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martes, 8 de octubre de 2013

Nodal, un portal de Latinoamérica y el Caribe: “Es inaceptable que medios europeos o estadounidenses sean la referencia informativa para el continente”




  • “Consolidar una agenda informativa regional que incluya lo más relevante”
  • Información “made in Latinoamérica” para sostener la integración regional
 Si América Latina y el Caribe se confrontan al gran desafío de la integración regional, la misma no podrá construirse sobre la base de una dependencia informativa de los centros de poder. Es esencial, entonces,  “construir una agenda propia de las informaciones y facilitar que lo que se produce en cada país sea accesible para todos, rápidamente”, enfatiza Pedro Brieger, sociólogo y periodista argentino. Enarbolando esta premisa, junto a un equipo de comunicadores y con el auspicio de FILA (Fundación para la Integración Latinoamericana) fundó, en julio de este año, el portal informativo Nodal, dedicado exclusivamente a las noticias del continente. Que se plantea “transmitir las realidades de la región. Es  un contrasentido que a pesar de los aires de democratización que soplan en el continente, la mayoría de la información que circula por aquí sea producida por agencias europeas o estadounidenses”, subraya  Brieger comenzando la entrevista.
 
P: Cuando se lanzó Nodal en agosto 2013, su hipótesis que fue ampliamente difundida,  fue la de crear  un portal de consulta más  que constituirse en un medio alternativo.  ¿Qué  sustentó la reflexión para darle ese perfil? 
 
 Pedro Brieger (PB): Nodal surge después de varios años de reflexión sobre los mecanismos de circulación de la información en América Latina.  El primer problema que se le presenta a cualquier interesado en la información regional es que no sabe por dónde comenzar para informarse día a día de lo que sucede.  Tiene que entrar a los diarios de cada país para saber lo que acontece y –obviamente-  nadie tiene el tiempo para hacerlo.  Por esta razón, incluso los periodistas consultan solamente alguno que otro diario de uno u otro país.  Nuestro equipo de periodistas lee lo que se publica en toda la región y hace una selección para que en una misma página el lector interesado pueda, en escasos segundos, informarse de lo que sucede en América Latina y el Caribe.  Una vez que tiene la visión global, puede entrar en un país en particular para profundizar contenidos.  Con la selección que hacemos estamos presentando una agenda informativa de lo que pensamos es lo más relevante de la información regional.
 
 P: ¿Cómo se materializad ese funcionamiento?
 
 PB: Por ejemplo, dos semanas antes de la asunción de Horacio Cartes como presidente del Paraguay el pasado 15 de agosto fuimos informando día a día sobre todo lo que rodeaba este acontecimiento.  Los debates sobre Cartes, las negociaciones con los otros partidos, y por supuesto todo lo que hace a la relación conflictiva de este país sudamericano con UNASUR y MERCOSUR.  Al darle este seguimiento le estábamos señalándole al resto de la región que este tema era relevante. Lo mismo con el  40 aniversario del Golpe de Estado en Chile en septiembre.  Dos semanas antes armamos un servicio especial para seguir de cerca los debates, las declaraciones de los políticos, los libros publicados y todo lo que sucedía en Chile.  Es una manera de mostrarle a los salvadoreños, jamaiquinos o mexicanos que la considerábamos como una temática  importante.  Y por supuesto, ofrecíamos información al respecto en Nodal. La que no es de elaboración propia. Nodal reproduce lo que ya existe, que no es poco.
 
 Latinoamérica necesita una referencia informativa propia
 
 P: ¿Es decir,  Nodal facilita la circulación de información temática relevante para el continente?
 
 PB: En efecto. Conscientes de que gran parte de las noticias que divulgan los diarios, radios y cadenas de televisión provienen de agencias de noticias europeas y norteamericanas, se hizo un trabajo de relevamiento de los medios de comunicación en la región, desde los más grandes hasta los más pequeños.  Comprobamos entonces que la inmensa mayoría de los medios se nutre de la información de estas agencias y no de lo que se dice o se publica en cada uno de los países.  Esta realidad acarrea dos problemas.  En primer lugar,  una parte de las noticias llegan tarde. Adicionalmente,  reflejan la mirada y contenidos de esas agencias.  Esto quiere decir que falta una mirada latinoamericana y caribeña sobre los temas de la región. No puede ser que medios europeos o estadounidenses sean la referencia informativa para América Latina.
 
  Nodal busca ser un referente para que periodistas, políticos, empresarios y público en general accedan a la información elaborada específicamente en cada país.  Por ejemplo,  no hay que esperar que el diario El País de España informe sobre la decisión del parlamento peruano de concederle una salida al mar a Bolivia a través del  puerto de Ilo, cuando la misma prensa peruana ha informado extensamente al respecto. 
 
 Además, hay muchos temas que las grandes agencias ignoran, por múltiples motivos, y que ocupan un lugar en Nodal porque las consideramos relevantes.  Por ejemplo, la iniciativa actual en varias naciones del Caribe para reclamar reparaciones por la esclavitud impuesta por las potencias coloniales.  Este tema es muy importante en el Caribe e incluso la Comunidad del Caribe (Caricom) lo ha tratado.  Por eso tiene espacio en Nodal aunque los grandes medios europeos lo ignoren. 
 
 P: Nodal como un espacio amplio y diverso…
 
 PB: Nodal como  fuente indispensable de consulta para toda la región poniendo el acento en los procesos de integración regional. Nodal no es un sitio “alternativo” si se entiende como alternativo a un espacio informativo para especialistas que siguen un tema en particular o tienen una visión ideológica estrecha.  
 
 La información como bien público
 
 P: ¿El debate sensitivo y de fondo entre la información como bien público – y no como mercancía- hace parte de la reflexión conceptual de los profesionales que promueven Nodal?
 
 PB: Desde luego que estos temas siguen vigentes. Y lo expresamos en nuestra práctica cotidiana. Me explico: el derecho a la información es, en concreto, difundir la Declaración de Paramaribo de la última cumbre de UNASUR de fines de agosto, y que prácticamente no fue citado por los grandes medios.  Es posible que muchos periodistas no supieran dónde encontrarla.  La publicamos en Nodal para que pueda ser consultada y ese es uno de los servicios que nos proponemos brindar.
 
 P: Nodal ya cumplió dos meses de existencia. Sería interesante un primer balance.  Lo que más le sorprendió...
 
 PB: En ese corto tiempo y sin una gran campaña de difusión - que no es sencilla ya que hay que cubrir toda la región que es muy amplia-  hubo unas 35 mil visitas a nuestra página. Las mismas provinieron de casi mil ciudades de 81 países, lo que demuestra la penetración de Nodal en muchos países. Lo que nos estimula a seguir en este camino. 
 
 P: ¿Alguna reflexión para concluir?
 
 PB: Insistir en nuestra esencia. Nodal no puede abarcar todos los ámbitos y regiones porque perdería su fuerza específica que es Latinoamérica y el Caribe. No faltan los que nos proponen cubrir otras regiones y otras temáticas. Pero no nos podemos diversificar tanto, sabiendo que hay otros sitios más especializados en esas temáticas. Nuestro trabajo es específico y este principio constituye un marco conceptual importante para poder hacer bien lo que ofrecemos. Asegurando calidad, profesionalidad, diversidad, pero en el marco específico de nuestro continente…
 
 
 
Nodal presenta sus objetivos
 -Difundir información sobre América Latina y el Caribe, con una visión de integración regional.
 
- Que Nodal se constituya en consulta obligatoria y necesaria como referente de originalidad y profesionalismo respecto de las noticias de América Latina.
 
- Construir una agenda informativa propia de y para la región.
 
- Coadyuvar, a través de la información y su contextualización, al conocimiento mutuo de los países de la región, base esencial para sus proyectos integracionistas.
 
-Difundir documentos, discursos y las acciones de los diferentes gobiernos en base a la información que se genera en cada país.

Tomado de aquí

 

jueves, 24 de enero de 2013

Cuba y su persistencia ético-política


Aquí les comparto una nota de Pedro Brieguer publicada por la Agencia Telam. Es realmente destacable que, aún cuando muchos habíamos abandonado la "idea" -si no las palabras- de "lucha de clases", "ideología" y "socialismo"; fue Cuba con su práctica revolucionaria la que mantuvo ardiente la llama de la posibilidad de una sociedad que podía darse un tipo de gobierno mejor al postulado por la democracia-liberal y proyectos económicos superadores al modelo neoliberal, profundo en las décadas del '80 y '90 del siglo pasado, y aún vigente en muchos países. Con todo, para América Latina y el Caribe, ha sido un ejemplo en lo que refiere a la resistencia de un pueblo ante los embates del capitalismo en su conjunto y del imperialismo norteamericano en particular. Su protagonismo en la CELAC es un claro ejemplo de su triunfo humano y político. 

Cuba es América Latina


Por Pedro Brieguer
 
Frente a los pronósticos que decretaban el fin ineludible del "modelo" cubano, la isla ha sabido integrarse a una realidad regional en la cual desempeña un papel central. Su participación en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es una prueba contundente de su rol en la política latinoamericana.

La desintegración de la Unión Soviética (URSS) tuvo un efecto inmediato sobre todos los países que conformaban el llamado bloque soviético.  De la noche a la mañana se quedaron sin la tutela política, económica y militar de Moscú.  Muy lejos de Europa y Asia la pequeña Cuba también participaba -con ventajas preferenciales- de los mercados que tenían dichos países y formaba parte de su extensa red de alianzas.

Para paliar los problemas derivados de la desaparición de la URSS en los años noventa, en Cuba se aplicó el denominado "período especial".  Había racionamientos, la comida escaseaba y los cortes de energía afectaban a casi toda la población, que se juntaba bajo la luz de la luna para compartir lo poquito que tenían.

Desde una perspectiva muy simplista no fueron pocos los que pensaron que la Cuba revolucionaria se desmoronaría como un castillo de naipes.  En 1992 el periodista Andrés Oppenheimer publicó el libro La Hora final de Castro en el que pronosticaba "la inminente caída del comunismo en Cuba", frase que incluso figuraba en la tapa a manera de gancho para publicitar lo que aparecía como un hecho consumado.

Los noventa fueran años duros para Cuba porque también coincidió con el auge del neoliberalismo en América Latina, la pérdida de apoyo en numerosos organismos internacionales y una ofensiva mediática que auguraba un final irreversible. Sin embargo, la revolución pudo superar las dificultades del "período especial" porque –al decir de Celia Hart- la población cubana defendía la revolución y no las ventajas sociales.

Mucha agua ha corrido bajo el puente y veinte años después se puede ver que fallaron los pronósticos agoreros.  El contexto internacional del "fin de la historia" de Francis Fukuyama -y especialmente en América Latina- se ha modificado de tal manera que lo escrito por el influyente politólogo entre 1989 y 1992 ya ni siquiera sirve como texto de referencia. Las ideologías no han muerto, en nuestra región tienen más vigencia que nunca y Cuba es partícipe de una nueva configuración continental.

En Latinoamérica han llegado a la presidencia diversos líderes políticos que admiran a Cuba y veneran a Fidel Castro, aunque buscan su camino propio.  A diferencia de los años sesenta cuando surgieron movimientos que quisieron emular el "modelo" cubano, en la actualidad existe un respeto hacia Cuba, sus líderes y la revolución, pero a muy pocos se les ocurriría imitar dicho "modelo".

Por otra parte, es notable que en el contexto actual no sólo Cuba ha superado su aislamiento sino que también se ha convertido en un jugador indispensable para la política de la región. Cuba, que no quiso reintegrarse a la Organización de Estados Americanos (OEA), ahora forma  parte de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) nacida –hay que recordarlo- para excluir a Estados Unidos de un organismo continental e incorporar a la isla.  Más aún, asume su presidencia. Incluso los gobiernos que no tienen afinidad con La Habana le reconocen un lugar destacado y están muy lejos de buscar un enfrentamiento con los dirigentes cubanos o de agredirlos con frases altisonantes del estilo "el dictador Raúl Castro". 

En este marco no se puede dejar de mencionar el papel que desempeñaron los médicos cubanos después del terremoto en Haití en 2010, que superó a países con muchísimos más recursos.  Asimismo, la elección de un hospital en La Habana para operar al presidente de Venezuela Hugo Chávez excedió la cuestión médica. Fue un gesto político, obligó a depositar las miradas en la isla y los presidentes que viajaron para demostrar su solidaridad con Chávez no ahorraron las palabras de elogio hacia la atención brindada. Como dato anecdótico, pero no menor, quedó demostrado que es uno de los pocos países donde los periodistas no pueden entrar a la sala del paciente después de sobornar alguna enfermera para obtener fotos obscenas y venderlas al mejor postor.

Cincuenta años después de comenzado el bloqueo norteamericano, y a pesar de todas las dificultades, Cuba se ha reinsertado en el continente, porque -aunque la costa de Miami quede muy cerca de la isla- Cuba es América Latina. 


Tomado de aquí.


 


jueves, 22 de noviembre de 2012

Conflicto palestino-israelí: tres preguntas y tres respuestas



Estas preguntas con sus respectivas respuestas han sido tomadas del libro de Pedro Brieguer: “El conflicto palestino-israelí. 100 preguntas y respuestas” (Buenos Aires, Capital Intelectual, 2011)

2) ¿Qué fue lo que alteró la convivencia de siglos entre judíos y árabes?

La historia de los judíos y los árabes fue durante siglos una relación entre comunidades religiosas. Como la mayoría de los árabes profesan el islam, su relación hacia los judíos era –y aún es- en función de su pertenencia religiosa individual y comunitaria. Hay que aclarar también que la mayoría de los musulmanes no son árabes, y ni siquiera hablan el idioma árabe, salvo cuando rezan, y que el país musulmán más numeroso es Indonesia, que no es árabe, como tampoco lo son Turquía o Irán. Pero como el islam nació en tierras árabes se suele confundir el islam con lo árabe.

El islam se desarrolló tomando muchos elementos de la religión judía, incluso sus profetas, que también venera, como Abraham o Moisés. Sin embargo, la historia del islam como la de casi todas las religiones es muy contradictoria. En muchos de sus textos sagrados o dichos de sus teólogos se puede encontrar frases elogiosas hacia los judíos, pero también otras denigrantes.

Sería incorrecto ofrecer la imagen idealizada de una relación armónica entre judíos y musulmanes, porque hubo problemas a lo largo de la historia. Sin embargo, hay que destacar que en el mundo islámico no hubo nada parecido a la expulsión masiva de judíos que se produjo en España durante el reinado de los reyes Fernando e Isabel a fines del siglo XV en el marco de lo que fue conocido como la Santa Inquisición. Tampoco nada parecido a las persecuciones y matanzas de judíos en Rusia durante el siglo XIX y comienzos del XX, que convirtieron a la palabra progrom, de origen ruso, en sinónimo de persecución y masacre contra judíos. Más aún, el término antisemitismo, entendido como el odio hacia los judíos, es de origen europeo y ni siquiera tiene un equivalente en el idioma árabe. Y mucho menos hubo en lugares habitados por una mayoría musulmana algo comparable a la barbarie moderna, industrial y planificada del exterminio de judíos en Europa durante el holocausto nazi con sus campos de concentración, que eliminaron a unos seis millones de judíos.

La convivencia de judíos y árabes se vio alterada en el Medio Oriente a fines del siglo XIX y principios del XX con la aparición del movimiento sionista, que planteó la creación de un Estado sólo para judíos en el corazón del mundo árabe e islámico.

5) ¿Es lo mismo antisemitismo que antisionismo?

Aunque algunos historiadores consideran que la definición de antisemitismo debe utilizarse sólo pare el odio y/o persecuciones contra todos aquellos de origen semita, es comúnmente aceptado que se la entienda como el odio hacia los judíos. El antisionismo, por definición, es la oposición política a la ideología del sionismo. Hasta la creación del Estado de Israel en 1948, el antisionismo era patrimonio casi exclusivo de los judíos que no consideraban que sus problemas históricos se resolverían por medio de la creación de un Estado judío. Algunos consideraban que los judíos debían integrarse y asimilarse en los países en los que vivían, perdiendo su identidad particular y adoptando aquella de la mayoría que los rodeaba. Otros, desde posiciones de izquierda, consideraban que el socialismo y la igualdad de los pueblos eliminarían todo tipo de discriminación, también aquella contra los judíos. Y también había religiosos que decían que había que esperar la llegada del Mesías, pues sólo éste lograría la redención del pueblo judío.

Después de la creación del Estado de Israel estos conceptos se mantuvieron desde lo ideológico, pero la expulsión de los palestinos en 1948 y la ocupación de Cisjordania y Gaza en 1967 aumentaron el rechazo a las políticas de Israel en muchos sectores de izquierda. Sin embargo, no es menos cierto que –en muchos casos- se diluyen las diferencias entre las críticas hacia Israel y hacia los judíos en general. Las caricaturas sobre Israel publicadas en numerosos diarios, especialmente árabes, retoman los estereotipos clásicos del judío sátrapa “sediento de sangre” que intenta dominar al mundo, tal como era retratado en los libros y panfletos antisemitas europeos a principios del siglo XX. La línea que separa al antisionismo del antisemitismo puede ser muy delgada en algunos casos, pero en otros es muy gruesa porque representa ideas contrapuestas. La mayoría de las organizaciones de la izquierda europea, por ejemplo, no permiten que grupos antisemitas –a los cuales rechazan e incluso combaten- participen de sus manifestaciones contra las políticas israelíes. Es incorrecto desde lo conceptual y teórico asimilar el antisionismo al antisemitismo. Y tampoco se puede calificar como antisemita a quien critique a Israel, la política israelí o incluso cuestiones la existencia misma del Estado de Israel porque piense que judíos y palestinos deben vivir en un mismo Estado. Pero los gobiernos israelíes relacionan ambos conceptos deliberadamente para confundir y descalificar las críticas hacia sus políticas.

56) ¿Qué son los asentamientos que Israel construyó en Cisjordania y Gaza?

La extraordinaria victoria militar de la guerra de 1967 en tan solo seis días envolvió a la sociedad israelí en un clima de euforia nacionalista que parecía no tener límites. Eso explica, entre otras cosas, la inmediata anexión de Jerusalén oriental a pesar de la oposición internacional. Si bien el discurso oficial planteaba que la ocupación de los territorios de Cisjordania y Gaza era algo temporario, hubo un sector de jóvenes ligados a partidos de la derecha nacionalista y religiosa que decían que esos territorios habían sido “liberados” de los árabes y que les pertenecían porque allí siempre habían vivido judíos. Entre julio de 1967 y julio de 1968 se construyeron 14 asentamientos. Lentamente fueron ocupando casas en algunas de las ciudades más importantes y creando nuevos asentamientos sobre tierras palestinas. Retomando los ideales sionistas de los años ’30 –y su terminología- fueron a colonizar los territorios ocupados durante la guerra. Más allá del reclamo histórico-teológico, el objetivo estratégico era similar al de los años ’30: ocupar el máximo posible de terreno para poder –el día que se vieran obligados a negociar- reclamarlos como propios y evitar su devolución. La metodología era sencilla. Los nuevos “colonos” plantaban bandera en algún lugar, armaban viviendas y le pedían al ejército que fuera a cuidarlos para que los palestinos no pudieran desalojarlos. Algunos lugares que comenzaron con 10 individuos hoy se han convertido en verdaderas ciudades de miles de personas como Ma’ alé Adumim. En 1998, mientras todavía se estaba negociando con los palestinos, el entonces canciller Ariel Sharon les dijo “muévanse, tomen las colinas, expandan el territorio. Todo lo que tomen quedará en nuestras manos, lo que no tomen será de ellos”. Dicho y hecho. En 1997 había 166 mil colonos y en 2009 ya habían superado los 300 mil. Numerosos funcionarios del más alto nivel estadounidense dijeron que los asentamientos se habían convertido en el principal obstáculo para la paz y existen varias resoluciones de Naciones Unidas que las han calificado de ilegales. Sin embargo, todos los gobiernos israelíes desde 1968 los han ampliado; aunque cada tanto prometen que –en aras de conseguir la paz- los van a congelar, algo que nunca sucede.

Si se incluye a los judíos que viven en los barrios de Jerusalén oriental tomados después de 1967, ya son casi medio millón de colonos que –además- controlan cerca del 40% del territorio de Cisjordania con una infraestructura propia que los liga al resto de Israel. Por esta razón se construyeron numerosas autopistas y túneles –que los palestinos no pueden usar- para conectar los asentamientos entre ellos y el territorio del otro lado de la antigua línea verde.






        
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