivos que dinamitó la Revolución Francesa. Esa frase resultó intolerable para la plebe y la plebe a partir de esa injuria decide rebelarse y la revolución se desata. Como vemos a veces basta un elemento de irritación para que una situación encuentre el desenlace histórico detrás del cual estaba.

O sea, 13 siglos de Edad Media no resuelven nada y la subjetividad del hombre capitalista de la modernidad se arroja en una historicidad desbocada que en poco más de un siglo produce la Revolución Francesa. La Revolución Francesa pone al hombre capitalista en la centralidad. Es la burguesía capitalista la que se adueña del poder. La monarquía pertenece al pasado. Una revolución consiste en poner en el centro de la Historia a la clase históricamente más moderna, más revolucionaria.

La actitud que va a tener el hombre capitalista es la actitud de hacer la Historia. Como vamos a ver -y esto va a volver muy apasionante nuestro curso- el capitalismo va a generar su antagonista que va a ser el proletariado, y eso nos lo va a explicar el cabezón barbado Marx.

Ahora lo dejamos ahí. Me voy, porque la filosofía tiene que salir a la calle y ensuciarse un poco.


Podés ver o descargar este Encuentro de aquí.

      

1 comentario:

  1. soy mayerlin paz.. muchas gracias me sirvió de mucho me encanta como explica breve mente y habla muy bien

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