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jueves, 25 de agosto de 2016

Este es el comunicado de las FARC-EP y el Gobierno de Colombia


Lea aquí el comunicado conjunto de las delegaciones de las FARC-EP y el gobierno de Colombia para el logro de la paz definitiva y duradera.

La Habana, Cuba, 24 de agosto de 2016
Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP anunciamos que hemos llegado a un Acuerdo Final, integral y definitivo, sobre la totalidad de los puntos de la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.
PREÁMBULO
Recordando que los diálogos de La Habana entre delegados y delegadas del Gobierno Nacional, presidido por el Presidente Juan Manuel Santos y delegados y delegadas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, con la decisión mutua de poner fin al conflicto armado nacional, tuvieron origen como resultado del Encuentro Exploratorio sucedido en la capital de la República de Cuba entre el día 23 de febrero y el día 26 de agosto de 2012;
Teniendo presente que como resultado de los diálogos exploratorios referidos se produjo un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado en la fecha última citada ante testigos nacionales y ante delegados de la República de Cuba y del Reino de Noruega que sirvieron igualmente como testigos, y que, desde entonces, asienten el proceso como países garantes;
Poniendo de presente que la República Bolivariana de Venezuela y la República de Chile se han aprestado en todo momento a sus buenos oficios como países acompañantes;
Recordando que en desarrollo de la agenda aprobada en el Acuerdo en mención se dio inicio a la Mesa de Conversaciones el día 18 de octubre de 2012 en la ciudad de Oslo, capital del Reino de Noruega, para luego continuar en la capital cubana sin solución de continuidad hasta el día de hoy que se firma el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera;
Subrayando que el Acuerdo Final que se suscribe en la fecha corresponde a la libre manifestación de la voluntad del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, al haber obrado de buena fe y con la plena intención de cumplir lo acordado;
Teniendo presente que el Artículo 22 de la Constitución Política de la República de Colombia impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento; que el Artículo 95 afirma que  la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional por lo que es deber de todos engrandecerla y dignificarla; que el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución implica responsabilidades, entre ellas, propender al logro y mantenimiento de la paz;
Subrayando que la paz ha venido siendo calificada universalmente como un derecho humano, y requisito necesario para el ejercicio de todos los demás derechos y deberes de las personas y la ciudadanía;
Poniendo de presente que el Acuerdo Final recoge todos y cada uno de los acuerdos alcanzados sobre la Agenda del Acuerdo General suscrito en La Habana en agosto de 2012; y que para alcanzarlo el Gobierno Nacional y las FARC-EP siempre y en cada momento nos ceñimos al espíritu y respeto de la Constitución Nacional, de los principios del Derecho Internacional, del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario (Convenios y Protocolos), de lo mandado por el Estatuto de Roma (Derecho Internacional Penal), de los fallos proferidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos relativos a los conflictos y su terminación, y demás sentencias de competencias reconocidas universalmente y pronunciamientos de autoridad relativos a los temas suscritos;
Recordando que el Artículo 94 manifiesta que “la enunciación de los derechos y garantías contenidos en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes, no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona humana, no figuren expresamente en ellos”, que los tratados sobre derechos humanos, aprobados por el Congreso, y que no pueden ser suspendidos ni siquiera durante los estados de excepción, prevalecen en el orden interno;
Poniendo en consideración que la suma de los acuerdos que conforman el Acuerdo Final contribuyen a la satisfacción de derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia  y la reparación, el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el derecho fundamental de la seguridad jurídica individual o colectiva y la seguridad física, y el derecho fundamental de cada individuo en particular y de la sociedad sin distingos en general, a la no repetición de la tragedia del conflicto armado interno que con el presente Acuerdo se propone superar;
Subrayando que el Acuerdo Final presta especial atención a los derechos fundamentales de las mujeres, los de los grupos sociales vulnerables como son los pueblos indígenas, las niñas, niños y adolescentes, las comunidades afrodescendientes y otros grupos étnicamente diferenciados; los derechos fundamentales de los campesinos y campesinas, los derechos esenciales  de las personas en condición de discapacidad y de los desplazados por razones del conflicto; los derechos fundamentales de las personas adultas mayores y de la población LGBTI;
Considerando que a juicio del Gobierno Nacional las transformaciones que conlleva la implementación del presente Acuerdo deben contribuir a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio; y que a juicio de las FARC-EP dichas transformaciones deben contribuir a solucionar las causas históricas del conflicto, como la cuestión no resuelta de la propiedad sobre la tierra y particularmente su concentración, la exclusión del campesinado y el atraso de las comunidades rurales, que afecta especialmente a las mujeres, niñas y niños.
Valorando y exaltando que el eje central de la paz es impulsar la presencia y la acción eficaz del Estado en todo el territorio nacional, en especial en múltiples regiones doblegadas hoy por el abandono, por la carencia de una función pública eficaz, y por los efectos del mismo conflicto armado interno; que es meta esencial de la reconciliación nacional la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y bienestar territorial para beneficio de amplios sectores de la población hasta ahora víctima de la exclusión y la desesperanza;
Reconociendo los derechos de la sociedad a una seguridad humana integral con participación de las autoridades civiles;
Exaltando y consagrando la justicia prospectiva en tanto reconoce derechos fundamentales esenciales para las nuevas y futuras generaciones como son el derecho a una tierra preservada, el derecho a la preservación de la especie humana, el derecho a conocer sus orígenes y su identidad, el derecho a la exención de responsabilidades por las acciones cometidas por las generaciones precedentes, el derecho a la preservación de la libertad de opción, y otros derechos, sin perjuicio de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación;
Recordando que el pasado 23 de junio del año en curso, las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP suscribieron en la capital cubana los acuerdos de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad, en presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, del Secretario General de Naciones Unidas, del Presidente de la Asamblea General de la ONU, del Presidente del Consejo de Seguridad de la misma organización, del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, de los Jefes de Estado de los países acompañantes,  de Jefes de Gobierno de países de la región, del Enviado Especial de los Estados Unidos de América y del Representante Especial de la Unión Europea;
Aceptando que las normas de derecho internacional consuetudinario continuarán rigiendo las cuestiones relacionadas con derechos fundamentales no mencionados en el Acuerdo Final, incluyendo el mandato imperativo que ordena que “en los casos no previstos por el derecho vigente, la persona humana queda bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de la exigencias de la conciencia pública”;
Reconociendo el mandato constitucional que afirma que corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa convenir y ratificar acuerdos de paz;
El Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, hemos acordado:
Suscribir el presente Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, cuya ejecución pondrá fin de manera definitiva a un conflicto armado de más de cincuenta años y que a continuación se consigna.
El presente Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera se suscribe por el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949.
El Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), firman siete originales incluidos sus anexos, uno para cada una de las partes, uno para cada uno de los países garantes y uno para cada uno de los países acompañantes. El séptimo ejemplar original se depositará inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra.
INTRODUCCIÓN
Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las FARC-EP hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno.
La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto. Son millones los colombianos y colombianas víctimas de desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de una u otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia.
En segundo lugar, el fin del conflicto supondrá la apertura de un nuevo capítulo de nuestra historia. Se trata de dar inicio a una fase de transición que contribuya a una mayor integración de nuestros territorios, una mayor inclusión social -en especial de quienes han vivido al margen del desarrollo y han padecido el conflicto- y a fortalecer nuestra democracia para que se despliegue en todo el territorio nacional y asegure que los conflictos sociales se tramiten por las vías institucionales, con plenas garantías para quienes participen en política.
Se trata de construir una paz estable y duradera, con la participación de todos los colombianos y colombianas. Con ese propósito, el de poner fin de una vez y para siempre a los ciclos históricos de violencia y sentar las bases de la paz, acordamos los puntos de la Agenda del Acuerdo General de agosto de 2012, que desarrolla el presente Acuerdo.
El Acuerdo está compuesto de una serie de acuerdos, que sin embargo constituyen un todo indisoluble, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas aquí acordadas contribuyan a la materialización de los derechos constitucionales de los colombianos; por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación  se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables,  en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial.
El enfoque territorial del Acuerdo supone reconocer y tener en cuenta las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y las comunidades, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental; y procurar implementar las diferentes medidas de manera integral y coordinada, con la participación activa de la ciudadanía. La implementación se hará desde las regiones y territorios y con la participación de las autoridades territoriales y los diferentes sectores de la sociedad.
La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final. Participación en general de la sociedad en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.
Además, la participación y el diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la construcción de confianza y a la promoción de una cultura de tolerancia, respeto y convivencia en general, que es un objetivo de todos los acuerdos. Décadas de conflicto han abierto brechas de desconfianza al interior de la sociedad, en especial en los territorios más afectados por el conflicto. Para romper esas barreras se requiere abrir espacios para la participación ciudadana más variada y espacios que promuevan el reconocimiento de las víctimas, el reconocimiento y establecimiento de responsabilidades, y en general, el reconocimiento por parte de toda la sociedad de lo ocurrido y de la necesidad de aprovechar la oportunidad de la paz.
Por lo anterior, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, con el ánimo de consolidar aún más las bases sobre las que edificará la paz y la reconciliación nacional, una vez realizado el plebiscito, convocarán a todos los partidos, movimientos políticos y sociales, y a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social.
*
El Acuerdo Final contiene los siguientes puntos, con sus correspondientes acuerdos, que pretenden contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera.
El Punto 1 contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.
El Punto 2 contiene el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.
En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación.
El Punto 3 contiene el acuerdo “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas”, que tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.
Contiene también el acuerdo “Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y lo político- de acuerdo con sus intereses”. Sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio.
El Punto 3 también incluye el acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”. Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra la Corrupción.
El Punto 4 contiene el acuerdo “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”. Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género.
El Punto 5 contiene el acuerdo “Víctimas”. Desde el Encuentro Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros.
El Sistema Integral está compuesto por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz; y las Garantías de No Repetición.
El Punto 6 contiene el acuerdo “ Mecanismos de implementación y verificación” en el que se crea una “Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias”, integrada por  representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin, entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el impulso y seguimiento a la implementación legislativa.
Adicionalmente crea un mecanismo de acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas maneras a garantizar  la implementación del Acuerdo Final y en materia de verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos.
*
Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP reiteramos nuestro profundo agradecimiento a todas las víctimas, las organizaciones sociales y de Derechos Humanos, las comunidades incluyendo los grupos étnicos, a las organizaciones de mujeres, a los campesinos y campesinas, a los jóvenes, la academia, los empresarios, la Iglesia y comunidades de fe, y en general a los ciudadanos y ciudadanas que participaron activamente y que a través de sus propuestas contribuyeron al  Acuerdo Final. Con su participación lograremos la construcción de una paz estable y duradera.

Tomado de aquí


lunes, 26 de mayo de 2014

Colombia: Santos y Zuluaga se enfrentan en ballottage



Zuluaga quedó primero con el 29 por ciento de los votos y el presidente obtuvo el 25 por ciento. Clave será el apoyo a uno u otro candidato de los contendientes de la izquierda y el conservadurismo. La abstención fue del 60 por ciento.

Por Katalina Vásquez Guzmán
 
Desde Bogotá

A las seis de la tarde los resultados de las elecciones para presidente de Colombia eran definitivos: ballottage. Como vaticinaron las encuestas, Juan Manuel Santos, actual presidente, y Oscar Iván Zuluaga, candidato del uribismo, serán las opciones para la segunda vuelta. A esa hora las sedes de los ganadores ya estaban llenas de seguidores, prensa, policía, platos de comida, música colombiana a todo volumen y promesas de seguridad y paz. Con 3 millones 759 mil votos, Zuluaga quedó primero en las urnas (29,3 por ciento), mientras Santos logró 3 millones 299 mil (25,6 por ciento). La gran preocupación, además del abstencionismo que llegó al 60 por ciento, fue que a pesar de los cuestionamientos éticos y supuestas relaciones con criminales señaladas a ambos candidatos, éstos fueron los más votados.

Sorprendieron, entre tanto, Clara López, de la coalición de izquierda Polo Democrático-Unión Patriótica, quien alcanzó casi dos millón de votos, logrando un 15,2 por ciento, cuando las encuestas la tenían muy por debajo, así como Enrique Peñalosa, de la alternativa Alianza Verde, con un poco más de un millón de votos (8,2 por ciento), y la candidata conservadora Marta Lucía Ramírez, con 1,9 millón (15,5 por ciento). Si apoyan al actual presidente o a la opción del uribismo se sabrá hoy, y será definitivo para el ballottage, teniendo en cuenta que en suma tienen simpatía en las urnas de más de cinco millones de colombianos.

“Le vamos a pedir a López, Ramírez y Peñalosa que se unan a la paz”, dijo Santos en su discurso al llegar la noche al norte de Bogotá, cuando muchos empezaban a mostrar su descontento por los resultados. Mientras la multitud aplaudía en los centros de campañas en la capital, en otros espacios se levantó un malestar. “Y pensar que hay gente feliz por esta infamia que ocurrió hoy en Colombia”, dijo a este diario el tuitero Juan Diego Bedoya. Para muchos, el hecho de cerrar las opciones presidenciales al actual mandatario, y a un delfín de Uribe cuando sólo votaron cuatro de cada diez colombianos, es un fracaso para la democracia.

Manosear el sueño de paz versus la apuesta por la guerra como leitmotiv electoral fue otro punto de crítica para los dos ganadores, bastante cuestionados por un sector que, como según los resultados de las votaciones, es minoritario. Las negociaciones de paz que actualmente adelantan el gobierno y la guerrilla de las FARC son el principal punto de debate en la contienda por la presidencia. En el principal punto de votación del país, Corferias Bogotá, Vladimir Herrera dijo a Página/12 que llegó a las urnas con el ánimo de que su voto cambiara el futuro para que sus hijos conocieran una Colombia en paz. Esa fue la punta de lanza electoral de Santos, quien inició los diálogos con la guerrilla hace un año y medio y hoy pide a los votantes que lo elijan para dar continuidad a los diálogos en La Habana, Cuba, que ya cerraron acuerdos en tres de cinco puntos propuestos: política de desarrollo rural (tierras); participación política; fin del conflicto (cese del fuego, dejar las armas y reincorporación de la guerrilla a la vida civil); drogas ilícitas, y víctimas (verdad, memoria, justicia y reparación). En su alocución frente a unas mil personas en el norte de la capital, Santos sentenció que su propuesta es la de “la esperanza, la confianza en el futuro de nuestra patria, y el trabajo por la paz, frente a la opción exclusiva de la guerra”.

Zuluaga, apareciendo en la televisión en vivo junto a la imagen de su padrino, el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, gritó que “no podemos dejar que las FARC pretendan comandar el país desde La Habana”, y criticó al presidente Santos señalándolo de “ser manipulado por las FARC, el principal cartel del narcotráfico del mundo” y permitir la impunidad “para quienes cometieron crímenes atroces, crímenes de lesa humanidad”. Polarizado el país como en la última década desde que Uribe llegó al poder con la propuesta de “mano firme, corazón grande” que hoy es el eslogan también de Zuluaga, el mapa de sufragios mostró que, en el interior, triunfó el uribismo, mientras que las costas del Caribe y Pacífico y la periferia limítrofe con Venezuela, Ecuador, Perú y Brasil, se simpatiza mayoritariamente con Santos.

“Voy a ser el presidente de los 47 millones de colombianos”, afirmó convencido Zuluaga tras detallar los principales puntos de su propuesta abiertamente de derecha: recuperar las banderas de Uribe, llenar las ciudades con cámaras de seguridad, mejorar los salarios de la Fuerza Pública, propender al desarrollo económico, y una “paz verdadera con justicia”. Santos, rodeado de luces de colores y pancartas por la paz que ningún simpatizante trajo por cuenta propia pero que su equipo logístico distribuyó en el recinto de su partido Unidad Nacional, fue breve en las ideas y como propuesta sólo habló de la paz. “Muchos errores de Santos. El último: usar la guerra sucia y el miedo. Si al país lo ponen a escoger entre miedo a las FARC o a Uribe, ganan ambos”, opinó la senadora de la Alianza Verde Claudia López.

Piedad Córdoba, ex congresista liberal quien lideró la liberación de más de una docena de secuestrados por las FARC, expresó en redes sociales que “contrario a lo que se dice, la Mesa de La Habana no es una perdedora en las elecciones de hoy. Tres de los cinco candidatos la apoyan”. El Comité por el voto en blanco, que apenas alcanzó el 6 por ciento de los votos en todo el país, les pidió a los candidatos perdedores de ayer que no apoyaran ninguna opción para el ballottage por las prácticas ilegales usadas en la marcada “guerra sucia” en estas elecciones, donde, por primera vez, no se presentaron alteraciones del orden público en el país.


Tomado de aquí



 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Colombia: Candidatos presidenciales presentan propuestas para población afrodescendiente



Zuluaga, Peñalosa y Clara López hablarán de políticas públicas para cerrar brechas de desigualdad en 100 municipios más pobres. Encuentro será en la U. Jorge Tadeo Lozano.

Los candidatos presidenciales Óscar Iván Zuluaga, Enrique Peñalosa y Clara López debatirán este miércoles  acerca de la situación de la población afrodescendiente del país y expondrán sus propuestas para sacarla del atraso social que padece.

En plena recta final de la campaña para las elecciones de mayo 25 y justo cuando el país les reclama a los aspirantes más propuestas y menos ataques, El Espectador y la Fundación Color de Colombia los convocaron para que hablen sobre “políticas públicas para cerrar la brecha en los 100 municipios más pobres y la población negra en desventaja”. Juan Manuel Santos y Marta Lucía Ramírez enviarán delegados.

El foro “Igualdad 2014-2018” será así el primer encuentro de esta naturaleza desde que la Constitución de 1991 le dio relevancia a las identidades étnico-raciales y tendrá lugar mañana entre las 4 pm y las 6:00 pm, en el auditorio de la universidad Jorge Tadeo Lozano.

Los candidatos presidenciales presentarán sus ideas en 15 minutos, responderán una pregunta de tres personalidades afrocolombianas, escucharán a dos voceros de víctimas y desplazados, contestarán preguntas escritas del público, y recibirán las 10 propuestas programáticas de los afros de manos de una niña de 12 años, Orietta Lobo Rodríguez.

También escucharán de la directora de Colombia Líder, Karem Labrador, un decálogo de recomendaciones para enfrentar la situación de los 100 municipios más pobres del país.

Las 10 propuestas han circulado ampliamente en Twitter, gracias a los 100 afrocolombianos con más seguidores en esta red social, que suman más de 6,6 millones de seguidores, y en nuevos medios.

Celebridades como el Padre Alberto Linero; las actrices Indhira Serrano, Kelly Echeverry, Belky Arizala; y el músico Junior Jein son ‘padrinos’ y ‘madrinas’ de las propuestas, junto con altos ejecutivos y personalidades de la población negra, muchos de los cuales han recibido la distinción Afrocolombianos del Año.

El presidente-candidato Juan Manuel Santos y la candidata Marta Lucía Ramírez enviarán delegadas para recibir estas propuestas: Ángela Garzón y Gabriela Febres-Cordero, respectivamente.

Las 10 propuestas de los afros, escritas en forma de tweet, se centran en un rescate de los 100 municipios más pobres del país, según Necesidades Básicas Insatisfechas, en los que la población negra está sobrerrepresentada.

Abarcan la educación, la atención a la primera infancia, la incubación de industrias y empresas en subregiones afro, y el deporte, entre otros sectores.

Entre los ‘testigos de excepción’ invitados para el especial momento de la entrega de las propuestas a los candidatos, están el general Manuel José Bonett Locarno, excomandante de las Fuerzas Militares; Lina Zuluaga, directora de Semana Educación; Isabel Londoño, directora de la Fundación Mujeres por Colombia; Elber Gutiérrez, jefe de redacción de El Espectador.

Para incentivar el interés de los candidatos y la participación electoral, lanzarán una campaña cívica masiva en redes sociales llamada “Mi Voto Vale 10 PP-propuestas programáticas”.

El foro Igualdad 2014-2018 tendrá 500 invitados, entre personalidades públicas, líderes afrocolombianos, multiplicadores de opinión y expertos.

Se transmitirá en streaming por elespectador.com, y cuenta con más de 32 mil invitados en Facebook a la transmisión.

El foro es organizado por la Fundación Color de Colombia y El Espectador, con el apoyo de la Corporación Manos Visibles, dirigida por la exministra de cultura Paula Moreno, y de Colombia Líder, iniciativa de reconocimiento a los mejores alcaldes y gobernadores encabezada por revista Semana, y de Asmet Salud, como sponsor.

10 propuestas programáticas para el progreso afrocolombiano 2014-2018

1) Plan Rescate de 100 municipios más pobres +B/tura y Tumaco, con Metas Milenio, Salud, Agua y honradez de alcaldes.

2) Por año, construir y dotar 40 Centros de Desarrollo Infantil (0-5 años) en 100 municipios más pobres. #IgualdadAfro

3) Para dar #Educación a jóvenes dispersos en riberas y selvas, colegios semi-internados en cabeceras municipales[1].

4) Plan U: más cupos en universidades del Chocó, del Pacífico, de Cartagena, Atlántico, del Valle, Nacional, Cauca y de Antioquia

5) Por complejos deportivos de alto rendimiento en Bolívar, Urabá, Chocó, norte Cauca, Buenaventura, Tumaco[2]. #GloriaOlímpica

6) Plan “Empresarios se hacen” en 6 regiones afro: con incubación de industrias+mipymes, capital y contratación pública.

7) Para #Empleo de personas en rebusque, BECAS de formación para el trabajo y servicio de vinculación laboral. #IgualdadAfro

8) Que 2018 sea plazo para #EnergíaEléctrica permanente en 100% municipios y niños puedan usar tablets[3]. #IgualdadAfro

9) Alianza por la Inclusión e Igualdad: en mercado laboral, FF.AA, televisión. Técnica, mixta, asesora de Gobierno y Congreso.

10) Para “enseñar a pescar”, por 1 peso afro del Plan Colombia, 1 peso del Gobierno: programa estratégico bilateral. #Igualdad




Tomado de aquí



 
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