lunes, 3 de septiembre de 2007

Telar de la sangre


(Tejada Gomez, Armando; 1994: 29-30)

¿Qué hago con esta sangre de dos sangres?

¿Qué hago con el silicio que me habita?

¿Qué hago con estos pómulos de huarpe

y esta barba telar encanecida?

¿Y qué con mi memoria irreverente

que no quiere olvidar y que no olvida?

¿Y este idioma curtido a la intemperie

sobre el idioma muerto de mi raza?,

¿Con esta antigüedad de antigua piedra

y la genealogía de mis padres?

¿Qué hago con este polvo enamorado

de mi palabra nueva en tu palabra?


Madre de pueblos, loca y fundadora,

¿Por qué me habéis abandonado?

¿Dónde cayó el abuelo violador

que asesinó a mi abuelo milenario?

Y tengo que asumirte. Si te niego

seré el americano más cobarde.

Para saldar las cuentas del martirio

hay que aclarar las aguas.

Admitirte en la cruz del genocidio

y en la espada de sangre que es mi sangre.


Por las claras del día, madre ausente,

quiero verte la cara,

por trescientos millones de tu cría

y por quinientos años de olvidarnos.


De otro modo no vengas, si no vienes

a asumirte en la sangre de tu sangre.


Mis hembras han tejido en su paciencia,

telar continental, todas las sangres.






3 comentarios:

  1. Gracias!
    que fuertes y profundas vivencias, ideas, poema


    un abrazo

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  2. ¿Por qué el autor habrá elegido como título “telar de la sangre”?

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    Respuestas
    1. El poema se refiere a lo que contiene la sangre de un mestizo: la sangre del conquistador y del conquistado, de la víctima y el victimario (¿"Dónde cayó mi abuelo violador que asesinó a mi abuelo milenario?"). En un telar se entrecruzan hilos para elaborar un tejido. El autor toma este elemento como una metáfora de cómo en América se han entrecruzado las sangres y han tejido lo que somos, llevando toda nuestra historia en las venas ("Mis hembran han tejido en su paciencia telar continental todas las sangres").

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