martes, 9 de febrero de 2021

LA ESPECIE HUMANA TIENE QUE DESAPARECER (¿O NO?)


 

Lxs que dicen estar más allá del antropocentrismo y el egocentrismo en realidad están bastante más acá. Inconscientemente, desde patrones griegos y cristianos, siguen creyendo que el ser humano es un ser "especial", que tiene un alma que el resto de los seres no tiene y que por eso es superior. Por ese motivo cuando quienes estamos a favor de la totalidad de la vida nos enfrentamos a esta sola especie animal, ¡los antropocéntricos y egocéntricos pierden la cabeza! Tal es el miedo a la muerte que tienen.

La especie humana ha desequilibrado al planeta entero. Al interior de la misma especie se ha sometido a la mayoría de la población desde lo masculino, el patriarcado, el machismo, el capitalismo, la heteronormatividad, el racismo, el adultocentrismo. Millones de seres humanos sufren diariamente este desequilibrio. Luego, por su accionar contra el resto de la madre tierra, el humano está eliminando miles de otras especies minuto a minuto. Entonces, si esta violencia humana continúa, ¿no sería perfectamente lógico pensar que lo mejor es la extinción de esta especie para que el resto de la vida -¡que es muchísimo más que lo humano!- pueda seguir existiendo y desarrollándose? ¿Pero acaso es esto lo que queremos? ¡Pues no! Es todo lo contrario. Pero es lo contrario en la medida en que la especie entienda que debe vivir en equilibrio entre lo femenino y lo masculino, entre la diversidad sexual, entre los diversos colores, en el respeto a acianxs, jóvenes, niñxs y adultxs, etc. Es lo contrario si dejamos de asesinar a múltiples formas de vida, especies que tienen el mismo derecho que nosotros a vivir en este planeta. Si esto no sucede, ¡tanto mejor será que la especie humana muera definitivamente!

Al principio de la pandemia la madre tierra respiró. Lo hemos visto. Pero esto duró muy poco. Pronto se reactivaron los negocitos humanos. Los incendios provocados por el agronegocio o la especulación inmobiliaria proliferaron a diestra y siniestra. La reactivación de la producción industrial superó los valores de CO2 anteriores a la pandemia. El agua empezó a cotizar en la bolsa de Wall Street anticipando las futuras guerras. Mientras tanto, los bares de oxígeno se multiplican en China e India debido a la brutal contaminación del aire. Ni siquiera ante los millones de contagiadxs y muertxs por el nuevo coronavirus la especie humana dejó de generar violencia contra sí misma y contra el resto de la madre tierra. Entonces, ¿qué esperar ante semejante nivel de estupidez del homo 'sapiens'? ¿Realmente merece la especie humana seguir viviendo en este lugar?

Por lo demás solo un buen diagnóstico nos ayudará a salir de esta situación (¿saldremos de esta situación?). Los antropocéntricos y egocéntricos temerosos de la muerte no tienen nada que aportar. Deben llamarse a silencio. Porque la situación es verdaderamente grave. Y si la esencia y la cultura de la especie siguen siendo de odio y violencia, bueno, los resultados están a la vista.

 

Michel

viernes, 29 de enero de 2021

Una experiencia entre 7.500 millones de experiencias humanas posibles más miles de millones de experiencias de otras especies y seres en un pluriverso de miles de millones de planetas con miles de millones de seres

 


 

6. "Miro al pasado y observo lo que ocurrió a los que vinieron, miro al futuro y
observo lo que ocurrirá a los que tienen que venir. El hombre mortal madura
como el maíz y, como el maíz, brota de nuevo."

Los Upanishads, Kata Upanishad, Primer Valli

 

Y vendrán tres lustrabotas, tres payasos y tres brujos / mis inmortales compinches gritándome "¡Fuerza, che/ nacé, nacé, dale pibe / metéle hermano, que es duro / pero muy bueno el oficio de morir y renacer!"

Preludio para el año 3001 – Música: Astor Piazzolla, Letra: Horacio Ferrer

 

1)      Viajé a Chile hace muchos años. Un amigo estaba atento a los movimientos que se daban en el cielo por la noche. Yo lo escuchaba pero no le creía. Al fin, por aquel entonces, era un marxista-leninista con vocación de ateo. Nada que pudiera significar cierta “metafísica” y/o vida extraterrestre me llamaba mucho la atención. Hasta que una noche decidí observar. Y pasaban las horas y entre charla y charla mirábamos el cielo nocturno con sus estrellas, sus meteoritos, su Luna, sus satélites, sus misterios. Los movimientos estaban ahí. Eran movimientos de las propias estrellas y entre ellas, eran luces que surcaban el cielo.

2)      Como todo en la vida, es cuestión de práctica. Aunque con intervalos, desde 2004 acostumbro mirar el cielo. Al principio lo hacía media hora o una hora. Luego fueron 3 o 4 horas por noche. Hasta que llegó el momento que miraba el firmamento nocturno hasta que amanecía. Las estrellas generan pequeños movimientos. A veces, están divididas en dos con sutiles puntos como centros y rayos que salen de ellos. Una noche al mirar una estrella por mucho tiempo su energía y la mía se sincronizaron. Al respirar, la estrella realizaba el mismo movimiento de inspiración y expiración. En ese instante estábamos en la misma frecuencia.

3)      Me considero una persona más nocturna que diurna. Tengo una natural fijación con la Luna. He visto cómo cambia de formas al ser observada y la manera en que sus rayos indican ciertos lugares en el cielo o estrellas que guardan mensajes particulares.

4)      Desde 2006 me intereso por procesos y culturas vinculados con los pueblos originarios. Primero fue Oaxaca, luego el EZLN, los tojolabales desde Lenskersdorf, etc. Pero en febrero de 2017 realicé una monografía sobre la Pachamama. Busqué centrarla sobre su dimensión material. Sin embargo su voluntad espiritual ha ido ganando mis formas de ver el mundo. La vida desde la tierra, el agua, el Sol, la semilla. Somos hijxs de la Pachamama, una más de sus múltiples manifestaciones.  

5)      Ahora bien, desde Octubre de 2019, al leer textos de espiritualidad de mi viejo –desencarnado en agosto de 2018-, empecé a poner en cuestión mi propio agnosticismo. Mientras avanzaba en la lectura de sus trabajos podía percibir como él me indicaba qué textos leer, qué frases rescatar, cómo ordenar esos textos para hacer un libro. Pude percibir su alma acompañándome en ese proceso, indicándome caminos, opciones. Contándome sobre sus vidas pasadas y también sobre las mías. En ese momento pude constatar lo importante del Karma y el Dharma. La posibilidad de conocer vidas pasadas a través de la meditación natural nos da pautas para entender la vida presente. Las consecuencias del Karma –en no pocas oportunidades- coinciden con el desarrollo del Dharma. Nuestra misión en esta vida tiene que ver con saldar nuestro karma, profundizar nuestro Dharma y no generar nuevo Karma. Eliminar por completo el Karma es la posibilidad de acceder a una nueva dimensión en donde ya no sea necesario reencarnar en esta Tierra. He podido acceder a algunas de mis vidas pasadas. También he reconocido vidas pasadas de personas cercanas, amigxs, conocidxs. Esto me ha vuelto profundamente compasivo.

6)      En el cielo, a partir de las estrellas, se forman múltiples triángulos. Es conocida la importancia del triángulo en muchas culturas. Es la posibilidad de encontrar soluciones y alternativas a los desafíos de la vida. Jesús decía: “cuando dos se reúnan en mi nombre, ahí estaré” (3 vértices de un triángulo). El Padre, el hijo y el Espíritu Santo. La dialéctica –tesis, antítesis y síntesis- se resuelve en 3. El llamado 3er ojo se simboliza al interior de un triángulo. Las pirámides de muchas culturas -las de Egipto en particular- se basan en triángulos.

7)      No se pueden percibir correctamente los movimientos del cielo con aparatos y dispositivos. Debe hacerse a simple vista. De esa manera el alma universal se manifiesta.

8)      Durante mucho tiempo he subido las palabras de mis hermanxs al cielo, al lugar de la escucha pluriversal. Luego me di cuenta que no siempre debía hacer eso. Que no era una ley o una regla.

9)      Las casas, la tierra, las plantas absorben la energía que genera el ser humano. Es posible detectar esta energía. En el caso de que la energía sea negativa, el agua puede limpiarla para que no afecte a los seres humanos y no-humanos.

10)  Por la Pachamama, en primer término, recibí energía de la tierra. Una tarde noche, haciendo un asado en el patio de mi casa, recibí energía del cielo. Así quedó compuesto mi cuerpo: energía de la tierra hasta la cintura y energía del cielo desde la cabeza hasta la cintura. La integración de lo femenino y lo masculino. Una posibilidad de lo complementario.

11)  Por las noches cuando estoy acostado energías negativas con forma de rectángulos se acercan a mi cama. Puedo tomar esas energías y enviarlas al centro de la Tierra donde esa energía es sutilizada. Esa energía no desaparece, simplemente hace menos daño que si no fuera procesada.

12)  Cuando visualizo la cabeza de una persona prendida fuego es señal de que se encuentra en un proceso de transformación, en una lucha entre energías positivas y negativas. En cambio, cuando visualizo las cabezas como calaveras significa que las personas se han entregado a energías negativas.

13)   Me sucedió de una forma muy particular. Siempre he sentido una gran simpatía por los perros. Cuando salgo a caminar y veo un perro suelo saludarlo. En una oportunidad pasé cerca de un perro, lo saludo, y luego tuve la sensación de que me iba a morder. Era raro. Me sucedió en una segunda ocasión y allí pude divisar frente a mí una imagen poco clara. La tercera vez que saludé a un perro y pasé cerca de él entendí por qué temía ser mordido. El perro me había aceptado, la Totalidad me había aceptado, y la imagen que veía era la de mis propias piernas por la parte de atrás. O sea, ¡me estaba viendo desde los ojos del perro! Inmediatamente me puse a practicar y he podido verme desde plantas, puertas, paredes, hojas, libros, estrellas, etc. A su vez, todos esos seres pueden verse a través mío. En ese momento somos Uno, la Totalidad del pluriverso. Es solo a partir del amor y la bondad que puede ingresarse en la Totalidad, ver y oír a partir de todos los seres. Las energías negativas densas (envidias, odios, resentimientos, etc) no pueden acceder a ese plano. Habitar la Totalidad solo es posible desde la energía positiva. Alejarse de esa energía es perder la conexión con la Totalidad.

14)   En lo referido a poder mirarse desde otros seres se da una situación muy particular con los espejos: ¡podemos vernos como realmente somos y no invertidos! Y eso asusta a cualquiera.

15)  Además de la vista, el oído también es un sentido muy importante. En los hechos cotidianos puedo escuchar si una planta necesita agua y cuánta agua necesita (es ella quien me lo dice). Al hacerme un té, las plantitas me indican cuánta cantidad debo poner en la taza. En un asado, los leños se señalan a sí mismos para hacer el fuego. También la tierra me habla si acaso necesita agua en un sector en particular para diluir energías negativas.

16)   A partir de 2030 los temas tratados por las Ciencias Sociales críticas, por las filosofías críticas y las espiritualidades conscientes tomarán verdadera centralidad. Para 2050 la especie humana ya no habitará esta tierra. Tristemente continuaremos en un desequilibrio entre lo positivo y lo negativo siendo las energías negativas las que hegemonicen estos últimos 30 años. Sin embargo, cada reforma, cada pensamiento, cada sentimiento, cada acción que vaya en el sentido de las energías positivas serán un avance para mitigar el karma colectivo de la especie humana.  

  

                

           

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

En defensa del nuevo coronavirus

 


Se ha transformado en un lugar común –tanto de medios hegemónicos como de gobiernos con diversas ideologías- tratar al nuevo coronavirus como “el enemigo”, como “lo otro”, como un ser que nada tiene que ver con nosotrxs. Por ese motivo, es común escuchar que se trata de un “enemigo invisible” y por eso es válido establecer una “guerra contra el enemigo”.

            En primer lugar vale la pena una aclaración. La pandemia actual ha sensibilizado a buena parte de la población mundial. Y ante el aumento de contagiadxs y de muertxs uno no puede sino solidarizarse con ellxs y con sus familiares, sus seres queridos. Y justamente por eso es que este breve artículo busca criticar la definición –que se ha vuelto hegemónica- de un virus como “enemigo”. Entendemos que esta idea se asienta en la “apariencia”, en la superficialidad, en la relación sujeto/objeto (relación antropocéntrica que ve a la “naturaleza” como un objeto) y en la lógica amigo/enemigo tan propia de una sociedad que se basa en el conflicto. Queremos decir desde ya que este tipo de interpretaciones, en realidad, busca sacarle responsabilidad a la especie humana como principal culpable de la situación que estamos viviendo.

            Por otro lado –pero en el mismo sentido de lo que venimos planteando- podemos tomar un ejemplo paradigmático que indica el espíritu de estos tiempos, el espíritu capitalista. Desde una posición individualista y apelando al “sálvese quien pueda”, EEUU –desde la administración de Trump- salió en su momento a tratar de conseguir una vacuna solo para su población sin importarle el resto de la humanidad. La propia Angela Merkel salió a criticar esta actitud que pone de manifiesto que el sistema se reproduce excluyendo, discriminando, individualizando.

            Pero nosotros nos preguntamos: ¿por qué motivos el ser humano se puso en contacto con el nuevo coronavirus? ¿Cuáles han sido las acciones específicas que ha hecho que la especie humana se enferme de la forma en que lo está haciendo? ¿Qué tipo de vínculo se ha construido con la madre tierra? Los medios hegemónicos de comunicación, de manera marginal y acotada –aún los medios “progresistas”- solo atinan a indicar la procedencia zoonótica de esta enfermedad. Pero solo dicen eso y nada más. Nosotros decimos que es la irrupción de nuestra especie con lógica capitalista, la que ingresando a ecosistemas que deberían estar intocados, la culpable de esta situación. Se trata de un modelo de agronegocio, de manipulación de animales salvajes, de minería contaminante, de incendios provocados, etc. la base sobre la cual los virus mortales y el cambio climático se asienta.

Todos los gobiernos y los medios culpan al virus, lo objetualizan y lo transforman en enemigo. Desde una visión intersubjetiva, desde la madre tierra,  nosotros podemos afirmar que el virus simplemente actúa como cualquier virus –en este sentido es más honesto que no pocos seres humanos- y que la vinculación que tenemos con él es debido a nuestro propio accionar. Hay muchos otros virus y bacterias que nos habitan y que establecen con nosotros una relación estrecha (se estima que en nuestro cuerpo habitan 48 billones de bacterias, 60 billones de virus, varios miles de millones de hongos y millones de ácaros). Pero, ¿por qué el nuevo coronavirus nos enferma y nos mata de la manera en que lo hace? Es porque no tenemos los anticuerpos necesarios. Es porque, en el afán de lucro y al tratar a la “naturaleza” como un objeto, nos hemos puesto en contacto con ecosistemas y animales que deberían ser respetados en sus hábitats naturales.

Pero la madre tierra es sabia y siempre nos enseña. Contra el individualismo burgués, esta situación de pandemia nos demuestra lo fuertemente intersubjetivos que somos. Debemos tomar todas las medidas de precaución para no contagiar a otrxs ni contagiarnos nosotrxs mismos y, al mismo tiempo, dependemos de las medidas de higiene del otrx para nuestro propio cuidado. O sea que, desde la madre tierra –y contra el “sálvese quien pueda”- podemos decir que en realidad “nadie se salva solo”. Por otro lado, también vale la pena destacar lo siguiente: en la actualidad la mayoría de la población vive en las ciudades. Y en nuestra vida de ciudad, ¿cuántos pueden decir que cultivan sus propios alimentos, que han construido ellos solos sus casas, que elaboran su propia ropa, que pueden auto-satisfacer sus necesidades de salud, educación, cultura, etc.? Entonces, reconocer que es a partir de otrx que comemos, a partir de otrx que habitamos casas, que nos vestimos, que recibimos salud, educación, cultura, es justamente reconocer prácticamente –en los hechos concretos- que somos intersubjetivos, co-dependientes.

Para concluir, hay que decir entonces cuáles son los verdaderos problemas a partir de los cuales se ha declarado una pandemia a nivel mundial, porque si partimos del mal diagnóstico de gobiernos y medios hegemónicos nos encontraríamos atravesando la primera pandemia de muchas pandemias por venir. Se trata entonces de plantear claramente que estamos frente a la destrucción de la madre tierra por parte del sistema-mundo moderno/colonial (Wallerstein, Dussel, Grosfoguel) capitalista neoliberal. Y que el avance de esta destrucción va en contra del mantenimiento y reproducción de la vida no-humana y humana. No se trata entonces de indicar “enemigos externos”, “otrxs”, “guerras contra virus” sino de establecer claramente nuestra responsabilidad como especie. A partir de este nuevo diagnóstico es posible pensar un futuro para nosotrxs y para las nuevas generaciones.

Marcelo Fernandez Farias

 

PD: vaya esta publicidad como ejemplo de la “demonización” del nuevo coronavirus y de la “solución guerrera” en la lógica amigo/enemigo: https://www.youtube.com/watch?v=N5xzBoymM4I  

 

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