"En medio de esta lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano." Rodolfo Walsh
domingo, 18 de octubre de 2009
Noche
Es la noche.
Tú vienes desnuda de estrellas a hacerte ver.
Tú, prostituta, me muestras tu Todo Infinito
tan falto de pudor.
Tan mujer, tan completa.
Total vergüenza me da enfrentarte.
¿Quién soy yo para encarar semejante tarea?
Agacho mi cabeza para simular el día que llega
pero no llega.
Y eres tú la desaforada amante que me pone en mi centro,
y a veces me desprecias,
te he visto enamorar a otros profet… digo, poetas, perra!
Te he visto contonear tu infinidad para desvelo de otros… de otras…
y yo, que no soy sino tu sueño, me desvivo por mirarte estrella, Luna, pan.
Y yo, que no soy sino tu olvido, me refugio de tus artilugios de hechicería.
¡Ay!; ¡mi puta te pertenece tanto y tanto!; ¡eres mi sangre, negra promesa!
Nos reunimos
Me late el instinto, me amortigua.
Me hace pensarte mía, ajena, subversiva.
Me invita la suerte a abrazarte,
y luego dejarte,
y luego canción.
Me indica el instinto tu plaza,
tu lugar adormecido de esperanza,
tu fluvial catarata de cariños,
la espera sacerdotal,
la muerte del indio,
el doble juego en donde tú y yo nos reunimos.
No hay pócima que te aleje de ti
Árbol.
Camino oficial.
Escuela.
Milenario receptor.
Niño pardo.
Sangre corredora.
Te he amado a oscuras, negra algarabía.
Te he condenado en silencio, antes de tu vida.
Te he dicho cómo es que se dice amor con el Todo.
Tú respondes burlona /lo mismo que ama tu indiferencia/
No hay dinero que monte guardia en tu cubil felino.
No hay pócima que te aleje de ti.
Alegre, amenizadora, el estanque claro romperá todo lo demás; cien por ti.
Me impulsaste
Me diste la alegría que me venía guardando,
no sé para quién,
ni sé por qué.
Me diste el empujón que me ayuda con mis días,
me diste ánimo,
me amaste.
Me diste el movimiento que me llevó a perderte,
o sea a encontrar todo lo demás,
o sea a encontrarte en todo lo demás.
Mira altivo el juicio pardo
la que te une, indivisible, a mis labios.
Es la suerte traicionera la que me acompaña.
Acaso la espera, esa dulce condena, ese detalle,
esa armonía con curvas, ese silencio, esa muerte.
Me lamentaba de lleno por todo aquello.
Te he jurado sapiencia,
para saberte dura,
para quererte altiva,
para solventar lo poquito con tu movimiento.
Tal vez era mi sueño,
todo acomodado a su tiempo,
todo acomodado a su tiempo,
todo detenido en su suspiro,
tan dependiente que apesto…
El olor a tu cuerpo me encadena.
Te he jurado la venia dominguera…
absolviendo la parodia de tus autos,
esquivando la propuesta una a una,
sabiéndote ganadora del juego…
tan libre…
tan necesaria…
tan triste.
El reparto de lo dicho se endereza;
mira altivo el juicio pardo.
Lo necesario
¿Quién dice “calle”?
La maniobra transversal es la oficina,
el arte mío y sublingual, tal vez tu esquina,
el niño ajeno hasta rabiar, la policía.
Camina lo necesario antes de irte,
camina mirando al cielo que es tu regazo,
camina lo popular y diluviano,
camina niña juglar, niña esperanto,
camina y en el andar, vuélvete santo.
Sal corriendo del paso,
haz campo traviesa por donde Lautaro,
caza los ricudines que te han cantado,
hazte parte evidente,
parte escriba;
hazte parte silencio,
parte niña;
hazte parte ambulante,
parte semilla.
La luz que era, se apaga...
No hay tiempo,
la defensa del honor está lejana,
ella, parada, muerta,
no hace sino vivir mi vida;
se dejó…
tal vez…
se dejó para siempre.
El halo de muerte la rodea,
no sabe qué hacer ni cómo,
yo la veo, la presiento,
y me entrega al palabrear cerrado;
porque de rencores está lleno el mundo,
y ella es su fiel reflejo.
Luego podemos sentarnos a tomar algo,
luego podemos suponer cariño,
luego podemos hacer de cuenta que es vida lo que sucede;
pero ahora no, no podemos…
su mirada ya no dice,
se mantiene estática, observando, buscando justificación en la vida ajena…
yo
en cambio
borroneo una hoja que acaso me rinda homenaje,
una de las pocas compañías que aún florecen en mi tiempo,
la luz que era, se apaga…
Caída Libre
Es el medio: no va ni viene;
es margen y a la vez centro,
es amague de niño bien,
recuerda,
sube,
y vive en México.
Es suerte un poco de todo,
es suerte también gira,
es el motivo de movimiento,
caída libre.
El balbuceo
lo que luego fue palabra,
y el millón de lo que no sabía,
nunca se dijo.
Era hombre inteligente lo que esperaba,
y tal vez niña pecadora a la vuelta;
era “mujer de Vietes” lo que sonaba,
y tal vez niño escurridizo aterido.
Era, en el fondo, la película,
la marioneta occidental que hace tus sueños,
la parodia amontonada de los besos,
el gesto hambriento de un elemento decidor…
una pava…
y el agua lista pa los mates.
Abre
¿Sabes que tu mente es infinita?
No hay lugar para el techo…
Aprende,
Conciente,
Libre,
Sube hasta la parte más alegre,
Sabes que el delirio es la voluntad,
O la discordia,
O el cielo;
Dime lo que puedes saber de lo que siento,
Para obligarme a no decirte lo obvio,
Me-gustas-mujer-en-mil, ERES,
Todo lo absoluto lleva tu nombre,
¡tantas veces has viajado!
¡por tantos y tantos planetas!
Te espero…
domingo, 11 de octubre de 2009
Nadies
El miércoles me astillé el olvido
y cada parte vino a recordarte todo
y recordé no caer en el esfuerzo
que siempre beneficia a alguien más
que siempre llena los bolsillos ajenos.
Que las horas de más en el trabajo
serían las horas libres en el futuro
cuando ya no las trabaje
y las aproveche para organizarme
y dejar de pensar en la soga
para creer en la libertad.
Y cuando sean por cuatro horas las actividades comunales
se habrá sembrado de futuro los ojos de los hijos de los nadies
se hará escarlata su andar cansado
te animará un impulso que supera al ser animal
que lo pone con la ferocidad al límite del amor
que lo hace saborear la victoria de lo justo
que lo dignifica hasta el hartazgo.
Y cuando sean por cuatro horas las actividades comunales
se habrá sembrado de futuro los ojos de los hijos de los nadies
será de leche y cariño cada amanecer sagrado
se habrá acompasado el esfuerzo con el descanso
mirará lejano y cierto el viejo papelero que nos dio vida
y habrá renacido entre los hierros la fragua que nos dio acero
y se pintará de noche nueva la dama que cosió las medias y ordenó la casa
y bordará con lo que le queda de paciencia la señora que vistió al mundo.
Y todos los demás también cantarán su canción
cuando coincidan en un solo grito
y luego en un solo silencio
y abrazo va y abrazo viene
y todo oprobio quedará en el olvido
y se hará de pan el futuro que ya es nuestro.
Sal del escondite y toma las riendas
que ha vuelto a renacer la esperanza de tus manos
labrador impaciente de los surcos infinitos
podador de frutales, sembrador de esperanzas,
gritador de las partes grises del sindicato
tu canto está volviendo a las tribunas
como un vestigio fatal que exige justicia
y honor, palabra, bronce,
un nudo a desatar comienza en las noticias:
que mil mujeres y un hombre…
han refundado la vida en los ojos de Evita.
Nada es bastante
dibujo pinceladas sueltas sobre tu recuerdo
me hago de paciencia santa
destapo la champaña antes de tiempo.
Te hago acreedora de mis sábanas
te dibujo encendido sobre el cielo
se me hace de arroz tu voz danzante
es de un niño de sal el estandarte
dice en letra mayor: “nada es bastante”.
Nada es mio
Observé el azul
quise todo.
Me apropié de cuanto pasaba
le puse mi nombre
lo guardé en un bolsillo inmenso
que tengo en el rescoldo de la mesa
y dormí en paz.
Al otro día igual
Sumé todas las cuentas
Resté todas las sumas
Me hice del alma de un transeúnte
Digo, de un hombre que pasaba por la calle
Acomodé lo apropiado en el bolsillo
Limpié mis dientes de sangre
Y dormí en paz.
Al tercer día algo olía mal
me di una ducha y observé por la ventana
un movimiento inquieto demostraban las veredas
un susurro de muerte estaba planeado
la bala voló por los aires /ansiosa de sangre/
y me dio justo en el lugar que guardaba mi vida.
Ahora /más aliviado/ veo que el bolsillo se está vaciando
alguien más controla a las ovejas.
Y yo aquí, entre tinieblas, ya no puedo dormir en paz…
nada es mío.
Mujer niña
de todo lo mucho que tengo para decirte
de todo aquello que he sentido
cuando me he tropezado con tus ojos
mujer niña.
Agacho avergonzado mi cabeza
cuando tu voz angelical atraviesa el salón
me invita a un intento de vos
de lo que todavía guarda tu corazón
al verme.
Y acaso mañana desaparezca esta pared
y te pueda decir lo que siento
al sentir lo que te digo
y, por eso, mujer niña
niña ángel
Soy tus ojos, amor.
Mucho - Arte - Física
Pero, volviendo al comienzo del tema, quiero dejar en claro que mucho no es necesariamente bueno. Y, a veces, como en el caso de ciertas industrias, ‘mucho’ puede ser ‘malo’, ‘nocivo’, ‘perjudicial’. Me disculpan la simpleza de estas palabras, sólo quiero aclararme en estas ideas. Porque no hay peor hombre (o mujer) que el que no se busca en sus contradicciones y oscuridades. ¡Allí está la santa propuesta! Pero, en eso, hay que ser santo.