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sábado, 7 de junio de 2014

A propósito del G-77 + China


El G77 surge en 1964, para coordinar en el seno de la ONU y en sus diferentes instancias la actividad e iniciativa de 77 países subdesarrollados, atrasados o dependientes; países del Sur del Mundo. Con el tiempo la adhesión llegó a 133 miembros aunque se mantiene el nombre genérico adoptado en el comienzo. Desde entonces transcurrieron 50 años y el mundo cambió sustancialmente, especialmente en aspectos económicos y políticos. Los años 60´ y los 70´ constituyen el momento más elevado de la articulación de propuestas e iniciativas del Sur del mundo, inclusive con la sanción en 1974 por la ONU de la Carta de los Deberes y Derechos de las Naciones, más conocida como Nuevo Orden Económico Mundial. Carta a la que se opusieron muy pocos países capitalistas desarrollados, los del Norte, con EEUU a la cabeza. Se consolidaba allí el punto más alto de la ofensiva del Sur para contrarrestar el poder de los países del Norte, que lanzaron en simultáneo la contraofensiva reaccionaria del Neoliberalismo con el golpe de Estado en Chile (1973) y que vía Terrorismo de Estado se extendió desde Sudamérica al mundo, cuando Thatcher y Reagan lo establecieron en sus respectivos países, en Inglaterra en 1979 y en EEUU en 1980, para luego instalar el neoliberalismo en escala global hasta nuestros días con la crisis mundial del capitalismo y el ajuste europeo de las políticas de austeridad.

Los años 60 y 70, primeros momentos del G77 fueron importantes en la prédica por la lucha anticolonial, antiimperialista, anticapitalista y por un nuevo orden mundial. Fueron años de avance de la articulación del SUR, con cambios políticos muy importantes en Asia, África y América Latina. La ofensiva del capital en los 80 modificó sustancialmente el escenario y debilitó la respuesta desde el Sur, con algunos países que intentaron soluciones autónomas desde sus posiciones relativas de “fortaleza”, especialmente de quienes sustentaban cierta ventaja asociada a las tenencias de petróleo. La crisis de la deuda en los 80 es resultado directo de la especulación y triangulación del excedente generado por el alza de los precios del petróleo y muchos países del Sur fueron víctimas de la crisis del endeudamiento externo, condicionando su desarrollo futuro, en algunos casos hasta el presente.

La ilusión del desarrollo capitalista en el Sur llevó a debilitar el movimiento de países del Sur y algunos se integraron al bloque del Norte, casos de México y Chile incorporados a la OCDE. La ilusión del desarrollo se agigantó con la caída del muro de Berlín (1989) y la desarticulación de la URSS (1991), especialmente con las concepciones de “fin de la historia” y su consecuente triunfo del capitalismo en el este de Europa. La ilusión del desarrollo capitalista se instaló en varios países y debilitó la articulación anticolonial, antiimperialista y anticapitalista, que era hegemónica en los 60´ y 70´. En los 80´ y 90´ se habilita la ilusión del desarrollo capitalista, agigantado con la concepción de países “emergentes”, calificativo que surge para expresar a los territorios en capacidad de ofrecer alta rentabilidad al capital con límites a su rentabilidad en el Norte, especialmente con la crisis estallada en 2007/08. La ilusión del desarrollo capitalista se generalizó en contraposición de la perspectiva de liberación al inicio del G77.

Nuevas expectativas por el cambio y sede boliviana

A comienzos del Siglo XXI emergen nuevamente expectativas de cambio político, especialmente en América Latina, con resistencias populares extendidas que suponen nuevas experiencias de gobiernos que critican el modelo neoliberal hegemónico hasta entonces y avanzan en nuevos procesos, algunos incluso de carácter anticolonial, anticapitalista y antiimperialista. El cónclave de Santa Cruz será ocasión ideal para mostrar los logros del gobierno plurinacional de Bolivia, como ejemplo visible de los cambios operados en Nuestramérica.

Entre otras experiencias regionales, sobresalen los cambios constitucionales que recogen el ideario del “vivir bien” o el “buen vivir”, caso de Bolivia o Ecuador; la participación popular en la gestión política, recogida por las constituciones de Venezuela, Bolivia o Ecuador; los derechos de la naturaleza y la pacha mama reconocidos en los textos constitucionales; la demanda por una nueva arquitectura financiera que surge desde la UNASUR y el ALBA-TCP, y como ella la perspectiva de una integración alternativa al modelo de integración subordinada que sostenía el ALCA o la difusión de TLC o Tratados bilaterales en defensa de la inversión. Esas experiencias de integración favorecen el surgimiento de la CELAC, que excluye deliberadamente a EEUU y a Canadá. El ALBA-TCP, es quizá el instituto de integración más avanzado, que incluye articulación energética, financiera y comercial con pagos en monedas locales, el SUCRE.

En el presente la ofensiva del Norte agiganta las desigualdades entre Norte y Sur del mundo. Pero también la ilusión del desarrollo capitalista en el Sur agiganta las diferencias entre algunos países del Sur, receptores de inversiones externas y una gran parte del Sur que profundiza su atraso y subdesarrollo si no intenta una lógica alternativa al desarrollo, que es parte de la experiencia que Bolivia y otros países sustentan, por ejemplo, en el programa de seguridad con soberanía alimentaria; de soberanía energética expresada en las nacionalizaciones de los hidrocarburos del 2006 y el proceso de autonomía e independencia que permite en Bolivia que su pueblo “coma más y mejor” tal como lo expresan documentos del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

El Sur del mundo necesita independizar su crecimiento y desarrollo de la demanda mundial de tierras y recursos naturales provenientes del Norte, y pretender un desarrollo autónomo, independiente, en la búsqueda de la cooperación Sur – Sur, retomando el espíritu originario del G77 y aprendiendo de medio siglo de nuestra historia. Se necesita promover una mayor articulación del Sur en defensa del medio ambiente, para un desarrollo en armonía con la naturaleza, en defensa de los bienes comunes, tal como concluyó la Cumbre Popular de la Tierra que sesionó en Cochabamba, Bolivia, en abril del 2009. Es importante sumar y comprometer a todos los países del G77+China en este propósito, alejando la ilusión del desarrollo capitalista y desafiarnos a pensar un mundo anticolonial, anticapitalista y antiimperialista, por el socialismo. Es la ocasión para pensar la agenda post 2015, más allá de los Objetivos del Milenio, que el capitalismo hegemónico impide su realización y materialización. La experiencia del ALBA-TCP indica que es posible otra experiencia de cooperación Sur – Sur y necesitamos habilitar una agenda para los próximos 50 años que asuma el programa de la liberación social y la articulación soberana en materia de alimentos, energía o la finanzas.

En estos cincuenta años, el Grupo de los 77, más allá de valoraciones específicas de países o grupo de países en su seno, se ha convertido en un actor importante en las relaciones económicas internacionales, y en un iniciador principal de ideas, conceptos e iniciativas relacionadas con el desarrollo y la cooperación internacional. Es la ocasión para que desde Bolivia surjan nuevos ejes y propuestas para la liberación nacional y social desde una perspectiva integradora desde el Sur, para una cooperación internacional articulada desde nuestro Sur.

Las reuniones previas marcan el camino hacia acuerdos posibles que interesa potenciar, tal como la importancia de elaborar una agenda de desarrollo post-2015 que satisfaga a los países del G77+China; la erradicación de la pobreza, como el mayor desafío que enfrenta el mundo hoy; la cuestión del endeudamiento de los países más empobrecidos; la situación del empleo y los ingresos populares; el cuidado del  medio ambiente y la materialización de las resoluciones abordadas en las cumbres oficiales y populares, caso de Río+20 y otras; la situación especial de las mujeres y los niños.

Especial atención merece la Agenda de Desarrollo Post-2015, para abordar los desafíos que enfrentan los países en desarrollo, como el acceso universal a los servicios modernos de energía; garantizar la seguridad alimentaria con soberanía, y la nutrición; el empleo pleno, productivo y el trabajo digno para todas y todos, con puestos de trabajo cualificados y la formación; la situación de la agricultura familiar y comunitaria en un marco de desarrollo rural para satisfacer necesidades populares, junto a la creación de capacidad productiva rural y promoviendo ciudades sostenibles y asentamientos urbanos con desarrollo de infraestructura suficiente y adecuada para el hábitat popular y la armonía con la Naturaleza.

Se trata de pensar en un programa que aúne las aspiraciones del Sur, en momentos de crisis del capitalismo para relanzar con más fuerza el proyecto imaginado hace 50 años por el G77, pero en las nuevas condiciones de luchas emancipadoras de los pueblos del Sur del mundo.

Crisis alimentaria, Soberanía y agenda post 2015

Al momento de asumir la presidencia del G77+China, Evo Morales señaló 10 tareas fundamentales para un nuevo mundo. Entre ellas, señaló el propósito de “Erradicar el hambre de los países del sur con soberanía alimentaria”. Vale destacar la cuestión de la “soberanía alimentaria” propuesta por el titular del gobierno boliviano, ya que en general, en la terminología usual se alude a la “seguridad alimentaria”.

La seguridad alimentaria parte de una concepción de resolución del problema desde arriba, en general a cargo del Estado y sin cuestionar el modelo productivo del agro negocio que hoy impera en el sistema mundial. El concepto apela a las políticas públicas para asegurar alimentación a la población, sin cuestionar el modo de producción ni los principales beneficiarios del modelo, por caso las trasnacionales de la alimentación o la biotecnología. Mientras que la soberanía alimentaria es producto de la lucha de los pueblos, los trabajadores, los campesinos, los indígenas. Es una categoría creada por el movimiento popular campesino a fines del siglo XX, cuando la Vía Campesina despliega su lucha contra la incorporación de la Agricultura en las negociaciones de la OMC. No sólo significa que los pueblos deciden qué comer, sino cómo se produce y quién lo produce. También implica la lucha por la tierra (reforma agraria popular), el agua, o las semillas.

Privilegiar la “soberanía alimentaria” no niega en la coyuntura resolver la “seguridad alimentaria”. La soberanía alimentaria se asocia al Vivir Bien, es una cosmovisión de carácter civilizatorio, mientras que la seguridad alimentaria puede favorecer el vivir mejor (propio del orden capitalista). Por eso creemos que la discusión debería centrarse en el tema de la soberanía alimentaria (sin descuidar la seguridad que, como dijimos, también es importante), sobre todo hoy cuando lo que existe es la destrucción del campo en el ámbito mundial y la imposición de un determinado patrón de consumo que tiene consecuencias serias en materia sanitaria.

Es un eje central asegurar en el ámbito nacional, regional e internacional, la seguridad alimentaria con soberanía y el desarrollo agrícola familiar y comunitario como parte integrante de la agenda internacional de desarrollo. Ello supone una financiación sostenida y una mayor inversión dirigida a aumentar la producción mundial de alimentos. Vale destacar en este sentido  la importancia del Año Internacional de la Quinua en 2013. La biodiversidad de la quinua y el valor nutricional hacen que sea esencial para la seguridad alimentaria y la nutrición y para la erradicación de la pobreza, así como por la promoción de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas de los Andes, lo que contribuye a la consecución de la seguridad alimentaria con soberanía, la nutrición y la erradicación de la pobreza. Se trata de profundizar la sensibilización sobre la producción de Quinua de su contribución al desarrollo social, económico y ambiental, y para compartir las buenas prácticas en la ejecución de las actividades del año, tal como se indica en el plan maestro de actividades para el Año, titulado "Un futuro sembrado hace miles de años", como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El G77+China necesita enfatizar en las múltiples y complejas causas de la crisis alimentaria que se producen en las diferentes regiones del mundo, afectando a los países en desarrollo, especialmente aquellos que son importadores netos de alimentos, y sus consecuencias para la seguridad alimentaria con soberanía y la nutrición, que requieren una respuesta global y coordinada en el corto, mediano y largo plazo de los gobiernos nacionales y la comunidad internacional. Las causas profundas de la inseguridad alimentaria y la ausencia de soberanía alimentaria hay que fundamentarlas en la pobreza y la inequidad. En definitiva, los precios internacionales de los alimentos son establecidos en mercados mundiales influidos por la especulación y el carácter dominante de las corporaciones transnacionales de los principales países capitalistas del Norte desarrollado. Esos mercados dominados por los monopolios transnacionales son los responsables de la volatilidad de los precios de los alimentos y representan un serio desafío a la lucha contra la pobreza y el hambre y para los esfuerzos de países en desarrollo para lograr la seguridad alimentaria con soberanía y la nutrición.

La seguridad alimentaria con soberanía y la nutrición son dimensiones esenciales del desarrollo sostenible. Los países en desarrollo son vulnerables a los impactos adversos del cambio climático que amenaza aún más la seguridad de los alimentos. El logro de la seguridad alimentaria y el cambio hacia una agricultura sostenible, incluyendo el aumento de la producción de alimentos y la inversión agrícola, el aumento de la capacidad productiva y la mejora de la gestión agrícola y el desarrollo y el apoyo a la agricultura familiar y los pequeños propietarios agrícolas en países en desarrollo, son temas cruciales a sostener desde el G77+China. Al remitir a la Agricultura, se la entiende en sentido ampliado, incluyendo la producción agropecuaria, la pesca y la silvicultura, en tanto un sector de mucha importancia en muchos países en desarrollo y fundamental para la supervivencia de millones de personas. Es preocupante la situación de países que se han convertido en importadores netos de alimentos producto de las prácticas de liberalización de la economía que afectaron producciones locales, especialmente de alimentos.

Un problema lo constituyen los subsidios agrícolas y otras distorsiones al comercio de los países desarrollados, que han perjudicado gravemente el sector agrícola en los países en desarrollo, y limita la capacidad de este sector clave para contribuir significativamente a la erradicación de la pobreza, el desarrollo rural y sostenible, sostenido, inclusivo y equitativo del crecimiento económico. Eliminación de esas subvenciones es una parte fundamental de los esfuerzos mundiales para promover la agricultura, el desarrollo rural y la erradicación de la pobreza y el hambre. Es preocupante en ese sentido el acceso al mercado para los países en desarrollo, de los productos agrícolas en sentido amplio.

En fin, desde Bolivia y con la experiencia del cambio político regional, el G77+China puede retomar el camino originario por la emancipación de los pueblos contra la dominación imperialista que surge de la articulación de las transnacionales, los principales estados del capitalismo mundial y las organizaciones multilaterales del sistema mundial capitalista.

La Paz, 30 de abril de 2014


Tomado de aquí



miércoles, 6 de marzo de 2013

Un recordatorio que debería concientizarnos


1) Hugo Chávez Frías ha pasado a la historia como un líder latinoamericano que retomó una serie de banderas olvidadas a raíz de los embates furibundos que el neoliberalismo asestó a nuestra región. Ya desde 1992 -pero desde 1998 como presidente- Chávez comenzó a re-habilitar las nociones de Patria Grande, Socialismo, integración latinoamericana, Estado fuerte y redistribución de las riquezas, etc. A partir de su prédica y en consonancia con muchos de estos postulados nacieron líderes y gobiernos que retomaron este espíritu y a partir de él construyen, día a día, un pequeño mundo un tantito mejor. Hugo Chávez Frías está en la historia latinoamericana en el mismo rango en que se encuentra Tupac Amaru, Tupac Katari, Simón Bolívar, Francisco Miranda, Sucre, Morazán, San Martín, Mariano Moreno, Belgrano y un no tan largo etcétera.

2) La muerte recuerda de forma terminante la finitud de nuestros cuerpos. La finitud de nuestros cuerpos recuerda lo absurdo de nuestros odios y rencores. Los odios y rencores resultan ser un desperdicio de tiempo enmarcados en nuestros cuerpos finitos. Así los odios y rencores que nos ha llevado a construir una sociedad capitalista represiva es una afrenta directa a la vida misma, a la conciencia de la vida misma, al espíritu conciente de la vida misma que al mirarse desde la finitud comprende cabalmente lo absurdo de la lógica represiva. La biología no se equivoca en estas cuestiones: sentimientos de amor se traducen en acciones de amor, sentimientos de odio se traducen en acciones de odio represivo, condicionante, sufriente; lo contrario a una verdadera conciencia ética-espiritual.

3) Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre Hugo Chávez Frías y su propuesta: el Socialismo del siglo XXI. A partir de ahora se dirá mucho más y se escribirá mucho más. Que todo ello constituya un basamento societal que nos permita construir una sociedad post-capitalista anti-represiva y libertaria, emancipada y soberana, amante y conciente.




  

martes, 27 de diciembre de 2011

Filosofía aquí y ahora IV. José Pablo Feinmann. Encuentro 12: El marxismo en América Latina II: Salvador Allende





Filosofía aquí y ahora IV - José Pablo Feinmann


Sumario

1 La vía pacífica
2 El golpe
3 La esencia del hombre y la violencia
4 “La historia es nuestra”




1 La vía pacífica


Este es el programa número 12 dedicado al marxismo en América Latina y centralizado sobre todo en la figura de don Salvador Allende y el movimiento hacia el socialismo por la vía pacífica y democrática que él y su partido de la Unidad Popular protagonizaron.

La figura de Salvado Allende es una figura trágica en América Latina por el final trágico que tuvo y por la infamia descarada con la que se le organizó un golpe manejado desde Estados Unidos y con el apoyo, por supuesto, de la clase política chilena, las clases altas chilenas, el ejército chileno, para impedir su proyecto.
El proyecto de Salvador Allende implicaba un proyecto muy original porque era una vía pacífica. En realidad el marxismo no se propone -no se va a encontrar esto en los textos originarios de los padres fundadores del marxismo- la vía pacífica y democrática para llegar al poder. En realidad, las relaciones entre el marxismo y la democracia son muy conflictivas porque en los textos de Marx y de Engels la democracia es una palabra hueca, la democracia es una palabra burguesa porque la democracia  es el sistema parlamentario por el cual el burgués, la burguesía, domina a las clases sometidas a través de toda esa caparazón parlamentaria que no es más que el diálogo de los burgueses de la clase burguesa entre sí misma. Ahora, por eso, el marxismo, ya en las páginas finales del Manifiesto Comunista, siempre plantea la toma del poder a través de la violencia. El manifiesto de 1848 de Marx y Engels, sobre todo escrito por Marx, dice que los comunistas no ocultan sus intenciones y sus intenciones son tomar el poder a través de la violencia. Y que todo movimiento que quiera mantenerse una vez que ha tomado el poder, una vez que ha derrocado el orden establecido que es el orden de la burguesía, debe sostenerse en el poder a través de la aplicación de la autoridad –de la autoridad entendida como la veía Marx en la Revolución Francesa.

Y en el texto de Engels titulado “De la autoridad”, Engels dice: señores, no hay nada más autoritario que una revolución. Una revolución implica “bastillazos”. ¿Qué es un “bastillazo”? Es la toma de la Bastilla. Hay que tomar la Bastilla para hacer una revolución. Es el símbolo que implica el derrocamiento de una clase social. Entonces, la Bastilla se toma en la Revolución Francesa a través de la violencia y la violencia, va a postular Marx, sobre todo en el capítulo XXIV de “El Capital” que se llama “La acumulación originaria”, va a hablar de la violencia como la partera de la historia. Y aquí vemos nuevamente la cuestión de la dialéctica en Marx. Es decir, cuando una sociedad está lo suficientemente madura para ser derrocada por otra, dentro de la dialéctica histórica, es la violencia la que resuelve esta situación. O sea, no hay resolución dialéctica sin una acción violenta de una clase que viene a superar a la anterior. Si la burguesía viene a superar a la monarquía –como en la Revolución Francesa- lo hace a través de la violencia y esa violencia es la partera de la historia, la que hace nacer una nueva sociedad, hace nacer la sociedad burguesa. La sociedad burguesa, no bien nace, engendra al proletariado industrial. Y este proletariado industrial, en determinado momento, se alza en armas contra la vieja sociedad y es la violencia la que va a hacer que el proletariado derroque a la burguesía.
En verdad, este es un esquema bastante biologicista: es como si la historia fuera una especie de gran madre y necesitara una gran partera y la gran partera fuera la violencia. Pero todo esto tuvo un enorme auge, nadie cuestionó los efectos mecanicistas que había en esta concepción dialéctica que Marx había tomado de Hegel. Ni nadie cuestionó a la dialéctica como partera de la historia, la palabra partera, ¿qué es la palabra partera?, ¿qué es la historia entonces? ¿Una mujer que da a luz constantemente? No, la historia es algo mucho más complejo que eso.

Esto no se problematizó. Y el que sí lo problematiza, el que sí trae algo nuevo es Salvador Allende, la Unidad Popular y la postulación de la vía pacífica para llegar al socialismo a través de la democracia.

2 El golpe

Desde que Allende asume es impresionante la velocidad vertiginosa con que empieza a prepararse el golpe, casi podríamos decir el mismo día, porque ya se estaba preparando desde antes, es decir, qué vamos a hacer si gana este comunista. Y lo que van a hacer si gana ese comunista es preparar un golpe de Estado para tirarlo porque no pueden tolerar que haya otro comunista en América Latina. Y esta es una muy buena advertencia para los que creen que la Revolución cubana era exportable, no era exportable. Estados Unidos no iba a tolerar otro Castro en América Latina.

Entonces, en ese momento gobernaba un señor ampliamente detestable que era Richard Nixon junto a otro señor que era peor todavía que era Henry Kissinger que, en mi opinión y en la de muchos, es el más grande criminal de guerra que anda suelto. Lo que se prepara ahí es una reunión inmediata entre Nixon, Kissinger y el diario “El Mercurio” que es llamado el decano de la prensa chilena y que es el diario de los Edwards. También viaja inmediatamente a Washington la ITT, la Pepsi – ¡la Pepsi!, miren que cosa más linda, tan fresca. No, no, la Pepsi es una compañía muy multinacional como la Coca Cola, no sé por qué no viajó la Coca Cola- y el Chase Manhattan Bank para ver a Nixon. Nixon directamente denomina a Allende una y otra vez como “ese son of a peach”, “ese hijo de puta”. Ese es el delicado vocabulario que Nixon le dedica a Allende.

Estamos en medio de la Guerra fría, no hay que olvidar esto. La Guerra fría se dio entre dos grandes bloques, Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero Estados Unidos y la Unión Soviética se suponía que no se iban a agredir entre ellos por el poder atómico que cada uno tenía. Entonces, al no poder agredirse los dos grandes bloques de la Guerra fría, las “guerras calientes” se daban en la periferia: Vietnam, Argelia, por ejemplos. Eran todas guerras calientes de la Guerra fría. Eran todas guerras visualizadas por el Occidente como guerras contra el marxismo. La guerra contra el Frente de Liberación Nacional Argelino, los generales franceses lo dicen muy claramente: nosotros no estamos peleando una guerra colonial, estamos peleando una guerra contra el marxismo. Lo mismo que en Vietnam, hay que frenar el marxismo, que Vietnam del Norte no se apodere de Vietnam del Sur: frenar el marxismo.

Ahora bien, lo que ocurre también es que Allende para el bloque norteamericano y para el poder chileno que está aliado a ese bloque, representándolo ahí en el lugar en que se da lo caliente de la Guerra fría, era un peligro. Allende comienza a tomar una serie de medidas hacia el socialismo que indica un camino muy preocupante para las clases hegemónicas. La nacionalización del cobre es un hecho decisivo, Chile nunca había nacionalizado el cobre. El cobre pertenecía al libre mercado, pero no pertenecía al Estado. Esa medida de estatización determina a su vez un muy metódico plan de desestabilización: hay que desestabilizar al gobierno de Salvador Allende, hay que tirarlo.

Nixon le niega cualquier crédito. Los sectores de la izquierda le van a criticar que Allende pida un crédito a Estados Unidos. Acá cuando Perón pide un crédito a Estados Unidos en 1973, la revista “El descamisado” de los Montoneros saca un título muy coherente y muy trágicamente gracioso que es el siguiente: “¿Qué pasa? ¿Los yanquis nos financian la liberación?” No estaba mal la pregunta.
El desabastecimiento avanza, cada vez hay menos cosas, la gente no puede comprar, le echan la culpa a Allende, todos le echan la culpa a Allende.  Comienzan a movilizarse las clases altas. Las “conchetas” chilenas que son de lo peor, son peores que las de aquí todavía, si es posible, y sí, es posible, son peores que las de aquí. El gobierno de Allende se ve acosado por todos lados porque el movimiento de la izquierda revolucionaria que es el MIR se le pone a la izquierda y lo critica desde la izquierda, posición siempre muy fácil: caramba, Allende, qué le pasa. Usted no hace la reforma agraria, usted no está expropiando a los grandes monopolios, usted no está cambiando la estructura social verdadera del país. La izquierda lo critica a Allende y esto a la derecha le viene, en general, muy bien. La izquierda tiene que ser muy lúcida en estos casos y ver dónde tiene que sumar y dónde si se opone en realidad está restando a la estabilidad de un régimen democrático de izquierda al cual tienen que sostener. Piénsenlo bien esto y que lo piensen los que lo tienen que pensar.

3 La esencia del hombre y la violencia


Allende cae en 1973. Hay que pensar la importancia que ya tenía la prensa, lo mediático, en la desestabilización de un gobierno. Ahora es mucho mayor el poder mediático, directamente representa la derecha en América Latina y su tarea es impedir que los gobiernos giren hacia medidas populistas distribucionistas e impidan la primacía del mercado.

Pero en 1973 “El Mercurio” de Chile, que pertenece a la familia Edwards, está bancado por Estados Unidos. Le da 2 millones de dólares al diario “El Mercurio” para que desestabilice al gobierno de Allende. Y los Edwards están muy contentos, incluso hay un reportaje –voy a decir esto muy breve- que le hacen unas chicas a Agustín Edwards y le preguntan: ¿a usted le parece bien que Pinochet haya prohibido todos los diarios al día siguiente del golpe? Y esto señor Edwards, que parece medio tonto –quiero decir que seguramente eran otros los que manejaban las cosas más macabras del diario, éste ponía el nombre de la familia- dice: pero como no me va a parecer bien, si me eliminan la competencia yo me pongo muy contento. Una respuesta memorable.

Entretanto Fidel Castro visita Chile, recorre Chile, mira Chile junto a Allende y la respuesta que le da es: vuelvo a Cuba más radical que nunca. Sólo la acción violenta va a derrocar al capitalismo. O sea, hay una crítica a la vía pacífica de Salvador Allende. Porque el pensamiento de Allende –como dijimos- era estrictamente éste –y esta era la originalidad de don Salvador-: podemos llegar al socialismo a través de la vía pacífica y a través de la democracia. En los ’70 esto era muy problemático y lo sigue siendo.

En mi novela “Carter en New York” (2009) hay un diálogo entre Allende y Alexander Haig, es un diálogo ficcional pero los diálogos ficcionales frecuentemente dan más que los diálogos documentales, porque si el autor maneja la situación, la puede recrear con mayor profundidad. La situación es que Haig va a tomar un avión y Allende lo va a despedir, y al final de la conversación que es muy tensa le dice: mire señor presidente yo no sé si usted es bueno –como yo creo- o es tonto. Porque hay una esencia del hombre que para usted es buena. Y Allende le dice: no, usted está insultando a la esencia del hombre general Haig. No, no, no –le dice Haig- yo no tengo por qué insultarla. La esencia del hombre para mí no es buena, es egoísta. Por eso nosotros les vamos a ganar todas las guerras a ustedes porque ustedes creen que el hombre es bueno y el hombre no es bueno. El hombre es un ser esencialmente destructivo que no ha hecho más que matar a lo largo de toda la historia y esa esencia del hombre es la que nosotros los capitalistas asumimos. No le dice Alexander Haig que esto estaba en un libro de Freud donde Freud dice que: “la pulsión de muerte se está imponiendo trágicamente sobre el Eros” (que sería la pulsión del amor).
La esencia del hombre sería la esencia de la dominación sobre el otro y la esencia de la destrucción del otro. Y eso es lo que Haig le dice que ellos asumen y que usted pretende que el hombre sea bueno y que llegue al socialismo a través de la vía pacífica. No va a haber vía pacífica porque el hombre no es pacífico. El hombre nació para la guerra y nació para matar. Esta es una polémica que se abrió hace unos años por el filósofo cordobés Oscar del Barco que terminó afirmando el “No matarás” bíblico. Freud se ríe mucho de esas aseveraciones bíblicas, dice: cómo el hombre no va a matar si existe en él la pulsión de muerte. Por qué voy a querer al prójimo tanto como a mí mismo si no sé quién es el prójimo, porai es un personaje detestable el prójimo, ¿cómo lo voy a querer tanto como a mí mismo? Yo sé que soy una buena persona –dice Freud- cómo lo voy a amar tanto como a mí mismo. En todo caso voy a amar más a mi hijo. Esto es “El malestar en la cultura”, un gran libro de Freud de 1930.

Lo original del intento de Allende es quizás, es cierto, ir contra la esencia de la condición humana que es esencialmente destructiva y que no es pacífica. Hegel dijo: “la historia avanza por su lado malo”. Allende la quiso hacer avanzar por su lado bueno. Y pareciera que la historia avanza de negación en negación, de catástrofe en catástrofe, de masacre en masacre.

Entonces la vía pacífica al socialismo quedaría edulcorada y don Salvador Allende quedaría… bueno, vamos a ver cómo queda porque la izquierda le reprocha que la vía pacífica al socialismo es la vía pacífica al desastre. Vamos a ver después qué es lo que opina don Salvador Allende, una de las figuras más puras, más formidables del pensamiento de América Latina.

4 “La historia es nuestra”


Hasta 2 días antes del 11 de setiembre de 1973 en que se produce el levantamiento que derroca a Allende todavía no se sabía qué militar lo encabezaba. Estaban discutiendo entre los militares a ver quién iba a encabezar el golpe y, sorpresivamente, lo encabeza Augusto Pinochet.
Cuando le llega la noticia a Allende, Allende se sorprende: ¿cómo Pinochet si Pinochet es mi amigo? Pero en realidad no era que estaba tan mal informado, es que pareciera que Pinochet en dos días tomó esa decisión y la tomó en serio. La barbarie de los militares y los carabineros chilenos se desata de un modo total, Allende se refugia en “La Moneda”, tiene una metralleta y un casco con él y está el GAP (Grupo de Amigos del Presidente) que son los que se quedan con él a rodearlo hasta el fin. El presidente no se va a ir del palacio de “La Moneda”, se va a quedar ahí y si lo sacan lo van a sacar con “los pies para adelante”. O sea, Allende se queda y se hunde con sus barcos como los capitanes legendarios de tantas historias.

Desde “La Moneda” da su último discurso en el cual se revela su pensamiento esperanzador. Este discurso está alimentado por la fe de un devenir necesario de la historia hacia una situación de justicia social que va a llegar pase lo que pase. Entonces Allende dice: yo no voy a renunciar –y en efecto no renuncia-, voy a mantener mi lealtad al pueblo y si es necesario dar mi vida por eso la voy a dar. Como tienen la fuerza, seguramente nos van a poder avasallar. Pero la idea de Allende es que la fuerza la tienen ahora pero no la van a tener siempre. ¿Por qué? Porque no se detiene los procesos sociales –diría Allende. Y esta es la gran discusión, sí se detienen los procesos sociales. La fuerza detiene los procesos sociales. Hay una frase de Sartre que menciono siempre y la debo haber mencionado en algún momento que dice: “La descolonización está en marcha. Lo único que pueden hacer nuestros mercenarios es demorarla”. No, pueden hacer mucho más los mercenarios. En Chile abortaron por completo el proyecto de Allende y Allende insiste: “la historia la hacen los pueblos y es nuestra”. Que es lo que piensa Alexander Haig, que “la historia es nuestra” –dicen Nixon, Alexander Haig y el bloque Occidental. No la hacen los pueblos, la hacemos nosotros con nuestras armas, con nuestro poder, con nuestros marines. Pero “la historia es nuestra”.

Allende denuncia que su caída se debe al capital multinacional y a la alianza del capital multinacional con los sectores más poderosos del interior de Chile. Esos sectores poderosos son los de siempre, son los intereses financieros aliados a los intereses multinacionales. Ustedes imaginen que la ITT, el Chase Manhattan Bank, tenían intereses chilenos.

Allende sigue insistiendo –claro, es un mensaje final, es un mensaje esperanzador- dice: sepan que mucho más temprano que tarde se abrirán de nuevo las grandes alamedas por las que pase el hombre libre. Si nosotros pensamos que el que dice esto está por morir, están bombardeando el lugar donde él dice esto, está rodeado de 12 o 13 tipos que son su grupo de amigos, es admirable el coraje y la convicción moral e ideológica del hombre que está diciendo esto. Entonces, el hombre que está diciendo esto sabe que va a dar su vida por una causa y sabe que su sacrificio no va  a ser en vano. Mi sacrificio no va a ser en vano –dice- porque la causa que yo encarno es la del socialismo que puede llegar al poder por la vía pacífica –y quizás en ese momento piensa que también por otra vía… no sé lo que piensa en ese momento-, pero lo que yo encarno es la igualdad para todos. Encarno lo contrario del capitalismo que es un sistema de expoliación, el sistema de la desigualdad. Yo quiero la igualdad –dice Allende- y esa es la idea que esencialmente encarno. El pueblo va a tener que defenderse pero tampoco debe sacrificarse –dice Allende que asume que el que se va a sacrificar es él.

Ahí es donde él dice su pensamiento. La historia tiene una dirección. Esa dirección es la de la final liberación de los pueblos. Los pueblos van a llegar a su propia historia. Y las grandes alamedas siempre van a continuar abriéndose -aún después de las grandes derrotas- para que por ellas pasen los hombres libres que cada vez van a ser más. Por esas causas Salvador Allende da la vida, no se escapa, no se va, se queda ahí y en efecto lo matan –algunos dicen que se suicida, bueno, puede ser, si vienen 5 carabineros y están a 10 metros, me pego un tiro.

La conclusión entonces es que este hombre con esa cara de manso, con esa cara de tipo honesto, inteligente, moral, es un ejemplo para América Latina porque es un ejemplo de aquel que va hasta el final con sus convicciones y el final es dar su vida por la paz. Esto es algo notable que define a don Salvador Allende.

Salud don Salvador Allende.





Podés descargar este capítulo de aquí.
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