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lunes, 26 de mayo de 2014

De una crisis se sale por derecha o por izquierda. Europa lo hace por la ultraderecha

 

Los ultras franceses provocaron un maremoto

En la elección al Europarlamento, la derecha fue mayoritaria, seguida por el socialismo; irrumpieron los ultras de derecha e izquierda.

Por Eduardo Febbro 

Desde París

Los electores le estampillaron una soberana bofetada a la democracia francesa y al proyecto de construcción europea: la consulta para elegir a los 751 diputados del Parlamento Europeo terminó en Francia con un resultado histórico para la extrema derecha. El Frente Nacional, movimiento fundado por Jean Marie Le Pen y dirigido por su hija, Marine Le Pen, se convirtió en el primer partido de Francia. Con 25 por ciento de los votos, el FN supera a la derecha de gobierno, la UMP, estancada en 20 por ciento de los votos. El partido del ex presidente Nicolas Sarkozy quedó relegado por la ultraderecha al segundo lugar. A su vez, los socialistas, con un sorprendente 14 por ciento, siguieron su camino cuesta abajo. Los porcentajes de la izquierda francesa son una calamidad. Toda la izquierda francesa reunida apenas totaliza 33 por ciento. Los resultados de las otras extremas derechas europeas son también importantes, pero ninguno iguala al francés. Francia, que es, junto a Alemania, el pilar del proyecto europeo, propulsó una mayoría nacional antieuropea, profundamente anclada en una suerte de nacionalismo utópico y opuesto a casi todo lo que mueve la filosofía política de la Unión Europea desde hace 30 años. “Se ha votado por el retorno a la soberanía nacional y por escapar de la austeridad”, dijo Marine Le Pen en sus primeras declaraciones.


UKIP, la nueva fuerza inglesa

Por Marcelo Justo

Desde Londres

El terremoto UKIP en las elecciones europeas cambió el tablero político británico. Al cierre de esta edición, el eurófobo, thatcherista y antiinmigración partido liderado por Nigel Farage se situaba primero con un 29 por ciento del los votos, desplazando a la oposición laborista y a los conservadores del primer ministro David Cameron a una lucha cabeza a cabeza por el segundo y tercer puestos. Lejos, en el quinto lugar, detrás de los verdes, quedaron los liberaldemócratas que ingresaron en la duda hamletiana sobre qué hacer con su líder, el viceprimer ministro Nick Clegg: si echarlo por la borda antes de las elecciones generales de mayo o mantenerlo para no cambiar de caballo a mitad del río.

El Reino Unido elegía 73 eurodiputados de los 766 escaños que conforman el Parlamento Europeo. El mensaje fue claramente euroescéptico. En 2009, los conservadores habían salido primeros con un 27,7 por ciento de los votos, el UKIP segundo con un 16,5 por ciento y el entonces gobernante laborismo, tercero, con un 15,7 por ciento, mientras que los liberaldemócratas obtenían un 13,7 por ciento de los votos. Cinco años más tarde, el UKIP se alza con el premio mayor.



 





 

Marcos deja de ser el “sub”



El mítico guerrillero reapareció en público y dijo que su personaje ya no es necesario y que el relevo se da por cambios en el EZLN.

El líder del grupo insurgente mexicano Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el mítico Subcomandante Marcos, dijo que en adelante será el Subcomandante Galeano, en homenaje a un dirigente de su agrupación que murió este mes en un enfrentamiento armado con una organización campesina. “Declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado subcomandante de acero inoxidable”, afirmó en un comunicado fechado divulgado ayer y publicado en el diario La Jornada de México. Fiel a su estilo enigmático, el líder zapatista anunció que cede la dirigencia del movimiento armado a uno de sus comandantes indígenas y explicó que su decisión no se debe a problemas de salud sino a cambios internos en la organización. Afirmó que desde su voz “ya no hablará la voz del Ejército Zapatista”.

Marcos reapareció nuevamente en público y sostuvo que a partir de ahora será el Subcomandante Galeano, que era el alias de José Luis Solís López, sargento del EZLN y funcionario del municipio autónomo zapatista de la zona, asesinado el 2 de mayo en un ataque –que también dejó 13 heridos– perpetrado por miembros de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos Histórica (Cioac). “Hemos venido, como comandancia general del EZLN, a desenterrar a Galeano, pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva”, dijo Marcos, y agregó que con su cambio de alias se propone burlar “a la muerte en la realidad”.

Enfundado en su habitual pasamontañas, Marcos apareció a caballo, junto a otros jefes del EZLN, en el acto de homenaje a Solís López realizado anteayer en el municipio Las Margaritas, en el sudeste del estado sureño de Chiapas. Allí saludó a “los medios independientes, autónomos o como se diga”, y anunció que más adelante divulgaría informaciones a través de Internet, reportó ayer el diario La Jornada. Tanto los líderes como todos los milicianos que formaban la guardia lucieron un parche negro en el ojo y, por encima de la tradicional capucha, un listón rosa del lado izquierdo y uno negro –en señal de duelo– del derecho.

Marcos llevaba, además, un guante negro con huesos dibujados en blanco y un machete en lugar de su habitual fusil. Lo último que se sabía hasta ayer del subcomandante insurgente era la declaración que divulgó el 29 de diciembre pasado con motivo del 20º aniversario de la irrupción del EZLN en la vida política de México, emergencia que tuvo lugar el 1º de enero de 1994, cuando los campesinos comandados por él coparon siete ciudades del estado de Chiapas.

El líder insurgente señaló que en acuerdo con dirigentes del EZLN se decidió que “Marcos deje de existir hoy” para ser sustituido por el comandante indígena Moisés, ungido como vocero del movimiento. “Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional”, indicó el dirigente rebelde, en momentos en que se cumplen 20 años del surgimiento de la guerrilla que se ganó el reconocimiento de organizaciones de derechos humanos de varios países al denunciar violaciones a los derechos de las etnias autóctonas de México. Moisés, uno de los líderes del EZLN, fue ascendido de comandante a subcomandante de la guerrilla zapatista en febrero.

En el comunicado de más de diez páginas al que tuvo acceso La Jornada, Marcos disipa cualquier hipótesis sobre su estado de salud. “El relevo de mando no se da por enfermedad o muerte ni por desplazamiento interno, purga o depuración, se debe a cambios internos que ha tenido y tiene el EZLN”, precisó el integrante del EZLN. Hacía cinco años que Marcos –llamado en realidad Rafael Sebastián Guillén– no aparecía en público. Durante todo ese período circularon versiones sobre enfermedades que supuestamente lo aquejaban.

En julio de 2012, el ex comisionado del gobierno mexicano para el diálogo con el EZLN, Luis Alvarez, publicó un libro en el que aseguró que Marcos padecía cáncer de pulmón, información que hasta ahora no fue confirmada por la guerrilla. “Ni estoy ni he estado enfermo, ni estoy ni he estado muerto. Si alentamos esos rumores fue porque así convenía”, enfatizó Marcos en el comunicado. “El último gran truco del holograma (del Subcomandante Marcos) fue simular enfermedad terminal, e incluso todas las muertes que ha padecido”, remató el líder guerrillero. “Es nuestra convicción que para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos, ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesita un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización”, concluyó Marcos en la nota.

Nacido el 19 de junio de 1957 en Tampico, Tamaulipas, sus biógrafos manifestaron que su ideología viró del maoísmo a la corriente revisionista del marxismo del italiano Antonio Gramsci. Y luego, una vez que tomó contacto con los movimientos indígenas de Chiapas, hacia visiones revolucionarias posmodernistas.


Tomado de aquí



 

Colombia: Santos y Zuluaga se enfrentan en ballottage



Zuluaga quedó primero con el 29 por ciento de los votos y el presidente obtuvo el 25 por ciento. Clave será el apoyo a uno u otro candidato de los contendientes de la izquierda y el conservadurismo. La abstención fue del 60 por ciento.

Por Katalina Vásquez Guzmán
 
Desde Bogotá

A las seis de la tarde los resultados de las elecciones para presidente de Colombia eran definitivos: ballottage. Como vaticinaron las encuestas, Juan Manuel Santos, actual presidente, y Oscar Iván Zuluaga, candidato del uribismo, serán las opciones para la segunda vuelta. A esa hora las sedes de los ganadores ya estaban llenas de seguidores, prensa, policía, platos de comida, música colombiana a todo volumen y promesas de seguridad y paz. Con 3 millones 759 mil votos, Zuluaga quedó primero en las urnas (29,3 por ciento), mientras Santos logró 3 millones 299 mil (25,6 por ciento). La gran preocupación, además del abstencionismo que llegó al 60 por ciento, fue que a pesar de los cuestionamientos éticos y supuestas relaciones con criminales señaladas a ambos candidatos, éstos fueron los más votados.

Sorprendieron, entre tanto, Clara López, de la coalición de izquierda Polo Democrático-Unión Patriótica, quien alcanzó casi dos millón de votos, logrando un 15,2 por ciento, cuando las encuestas la tenían muy por debajo, así como Enrique Peñalosa, de la alternativa Alianza Verde, con un poco más de un millón de votos (8,2 por ciento), y la candidata conservadora Marta Lucía Ramírez, con 1,9 millón (15,5 por ciento). Si apoyan al actual presidente o a la opción del uribismo se sabrá hoy, y será definitivo para el ballottage, teniendo en cuenta que en suma tienen simpatía en las urnas de más de cinco millones de colombianos.

“Le vamos a pedir a López, Ramírez y Peñalosa que se unan a la paz”, dijo Santos en su discurso al llegar la noche al norte de Bogotá, cuando muchos empezaban a mostrar su descontento por los resultados. Mientras la multitud aplaudía en los centros de campañas en la capital, en otros espacios se levantó un malestar. “Y pensar que hay gente feliz por esta infamia que ocurrió hoy en Colombia”, dijo a este diario el tuitero Juan Diego Bedoya. Para muchos, el hecho de cerrar las opciones presidenciales al actual mandatario, y a un delfín de Uribe cuando sólo votaron cuatro de cada diez colombianos, es un fracaso para la democracia.

Manosear el sueño de paz versus la apuesta por la guerra como leitmotiv electoral fue otro punto de crítica para los dos ganadores, bastante cuestionados por un sector que, como según los resultados de las votaciones, es minoritario. Las negociaciones de paz que actualmente adelantan el gobierno y la guerrilla de las FARC son el principal punto de debate en la contienda por la presidencia. En el principal punto de votación del país, Corferias Bogotá, Vladimir Herrera dijo a Página/12 que llegó a las urnas con el ánimo de que su voto cambiara el futuro para que sus hijos conocieran una Colombia en paz. Esa fue la punta de lanza electoral de Santos, quien inició los diálogos con la guerrilla hace un año y medio y hoy pide a los votantes que lo elijan para dar continuidad a los diálogos en La Habana, Cuba, que ya cerraron acuerdos en tres de cinco puntos propuestos: política de desarrollo rural (tierras); participación política; fin del conflicto (cese del fuego, dejar las armas y reincorporación de la guerrilla a la vida civil); drogas ilícitas, y víctimas (verdad, memoria, justicia y reparación). En su alocución frente a unas mil personas en el norte de la capital, Santos sentenció que su propuesta es la de “la esperanza, la confianza en el futuro de nuestra patria, y el trabajo por la paz, frente a la opción exclusiva de la guerra”.

Zuluaga, apareciendo en la televisión en vivo junto a la imagen de su padrino, el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, gritó que “no podemos dejar que las FARC pretendan comandar el país desde La Habana”, y criticó al presidente Santos señalándolo de “ser manipulado por las FARC, el principal cartel del narcotráfico del mundo” y permitir la impunidad “para quienes cometieron crímenes atroces, crímenes de lesa humanidad”. Polarizado el país como en la última década desde que Uribe llegó al poder con la propuesta de “mano firme, corazón grande” que hoy es el eslogan también de Zuluaga, el mapa de sufragios mostró que, en el interior, triunfó el uribismo, mientras que las costas del Caribe y Pacífico y la periferia limítrofe con Venezuela, Ecuador, Perú y Brasil, se simpatiza mayoritariamente con Santos.

“Voy a ser el presidente de los 47 millones de colombianos”, afirmó convencido Zuluaga tras detallar los principales puntos de su propuesta abiertamente de derecha: recuperar las banderas de Uribe, llenar las ciudades con cámaras de seguridad, mejorar los salarios de la Fuerza Pública, propender al desarrollo económico, y una “paz verdadera con justicia”. Santos, rodeado de luces de colores y pancartas por la paz que ningún simpatizante trajo por cuenta propia pero que su equipo logístico distribuyó en el recinto de su partido Unidad Nacional, fue breve en las ideas y como propuesta sólo habló de la paz. “Muchos errores de Santos. El último: usar la guerra sucia y el miedo. Si al país lo ponen a escoger entre miedo a las FARC o a Uribe, ganan ambos”, opinó la senadora de la Alianza Verde Claudia López.

Piedad Córdoba, ex congresista liberal quien lideró la liberación de más de una docena de secuestrados por las FARC, expresó en redes sociales que “contrario a lo que se dice, la Mesa de La Habana no es una perdedora en las elecciones de hoy. Tres de los cinco candidatos la apoyan”. El Comité por el voto en blanco, que apenas alcanzó el 6 por ciento de los votos en todo el país, les pidió a los candidatos perdedores de ayer que no apoyaran ninguna opción para el ballottage por las prácticas ilegales usadas en la marcada “guerra sucia” en estas elecciones, donde, por primera vez, no se presentaron alteraciones del orden público en el país.


Tomado de aquí



 

TEMAS DE DEBATE: LA POLITICA DE INVESTIGACION Y DESARROLLO EN BIOTECNOLOGIA AGRICOLA: Transgénicos en el ojo de la tormenta


En la actualidad, los transgénicos constituyen una de las prioridades de la agenda de ciencia y tecnología local, lo que se evidencia en la inversión pública y el sistema regulatorio. Cuáles son las ventajas de esa política y qué riesgos supone.

Producción: Tomás Lukin

Una ventana de oportunidad

Por Pablo Pellegrini * y Guillermo Anlló **

El mundo enfrenta una perspectiva de crecimiento demográfico y ascenso social masivo que pone en riesgo la sustentabilidad ecológica y el estilo de consumo occidental. Dichas proyecciones junto al creciente uso de biocombustibles y bioplásticos, vuelven los escenarios más temidos una realidad plausible con incipientes impactos comerciales (subas de precios, caídas en los stocks, ampliación de la frontera cultivable, etc.). En contrapartida, trae inéditas oportunidades para los países con capacidad de expandir su frontera agrícola.

La biotecnología es una revolución tecno-productiva que abre nuevos escenarios. Con ella se pueden diseñar plantas con características sumamente diversas, ya sea para obtener cultivos aptos para zonas áridas, resistentes al uso de herbicidas, con nuevos elementos nutricionales, o incluso como insumos para obtener productos industriales. Si bien no es la única técnica biotecnológica, la transgénesis supone una revolución en sí misma, pues abre la posibilidad de introducir en una planta un gen que era propio de otra especie; modifica cualitativamente los márgenes de intervención en la naturaleza, a la vez que garantiza un resultado mucho más específico que el obtenido por otras técnicas de manipulación biológica.

En el país existen trayectorias científicas consolidadas en cuanto al desarrollo de plantas transgénicas. Investigadores del sistema público fueron pioneros en Sudamérica en obtener plantas transgénicas en condiciones de laboratorio; desde hace casi 25 años, las capacidades locales de I+D se vienen multiplicando. En paralelo, Argentina también es pionera en materia de regulación de la biotecnología agrícola a través de un sistema de control de la inocuidad alimentaria y ambiental de estos cultivos.

En 1996, Argentina aprobó y adoptó el uso de cultivos transgénicos. Hoy, la mayor parte del maíz, soja y algodón implantados son de tipo transgénico. Estos, junto a la siembra directa, el desarrollo de nuevas variedades y determinados agroquímicos, conformaron un paquete tecnológico. El aumento de la productividad derivado del uso de este nuevo paquete les ha permitido a los productores que la emplearon atender el incremento de la demanda mundial y acumular ganancias, a la vez que implicó un incremento en la riqueza de la economía. El Estado obtuvo una parte vía recaudación impositiva, lo que contribuyó a sostener los distintos programas de inclusión social que implementa.

No todos los productores pueden acceder a este tipo de tecnología, lo que amerita políticas dirigidas a brindarles opciones. Además, existen serios problemas relacionados con la producción agrícola actual (poblaciones fumigadas con agroquímicos, deforestaciones para ampliar zonas de cultivos, vulnerabilidad de cultivos con menor interés comercial, problemas de títulos de propiedad, etc.) que requieren mayores esfuerzos para su solución. Si bien éstos no tienen una relación unívoca con el hecho de que los cultivos sean transgénicos, hay muchos actores sociales que plantean que todo forma parte de lo mismo, lo que termina entorpeciendo el debate sobre las posibilidades de la biotecnología agrícola local (algo similar a plantear que la emisión de gases contaminantes de muchos colectivos o los accidentes de tránsito –problemas reales y muy atendibles– se derivan mecánicamente del uso del petróleo, por lo que entonces sería negativo sostener políticas dirigidas a aumentar su producción local...).

Ahora bien, en la carrera tecnológica por el desarrollo de nuevos cultivos transgénicos, las grandes transnacionales son los actores dominantes. Las semillas transgénicas que circulan en el mercado llevan transgenes patentados por dichas empresas, lo que limita los márgenes de apropiación social de los beneficios de los transgénicos, entre otras razones, porque sólo innovan en transgenes que puedan tener una aplicación comercial amplia y las rentas tecnológicas asociadas se radican en sus casas centrales.

¿Qué oportunidades y desafíos se presentan para la Argentina en este escenario? El país tiene muchas capacidades locales para innovar en el sector. Si dispusiera de mayores esfuerzos para valorizar los desarrollos del sector público, estimulara la iniciativa privada local, introdujera cambios en el sistema regulatorio para depender menos de una lógica global –los elevados costos que implica atravesar el sistema regulatorio y la escasa presencia de emprendedores locales dispuestos a innovar en la materia, hacen que la mayoría de los desarrollos no lleguen al mercado— y afianzara vínculos con otros actores regionales de peso (sobre todo, Brasil), bien podría aprovecharse la tecnología de los transgénicos para disminuir la dependencia de las transnacionales y aumentar el desarrollo con inclusión social.

* Investigador del Conicet/UNQ.
** Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, FCE-UBA.

Costos y beneficios

Por Anabel Marín, Valeria Arza, Patrick van Zwanenberg y Mariano Fressoli *

La investigación y el desarrollo (I+D) en transgénicos constituye una de las prioridades de la agenda de ciencia y tecnología local. Existieron importantes inversiones públicas en el desarrollo de capacidades relacionadas con la ingeniería genética. Además, los sistemas regulatorios, en particular la propiedad intelectual, claramente favorecen los desarrollos transgénicos por sobre otro tipo de desarrollos. Tres tipos de argumentos son utilizados para justificar este apoyo y pedir incluso más soporte desde el Estado: 1) que la transgénesis ha sido muy importante en la explicación de los aumentos de productividad en la agricultura argentina. 2) que la transgénesis, en comparación con otras técnicas de mejoramiento de semillas, representa un salto cualitativo que la convierte en la tecnología del futuro, 3) que la transgénesis podría entregar aún más beneficios sociales si ésta se gestionara y controlara desde el Estado, ya que podría satisfacer demandas sociales amplias (como, resistencia a pestes locales), no atendidas por la inversión privada.

En general, los múltiples costos que han sido atribuidos a la difusión de transgénicos y su paquete de tecnologías asociadas, se ignoran, o se argumenta que si el Estado asumiera un rol más activo, podrían ser compensados por los amplios beneficios económicos que se le atribuyen. Estos argumentos tienen varios problemas.

Primero, no hay evidencia conclusiva, ni en Argentina ni en el exterior, que indique que existe una asociación positiva entre la introducción de transgénicos y el rendimiento de la tierra. Es clara la asociación entre transgénicos y rentabilidad privada –vía reducción en los costos de los pesticidas y herbicidas—, pero no lo es la asociación entre transgénicos y rendimiento por hectárea–, la cual sí se ha encontrado más claramente asociada a mejoras introducidas con otras tecnologías de mejoramiento vegetal, como el cruzamiento clásico (asistido por biología molecular) y la mutagénesis. Nos preguntamos entonces, ¿por qué el desequilibrio a favor de la transgénesis cuando son los aumentos en el rendimiento de la tierra los que representan mejoras de mayor valor social, en la medida que son permanentes?

Segundo, dado que por el momento son pocos los eventos transgénicos disponibles en el mercado, en gran parte la evaluación del posible desempeño e importancia de la tecnología a futuro depende de las expectativas, pero éstas difieren significativamente según el tipo de actor. ¿Sobre la base de las expectativas de quiénes debería ser financiada la inversión en transgénesis? Porque para algunos actores esta tecnología representa un cambio radical en el mejoramiento vegetal (y animal) ya que permitiría ampliar hacia otras especies el pool genético que puede utilizarse en el mejoramiento. Mientras que para otros actores, los desarrollos en transgénicos amenazan la diversidad genética y económica, podrían generar efectos adversos sobre la salud y el medio ambiente difíciles de predecir, contaminan los cultivos no transgénicos e inducen a una mayor concentración productiva.

Tercero, resulta ingenuo pensar que se puede separar la “tecnología” de las instituciones que han contribuido a su desarrollo y difusión. El desarrollo de los transgénicos respondió a las estrategias de las empresas multinacionales (EMs) de generar desarrollos que les permitieran apropiarse del conocimiento, creado por ellas y por otros actores. Los marcos regulatorios internacionales que ellas mismas promueven les son funcionales a ese objetivo. En verdad sólo estados muy poderosos, de la envergadura de China han logrado algunos desarrollos en transgénicos que responden a sus necesidades locales negociando de igual a igual con las EMs. ¿Es posible pensar nuevas estrategias de investigación con un rol más preponderante del Estado, sin modificaciones profundas en los sistemas regulatorios globales (ej. de bioseguridad y derechos de propiedad) que contrabalanceen el poder de las EMs?

Finalmente, no es claro que cualquier costo que se genere por la tecnología pueda ser compensado, ya que la mayor parte de estos costos, como los que se podrían generar sobre la biodiversidad, ambiental, productiva y tecnológica, son irreversibles. Además, dado el rol dominante que tienen los transgénicos en la agenda de I+D actual, hay muchos otros costos potenciales que no se conocen porque no se ha generado información científica suficiente ni se ha buscado validar información disponible producida por otros actores de la sociedad.

Es importante repensar la política de I+D en biotecnología agrícola y equilibrar los sistemas de apoyo y las regulaciones asociadas de manera tal de asegurar la diversidad tecnológica y promover el desarrollo autónomo del país. Sólo a partir de la democratización del debate y la apertura de la agenda de I+D en biotecnología se pueden alcanzar estos objetivos de desarrollo sustentable.

* Centro Steps para América latina.


Tomado de aquí

QUE NEGOCIA ARGENTINA CON EL CLUB DE PARIS: Efectivo y luego cuotas





Por Tomás Lukin
 
El mecanismo de pago que negocia el Ministerio de Economía con el Club de París para regularizar la deuda en default arrastrada con ese grupo de países, contempla un desembolso inicial en efectivo. El ministro Axel Kicillof viajará esta noche a la capital francesa y el miércoles se encontrará con los miembros del Club de París para avanzar en la definición de un marco general que promueva inversiones productivas a cambio de la cancelación del pasivo. Si se avanza en los lineamientos propuestos por la Argentina, una vez concretado ese desembolso se iniciará un cronograma de pagos de mínima de mediano plazo, aproximadamente cinco años. El acuerdo contempla la posibilidad de acelerar los vencimientos si las condiciones financieras de la Argentina mejoran, como afirman los miembros del grupo de países. Cuando retomaron las conversaciones, la Argentina solicitó que el Fondo Monetario Internacional no participe de la solución y, hasta el momento, los funcionarios del Tesoro de Francia que están a cargo de la Secretaría del Club de París no lo plantearon como un requerimiento de los integrantes de ese foro informal de acreedores.

La sucesión de negociaciones abortadas desde 2005 obliga a avanzar con precaución, pero en ambos frentes expresaron públicamente su interés en regularizar ese pasivo en default. La cifra final a pagar parte de la negociación en curso, pero el monto consolidado de la deuda ronda los 10 mil millones de dólares. Como la negociación todavía está abierta, tampoco se descarta la posibilidad de entregar bonos soberanos para cubrir alguna parte del acuerdo. “Vamos a ser implacables en que el acuerdo sea sustentable y no condicione el crecimiento económico con inclusión”, enfatizó Kicillof en febrero, cuando regresó de su primera visita a Francia.

Alcanzar un acuerdo con el Club de París forma parte del proceso de regularización de pasivos encarado por la Argentina después del default. No se trata de habilitar el camino para una inmediata y necesaria salida al mercado internacional para emitir deuda externa (algo que de hecho ya realizaron con el pago a Repsol), ya que el equipo económico considera que los requerimientos de divisas están cubiertos este año, pero entienden que, en el corto plazo, destrabará restricciones financieras para los flujos de Inversión Extranjera Directa. Antes de decidir la adquisición del nuevo material rodante para los ferrocarriles metropolitanos a la empresa estatal china CSR Sifang, el Ministerio de Interior y Transporte pidió una tasación a Marubeni, la representante en el país de la japonesa Toshiba. La opción se descartó porque el precio era prácticamente el doble que el de las formaciones chinas y además tardaban casi tres años en comenzar a entregarlas. El principal atractivo que ofrecía la firma nipona era un mecanismo de financiamiento de mediano plazo, pero condicionado a la existencia de un acuerdo con el Club de París. También desde Japón, las últimas inversiones de Toyota para ampliar sus plantas se demoraron 14 meses y desde el Gobierno sostienen que se hubieran concretado mucho antes con un acuerdo. Algo similar sucedió con inversiones de la alemana Siemens para finalizar las obras en Atucha II.

tlukin@pagina12.com.ar


Tomado de aquí


 
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