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sábado, 7 de junio de 2014

A propósito del G-77 + China


El G77 surge en 1964, para coordinar en el seno de la ONU y en sus diferentes instancias la actividad e iniciativa de 77 países subdesarrollados, atrasados o dependientes; países del Sur del Mundo. Con el tiempo la adhesión llegó a 133 miembros aunque se mantiene el nombre genérico adoptado en el comienzo. Desde entonces transcurrieron 50 años y el mundo cambió sustancialmente, especialmente en aspectos económicos y políticos. Los años 60´ y los 70´ constituyen el momento más elevado de la articulación de propuestas e iniciativas del Sur del mundo, inclusive con la sanción en 1974 por la ONU de la Carta de los Deberes y Derechos de las Naciones, más conocida como Nuevo Orden Económico Mundial. Carta a la que se opusieron muy pocos países capitalistas desarrollados, los del Norte, con EEUU a la cabeza. Se consolidaba allí el punto más alto de la ofensiva del Sur para contrarrestar el poder de los países del Norte, que lanzaron en simultáneo la contraofensiva reaccionaria del Neoliberalismo con el golpe de Estado en Chile (1973) y que vía Terrorismo de Estado se extendió desde Sudamérica al mundo, cuando Thatcher y Reagan lo establecieron en sus respectivos países, en Inglaterra en 1979 y en EEUU en 1980, para luego instalar el neoliberalismo en escala global hasta nuestros días con la crisis mundial del capitalismo y el ajuste europeo de las políticas de austeridad.

Los años 60 y 70, primeros momentos del G77 fueron importantes en la prédica por la lucha anticolonial, antiimperialista, anticapitalista y por un nuevo orden mundial. Fueron años de avance de la articulación del SUR, con cambios políticos muy importantes en Asia, África y América Latina. La ofensiva del capital en los 80 modificó sustancialmente el escenario y debilitó la respuesta desde el Sur, con algunos países que intentaron soluciones autónomas desde sus posiciones relativas de “fortaleza”, especialmente de quienes sustentaban cierta ventaja asociada a las tenencias de petróleo. La crisis de la deuda en los 80 es resultado directo de la especulación y triangulación del excedente generado por el alza de los precios del petróleo y muchos países del Sur fueron víctimas de la crisis del endeudamiento externo, condicionando su desarrollo futuro, en algunos casos hasta el presente.

La ilusión del desarrollo capitalista en el Sur llevó a debilitar el movimiento de países del Sur y algunos se integraron al bloque del Norte, casos de México y Chile incorporados a la OCDE. La ilusión del desarrollo se agigantó con la caída del muro de Berlín (1989) y la desarticulación de la URSS (1991), especialmente con las concepciones de “fin de la historia” y su consecuente triunfo del capitalismo en el este de Europa. La ilusión del desarrollo capitalista se instaló en varios países y debilitó la articulación anticolonial, antiimperialista y anticapitalista, que era hegemónica en los 60´ y 70´. En los 80´ y 90´ se habilita la ilusión del desarrollo capitalista, agigantado con la concepción de países “emergentes”, calificativo que surge para expresar a los territorios en capacidad de ofrecer alta rentabilidad al capital con límites a su rentabilidad en el Norte, especialmente con la crisis estallada en 2007/08. La ilusión del desarrollo capitalista se generalizó en contraposición de la perspectiva de liberación al inicio del G77.

Nuevas expectativas por el cambio y sede boliviana

A comienzos del Siglo XXI emergen nuevamente expectativas de cambio político, especialmente en América Latina, con resistencias populares extendidas que suponen nuevas experiencias de gobiernos que critican el modelo neoliberal hegemónico hasta entonces y avanzan en nuevos procesos, algunos incluso de carácter anticolonial, anticapitalista y antiimperialista. El cónclave de Santa Cruz será ocasión ideal para mostrar los logros del gobierno plurinacional de Bolivia, como ejemplo visible de los cambios operados en Nuestramérica.

Entre otras experiencias regionales, sobresalen los cambios constitucionales que recogen el ideario del “vivir bien” o el “buen vivir”, caso de Bolivia o Ecuador; la participación popular en la gestión política, recogida por las constituciones de Venezuela, Bolivia o Ecuador; los derechos de la naturaleza y la pacha mama reconocidos en los textos constitucionales; la demanda por una nueva arquitectura financiera que surge desde la UNASUR y el ALBA-TCP, y como ella la perspectiva de una integración alternativa al modelo de integración subordinada que sostenía el ALCA o la difusión de TLC o Tratados bilaterales en defensa de la inversión. Esas experiencias de integración favorecen el surgimiento de la CELAC, que excluye deliberadamente a EEUU y a Canadá. El ALBA-TCP, es quizá el instituto de integración más avanzado, que incluye articulación energética, financiera y comercial con pagos en monedas locales, el SUCRE.

En el presente la ofensiva del Norte agiganta las desigualdades entre Norte y Sur del mundo. Pero también la ilusión del desarrollo capitalista en el Sur agiganta las diferencias entre algunos países del Sur, receptores de inversiones externas y una gran parte del Sur que profundiza su atraso y subdesarrollo si no intenta una lógica alternativa al desarrollo, que es parte de la experiencia que Bolivia y otros países sustentan, por ejemplo, en el programa de seguridad con soberanía alimentaria; de soberanía energética expresada en las nacionalizaciones de los hidrocarburos del 2006 y el proceso de autonomía e independencia que permite en Bolivia que su pueblo “coma más y mejor” tal como lo expresan documentos del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

El Sur del mundo necesita independizar su crecimiento y desarrollo de la demanda mundial de tierras y recursos naturales provenientes del Norte, y pretender un desarrollo autónomo, independiente, en la búsqueda de la cooperación Sur – Sur, retomando el espíritu originario del G77 y aprendiendo de medio siglo de nuestra historia. Se necesita promover una mayor articulación del Sur en defensa del medio ambiente, para un desarrollo en armonía con la naturaleza, en defensa de los bienes comunes, tal como concluyó la Cumbre Popular de la Tierra que sesionó en Cochabamba, Bolivia, en abril del 2009. Es importante sumar y comprometer a todos los países del G77+China en este propósito, alejando la ilusión del desarrollo capitalista y desafiarnos a pensar un mundo anticolonial, anticapitalista y antiimperialista, por el socialismo. Es la ocasión para pensar la agenda post 2015, más allá de los Objetivos del Milenio, que el capitalismo hegemónico impide su realización y materialización. La experiencia del ALBA-TCP indica que es posible otra experiencia de cooperación Sur – Sur y necesitamos habilitar una agenda para los próximos 50 años que asuma el programa de la liberación social y la articulación soberana en materia de alimentos, energía o la finanzas.

En estos cincuenta años, el Grupo de los 77, más allá de valoraciones específicas de países o grupo de países en su seno, se ha convertido en un actor importante en las relaciones económicas internacionales, y en un iniciador principal de ideas, conceptos e iniciativas relacionadas con el desarrollo y la cooperación internacional. Es la ocasión para que desde Bolivia surjan nuevos ejes y propuestas para la liberación nacional y social desde una perspectiva integradora desde el Sur, para una cooperación internacional articulada desde nuestro Sur.

Las reuniones previas marcan el camino hacia acuerdos posibles que interesa potenciar, tal como la importancia de elaborar una agenda de desarrollo post-2015 que satisfaga a los países del G77+China; la erradicación de la pobreza, como el mayor desafío que enfrenta el mundo hoy; la cuestión del endeudamiento de los países más empobrecidos; la situación del empleo y los ingresos populares; el cuidado del  medio ambiente y la materialización de las resoluciones abordadas en las cumbres oficiales y populares, caso de Río+20 y otras; la situación especial de las mujeres y los niños.

Especial atención merece la Agenda de Desarrollo Post-2015, para abordar los desafíos que enfrentan los países en desarrollo, como el acceso universal a los servicios modernos de energía; garantizar la seguridad alimentaria con soberanía, y la nutrición; el empleo pleno, productivo y el trabajo digno para todas y todos, con puestos de trabajo cualificados y la formación; la situación de la agricultura familiar y comunitaria en un marco de desarrollo rural para satisfacer necesidades populares, junto a la creación de capacidad productiva rural y promoviendo ciudades sostenibles y asentamientos urbanos con desarrollo de infraestructura suficiente y adecuada para el hábitat popular y la armonía con la Naturaleza.

Se trata de pensar en un programa que aúne las aspiraciones del Sur, en momentos de crisis del capitalismo para relanzar con más fuerza el proyecto imaginado hace 50 años por el G77, pero en las nuevas condiciones de luchas emancipadoras de los pueblos del Sur del mundo.

Crisis alimentaria, Soberanía y agenda post 2015

Al momento de asumir la presidencia del G77+China, Evo Morales señaló 10 tareas fundamentales para un nuevo mundo. Entre ellas, señaló el propósito de “Erradicar el hambre de los países del sur con soberanía alimentaria”. Vale destacar la cuestión de la “soberanía alimentaria” propuesta por el titular del gobierno boliviano, ya que en general, en la terminología usual se alude a la “seguridad alimentaria”.

La seguridad alimentaria parte de una concepción de resolución del problema desde arriba, en general a cargo del Estado y sin cuestionar el modelo productivo del agro negocio que hoy impera en el sistema mundial. El concepto apela a las políticas públicas para asegurar alimentación a la población, sin cuestionar el modo de producción ni los principales beneficiarios del modelo, por caso las trasnacionales de la alimentación o la biotecnología. Mientras que la soberanía alimentaria es producto de la lucha de los pueblos, los trabajadores, los campesinos, los indígenas. Es una categoría creada por el movimiento popular campesino a fines del siglo XX, cuando la Vía Campesina despliega su lucha contra la incorporación de la Agricultura en las negociaciones de la OMC. No sólo significa que los pueblos deciden qué comer, sino cómo se produce y quién lo produce. También implica la lucha por la tierra (reforma agraria popular), el agua, o las semillas.

Privilegiar la “soberanía alimentaria” no niega en la coyuntura resolver la “seguridad alimentaria”. La soberanía alimentaria se asocia al Vivir Bien, es una cosmovisión de carácter civilizatorio, mientras que la seguridad alimentaria puede favorecer el vivir mejor (propio del orden capitalista). Por eso creemos que la discusión debería centrarse en el tema de la soberanía alimentaria (sin descuidar la seguridad que, como dijimos, también es importante), sobre todo hoy cuando lo que existe es la destrucción del campo en el ámbito mundial y la imposición de un determinado patrón de consumo que tiene consecuencias serias en materia sanitaria.

Es un eje central asegurar en el ámbito nacional, regional e internacional, la seguridad alimentaria con soberanía y el desarrollo agrícola familiar y comunitario como parte integrante de la agenda internacional de desarrollo. Ello supone una financiación sostenida y una mayor inversión dirigida a aumentar la producción mundial de alimentos. Vale destacar en este sentido  la importancia del Año Internacional de la Quinua en 2013. La biodiversidad de la quinua y el valor nutricional hacen que sea esencial para la seguridad alimentaria y la nutrición y para la erradicación de la pobreza, así como por la promoción de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas de los Andes, lo que contribuye a la consecución de la seguridad alimentaria con soberanía, la nutrición y la erradicación de la pobreza. Se trata de profundizar la sensibilización sobre la producción de Quinua de su contribución al desarrollo social, económico y ambiental, y para compartir las buenas prácticas en la ejecución de las actividades del año, tal como se indica en el plan maestro de actividades para el Año, titulado "Un futuro sembrado hace miles de años", como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El G77+China necesita enfatizar en las múltiples y complejas causas de la crisis alimentaria que se producen en las diferentes regiones del mundo, afectando a los países en desarrollo, especialmente aquellos que son importadores netos de alimentos, y sus consecuencias para la seguridad alimentaria con soberanía y la nutrición, que requieren una respuesta global y coordinada en el corto, mediano y largo plazo de los gobiernos nacionales y la comunidad internacional. Las causas profundas de la inseguridad alimentaria y la ausencia de soberanía alimentaria hay que fundamentarlas en la pobreza y la inequidad. En definitiva, los precios internacionales de los alimentos son establecidos en mercados mundiales influidos por la especulación y el carácter dominante de las corporaciones transnacionales de los principales países capitalistas del Norte desarrollado. Esos mercados dominados por los monopolios transnacionales son los responsables de la volatilidad de los precios de los alimentos y representan un serio desafío a la lucha contra la pobreza y el hambre y para los esfuerzos de países en desarrollo para lograr la seguridad alimentaria con soberanía y la nutrición.

La seguridad alimentaria con soberanía y la nutrición son dimensiones esenciales del desarrollo sostenible. Los países en desarrollo son vulnerables a los impactos adversos del cambio climático que amenaza aún más la seguridad de los alimentos. El logro de la seguridad alimentaria y el cambio hacia una agricultura sostenible, incluyendo el aumento de la producción de alimentos y la inversión agrícola, el aumento de la capacidad productiva y la mejora de la gestión agrícola y el desarrollo y el apoyo a la agricultura familiar y los pequeños propietarios agrícolas en países en desarrollo, son temas cruciales a sostener desde el G77+China. Al remitir a la Agricultura, se la entiende en sentido ampliado, incluyendo la producción agropecuaria, la pesca y la silvicultura, en tanto un sector de mucha importancia en muchos países en desarrollo y fundamental para la supervivencia de millones de personas. Es preocupante la situación de países que se han convertido en importadores netos de alimentos producto de las prácticas de liberalización de la economía que afectaron producciones locales, especialmente de alimentos.

Un problema lo constituyen los subsidios agrícolas y otras distorsiones al comercio de los países desarrollados, que han perjudicado gravemente el sector agrícola en los países en desarrollo, y limita la capacidad de este sector clave para contribuir significativamente a la erradicación de la pobreza, el desarrollo rural y sostenible, sostenido, inclusivo y equitativo del crecimiento económico. Eliminación de esas subvenciones es una parte fundamental de los esfuerzos mundiales para promover la agricultura, el desarrollo rural y la erradicación de la pobreza y el hambre. Es preocupante en ese sentido el acceso al mercado para los países en desarrollo, de los productos agrícolas en sentido amplio.

En fin, desde Bolivia y con la experiencia del cambio político regional, el G77+China puede retomar el camino originario por la emancipación de los pueblos contra la dominación imperialista que surge de la articulación de las transnacionales, los principales estados del capitalismo mundial y las organizaciones multilaterales del sistema mundial capitalista.

La Paz, 30 de abril de 2014


Tomado de aquí



domingo, 31 de marzo de 2013

FORO SOCIAL MUNDIAL 2013 - TÚNEZ: Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

 
 

Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial 2013, afirmamos el aporte fundamental de los pueblos del Magreb-Mashreck (desde la África del Norte hasta el Medio Oriente) en la construcción de la civilización humana. Afirmamos que la descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.

En el proceso del FSM, la Asamblea de los Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión. Hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina, donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.

Juntos, los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política.

Ahora, nos encontramos en una encrucijada donde las fuerzas conservadoras y retrógradas quieren parar los procesos iniciados a dos años de sublevación popular en la región del Maghreb-Mashrek que ayudó a derrumbar dictaduras y a enfrentar el sistema neoliberal impuesto sobre los pueblos. Estas sublevaciones contagiaron a todos los continentes del mundo generando procesos de indignación y de ocupación de las plazas públicas.

Los pueblos de todo el mundo sufrimos hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos con el neoliberalismo) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista.

Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza.

Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en la Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Ellas refuerzan el conservadorismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.

Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los liderazgos de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas.

Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida dentro del sistema capitalista! Aquí en Túnez, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una estrategia común para derrocar el capitalismo. Por eso, luchamos:

*Contra las transnacionales y el sistema financiero (el FMI, el BM y la OMC), principales agentes del sistema capitalista, que privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales, promueven las guerras y violaciones de los derechos humanos. Las transnacionales reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.

Luchamos por la anulación de la deuda ilegitima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos. Recusamos los tratados de libre comercio que las transnacionales nos imponen y afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos, basada en la solidaridad y en la libre circulación de los seres humanos.

*Por la justicia climática y la soberanía alimentaria, porque sabemos que el calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos la “economía verde” y rechazamos todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.

Defendemos la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.

*Contra la violencia hacia las mujeres, que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

*Por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos y de la lucha contra los integrismos, que muchas veces justifica ocupaciones militares por potencias imperialistas como en Haití, Libia, Mali y Siria.

Defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación y a su soberanía como en la Palestina, el Sahara Occidental y en el Curdistán.

Denunciamos la instalación de bases militares extranjeras en nuestros territorios, utilizadas para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países.

Luchamos por la libertad de organizarnos en sindicatos, movimientos sociales, asociaciones y todas otras formas de resistencia pacífica.

Fortalezcamos nuestras herramientas de solidaridad entre los pueblos como la iniciativa de boicot, desinversión y sanción hacia Israel y la lucha contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.

*Por la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en la derrocada de la lógica capitalista.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora del pueblo en rebeldía, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a todas y todos a desarrollar acciones coordinadas en nivel mundial en una jornada mundial de movilización en el día XXXXX (Fecha a definir)

Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!

Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo! Viva la revolución!

¡Viva la lucha de todos los pueblos!
 
Tomado de aquí.
 
 

domingo, 23 de septiembre de 2012

¿Por qué no llegué a ser Kirchnerista? ¿Por qué soy Cristinista? ¿Por qué (aún) soy anti-imperialista, anti-capitalista y anti-autoritario?





Por Marcelo Fernandez
Intentaré lanzarme sobre las palabras. He decidido no andar buscando fuentes, ni rastreando libros, ni ninguna de esas muletas que -muchas veces- uno necesita para sentirse seguro. Sólo voy a hacer alusión a una carta para empezar a responder a la primera pregunta: ¿Por qué no llegué a ser kirchnerista?


Durante la época menemista, participamos en la toma de los colegios dependientes de la UNCuyo en contra de aquella Ley de Educación que implementó, al fin de cuentas, la EGB y el Polimodal (entre muchas otras cosas). Esto sucedió en Mendoza, 1997. Luego, marchamos en contra de un recorte en educación que quiso imponer, si mal no recuerdo, López Murphy. Fui uno de aquellos muchachos que supo militar en el trotskismo. Tuvimos las primeras experiencias de las marchas, la redacción de volantes y las madrugadonas para repartirlos en bancos y fábricas (a decir verdad, un banco y una fábrica). La cuestión fue que el 2003 nos encontró aún en el "que se vayan todos". No era tan terminante como en el 2001, pero sí manteníamos el mismo espíritu. Habían políticas que se modificaban pero desconfiábamos. "Oportunismo", "luchas interburguesas" y un largo etcétera eran nuestras excusas (o simplemente la mía). De alguna manera, y unos cuantos años después, la carta de Pablo Llonto "Perdón flaco" fue como una radiografía que me habían hecho sin autorización.

En algún momento comenzó mi travesía por organizaciones sociales, organizaciones de base. Cuando se armó la discusión por la 125, los ruidos eran cada vez más fuertes. Aunque en ese momento recuerdo haber escrito un texto situado en Mendoza y que reivindicaba una consigna del Frente Popular Darío Santillán sobre la "eliminación del IVA a los productos de la canasta básica" (cuestión que también tenía que ver con una modificación impositiva y por ello venía al caso), ya empezaba a mostrarse lo que Carta Abierta denominó un "clima destituyente". Debo decir también que el MST marchando junto a la Sociedad Rural fue una imagen bastante contundente, una suerte de "historia repetida".

El tema es que comenzaron a llover políticas estatales que priorizaban la Justicia Social por sobre cualquier otra cosa (¿qué es la izquierda sino priorizar la Justicia Social?). Así, el proceso de integración Latinoamericana, la estatización de Aerolíneas Argentinas, la recuperación de los Fondos de los Jubilados, la Asignación Universal por Hijo, la Ley de matrimonio igualitario, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el "Fútbol para todos", la nacionalización de YPF, la Ley de identidad de género y un abultado etcétera me convirtieron en Cristinista. Seguro estoy olvidando unas cuentas medidas y también es posible que haya mezclado políticas de Néstor Kirchner con las de Cristina Fernández de Kirchner. Me permito este descuido.

La reivindicación de la política fue sin dudas una de las prácticas más subversivas del movimiento. A partir de ahí se han disparado discusiones impensables hace 10 años atrás. Todo ello ha funcionado como un catalizador social y un incentivo al mismo tiempo.  

¿Por qué (aún) soy anti-imperialista, anti-capitalista y anti-autoritario?

Entiendo que el proceso que vivimos en la Argentina y en buena parte de Latinoamérica es por demás interesante, una integración que tiene presente buena parte del ideario de nuestros Libertadores. Tanto UNASUR como la CELAC y el nuevo impulso que se le ha dado al MERCOSUR a partir de la incorporación de Venezuela son un claro reflejo de este acercamiento regional. Sin embargo, este mismo proceso nos ha mostrado cómo fue destituido Manuel Zelaya en Honduras, la instalación de nuevas bases militares norteamericanas en Colombia, la desestabilización del gobierno de Rafael Correa en Ecuador, el constante asedio al gobierno de Evo Morales en Bolivia y el reciente "golpe parlamentario" que sufrió Lugo en Paraguay. El bloqueo a la isla de Cuba continúa en pie. También conocemos el accionar de Norteamérica, con el premio nobel de la paz Barack Obama a la cabeza, en guerras como las de Irak y Afganistán. Su intervención en Libia y en Medio Oriente. Por todo esto y por la constante presión económica que los países centrales ejercen sobre los periférico es que soy anti-imperialista. 

Quienes estamos a favor de la vida (y es necesario remarcar esto ya que el sistema capitalista está haciendo denodados esfuerzos por dejarnos no solo sin vida humana, sino sin planeta) no podemos sino estar en contra de las prácticas que realiza el Imperialismo y en contra de lo que hace el capitalismo en su afán por mantener su tasa de ganancia. Hemos podido observar cómo luego de la crisis de 2008 el capitalismo decidió insuflar millones y millones de dólares al sistema financiero para salvar a los bancos, dejando sin casas y sin trabajo a gran cantidad de hombre y mujeres. Aunque Cristina Fernández de Kirchner definió a esto como "anarco-capitalismo financiero" -de manera frontal, valiente, ante empresarios en una reunión del G-20-, creemos que se quedó corta. ¿Por qué? Porque las crisis del capitalismo no son "errores", sino que son parte constitutiva de su lógica de funcionamiento. A partir de esta crisis pudimos escuchar a algunos corredores de bolsas que, sincerándose, plantearon lo excelente de esta situación ya que se abrían posibilidades para ganar mucho dinero. Hemos visto, aunque sea una parte, de lo que significa la especulación financiera y las "burbujas" inmobiliarias. De eso el sistema se alimenta: las democracias liberales se endeudan, priorizan esas deudas con los Bancos y luego ¡zas! el consabido recorte en salud, educación, despidos, baja de salarios, etc. En este punto es donde no podemos mirar para otro lado: el Imperialismo y el modelo de relación-producción capitalista cada vez dan menos soluciones a los conflictos sociales. Al contrario, es este sistema el que los genera cíclicamente.

Pude ver parte de la marcha-concentración del 13 de septiembre pasado. Hay una gran cantidad de análisis que vale la pena pispear: desde la cuestión de la "escucha" planteada por Eduardo Mocca, la mirada de los encuestadores y consultores políticos rastreada por Raúl Kollman, el relato sobre "La yegua" (evidente paralelismo con el insulto menos ofensivo que propinaron los caceroleros del 13) de José Pablo Feinmann hasta la postura de Beatriz Sarlo (que contiene, sorpresivamente, una cierta crítica a la "anti-política"). El asunto es que el odio irrefrenable que espetó la marcha de caceroleros me hicieron pensar: ¿qué haría en un gobierno una expresión política que contenga a este grupo?, ¿por qué el ministro de educación porteño Esteban Bullrich habló de "eliminar la Asignación por Hijo"? Para no estirar el texto innecesariamente: me considero anti-autoritario (o anti-fascista) porque estoy diametralmente en contra de quienes desoyen la voluntad popular expresada en las urnas y se levantan al grito de: "queremos comprar dólares" o "quiero ir todos los años a Punta del Este". Y es necesario estar en contra porque la opción que parece perfilarse como oposición más seria al Kirchnerismo es el PRO. Y el PRO aunque no represente TODAS las consignas que en la marcha se corearon, sí representa a muchas. Y muchas de ellas son esencialmente autoritarias, antipopulares y dignas de una democracia-liberal de mercado. Soy de los que piensa que el gobierno nacional debe mejorar la forma de comunicar y explicar algunas de sus medidas (cambio de monedas y regulación de la AFIP), pero entiendo claramente que el sector más duro de esta "política-cacerolera" no debería ser una opción viable para nuestro país.

Luego de esta catarsis política, me despido planteando 4 cosas: 1) Es necesario revisar la legislación sobre minería heredada del '90 y la forma en que trabaja la megaminería a cielo abierto con uso de sustancias tóxicas. 2) Hay que conocer con precisión cuáles son los efectos que tiene sobre la tierra el cultivo extendido de la soja y los agroquímicos asociados a ella. 3) Entiendo que es un momento óptimo para que salga la Ley sobre el voto optativo a partir de los 16 años. 4) Como plantea Carta Abierta, es necesario realizar una Asamblea Constituyente que modifique la Constitución y así plasmar en un nuevo articulado las políticas estatales que ha parido este cambio de época (así como lo hizo Venezuela, Ecuador y Bolivia).

        

     


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