sábado, 29 de mayo de 2010

Onírico

Mientras presionaba el acelerador lo suficiente para que Jorge se perturbara un poco en el asiento del copiloto, enunciaba la frase clave: Te lo digo, güevón. Esto de los sueños es así, te juro que ahora, por el solo hecho de pensarnos aquí los dos, en esta situación quimérica del auto y el velocimetro a 190, ingresamos al mundo onírico. Intenta nada más contorsionarte o subirte a un arbol acá adentro, llamar a un animal muerto o revolcarte en un lecho de rosas. Te apuesto que cantamos mejor que la Piaf y que nos salen así de fáciles unos pasos de lambada, hasta te pondría peluca rubia para la ocasión. El cigarro se consumia en los dedos de Jorge, teñido en la boquilla por el púrpura suave del vino tinto. Con un ademán desafiante lo lanzó por la ventana sin acabarlo, como para sumarse al sueño en un acto aniquilante, que lo desenmascarara. Se rascó la cabeza con una sonrisa, sacó la lengua, risueño miró al reflejo de los ojos en el espejo y dijo sin más: pruébalo. Se encontraron perseguidos por un par de minutos de silencio. El uno confundido, el otro triunfante. Por un momento la radio se silencio también. Ahí esperaron que diera el verde, compartiendo varios tragos de la caja de vino y encendiendo otro cigarro. Luego, mientras presionaba el acelerador lo suficiente para que Jorge se perturbara otro poco en su asiento, se vieron adelantados por un tren de caracoles, las palomas del parque volaban de espalda, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban y los soldados en la primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Nunca más hablaron del asunto..

viernes, 28 de mayo de 2010

Nada Personal

Iba a decirte que te quiero, que te pienso y que quiero conocerte más.
Iba a decirte que te necesito, que me siento mal sin ti, que me siento sola.
Iba a decirte que me molesta no verte todos los días.
Iba a decirte que me encandilas, que me excitas, que me calientas, que me provocas.
Iba a decirte que te recuerdo, que te imagino.
Iba a decirte que cuando camino por la calle siento montones de olores, y que la mayoría de ellos me recuerdan a ti.
Iba a decirte que cuando leo algo voy relacionándolo todo contigo.
Iba a decirte que me molesta saber que existes, y que andas por ahí sin mí.
Iba a decirte que es insoportable que no estés aquí.
Iba a decirte que te vinieras para acá.
Iba a decirte que me avergüenza decir estas cosas.
Iba a decirte que emborracharme es mucho más fome cuando no estás.
Iba a decirte que me fascina el recuerdo de tu espalda.
Iba a decirte que me parece que sin ti nada de esto tiene demasiada importancia.
Iba a decirte que sería mucho mejor saber que te voy a ver en el corto plazo.
Iba a decirte eso, y un montón de otras cosas.
Iba a decírtelo varias veces.
Pero me di cuenta que, tanto como te lo puedo decir a ti, se lo puedo decir a un montón de otras gentes.
Pero me di cuenta que puedo decirle muchas cosas a mucha gente.
Pero me di cuenta que si estuvieras disponible para mí, no iría.
Pero me di cuenta que nada tiene demasiada importancia, de una u otra forma.
Pero me di cuenta que me fascina el recuerdo de un montón de espaldas, y de abdómenes, y de omóplatos, y de ombligos.
Pero me di cuenta que cuando estás todo es igual de fome.
Pero me di cuenta que no me gustaría nada que invadieras mi espacio.
Pero me di cuenta que todo es insoportable.
Pero me di cuenta que me molesta que mucha gente ande por ahí sin mí.
Pero me di cuenta que cuando leo todo se va relacionando con todo.
Pero me di cuenta que hay muchos olores que me recuerdan a mucha gente.
Pero me di cuenta que pienso en mucha gente, que recuerdo a mucha gente, que imagino a mucha gente.
Pero me di cuenta que me avergüenzo hasta de mi inconsciente.
Pero me di cuenta que vivo encandilada, excitada, caliente y provocada.
Pero me di cuenta que me molesto todos los días.
Pero me di cuenta que amo a muchos hombres y mujeres, que a casi todo el mundo quiero conocerlo más.
Pero me di cuenta que necesito a mucha gente, que me siento mal casi siempre.
Pero me di cuenta que igual me voy a sentir sola.
Y me di cuenta que a ti igual quiero decírtelo.
Y, además, te voy a decir que es raro que, habiendo tanta gente en todas partes, yo quiera decirte esto sólo a ti.
Y voy a terminar diciéndote que me da lo mismo sonar así de melosa.

jueves, 27 de mayo de 2010

La vida, muchachos...

quiero decir, que si uno no vive, no disfruta. Si disfrutar es lo que hace la vida algo bueno, entonces hay que vivir. Y si mantenerse vivo es la única forma de vivir una buena vida, entonces lo más importante para mantener una buena vida es no morir. Y si uno se muere una sola vez, así como uno nace una sola vez, entonces no hay posibilidad de equivocarse. O sea, que de los errores no se aprende.


miércoles, 26 de mayo de 2010

(sin titulo)

Hystérical la orbe el día en que. Saltan los hombres sobre los trampolines, bajan los gordos por el resbalín. Me resbalo, me tropiezo. Miento. No sé lo que digo. Veo hombres negros, veo niggas. Tengo la vista a veinte centímetros de mis ojos. Me rasco la mente, me la soplo. Peso. Peso mucho. Me acuerdo de un trabalenguas que dice: "La vaca parió un ternero por el agujero de más abajo. Carajo, -dijo el ternero- si no me agacho, me cago entero". Me driblaron unos estornudos a cambio del guante. El día se oscureció pero más tarde salió el sol para esconderse de nuevo. Mi tía Alicia lee. No hay un solo gato, pero están todos locos.

martes, 25 de mayo de 2010

Campanita gritona de insoportable Sion de babero:

Azul marino, las vueltas de la vida, la luna caminando sobre los calendarios desechos por la esperma. A la niñita se le perdieron esas zapatillas con luces rojas que se encienden cada vez que pisa el talón y estándares de plaza de armas hacia la liberación de los fusiles, las banderas con estrellas, quiero pensar que el baño se alejó porque de lo contrario Alejo y el río Kipling de la vida, qué pretenciosa, sí, pretenciosa, ególatra, auto referente, el currículum vitae del futuro enmarcado en el miedo y desazón de las efes, relojes de bolsillo. Taratanes de conciencia, se idolatra. No quisiera sentir aquello que hace trasnochar los días por encima de las costillas y las cosquillas, pero no negaré que se me hace difícil acostumbrarme al blindaje éste, asumo que estaba harta del rubiazgo real, pero son llorones los post-operatorios y los sueños premonitorios. Los botones se sobrecalientan afuera del horno y el Tao Te King no tiene ni un ápicito de culpa putaine por el efecto invernadero de las Pragas invadidas. En paréntesis, igual pulentos los revisionistas. Tata... se me molió el collar. Snif, mamér petit chanson, no me digas nada sin avisar que lo vas a decir, mirá-mirá que amigos míos son los del cuchillo de hoy y con una llamada tu clóset se llena de arañas.

lunes, 24 de mayo de 2010

El Árbol Liviano

Quisiera pasar la tinta sangrienta por encima de tus cicatrices de locura, sudor y culpa. Yo he tenido noches enterradas, cuchillos a lo largo de mis pieles alcohólicas, planetas de ciento veinte universos tan diferentes como efímeros. Han sido artificiales y han sido anárquicas las peleas contra dios padre todopoderoso, pero pude encontrar la llave para todos los cerrojos en un cuerpo y una respiración, perderla sería deshacerme en el aire, hacerme vaho en una pared quebrada por golpes de colibrí. Yo quise destrozar Auschwitzs y raccontos del suelo empobrecido, pero ahora que escucho la música de una voz que tartamudea pidiendo a gritos ser oída por Roscharch maltrechos, cantando la canción más triste que se puede cantar entre llantos de madera y camillas sin ambulancias, no puedo dejar de acordarme de los camellos sobre salmos quemados por seguidores de molinos escondidos, y sentir la nata revolviendo mis arterias como la primera vez que pisé el rumor blando de los bastardos sin amor. Nunca pretendí la pretensión, ni aprender francés ni ser universitaria, pretendí cazar mariposas para regalarlas a las azafatas cansadas, a los sacerdotes en celo, a los colegiales que tararean sonatas románticas sin tener idea de revoluciones ni paz. Si me siento ahora es porque quiero regalarte algo de lo que pueda tener, ni esperanza ni felicidad, ni apellidos ni aires puros, sólo la palabra mesiánica, la que ensalza el licor de la derrota cuando es necesario secarse de páncreas y pulmones para subir doce Jerusalenes y darse en la espalda con espinas ajenas, maldiciendo los errores, rogando a los brazos mezquinos el arrepentimiento de las verbenas ausentes y esperar el regreso de las cuerdas de los relojes mientras oyes el canto infernal de las cajitas musicales.

domingo, 23 de mayo de 2010

Egos: La delgada escala que se derrite con un gemido:

Yo sólo sentencio dudas. Opino su decadencia porque me da miedo pensar que es cierta y, lo que es peor, constante. No opino la felicidad, porque el fracaso oscila pendularmente de ciudadano en ciudadano y se reparte como una hostia mascada, la paz del Señor, una mano, dos manos, seis mil millones de manos. Yo hablo por mí, escribo por mí. No redacto declaraciones de principios ni manifiestos de ismos intrascendentes. Yo respiro por mí y lato por mí. Al menos por mi cuenta y con el singularmente solidario fin póstumo de que ese mí sólo es mí porque Ella/Él, destacando la mayusculidad de la palabra viva. Los paras, los comos, los ques, son todos motivos conceptuales adheridos a la circunstancia que les da un nombre impropio. Soy consciente del anonimato vil y del estado inerte de los cuerpos vibrantes cuando están apilados todos en una ciudad, que aunque caminen y trabajen, sólo están produciendo el nitrógeno que se entuban a los bronquiolos. Sé también que hay cubículos y escalafones y Sus Majestades y mendigos ebrios, sin embargo cuando salgo (todavía no sé si me elevo, me entierro o simplemente salgo como quien yace ausente en sus labios y en su ropa) desnuda y de su mano, verdaderamente es posible ver ajena la maquinaria metropolitana, mezcla monocorde y homogénea, bien parejita y perfectamente revuelta por el dedo del dios minor que se han creado a falta de uno real, a falta de universidades universales y universalistas, de esvásticas, hoces, martillos, Kalashnikovs, mayos y sonrisas codificadas con la palabra más tiernamente ilusa: esperanza. Los escritores malditos no pueden escribírsela en el pecho, quizás porque hace rato ya no existen escritores malditos. Esa casta se extinguió cuando la belleza cambió de cuerpo y de color. Mientras que la Gran Muralla sigue viéndose cada vez desde más lejos, yo continúo no estando, justificada por la ausencia gravitacional de Ella/Él (siempre nueva/o. Delgada/o palabra para tan plena existencia), y siguen empañados los espejos de los baños, no precisamente por el vapor de la ducha de espasmos, sino por la vacuidad invisible del espacio en que hemos estado.

sábado, 22 de mayo de 2010

Hermita nostalgia:

Se levantan trajines desde el argento al décimo octavo bombón rioplatense, nadie se raja pensando en las laringes calcinadas, solamente evacuamos los arsenales destruidos cuando todo está en llamas, y si es el instante preciso de dar la mano para despedirnos, entonces el etanol sobra, y el rol del tributo también. No sé qué le toque a la persona individual que puebla mis arterias, salvo lágrimas de sal hebrea. Quisiera brindar por el pasado, aunque me arrepienta de ciertos momentos, aunque a las barbudas primaveras no les baste la delicadeza cuando nos abracemos con voz póstuma de raulí en baúl. Cómo conjugar el verbo ser en la línea total del acabóse premeditado, sin lucro ni poesía ni armisticios sinceros. Cómo entender la muerte de una etapa si los nervios me atan las manos a los pies de mi cama para que no me escape a la ducha de pastillas cada medianoche cual sonámbula caricaturesca que añora un réquiem feliz en presencia de todos los que alguna vez nos miramos a los ojos queriéndonos decir "tú eres parte de mí". Es lamentable que se agote la duración de las cintas cuando no nos supimos envolver en cajitas felices que partieran volando rumbo al cercano lugar perdido en la inmensidad contraria de nuestros deberes olvidados. Disculpad la tardanza, pero vuestras voces son hoy llagas en el órgano aquél del que habla el atemporal y de vez en cuando compleja amiga mía.

viernes, 21 de mayo de 2010

Tu santa belleza

¿Qué contarte de nuevo hoy

que no se vea viejo mañana?

si todo cuanto ocultas

es visto en el Universo

como grandes espirales

que explican cada regreso.


Si los poetas se mueren

de tanto buscarte niña

y el verso perfecto esconde

la porfía del silencio:

o sea: tu santa belleza.





Tu luz por la mia

tu enamorada algarabía

que te había dicho

que mejor vinieras

en el día


que era de tiempo

cuestión de tiempo

tu presencia


que en medio del viaje

cuan bicho hambriento

te había buscado


que era de suerte

de orfebrería

tu luz por la mía




Tú

Pensaba en decirte

Y en el intento

Decirme


Quería tal vez encontrar la forma en que Nada

Ni distancias

Me distrajeran de ti


Focalizar, hacer foco, enfocar…

En cada detalle

Para luego vomitar libremente tu Todo

Como si fuera tan fácil intento;

Como si… claro, puedo hacerlo a mi modo


Si tus morenos ojos me miraran de cerca

Verían qué cansancios parecidos se juntan

Y cómo la lluvia me limpia el cabello

Para luego admirarte por lo lejana

Admirarte en la palabra… esa búsqueda tan digna

Tan niña y tan altiva

Y, a la vez, ese detalle de tu barbilla

Que levanta el ánimo de cualquiera

Que apunta hacia la voluntad

Que te empuja día tras día hacia el viejo trabajo

Y a los movimientos cotidianos

Y tantas veces tan cotidianos que asustan… que encarcelan…


Pero no puedo sino admirarte

Y desde el nadie que habita mi decidida voluntad

Admito no ser sino el Absoluto más detestado

Y el Extremo más compañero

Pero, en los detalles en que me equivoco, allí estás

Recordándome que puedo hacer algo más que señalar juzgador

Recordándome que la palabra te acaricia como puede llegar

Recordándome que no soy sino el comienzo de lo que en este momento piensas.




jueves, 20 de mayo de 2010

Santyago de la Nª Extremadura:

A veces, sin motivos, las heridas que nunca tuve sangran mis lágrimas resecas. Todo está en los fenómenos de disolución, en los imanes y las capas. Todo en el argón porcentual, en los perros muertos que caminan en el aire, esparciendo entre nariz y nariz la plaga del desgobierno, de la destrucción identitaria. Así es como cada uno se entrega de piernas abiertas a su ídolo unipersonal, y forman entre todos un pentágono irregular que no sirve para invocar ni al maquinista de los empleados del Infierno. Y en una pesadilla partida por la mitad, de esas que se tienen como siesta póstuma en la sala de espera, vi a mis amigos con la cara pintada de negro, disparándole a tótem amazónicos, sonriendo el hedor ajeno de sangre y estrellas. Desde la cocina, una voz me había llamado; el pan se había desmantelado frente a la cara de la muerte, y el Tour sin bragas fue más rápido que las centellas de cementerio. Menos mal que del error a la queja que destroza tormentas, hay una brecha cautivante que salva la mirada de besos sin migas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Trifasico

Primero un Monte verde espera,

segundo un umbral alado cierra tu novela,

tercero te espera un Mundo y explicas,

luego descansas,

luego vuelves a casa.



En medio de tanto oprobio, un Norte,

de tanto cruzar miradas, un Porte,

de esperas y embarazadas, tú apuestas,

de lo que queda: la mitad es para ti.



Y el pequeño ruiseñor que hace su presencia,

y el mundano dictador que mira arrepentido,

y el salario aparcador, el que estaciona en tu puerta,

y el niño espía que te condena a ser canción.





Tres columnas y más

El sin sentido El deber haber La cultura proletaria

una vez aclarado la esperanza la casa obrera

doble oscuridad es la espera el futuro


El velo sordo La abundancia La retórica diaria

opaca tu centro compartida el maíz

te condiciona doble satisfacción el cielo canción


El niño espera El semillero ciego Una mirada cierta

la madre llora una vez planta un abrazo

hace familia vida justo





Trabaja en tradicion

Parece ser que todas son obligaciones. Pero las obligaciones autoimpuestas que gustan dejan de ser obligaciones. Tal vez, al principio eran obligaciones pero ya no. Como lavarse los dientes. Lo mismo pasa en el trabajo.


Si tu trabajo coincide con tu misión, muchas veces notarás que no parece trabajo. Parece que fuera otra cosa. Aún lo forzoso deja de ser forzoso. La mochila se aliviana infinitamente. Aún el trabajo es coincidente con el placer.


El tiempo es cíclico. Las crisis atraen a los clásicos. La imposibilidad de comprensión llama a las viejas voces para que regresen al ruedo del sentido. Trabaja en tradición. Retoma esas viejas voces que son congregadas por la época que vives. Sobre esas voces nacerán nuevas voces.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...