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miércoles, 6 de agosto de 2014

La fase demencial del totalitarismo neoliberal - por Alberto Rabilotta


No hay que ser un experto para ver que en los últimos meses, y de manera cada vez más acelerada, el imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN están tratando de crear todas las condiciones para transformar las relaciones internacionales en un nuevo teatro de confrontaciones con vistas a mantener el ya cuestionado sistema internacional unipolar y la hegemonía neoliberal.
 
Hace apenas tres años, cuando alboreaba la multipolaridad con los esfuerzos de creación de UNASUR y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con Rusia tratando de consolidar una región euroasiática y los BRICS explorando una alternativa a la tiranía neoliberal, el imperialismo se lanzó a la creación de nuevos focos de tensión, interviniendo en Libia –que en ese entonces era un país clave de una necesaria integración africana-, en Siria y en países de África, y relanzó con fuerza la subversión en varios países latinoamericanos.
 
En la segunda parte del 2013, cuando arreciaba la agresión intervencionista en Siria, el último gran país del Oriente Medio con un sistema en el que convivían diversos pueblos, culturas y religiones, en el marco de la reunión del G20 en San Petersburgo y gracias a la carta del papa Francisco, Rusia introdujo el tema de Siria, amenazada con bombardeos aéreos por parte de Estados Unidos (EE.UU.) y países de la Unión Europea (UE) por el supuesto e inventado uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, y forzó una difícil negociación para frenar la amenaza de bombardeos a cambio de sacar el arsenal químico de Siria y destruirlo.
 
La firme posición rusa en el caso de Siria, que contó con el apoyo de China y la mayoría de países del mundo, mostró por primera vez que existían fuerzas capaces en la escena internacional para ponerle límite o término al sistema unipolar creado por EE.UU. desde el derrumbe de la Unión Soviética, y comenzar el restablecimiento de un orden multipolar, algo que para el imperialismo significaría el comienzo del fin de su proyecto de hegemonía neoliberal total.
 
No en vano desde el 2013, y en particular durante la primera parte del 2014 cuando la CELAC se formó, y en perspectiva de la reunión cumbre en Brasil el BRICS esboza sus intenciones de crear instrumentos financieros para liberarse del dólar, que directamente o a través de sus lacayos locales EE.UU. y sus aliados arreciaron sus intentos subversivos en Venezuela e incrementaron la desestabilización política, financiera y económica en otros países latinoamericanos.
 
Es en esta perspectiva de desestabilización, específicamente del gobierno de la presidenta Cristina Fernández, que juega un importante papel la decisión y todo el actuar del juez Thomas Griesa de Nueva York para favorecer a los “fondos buitre”: esa decisión constituye una nueva arma del sistema judicial estadounidense para someter a los países deudores, que son mayoría en el mundo, a una ley estadounidense que siempre es interpretada de manera a satisfacer al gran capital.
 
Y desde enero pasado el imperialismo neoliberal puso en acción las fuerzas que desde hace años venía financiando, entre ellas los ultranacionalistas y neonazis, para crear un peligroso foco de tensión permanente en Ucrania, en la “puerta de entrada” de Rusia.
 
El rechazo del presidente constitucional Víctor Yanukovich a una integración con la UE que significaba la desindustrialización del país, disparó la operación para derrocarlo y reemplazarlo con uno que aceptaría, como ha sido el caso y muy rápidamente, el dictado de Washington, del FMI y de la OTAN, destruyendo a cañonazos y bombardeos la oposición interna en el Este del país, con el claro intento genocida de eliminar la población ruso-parlante, como dijo en la televisión un “periodista” ucraniano (1), y así recuperar esas tierras. No dijo, pero se puede asumir, que una vez “limpiadas” de “gente inútil” esos territorios servirían para instalar armamentos ofensivos de la OTAN y crear una constante amenaza directa a la seguridad de Rusia.
 
Para lanzar la reciente cruzada contra Rusia, como dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Moscú, Sergei  Lavrov, “si no hubiera sido Ucrania, les aseguro, cualquier otro aspecto de la política interior o exterior de Rusia les hubiera servido de razón”. Lavrov lamentó que las buenas intenciones expresadas por los “socios occidentales en Europa” no resistan la inercia de la Guerra Fría que busca “llevar a todos los europeos bajo el techo de la OTAN y hacerlos que se dirijan a Rusia con un tono severo”. Esta miopía política, agregó, está basada en la intención de imponer su voluntad a toda costa, de adoptar sanciones contra quienes disienten y tomar represalias contra quienes están por “la independencia y no aceptan obedecer el orden mundial unipolar” (2).
 
Este orden unipolar permite a EE.UU. y sus aliados la impunidad criminal que se manifestó por enésima vez en la agresión, con bombardeos y fuerzas terrestres que mataron a cerca de dos mil personas, en la Franja de Gaza. Israel actúa impunemente gracias al apoyo político, diplomático y a las armas y datos de inteligencia estadounidenses,  como confirman los documentos revelados recientemente por el informante Edward Snowden y publicados por el periodista Gleen Greenwald (3).
 
La ley estadounidense debe prevalecer.
 
Estados Unidos, cuya existencia jamás fue amenazada por guerra alguna fuera de la guerra de Secesión, no posee más que una definición ideológica de sus enemigos: aquellos que no aman el modo de vida estadounidense, se encuentren donde sea, afirmaba en 2005 el historiador Eric Hobsbawm durante una conferencia en la Universidad de Harvard dedicada a destacar las diferencias entre la hegemonía estadounidense y la otrora hegemonía británica.
 
Este historiador argumentó que Gran Bretaña, como su hegemonía no dependía de la potencia imperial sino de su comercio, se adaptó más fácilmente a las derrotas políticas, como ya lo había hecho cuando tuvo su mayor derrota política, con la pérdida de las colonias en América. Y luego recordó que durante la Guerra Fría el crecimiento de las empresas estadounidenses en el mundo fue hecho bajo el padrinazgo del proyecto político de EE.UU., con el cual se identificarían muchos de los grandes patrones así como la mayoría de los estadounidenses. A cambio, dada su hegemonía mundial, la convicción de Washington de que la ley estadounidense debe prevalecer en las relaciones de los estadounidenses con el mundo adquirió una fuerza política considerable.
 
Y Hobsbawm concluyó la conferencia con una pregunta cuya respuesta es ahora evidente: ¿Retendrá EE.UU. esta lección o cederá a la tentación de mantener una posición que se erosiona apoyándose en la fuerza político-militar, engendrando así no el orden mundial sino el desorden, no la paz mundial sino la guerra, no el avance de la civilización sino la barbarie? (4).
 
Ahora el paseo por la realidad y el despertar de la “inteligencia social”.
 
Por su naturaleza, que implica “desencajar” la economía capitalista de la sociedad y poner el Estado al servicio exclusivo de los grandes intereses económicos, financieros y comerciales, el imperialismo neoliberal no tiene otra alternativa que destruir toda forma de democracia y de soberanía popular y nacional. Su única opción es el totalitarismo. El intelectual húngaro Karl Polanyi, historiador de la economía, consideraba la idea de los “mercados autoregulados” a nivel mundial –el neoliberalismo- como una peligrosa utopía, y ya en 1945 advertía que EE.UU. tenía el basamento histórico e ideológico para intentar llevarla a cabo (5).
 
La utópica misión del neoliberalismo es instaurar un régimen universal basado en las leyes estadounidenses, como nos recuerda Hobsbawm, y para ello debe lograr que los Estados soberanos cedan su soberanía, acepten aplicar la ley estadounidense (¿No es lo que Griesa exige?) y derriben las barreras nacionales, para así convertirse en Estados garantes de un sistema al servicio exclusivo de  los intereses económicos representados en los oligopolios financieros, industriales, comerciales, mineros, agroindustriales, entre otros más cuyas casas matrices están en EE.UU., la UE, Japón, Canadá y otros países de la órbita imperial.
 
Tal sistema no admite alternativas socioeconómicas, sean nacionales o regionales y estén o no basadas en el capitalismo, que impliquen la intervención activa de los Estados, grados de planificación socioeconómica y que los pueblos a través de los organismos políticos y sociales, actuando en democracia, tomen decisiones soberanas para defender legítimos intereses populares y nacionales.
 
Precisamente porque no puede tolerar competición alguna proveniente de otras alternativas socioeconómicas, ya que no tiene absolutamente nada de positivo que ofrecer a los pueblos, es que el neoliberalismo pudo desplegarse en toda su dimensión a partir del derrumbe de la Unión Soviética, cuando también se desplomó el orden mundial multilateral, y fue  aplicado con particular saña en Rusia y demás ex países socialistas.
 
Una de las razones por las cuales el imperialismo neoliberal se lanzó en lo que parece una desbocada carrera para imponer su dictado a nivel mundial, es que en dos regiones muy importantes, América latina y Eurasia, se han lanzado movimientos de integración económica, comercial, financiera y hasta monetaria. Y que estas iniciativas –que incluyen el BRICS en tanto que mecanismo de comunicación entre varias regiones-, han recibido nuevos impulsos políticos y están dando pasos hacia la creación de mecanismos para funcionar sin una subordinación al sistema neoliberal. Para el proyecto imperial estadounidense, que busca someter a todos los pueblos, estas iniciativas regionales deben ser destruidas.
 
El ministro de la Corte Suprema argentina Raúl Zaffaroni, al responder a la pregunta de Página/12 sobre qué reflexión le merece, como jurista y no como ministro de la Corte, la situación que plantean los llamados “fondos buitre”, dijo que “veo esto con un poco de miedo. Para decir la verdad, con mucho miedo. Como diría Galeano, todo parece patas arriba. Si trajésemos a alguien que hubiese dormido unas décadas, no podría entender nada. Tengo miedo por el mundo, esa es la verdad. El poder político, el de los Estados, está sobrepasado por el poder económico de oligarquías, de pequeños grupos de personas que manipulan a su gusto los medios de comunicación y el poder económico (…) Lo digo más claramente: siempre ha habido y es inevitable que haya vínculos  y acuerdos entre los poderes político y económico, pero ahora el primero tiende a desaparecer o a ser manejado completamente por el segundo transnacionalizado”.
 
Más adelante, y al ser preguntado por qué nos encontramos hoy en tal situación, el ministro Zaffaroni responde que “esa es la segunda parte de la cuestión y respecto a la cual tenemos que pensar en el futuro. Nuestros propios gobiernos cedieron la soberanía nacional, sujetándonos a un tribunal provincial extranjero (en el caso del juez de Nueva York,  Thomas Griesa) y a una Corte Suprema que declara no interesarle nada, en favor de unos especuladores con capacidad de pagar abogados y hacer lobbies (…) Creo que lo primero que debemos hacer con miras al futuro es reformar la ley y declarar imprescriptible la administración fraudulenta en prejuicio de los intereses nacionales en toda negociación internacional que comprometa sustancialmente la economía nacional. Sé que me colgarán cualquier cartel para descalificar esta opinión, pero el mundo penal internacional viene pensando estas cosas desde hace algún tiempo” (6).
 
El mismo 3 de agosto en Página/12, y quizás como prueba de que se está formando esa “inteligencia social” de que hablaba Karl Marx, el filósofo José Pablo Feinmann comienza su artículo enfatizando que “el capitalismo de las últimas décadas se ha manejado en el modo del vértigo”, descripción con la cual muchos analistas y periodistas estamos de acuerdo, y luego agrega que “el Imperio es el Imperio y no habla dialectos, no respeta la autonomía de los ‘polos’, arrasa con las identidades nacionales, los Estados nacionales () el orgullo europeo y las vidas iraquíes o las vidas de quienes se le opongan. No hay política multipolar, El capitalismo es un sistema totalizador. Lo fue desde 1492, cuando nace, y lo es hoy, más que nunca, por medio de la gran revolución de este tiempo, que no es la del proletariado marxista, sino, otra vez, la del burgués conquistador: la comunicacional” (7).
 
Todo lo anterior me parece señalar que el combate contra el imperialismo neoliberal es la tarea principal, y es una tarea urgente porque en su intento totalizador ha llegado a una fase demencial y mortal para nuestras sociedades y el planeta. Y justo cuando terminaba este artículo leí el esclarecedor análisis del filósofo Fernando Buen Abad Domínguez, “Multipolaridad” si pero anticapitalista”, del cual reproduzco una pequeña parte: “Pero el peligro de la confusión (hasta no tener claro de qué “multipolaridad” hablamos o habla cada cual) no anula la necesidad de quebrar el dominio del imperio yanqui. Tampoco implica cancelar -o satanizar- cualquier iniciativa, así sea parcial, que permita dar pasos adelante hacia la soberanía concreta mandatada por los pueblos. Sólo hay que asegurarnos de que tales pasos se dirijan hacia donde los pueblos mandan y no aparezcan los piratas reformistas que siempre tuercen caminos y veredas hacia sus reinos burocráticos plagados con gerentes serviles al capitalismo. La gracia radica en no caer en las trampas semánticas de las burguesías. La gracia está en no ilusionarse con falacias ni hacerse esclavo de ellas. Ese error nos ha costado mucho.”(8)
 
- Alberto Rabilotta es Periodista argentino-canadiense.
 
Notas:
 
1.- "It’s perfectly simple. You need to kill 1.5 million people in Donbass". URL https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=S9SOVarOFJk
 
2.- Sergei Lavrov en entrevista con Itar-Tass. URL http://en.itar-tass.com/russia/743470
 
3.- Cash, Weapons and Surveillance: the U.S. is a Key Party to Every Israeli Attack, by Glenn Greenwald URL https://firstlook.org/theintercept/2014/08/04/cash-weapons-surveillance/
 
4.-  Eric J. Hobsbawm, citas de las páginas 72 y 78 (capítulo tercero) de libro “L’Empire, la démocratie, le terrorisme”. André Versaille Editeur/Monde Diplomatique, 2009.
 
5.- Karl Polanyi, Capitalisme Universel ou Planification Régionale?, página 486 del libro Essais de Karl Polanyi, Éditions du Seuil, 2008.
 
6.-“Esto es un escándalo jurídico”, entrevista al ministro de la Corte Raúl Zaffaroni, Página/12 del 3 de agosto de 2014. URL http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-252153-2014-08-03.html
 
7.- José Pablo Feinmann, “La Sociedad de los Lobos”, http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-252149-2014-08-03.html
 
8.- Fernando Buen Abad Domínguez, Rebelión, 5 de agosto 2014, URL http://www.rebelion.org/noticia.php?id=188114




Tomado de aquí


martes, 22 de abril de 2014

Declaración de Delhi por una Internet justa y equitativa - Coalición Just Net

 
 
Internet se ha convertido en una infraestructura social de vital importancia que tiene un profundo impacto en nuestras sociedades.  Somos todos ciudadanos y ciudadanas de un mundo mediado por Internet, ya seamos la minoría que lo utiliza o la mayoría que no lo hace.  En nuestro mundo, Internet debe contribuir al avance de los derechos humanos y la justicia social. La gobernanza de Internet debe ser verdaderamente democrática.
 
Con Internet, se están reorganizando las instituciones públicas, en particular las relacionadas con la gobernanza, el bienestar, la salud y la educación, así como sectores clave como los medios de comunicación, las comunicaciones, el transporte y las finanzas. Se ha transformado la forma en que hacemos muchas cosas; sin embargo, los beneficios prometidos para todo el mundo no se han realizado de manera adecuada.
 
Por lo contrario: somos testigos de la vigilancia masiva, del abuso de los datos personales y su uso como medio de control social y político, de la monopolización, mercantilización y monetización de la información y el conocimiento; de flujos inequitativos de las finanzas entre países pobres y ricos, y de la erosión de la diversidad cultural. Muchas decisiones técnicas, supuestamente "neutrales", en la práctica han fomentado la injusticia social, puesto que las arquitecturas tecnológicas, desarrolladas a menudo para promover intereses creados, determinan cada vez más las relaciones y los procesos sociales, económicos, culturales y políticos.
 
Las oportunidades para que las mayorías puedan participar en los beneficios reales de Internet y materializar plenamente su enorme potencial, se frustran debido al creciente control de Internet por quienes tienen poder: las grandes corporaciones y algunos gobiernos nacionales. Ellos usan sus posiciones centrales de influencia para consolidar el poder y establecer un nuevo régimen global de control y explotación; y bajo el pretexto de favorecer la liberalización, en realidad refuerzan el dominio y la rentabilidad de las grandes empresas en detrimento del interés público, e imponen la posición predominante de ciertos intereses nacionales en detrimento de los intereses y bienestar globales.
 
El orden existente de gobernanza global de Internet es inadecuado. Carece de democracia; se caracteriza por la ausencia de legitimidad, de rendición de cuentas y transparencia; por una excesiva influencia de las corporaciones que se traduce en subordinar las instancias regulatorias; y da muy pocas oportunidades para la participación efectiva de las personas, especialmente de los países en desarrollo.  Esta situación sólo puede remediarse a través de cambios fundamentales en los mecanismos actuales de gobernanza.
 
La gobernanza de Internet debe partir del entendimiento de que la interconectividad solo podrá estar al servicio de los derechos humanos y la justicia social, en la medida en que favorezca y apoye el poder distribuido, sobre todo hacia las bases, pero también atravesando las distintas brechas digitales -sociales, económicas, políticas-. Por lo tanto, para garantizar que Internet no conduzca, en la práctica, a una mayor centralización del poder, se requiere de intervenciones apropiadas en todos los niveles de gobernanza de Internet. La construcción de un marco eficaz para lograr estos objetivos es el mayor reto hoy en día en términos de la gobernanza global de Internet.
 
En este espíritu, planteamos los siguientes principios. Estos deben ser la base del desarrollo de una Internet que contribuya al avance en todo el mundo de los derechos humanos y la justicia social, y de la reconfiguración de la gobernanza de Internet hacia un espacio auténticamente democrático. Habida cuenta que las arquitecturas técnicas determinan crecientemente las relaciones y procesos sociales, económicos, culturales y políticos, las decisiones técnicas respecto a Internet inciden en estos asuntos.
 
 
Internet como Bien Común Global
 
1. Internet es un medio social clave y, en aspectos cruciales, un bien común global.  Es un sitio para el intercambio global de conocimiento e información, un espacio para la libre expresión y asociación, un medio para la deliberación y la participación democrática, un canal para la entrega de servicios sociales y públicos esenciales, y un andamio para nuevos modelos de actividad económica. Por lo tanto, todas las personas del mundo, incluyendo las que no están conectadas actualmente a Internet, deben tener la posibilidad de dar forma colaborativamente a la evolución de Internet a través de procesos apropiados de gobernanza que sean democráticos y participativos.
 
2. Internet debe mantenerse como un espacio público. Cuando surge una divergencia entre la utilidad de Internet para fines de interés público y los intereses particulares de servicios en Internet o de empresas de tecnología, el interés público debe primar, y el servicio debe estar sometido a la regulación como un servicio público.
 
3. Las funcionalidades y servicios básicos o esenciales de Internet, como el correo electrónico, servicios de búsqueda en la web y las plataformas de redes sociales, deben estar a disposición de todas las personas como bienes públicos.
 
4. Se debe alentar y fomentar la propiedad comunitaria y sin fines de lucro de la infraestructura, las aplicaciones, los servicios y los contenidos, incluyendo mediante el acceso al financiamiento público y otros medios.
 
5. Internet debe ser utilizada sólo para fines pacíficos y esto debe ser reconocido por los Estados en un instrumento vinculante y ejecutable.
 
6. Internet y la economía digital más amplia se han convertido en factores altamente significativos en la distribución y redistribución de la riqueza, el empleo y las oportunidades para el bienestar económico tanto al interior de los países como mundialmente. Se debe tomar medidas para garantizar la justicia económica, de manera que los beneficios globales de una mayor eficiencia e innovación derivadas de Internet sean distribuidos en forma amplia mediante, entre otros: la descentralización de las oportunidades para empresas y empleos digitales; las inversiones en uso de TICs para actividades de desarrollo económico con base local; las oportunidades para el auto-desarrollo, el empleo autónomo y la capacitación laboral; y mayores contribuciones dirigidas al bienestar público, tanto en cada país como globalmente.
 
7. La economía de Internet, al igual que otras áreas de la economía global, debe ser objeto de una recaudación y distribución justa y equitativa de los ingresos fiscales en todo el mundo, reconociendo que la concentración del comercio electrónico internacional basado en el Norte global es una amenaza para los ingresos fiscales del Sur global.
 
Democratizar la arquitectura de Internet
 
8. Partiendo del reconocimiento de que Internet constituye un bien común global, todas las capas de la arquitectura de Internet deben estar diseñadas para prevenir la concentración de poder y el control centralizado.
 
9. La neutralidad de la Red, y otra formas similares de ‘neutralidad de plataformas' en las capas superiores de Internet, deben ser obligatorias con el fin de preservar la diversidad en línea y para evitar los monopolios, ya sea en el contenido o en la prestación de servicios públicos esenciales, en las arquitecturas tanto móviles, como de redes fijas.
 
10. Para una Internet abierta y descentralizada se requiere la aplicación estricta de estándares abiertos y públicos. Los estándares abiertos permiten la implementación en forma totalmente interoperable por cualquier persona en cualquier tipo de software, incluyendo el Software Libre y de Código Abierto (SLCA). La tendencia a la privatización de los estándares digitales debe frenarse y se deben introducir medidas para garantizar que las normas sean de propiedad pública, y de libre acceso y aplicación.
 
11. La arquitectura de la computación en la nube debe mejorar la funcionalidad y la eficiencia digital, sin reducir el control y opciones del usuario. También debería permitir a los usuarios tener protecciones legales adecuadas, ya sea a través de las jurisdicciones nacionales o acuerdos internacionales efectivos.
 
12. Los datos personales y sociales deben pertenecer al individuo o al grupo social respectivo. Se deben establecer los marcos de políticas públicas necesarios para operativizar ese control y propiedad de los datos digitales.
 
Internet y derechos
 
13. Todas las personas tienen el derecho a la habilitación digital básica, que comprende el derecho a: acceder a Internet, a su contenido y sus aplicaciones; participar en el desarrollo de contenidos y aplicaciones; y recibir la formación y capacitación necesarias para un uso efectivo de Internet y otras herramientas digitales.
 
14. El derecho de acceso y de contribuir al desarrollo de Internet, incluyendo su contenido, en particular por parte de los sectores marginados, minoritarios y pueblos indígenas, es esencial para el mantenimiento de la diversidad cultural y lingüística y debe ser garantizado mediante la discriminación positiva y la acción afirmativa.
 
15. Todas las personas tienen el derecho a la libertad de expresión y de asociación en línea. Cualquier restricción, por motivo de preocupaciones de seguridad o de otro tipo, debe ser para fines estrictamente definidos y de acuerdo con los principios aceptados mundialmente de necesidad, proporcionalidad y supervisión judicial.
 
16. Todas las personas tienen el derecho a la privacidad y de usar Internet, libres de vigilancia masiva. Cualquier vigilancia, por motivo de preocupaciones de seguridad o de otro tipo, debe ser para fines estrictamente definidos y de acuerdo con los principios aceptados mundialmente de necesidad, proporcionalidad y supervisión judicial.
 
17. Las personas deben ser capaces de disfrutar todos sus derechos y prerrogativas como ciudadanos/as, incluso si eligen no acceder a Internet. El acceso y uso de Internet no debería convertirse en un requisito para el acceso a los servicios públicos.
 
Gobernar Internet para el interés público
 
18. Globalmente, existe un grave déficit democrático respecto a la gobernanza de Internet. Es urgente establecer plataformas y mecanismos adecuados para la gobernanza global de Internet, que sean democráticos y participativos. Éstos deben estar anclados al sistema de las Naciones Unidas, e incluir métodos innovadores para la participación continua y profunda de los actores no gubernamentales en los procesos de formulación de políticas. Los actores no gubernamentales participantes deben, a su vez, estar sujetos a requisitos adecuados de transparencia, en particular respecto a sus fuentes de financiamiento, así como su membresía y sus procesos de toma de decisiones.
 
19. El derecho a elaborar políticas públicas relacionadas con Internet debe estar exclusivamente en manos de quienes representan legítimamente y directamente a los pueblos. Si bien existe una necesidad urgente de profundizar la democracia a través de métodos innovadores de democracia participativa, éstos no deben -en nombre del modelo “multisectorial” (multi-stakeholder)- incluir nuevas formas de poder político formal de los intereses corporativos.
 
20. Los sistemas de gobernanza deben basarse en el reconocimiento de que Internet tiene un impacto social, por lo que la comunidad técnica de Internet, con su singular enfoque en las cuestiones técnicas, no tiene la suficiente legitimidad para determinarlo por su cuenta.
 
21. Las leyes de un país o un grupo de países no pueden controlar ni constituir estructuras internacionales de gobernanza técnica ni de política pública para Internet. La gestión de los recursos fundamentales de Internet debe ser internacionalizada. Por lo mismo, el control actual por un solo país de la DNS / zona raíz debe ser reemplazado por una nueva institución transparente, responsable y representativa internacionalmente, a cargo de la supervisión de las funciones fundamentales de administración de los recursos de Internet.
 
22. Cada país debe tener el derecho a conectarse a Internet. Ningún país puede tener la capacidad unilateral de desconectar a otro país o región de Internet.
 
23. Los derechos de los individuos y los Estados deben ser articulados y protegidos en lo que concierne a Internet, entre otros mediante la creación de mecanismos apropiados de aplicación. Tales mecanismos son necesarios, tanto a nivel nacional como internacional, y deben incluir mecanismos de resolución de conflictos.
 
Abril 2014.
 
- Coalición Just Net: Coalición por una Internet Justa y Equitativa. Declaración adoptada luego de la reunión realizada en Delhi, en febrero 2014, la cual recoge los principios fundacionales de la Coalición.
 
Versión actualizada el 16/04/2014



Tomado de aquí


 

Hacia una Internet justa y equitativa - por Prabir Purkayastha

 
 
Diversas organizaciones y personas han expresado gran incomodidad ante la forma en que el "consenso" artificial para mantener el statu quo en la gobernanza de Internet –es decir, el control de Internet por parte de EE.UU. y las grandes corporaciones, a nombre del modelo multisectorial– ha sustituido cualquier debate significativo sobre este tema.  Es en este contexto que un grupo de organizaciones y activistas se reunió en Nueva Delhi, India, el 14 y 15 de febrero de 2014, para formar la Coalición por una Internet Justa y Equitativa – Coalición Just Net.  Allí abordaron dos cuestiones fundamentales:
 
(1) Una visión progresista de Internet, y
(2) Una Internet que promueva el bien público y evolucione como "bien común global".
 
La Coalición, en su presentación para el Encuentro NetMundial que tendrá lugar en São Paulo el 23-24 abril 2014, señaló:
 
Las oportunidades para que las mayorías puedan participar en los beneficios reales de Internet y materializar plenamente su enorme potencial, se frustran debido al creciente control de Internet por quienes tienen poder: las grandes corporaciones y algunos gobiernos nacionales.  Ellos usan sus posiciones centrales de influencia para consolidar el poder y establecer un nuevo régimen global de control y explotación; y bajo el pretexto de favorecer la liberalización, en realidad refuerzan el dominio y la rentabilidad de las grandes empresas en detrimento del interés público, e imponen la posición predominante de ciertos intereses nacionales en detrimento de los intereses y bienestar globales.[1]
 
La Coalición Just Net también ha precisado en su Declaración de Delhi, así como en su presentación a NetMundial, la necesidad de cambiar radicalmente la forma en que se gobierna Internet, para colocar en el centro los derechos humanos y la justicia social.
 
Las revelaciones de documentos divulgados por Snowden sobre la vigilancia tipo pesca de arrastre de la NSA, han sacudido al mundo.  Mientras que en los noticieros han predominado las preocupaciones por la privacidad, éstas no son la parte más importante de las revelaciones de Snowden.  Un asunto mucho más importante es el de la dominación económica y política.
 
La gobernanza de Internet
 
La gobernanza de Internet no concierne simplemente a la gestión del sistema de nombres de dominio (DNS) y otros recursos fundamentales de la Red.  A medida que Internet se convierte cada vez más en mercado global, acervo de conocimientos, pool mediático mundial y canal primordial para las comunicaciones, su gobernanza adquiere enormes implicaciones económicas, sociales y políticas.
 
Originalmente, el gobierno de EE.UU. había abogado por una gobernanza de Internet liderada por el sector privado, que luego en algún momento llegó a "transformarse" en el modelo "multisectorial" (o de los múltiples grupos de interés).  Lo que tales formulaciones binarias –multisectorial versus multilateral– pasan por alto es que, mientras algunos temas como los protocolos técnicos, etc., pueden ser resueltos (los estándares globales se crean de esta manera) entre varios "grupos de interés", la problemática cambia cuando se trata de políticas públicas.  En cuestión de políticas, esencialmente, existen conflictos de interés entre las distintas partes, que necesitan la introducción de un concepto de bien público, aun cuando vaya en contra de los intereses de determinados sectores.  Todavía no tenemos ningún instrumento de justicia redistributiva que no sean los Estados nacionales.
 
La relación del multisectorialismo con el paradigma neoliberal es evidente, ya que subyacente a este modelo está la idea que no debe haber regulaciones ni leyes globales.  La suposición fundamental del modelo multisectorial es que todos los actores -operando en igualdad de condiciones y mediante el consenso- puedan tomar decisiones sobre todos los asuntos que sean beneficiosos para todas las partes interesadas.  No toma en cuenta que los sectores tienen intereses distintos, por ejemplo, las empresas y los consumidores, los países del Norte global y los países del Sur global, etc.  Este modelo, de hecho, da poder de veto a las empresas privadas, protegiendo sus monopolios existentes y el statu quo.
 
Recursos fundamentales de Internet
 
En el sistema de nombres de dominio (DNS), tenemos que entender que se trata de bienes raíces de alto valor, si bien en el mundo virtual.  Internet tiene el potencial de crear un número ilimitado de nombres de dominio y direcciones IP, que es parte de los bienes comunes globales ilimitados que han sido o pueden ser creados.  El poder del ICANN para controlar estos bienes comunes digitales existe en virtud del hecho que EE.UU. cercó este patrimonio común y lo entregó al ICANN.  En la actualidad, no existe un marco que da derechos legales (para g-TLDs, cc-TLDs) a ninguno de los registros regionales o nacionales.  Todos los derechos legales se derivan de contratos privados con el ICANN, otros registros, y el contrato IANA existente entre ICANN y el Departamento de Comercio de EE.UU.[2]
 
EE.UU. ha propuesto ahora que ICANN se haga cargo de esta función y que permitirá que caduque su contrato IANA con la ICANN, siempre y cuando:
 
• no se cree ningún organismo multilateral para este propósito;
• permanezca en EE.UU., y por lo tanto, bajo la jurisdicción estadounidense (garantías presentadas al Congreso de los EE.UU. por Lawrence Strickling, administrador de NTIA, encargado del contrato con IANA).
 
Es necesario discutir -sin ningún tipo de condiciones previas- qué tipo de estructura es más adecuada para la gestión de tales recursos fundamentales de Internet.  No olvidemos que estamos hablando de cientos de miles de millones de dólares en bienes raíces virtuales, cuando no de billones.  No es una casualidad que la mayor parte de estos "bienes raíces" es "propiedad" de los registros en EE.UU. y otros países desarrollados.
 
Competencia/monopolización
 
La combinación de los servicios de inteligencia y de las grandes corporaciones globales contribuye a la concentración del poder económico y a la creación de grandes monopolios globales.  La administración estadounidense de las organizaciones clave de Internet (organizaciones I* o I-Star) ha dado lugar a que EE.UU. implemente su visión neoliberal de no tener ninguna regulación y de favorecer el crecimiento sin restricciones de sus empresas de Internet.  Ello ha permitido el surgimiento en un corto período de los monopolios globales.
 
La ausencia de una regulación de Internet ha permitido a las empresas globales de Internet construir plataformas que facultan la agrupación de diversos servicios (monopolios horizontales, como Google o Microsoft), mientras que otras agrupan el acceso con servicios (empresas telefónicas que ofrecen servicios de Internet).
 
Google hoy goza de un monopolio nunca visto antes; incluso los monopolios de AT&T y Standard Oil aparecen con menor calado comparativamente.  A medida que los datos adquieren valor, las empresas que los extraen a través de sus servicios -herramientas de búsqueda, servicios de correo electrónico, etc.-, utilizan los datos de sus abonados para monetizar sus servicios.  Los suscriptores se convierten en "productos" a vender a las agencias de publicidad.  Cada usuario de Facebook valía US$ 4,84 dólares en anuncios por año (al momento de la oferta pública inicial).
 
Sin marco regulador, no puede existir igualdad de condiciones en la economía en línea.  Esto nos lleva a cuestiones importantes como la neutralidad de la plataforma y neutralidad de la red, sin las cuales el futuro de Internet estará dominado por los monopolios.  Para los consumidores, el efecto de los monopolios es obvio.
 
Hegemonía cultural/colonialismo digital
 
Existe una correlación directa entre el desarrollo, el acceso a Internet y los contenidos, que indica que los marginados de la sociedad "global" apenas producen contenidos.  Ello significa que la historia de los marginados es escrita en el primer mundo.  Los pueblos del Sur global pueden ser usuarios de los servicios de Internet, del conocimiento, del software y hardware, pero no serán sus creadores.  No obstante, pagarán por ello, siendo que el modelo financiero de Internet se basa en el principio de que el usuario paga.
 
Una encuesta realizada en 1999 por la Comisión Económica para África muestra que este continente sólo generaba alrededor del 0,4 por ciento (1:250) de los contenidos globales.  Excluyendo Sudáfrica, el resto de África generaba apenas 0,02 por ciento (1:5000)! [3]
 
El hecho que la mayor parte de los contenidos es generada en el Norte global tendrá efectos negativos a largo plazo sobre las culturas e idiomas locales.  Si bien actualmente 6.000 idiomas sobreviven en el mundo, la mayoría de ellos puede desaparecer a medida que Internet, donde predomina el inglés, absorba la mayor parte de los medios de comunicación y contenidos del mundo.
 
¿Qué tipo de internet queremos?
 
Lo que debería haber sido un bien público/servicio público ha sido privatizado por los pudientes, los países ricos y sus corporaciones.  Lo que fue concebido originalmente como un bien común global o un servicio público, se está convirtiendo rápidamente en propiedad privada.  Actualmente, está fracturado, las personas están bajo vigilancia y nuestros datos se están monetizando para venderlos.
 
Para poder cambiarlo, necesitamos una forma diferente de Gobernanza de Internet.  No se trata sólo de cambios cosméticos en las instituciones existentes, sino de cambios de raíz, que amplíen la democracia y la justicia social y económica; que preserven los derechos de las personas, así como los derechos soberanos de los países; una Internet que se utilice para la paz y no para la guerra.
 
Internet es demasiado importante para dejarla en manos de especialistas técnicos que administran Internet.  Es esta la apuesta de la Coalición Just Net(Traducción ALAI).
 
- Prabir Purkayastha, Knowledge Commons (India).  Co-coordinador de la Coalición Just Net.


[1] La Declaración de Principios de Just Net se puede leer aquí: http://www.alainet.org/active/72842
[2] Para la explicación de las siglas ver el glosario en la p. 32.
[3] http://213.55.79.31/adf/adf99/codipap3.htm

Publicado en América Latina en Movimiento, No. 494: http://alainet.org/publica/494.phtml


Tomado de aqui


 

viernes, 18 de abril de 2014

Internacionalismo campesino - por Esther Vivas



Tierra, agua y semillas son imprescindibles para cultivar y comer. O alimentos para la mayoría o dinero para la minoría, ésta es la cuestión. La Vía Campesina, el mayor movimiento internacional de pequeños agricultores, jornaleros y sin tierra, lo reivindica día a día. Hoy, 17 de abril, en la jornada internacional de la lucha campesina repasamos su historia.
 
Combatiendo la globalización alimentaria
 
La globalización alimentaria, diseñada por y para la agroindustria y los supermercados, privatiza los bienes comunes, acaba con aquellos que cuidan y trabajan la tierra y convierte la comida en un negocio. La liberalización de la agricultura, no es más que una guerra contra el campesinado. Se trata de políticas que, amparadas por instituciones y tratados internacionales, acaban con los pequeños y medianos agricultores y las comunidades rurales.
 
Ante esta ofensiva, emergió, en 1993, La Vía Campesina, como la máxima expresión de aquellos que en el campo resisten y combaten la globalización neoliberal y los dictados de organizaciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los antecedentes de La Vía se remontan a mediados de los años 80, cuando, en motivo de la Ronda de Uruguay del GATT, varias organizaciones campesinas llevaron a cabo importantes esfuerzos para internacionalizar el movimiento.
 
A principios de los 90, se constituyó La Vía, en parte, como una alternativa más radical a la hasta entonces única organización internacional campesina, la Federación Internacional de Productores Agrícolas (IFAP), creada en 1946. Una organización que representaba, principalmente, los intereses de los mayores agricultores, situados, en general, en los países del Norte, y favorable al diálogo con las instituciones internacionales.
 
La Vía Campesina nació, así, en los albores del movimiento altermundialista, coordinando esfuerzos junto a otras muchas organizaciones, desde feministas a grupos contra la deuda externa, pasando por aquellos que exigían la tasación de las transacciones financieras internacionales a indígenas, colectivos de solidaridad internacional, unidos en el combate contra una globalización al servicio de los intereses del capital. La Vía resultó ser el "componente campesino" de este "movimiento de movimientos".
 
Desde finales de los años 90 y principios de la década del 2000, La Vía Campesina impulsó y participó activamente en las masivas protestas contra la OMC y otras instituciones internacionales. En las marchas contra la cumbre de la OMC en Cancún (2003) y Hong Kong (2005), los campesinos fueron uno de los actores más relevantes y visibles. Un recuerdo especial merece el campesino coreano Lee Kyung Hae, presidente de la Federación de Campesinos y Pescadores de Corea del Sur, que se quitó la vida en la protesta contra la OMC en Cancún subido a la valla que rodeaba el perímetro de seguridad, para denunciar cómo el agronegocio acababa con la vida de tantos agricultores.
 
Tras la política de alianzas de La Vía, estaba el convencimiento de que su lucha contra la agroindustria formaba parte intrínseca de un combate más amplio contra la globalización neoliberal y que otro modelo de agricultura y alimentación solo sería posible en el marco de un cambio global de sistema. Para conseguirlo, la creación de coaliciones amplias entre sectores sociales distintos se percibía como fundamental. Golpear juntos, desde una unidad tejida en base a la diversidad.
 
La Vía Campesina, de este modo, fue capaz de construir una identidad “campesina” global, politizada, ligada a la tierra y a la producción de alimentos. Sus miembros representan los sectores más golpeados por la globalización alimentaria, pequeños y medianos campesinos, jornaleros, sin tierra, mujeres del campo, comunidades agrícolas indígenas, rompiendo la división Norte-Sur e integrando en su seno a organizaciones de todo el planeta, 150 grupos de 56 países. Se trata, en palabras de Walden Bello, de un nuevo "internacionalismo campesino". 
 
A por la soberanía alimentaria
 
La emergencia de La Vía Campesina aportó, también, una nueva mirada a las políticas agrícolas y alimentarias. En 1996, en el marco de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de la FAO, en Roma, La Vía lanzó un nuevo concepto político, el de la soberanía alimentaria. Si hasta entonces, el hambre en el mundo solo se abordaba desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, que todo el mundo tenga acceso y derecho a la alimentación, pero sin cuestionar qué se come, cómo se produce y de dónde viene, el concepto acuñado por La Vía "revolucionó" el debate. 
 
Ya no se trataba únicamente de poder comer, sino de ser "soberanos", y poder decidir. La soberanía alimentaria va un paso más allá al de la seguridad alimentaria y no únicamente reivindica que todo el mundo tenga acceso a los alimentos sino, también, a los medios de producción, a los bienes comunes (agua, tierra, semillas). Se trata de una apuesta por la agricultura local y de proximidad, campesina, ecológica, de temporada, en oposición a una agricultura en manos del agronegocio, que empobrece al campesinado, con alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, que acaba con la diversidad alimentaria y que, además, nos enferma.
 
No se trata de una idea romántica, de un retorno a un pasado arcaico, sino de recuperar el conocimiento tradicional campesino y combinarlo con nuevas tecnologías y saberes, de retornar la dignidad a quienes conrean la tierra, que ésta sea para quien la trabaja, de establecer puentes de solidaridad entre el mundo rural y el urbano y, sobre todo, de democratizar la producción, la distribución y el consumo de alimentos. No es un concepto que deba interpretarse en un sentido autárquico sino solidario e internacionalista, que apuesta por una agricultura local y campesina aquí y en cada rincón del planeta.
 
Las mujeres cuentan
 
Una soberanía alimentaria que tiene que ser feminista, si quiere significar un cambio real de modelo. Hoy las mujeres, a pesar de ser las principales proveedoras de alimentos en los países del Sur (entre un 60% y un 80% de la producción de comida recae en sus hombros) son las que más pasan hambre, padeciendo el 60% del hambre crónico global, según datos de la FAO. La mujer trabaja la tierra, cultiva los alimentos, pero no tiene acceso a su propiedad, a la maquinaria, al crédito agrícola. Si la soberanía alimentaria no permite igualdad de derechos entre hombres y mujeres, no será una alternativa de verdad.
 
La Vía Campesina, con el tiempo, ha ido incorporando una perspectiva feminista, trabajando para conseguir la igualdad de género en el seno de sus organizaciones y estableciendo alianzas con grupos feministas como la red internacional de la Marcha Mundial de Mujeres. En La Vía, las mujeres se han organizado autónomamente para reivindicar sus derechos, ya sea dentro de sus propios colectivos o a nivel general.
 
La Comisión de Mujeres de La Vía ha llevado a cabo un trabajo fundamental promoviendo el intercambio entre mujeres campesinas de diferentes países, organizando encuentros específicos de mujeres coincidiendo con cumbres y reuniones internacionales e impulsando la participación de éstas en todos los niveles y actividades de organización. En octubre del 2006, se celebró el Congreso Mundial de las Mujeres de La Vía Campesina, en Santiago de Compostela, que puso de relieve la necesidad de fortalecer aún más la articulación de las mujeres y aprobó la creación de mecanismos para un mayor intercambio de experiencias y planes de lucha específicos. Entre las propuestas aprobadas estaba, entre otras, lanzar una campaña mundial contra la violencia machista y trabajar para que se reconozcan los derechos de las mujeres campesinas exigiendo igualdad real en el acceso a la tierra, a los créditos, a los mercados y en los derechos administrativos.
 
A pesar de la paridad formal en La Vía, las mujeres tienen mayores dificultades para viajar o asistir a encuentros y reuniones. Como señalaba, Annette Aurélie Desmarais, en su libro 'La Vía Campesina' (2007): “Hay muchas razones por las que las mujeres no participan a este nivel. Quizá la más importante es la persistencia de ideologías y prácticas culturales que perpetúan relaciones de género desiguales e injustas. Por ejemplo, la división de las labores por género significa que las mujeres rurales tienen mucho menos acceso al recurso más preciado, el tiempo, para participar como líderes en las organizaciones agrícolas. Dado que las mujeres son las principales responsables del cuidado de los niños y los ancianos (…). La triple jornada de las mujeres –que implica trabajo reproductivo, productivo y comunitario- hace mucho menos probable que tengan tiempo para sesiones de formación y aprendizaje para su capacitación como líderes”. Más allá de las dificultades objetivas, avanzar hacia la igualdad es una prioridad para La Vía, y eso gracias a sus mujeres.
 
La Vía Campesina lleva más de 20 años articulando resistencias en el campo y tejiendo redes y alianzas a nivel internacional. Alimentarnos es imprescindible para todos, ya sea en el campo o la ciudad, en el Norte o el Sur del planeta. Y comer, hoy, se ha vuelto, como recuerda La Vía, un acto político.
 
Tomado de aquí
 
 
 
 

 

miércoles, 16 de abril de 2014

Flujos de información y poder (entrevista de ALAI a Julian Assange)

 
 
Asilado en la Embajada de Ecuador en Londres desde junio 2012, el australiano fundador de Wikileaks, Julian Assange, figura como objetivo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU. en lo que llama un cronograma de cacería humana, según confirmaron recientes revelaciones de Edward Snowden.  La inculpación: haber difundido secretos del Departamento de Estado a los que tuvo acceso Wikileaks, reivindicando una Internet y un periodismo libres.  En las líneas que siguen, Assange expresa sus puntos de vista a un cuestionario formulado por ALAI respecto a temas como globalización y gobernanza de Internet; vigilancia y seguridad ciudadana; transparencia gubernamental y rendición de cuentas, y la vigilancia ciudadana sobre las autoridades. (ALAI)
 
- Internet comenzó su fase de expansión rápida en un contexto global marcado por la "guerra contra el terror", por el aumento de las restricciones y violaciones de los derechos humanos, especialmente la privacidad, y la intensificación de la vigilancia estatal.  A tu juicio, ¿cuáles son las principales consecuencias de este contexto sobre la evolución de Internet?
 
- Internet no sólo representa una tendencia, sino varias.  Con Internet, la vigilancia masiva ha penetrado en el núcleo de la sociedad humana internacional y a la alianza de inteligencia liderada por Estados Unidos, “Cinco ojos”[1], le ha dado poderes de vigilancia sobre casi todos los seres humanos y organizaciones a nivel mundial.  Pero el régimen mundial de comunicaciones creado por Internet también significa que la organización y el comercio son más baratos, más rápidos y no están sujetos a límites geográficos clásicos.  En el pasado, el reto para los movimientos por la justicia social era lograr consensos y organizarse de manera eficiente para poder competir con las entidades que acumulan coherencia organizativa en razón de su tamaño y capacidad de coerción -como las grandes corporaciones y los gobiernos-.  En un mundo donde "el código es ley", el ámbito legislativo no se limita a los gobiernos ni a sus puntales empresariales.  Esto está conduciendo, en forma incipiente, a un mercado libre de semi-Estados: redes fluidas de asociación que tienen potestades de tipo estatal, por ejemplo sobre la moneda, la recopilación de inteligencia, las comunicaciones y las influencias.
 
- La información siempre ha sido a la vez víctima y arma de guerra, pero esto ha aumentado de manera exponencial en la era de la sociedad de la información: manipulación de hechos, campañas mediáticas alineadas, periodistas arrimados a las tropas, ataques dirigidos a medios de comunicación y periodistas, etc.  Sin embargo, Internet ofrece también oportunidades sin precedentes para contrarrestar esta manipulación de la información (como el propio Wikileaks lo demostró al quebrar la censura y revelar imágenes de la cruda realidad de las guerras en Afganistán e Irak). ¿Cómo se podría mantener esta perspectiva y desarrollarla más?
 
- Se podría desarrollar esta perspectiva mirando el flujo de información en un contexto de relaciones de poder.
 
El flujo de información no es un fenómeno neutro.  Se relaciona con el movimiento del poder a través de una sociedad.  Para la autodeterminación -ya sea como grupo o como individuo- se necesita tener información veraz.  El proceso de ser libre y de liberarse es el proceso colectivo e individual de asimilar nueva información sobre el mundo y de actuar sobre ella.  Este mismo proceso es uno de los fundamentos de la civilización.  En las comunidades, significa que tenemos que tener la posibilidad de comunicar entre nosotros mismos, de transmitir nuestros conocimientos y recibir los de los demás.  La información es fundamental para nuestra posición de poder frente al mundo que nos rodea.  Un público bien informado es un público empoderado y es un público libre.
 
Los grupos de poder centralizado tratan de actuar en contra de esto.  Un público más libre significa una autoridad central menos potente, y las autoridades centrales siempre buscan mantener o hacer crecer su poder.  El poder tratará de controlar o influir en los flujos de información con el fin de consolidar su propia posición de poder.  Intentará ocultar la información a las mayorías, restringiendo su acceso a una pequeña elite que así tendrá capacidad de organizarse con rapidez y dejar fuera de juego a los demás; y tratará de dar a las mayorías información falsa, de manera que cuando éstas intenten actuar por su propio interés, tambaleen.
 
Los medios de comunicación no son sino flujos de información estructurados.  Un medio es una estructura sobre la que fluye la información, normalmente respaldada por una tecnología que determina sus propiedades.  Dependiendo de las propiedades de un medio, éste puede ser más o menos democrático en su accionar.
 
En el pasado, hemos tenido formas de medios de comunicación que favorecen el poder centralizado –como medios de-uno-a-muchos, tal el caso de la radio y la televisión, lo que se llama los "mass media" en la teoría de la comunicación.  Debido a que son centralizados, son fáciles de controlar y, por lo mismo, fácilmente doblegados por otros grupos de poder.  Por esta razón decimos que estos medios de comunicación son inherentemente propensos a traicionar su propósito declarado.
 
Pero hay otras formas de medios de comunicación susceptibles de ser más honestos.  Internet permite un montón de diferentes formas de comunicación de-muchos-a-muchos.  Es más difícil de controlar por parte de los grupos de poder, aunque hay serios  esfuerzos en marcha.
 
Hay campañas de astroturfing[2] en Internet, y todo tipo de información errónea, desinformación y propaganda sucia.  Pero estas cosas han existido siempre.  En comparación con el empoderamiento de las comunidades que Internet permite, las ventajas que presenta para la manipulación de la información son menores.  La propaganda está en desventaja en Internet.
 
Hay muchos aspectos de Internet que no están suficientemente descentralizados, como su infraestructura física, por ejemplo.  Eso hace que sea más vulnerable a la vigilancia masiva, si bien no ofrece mayor ventaja al Estado en el plano de las relaciones públicas, la propaganda o la desinformación.  La muestra de ello es el hecho que, si bien la NSA tiene predominio en el nivel de la infraestructura -puede escuchar casi todas las comunicaciones electrónicas que atraviesan Internet- sin embargo, está perdiendo la batalla de relaciones públicas en todo el mundo.
 
- Este contexto también incluye una nueva fase del militarismo estadounidense en el escenario mundial, donde la guerra cibernética se ha convertido en un elemento estratégico de la guerra.  ¿Cuáles son las principales amenazas de esta situación para que Internet siga siendo una infraestructura abierta y globalmente interconectada?  ¿Qué se podría hacer para defender a Internet como una zona de paz?
 
- En lugar de pensar en cuan nefasto es para la humanidad mundial militarizar el software, EE.UU. está escalando una carrera mundial de armas electrónicas.  La red es compleja e interactúa con nuestras sociedades de manera compleja.  La militarización de un espacio tan complejo es temeraria.  Los firewalls para las organizaciones ya existen, pero lo que vendrá luego serán los firewalls para los Estados, a medida que éstos traten de introducir mecanismos similares a la preservación de la integridad territorial.
 
La defensa de Internet supondrá -por supuesto- la creación de un marco jurídico que sea vinculante para los Estados, y que establezca Internet como un campo inviolable.  Pero todos sabemos que los Estados no suelen cumplir con la ley.  Así que también será necesario rediseñar Internet e implementar reformas técnicas ("el código es la ley").  En la base de este esfuerzo estará la criptografía.  Necesitamos datos cifrados desde la capa de transporte para arriba.  En fin de cuentas, será la matemática la que pone límites a las superpotencias, como también fue la matemática que permitió la creación de éstas a través de los monopolios de armas termonucleares.
 
- ¿Cuáles consideras que son los aspectos más relevantes de las revelaciones de Edward Snowden y de sus repercusiones?  ¿Qué implicaciones tienen para el futuro de Internet?  ¿Qué pasos podrían dar los países en desarrollo para proteger del espionaje a sus comunicaciones?
 
- Los documentos que Edward Snowden divulgó contienen muchos detalles técnicos que son de gran valor para los desarrolladores de software, activistas de la privacidad e individuos cuya vida y seguridad dependen de la integridad y la seguridad de su software y hardware.  Allí radica el valor indudable para las comunidades de expertos que construirán la próxima generación de la tecnología para garantizar privacidad.  En WikiLeaks hemos estado sistematizando nuestra propia experiencia con la información de los documentos develados para mejorar nuestras prácticas, y nuestros técnicos y desarrolladores de software han estado dedicados a mejorar una serie de tecnologías de punta, mejoras que en su debido tiempo beneficiarán al usuario común.
 
Pero la cosa más importante que el Sr. Snowden ha hecho es despertar a la civilización mundial a la comprensión de que la vigilancia masiva es real.  Hace un año, los periodistas no hubiesen publicado que la NSA estaba vigilando la Internet entera.  Varios periódicos se negaron -para su descrédito- a dedicar espacio al asunto.  El Sr. Snowden estaba lejos de ser el primer denunciante de la NSA para alertarnos sobre esto, pero él fue quien finalmente colmó el vaso con pruebas documentales actuales y autenticadas por las dimensiones de la cacería que lanzó el gobierno de EE.UU.
 
El hemisferio sur tiene que proteger a sus poblaciones de la vigilancia.  En América Latina, casi todas las conexiones a la Internet mundial pasan a través de cables de fibra óptica que atraviesan Estados Unidos.  Esta es una cuestión de soberanía y de competitividad económica.  Los países necesitan formar alianzas industriales para crear la infraestructura física alternativa para Internet, para que sus comunicaciones no tengan que atravesar las fronteras de un vigilante depredador del calibre de Estados Unidos, el Reino Unido o sus aliados.  También deben considerar el fortalecimiento de su propia infraestructura, mediante la regulación del sector de los proveedores de Internet, de manera que sea obligatorio aplicar un fuerte cifrado de datos en los enlaces de comunicación.
 
Los países que valoran su soberanía deberían anular sus contratos con empresas estadounidenses, y rechazar las donaciones de infraestructura y tecnología subvencionada de superpotencias como China y Estados Unidos.  No deben utilizar hardware de encriptación controlada por EE.UU., debido a que ese hardware tiene una larga historia de “puertas traseras”.  Deben hacer obligatorio el uso de hardware y software libre, cuyo código fuente esté abierto para que cualquiera lo pueda examinar, y deben apoyar financieramente a los desarrolladores y comunidades de desarrollo con el fin de fomentar los bienes comunes de software, a escala mundial, en tecnología segura y fiable, que todos los países pueden utilizar.
 
Ellos deberían liderar el camino, al adoptar leyes progresistas de libertad de expresión y protección de datos, y abandonar cualquier política de vigilancia del estilo de la NSA que hayan implementado.  Los países en donde no se invade la privacidad de los clientes serán lugares atractivos para las empresas de Internet preocupadas por la privacidad que buscan alejarse de los Estados Unidos.  El Sur global puede atraer a empresas y promover el crecimiento de sus sectores de Internet en la medida en que se diferencien de las prácticas perjudiciales de los Estados Unidos y sus aliados en las esferas de la inteligencia.
 
En el ámbito internacional, deben tratar de desarrollar un consenso para prohibir el uso de armas de vigilancia masiva contra la población.  Tiene que adoptarse un marco internacional que permita llevar ante la justicia a los Estados que practiquen la vigilancia masiva.  Ningún país puede aspirar a competir con EE.UU. en materia de vigilancia masiva; debido a su posición geográfica de "araña en el centro" de los flujos de telecomunicación, más bien hay que matarla de hambre.  Ellos deben tratar de aprovechar sus posiciones en los comités internacionales para influir en la adopción de estándares web en la dirección correcta.  A EE.UU. no se le debe permitir que menoscabe los estándares de cifrado y de comunicaciones para aumentar su acceso.  Todas las normas impulsadas por EE.UU. o sus aliados deben ser consideradas como sospechosas.  Otros países deberían presionar diplomáticamente a Estados Unidos y a las demás potencias en espionaje, y tratar de emprender acciones legales contra esos países por la violación de los derechos de privacidad de sus propios ciudadanos.
 
- Mientras que las tecnologías digitales amplifican enormemente las posibilidades de que los Estados y las corporaciones practiquen la vigilancia y la recopilación de datos, también pueden, como Wikileaks ha puesto de manifiesto, aumentar la posibilidad de vigilancia de la ciudadanía sobre las autoridades públicas.  ¿Cuáles serían tus recomendaciones en cuanto a la legislación y las políticas públicas en este la materia?
 
- Fundé un amplio programa de reforma legislativa en Islandia en 2009 y 2010, orientado precisamente para este propósito.  Se le llamó el IMMI (siglas en inglés) -la Iniciativa Islandesa de Medios Modernos-, y gran parte de ella surgió de las ideas que habíamos tenido en el curso de nuestro trabajo sobre la creación de un refugio para los servicios de Internet.  Fue diseñado para proporcionar la mejor protección posible para los editores, periodistas honestos y empresas de Internet y para dar un impulso a un sector de internet islandés, al atraer inversiones e innovación.  Incluye leyes innovadoras de protección de la fuente, la protección de archivos, y leyes que impiden intentos de demandar injustamente desde otra jurisdicción.  La propuesta completa se encuentra disponible en línea (https://immi.is/).  Todo lo que necesita es que algún país pequeño implemente algo parecido a la IMMI, y la presión debido a la competencia atraerá a las empresas de Internet a invertir en la jurisdicción.  En la actualidad, ningún país es visto como el "faro de la colina" en materia legislativa respecto a la instalación de los servicios de Internet, pero en adelante los países que adopten reformas legales del estilo del IMMI serán vistos no sólo como líderes mundiales, sino como el mejor lugar para instalar una empresa de Internet de alta tecnología.
 
- Internet ha demostrado que tiene un gran potencial para ampliar el acceso a la información y al conocimiento, y para facilitar la participación democrática, la transparencia, el intercambio de información y la expresión pública.  Pero esto está ahora bajo amenaza, entre otras cosas, debido al creciente control corporativo, junto con los intentos de legislar restrictivamente sobre la "piratería" y la propiedad intelectual (como los proyectos de ley SOPA y PIPA en EE.UU., o la negociación de acuerdos internacionales tales como ACTA o el TPP[3]).  ¿Cuáles serían los aspectos más fundamentales a considerar, para evitar este tipo de amenazas y garantizar que Internet siga desarrollándose como un espacio público abierto?
 
- El aspecto más fundamental a tener presente está en el plano conceptual.  El concepto de "propiedad intelectual" está enfrentando tiempos difíciles en los últimos años, debido a que es antagónico a la idea misma de internet.  Ciertos sectores establecieron grandes centros de poder antes de Internet, todos ellos basados en el concepto de "propiedad intelectual".  Ahora ese concepto se está volviendo cada vez más difícil de sostener, de la misma manera en que una vela pierde lentamente su cohesión.  Estos lobbies temerosos han impulsado una explosión de legislaciones para hacerse con el control de los conductos de Internet, cerrando determinados flujos de información, tratando de evitar que los monopolios de la información se disuelvan.  Estas propuestas vienen del mundo empresarial, pero son acogidas por ciertos gobiernos que buscan pretextos para extender su control sobre Internet.
 
Pero el problema inmediato es el TPP y la propuesta de globalizar las leyes restrictivas estadounidenses de "propiedad intelectual" a través de los acuerdos comerciales mutuos.  Los países del TPP representan más del 40 % del PIB mundial.  Su intención geopolítica es un bloque “comercial” dominado por EE.UU. para arrinconar a China.  Por ejemplo, Ecuador, como país del Pacífico, aún no es parte del TPP, pero, si se aprueba ese tratado, tendrá el efecto de hacer que la interpretación radical de EE.UU. sobre leyes de propiedad intelectual, se convierta en norma permanente en ese hemisferio.  Ecuador -como país que aún está en vías de adoptar plenamente Internet- tendrá mucho que perder si queda rodeado por un marco legal que ofrece ventajas comerciales a los intereses estadounidenses.  Si el TPP pasa, los mismos intereses intentarán utilizar ese impulso para imponer esas normas en Europa también, a través de la asociación EE.UU. – UE: el TTIP.  Los aspectos tradicionales de la propiedad intelectual –las trabas a la cultura, a la medicina y otros elementos que son esenciales para la realización humana- no son las únicas ramificaciones posibles de este escenario.  Podemos esperar que a la ley de PI cada vez más se la utilice abusivamente fuera de ese ámbito para poner en entredicho la soberanía de Internet en América Latina, como también en la costa asiática del Pacífico.  En octubre pasado divulgamos un borrador reciente del capítulo de Propiedad Intelectual del TPP, y esto ha tenido una influencia que ha galvanizado a la oposición al TPP.  Ya se ha ralentizado su paso por la legislatura en los EE.UU.  Además del activismo frente a la vigilancia de la red y la producción de alternativas de tipo "el código es la ley", asegurar la derrota de ese tratado es la meta más importante en torno a la que podemos encauzar la energía y el esfuerzo de forma más eficaz en este momento.
(Traducción ALAI).
 
Julian Assange es editor Jefe de WikiLeaks.
 
Artículo publicado en América Latina en Movimiento, No. 494 (abril 2014) titulado “Internet, poder y democracia”.  http://www.alainet.org/publica/494.phtml
 


[1] NdE La llamada Alianza “Cinco Ojos” es un programa conjunto de vigilancia de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelandia y Canadá.  Las últimas revelaciones de los documentos de Snowden dan cuenta de propuestas explícitas en el seno de este grupo para explotar Twitter, Facebook, YouTube y otras redes sociales como plataformas secretas para la propaganda, con el propósito de “usar las técnicas en línea para hacer que algo suceda en el mundo real o virtual” incluyendo “operaciones de información (influencia o perturbación)”. (Fuente: The Intercept).
[2] Astroturfing: (originalmente referido a una marca de césped artificial) es un neologismo inglés que refiere a una técnica de relación pública y cabildeo, donde una organización o corporación poderosa crea un supuesto movimiento de base para dar la falsa impresión del apoyo popular a sus tesis.
[3] SOPA Proyecto de ley de cese a la piratería en línea; PIPA Proyecto de ley contra el robo de la propiedad intelectual; ACTA  Acuerdo Comercial Antifalsificación; TPP Acuerdo Estratégico de Asociación Trans-Pacífico.
 
 
Tomado de aquí
 
 
 
 
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