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jueves, 7 de noviembre de 2013

Los nombres prohibidos de la dictadura




El Ministerio de Defensa reveló detalles de las actas halladas con los nombres de artistas, intelectuales y periodistas considerados "peligrosos" por la dictadura cívico-militar. La primera "lista negra" encontrada data del 6 de abril de 1979 y contiene a 285 personas calificadas bajo la categoría "Fórmula 4", destinada a quienes según los militares registraban "antecedentes ideológicos marxistas".

La cartera de Defensa destacó en un comunicado que "es falso" que las llamadas "listas negras" hayan tenido sólo incidencia "en la contratación dentro de organismos estatales". A pesar de que entre los hallazgos hay una disposición que dice que "corresponde aclarar que los medios privados de comunicación social no tienen ninguna limitación al respecto", el ministerio remarcó que "en la práctica, esto no funcionaba así: ningún medio de comunicación privado se animaba a contratar a alguien señalado como `Fórmula 4` por la dictadura".

Los militares tomaron como criterio para la clasificación de las personas incluidas en las listas su grado de su supuesta vinculación con la "ideología marxista". De este modo, en sus disposiciones, la Junta Militar detallaba cuatro "fórmulas" para catalogar a las personas, que partían desde la 1, "sin antecedentes ideológicos marxistas", y llegaban hasta la 4, "registra antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc.".

El Ministerio encabezado por Agustín Rossi consignó que, dentro de los aproximadamente 1500 biblioratos encontrasdos, hay uno que específicamente se encarga de analizar a los "Fórmula 4", grupo que incluía a intelectuales, periodistas, artistas y comunicadores que, según la Junta Militar, supuestamente revestían el mayor nivel de peligrosidad.

En tanto, la llamada "Fórmula 2" para la catalogación de personas era destinada a personas cuyos antecedentes "no permiten calificarlo desfavorablemente desde el punto de vista ideológico marxista" y, la "Fórmula 3", a quienes -a criterio del régimen- registraban "algunos antecedentes ideológicos marxistas pero los mismos no son suficientes para que se constituyan en un elemento insalvable para su nombramiento, promoción, otorgamiento de beca, etc.".

Defensa señaló que, para la confección de estas "listas negras", las Juntas Militares "crearon un organismo destinado a coordinar la tarea", denominado Equipo Compatibilizador Interfuerzas (ECI). Allí confluían representantes de la Secretaría de Información Pública (SIP), la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y de cada una de las tres armas. "El ECI definía los criterios para calificar a las personas, armaba los listados a partir de las sugerencias de sus miembros, analizaba sus permanentes actualizaciones, y decidía quién entraba y salía del máximo nivel de prohibición", añade el informe divulgado hoy.

La primera "lista negra" sistematizada encontrada data del 6 de abril de 1979 y contiene "12 páginas que agrupan un total de 285 nombres, todos con la calificación `Fórmula 4´", y el detalle de la profesión de cada persona. El segundo listado hallado está actualizado al 31 de enero de 1980 e incluye a 331 nombres bajo la calificación de "Fórmula 4", en tanto en su encabezado brinda una serie de recomendaciones en relación a los antecedentes consignados, entre ellas que "deben ser incinerados".

Las actas encontradas dan cuenta de un cambio de postura del régimen dictatorial tras la guerra de Malvinas, cuando la Secretaría de Información Pública ordenó "marcar una transición hacia la vida institucional plena del país" y recomendó "permitir trabajar en los medios de comunicación social administrados por el Estado" a personas que habían sido catalogadas bajo la "Fórmula 4". En esa etapa final de la dictadura la Junta Militar comenzó a desafectar nombres del listado de "Fórmula 4", excepto por 46 personas que la SIP recomendaba que no cambiaran de categorización. En esa lista quedaron, entre otros, los actores Norman Brisky y Nacha Guevara, el escritor Julio Cortázar, el director de cine Octavio Getino, el compositor Miguel Ángel Estrella, el poeta y escritor Armando Tejada Gómez y el periodista Jacobo Timerman.

Tomado de aquí


 

domingo, 17 de marzo de 2013

HABEMUS REACCIONARIUM: El problema de la coincidencia temporal



No es ninguna novedad que entre el ex-Arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio y la presidenta Cristina Fernández no existe una buena relación. Como la mandataria ha aclarado en un discurso reciente su visión no coincide con la jerarquía eclesial dejando planteado que -desde su profesión de fe- "todos somos Iglesia". La reciente elección de Jorge Bergoglio como "Francisco Papa" ha generado una oleada mediática de crónicas, entrevistas, semblanzas, etc. Hay dos elementos que se destacan por sobre todo el resto. El primero refiere a la austeridad con que vive el actual Papa y su relación con los sectores populares; y el segundo a su vinculación con la última dictadura cívico-militar argentina. No se ha vestido de la forma ostentosa con que suelen empilcharse otros Papas, no está usando objetos de valor ni tampoco se ha mostrado muy cercano a las formas del protocolo. Su referencia a la pobreza es constante cuestión que se condice con no pocas declaraciones que lo vinculan con los sectores populares, con las víctimas de trata de personas y afectados por catástrofes como la de "Cromañón". Francisco ha expresado su voluntad de construir "una Iglesia pobre para los pobres". Por otro lado se actualiza su militancia juvenil en "Guardia de Hierro" (peronismo de derecha surgido como "contracara" de Montoneros) y su complicidad con el encarcelamiento de dos sacerdotes vinculados a la "opción por los pobres" durante la dictadura militar. Sin embargo, en una nota de Página 12, notables teólogos de la liberación como Leonardo Boff y Frei Betto guardan una cierta esperanza en relación a lo que podría ser el papado de Francisco. El hecho de que sea jesuita, latinoamericano y que haya elegido el nombre de "Francisco" son algunos indicadores que se rescatan como señales de una posible reforma en la Iglesia Católica. 

Pero, volviendo a la Argentina y al gobierno kirchnerista, no hay que olvidar la activa participación que supo tener Bergoglio en la búsqueda de una unificación de la oposición política al actual proyecto gobernante actuando muchas veces como vocero de los sectores más reaccionarios de la política local. Su férrea posición en contra del matrimonio igualitario y la negativa a discutir el tema del aborto se encuadran dentro de esta visión conservadora. La ilusoria distancia entre "espiritualidad religiosa" y "poder político" ha sido renovada en recientes declaraciones del actual sucesor de san Pedro. La coartada ha sido utilizada muchas veces y supone una astucia política de alto vuelo. La Iglesia Católica enarbola y repite un discurso supuestamente apolítico cuando, en la práctica, hace 1700 años comparte las formas de poder con las diversas políticas y economías de turno. La fortaleza del sentido común construido desde los púlpitos hace posible que a simple vista uno pudiera creer que sólo se trata de "diálogo", "convivencia pacífica" y "mejoras en las condiciones de vida de la población". Pero no. La acción de Bergoglio ha tenido un sentido político durante la última dictadura cívico-militar y tiene un sentido en las redes que ha establecido entre partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales, etc.

El problema de la coincidencia temporal radica en este otro lugar (¡ojo! ¡Lo que sigue a continuación NO es un chiste de la Revista Barcelona!). Leemos en Tiempo Argentino: "Videla llamó a sus ex compañeros a 'armarse en defensa de la República'". En una entrevista para una publicación española, Jorge Rafael Videla llamó a "armarse" contra el "régimen kirchnerista". En la nota no se privó de opinar sobre Derechos Humanos, republicanismo y su necesidad de ser recordado por su "honestidad". Sin ánimo de hacer sufrir al lector con los delirios de este genocida, resumiremos la cuestión por el lado que a esta altura resulta evidente: no creemos que sea una coincidencia la publicación de la entrevista a Videla con la "asunción" como Papa del ex-Arzobispo Bergoglio. El fuerte alineamiento del gobierno de Cristina Fernández con los proyectos neodesarrollistas de nuestra región, su buena relación con Hugo Chávez y la República Bolivariana de Venezuela, su participación en la UNASUR, MERCOSUR y la CELAC y -como ha resaltado en más de una oportunidad nuestra mandataria- el no endeudamiento externo con los organismos multilaterales de crédito son acciones muy mal vistas para la (todavía) visión neoliberal mundialmente hegemónica. A partir de esto, no podemos dejar de estar atentos a cuáles serán las acciones políticas que desarrollará el Papa Francisco desde lo alto del Vaticano (y cuando decimos el Papa Francisco nos referimos a él y a todos los sectores que puede representar), también a las "aventuras" que anidan en los sectores más reaccionarios de la política argentina, las fuerzas armadas o las organizaciones que responden a los intereses imperialistas deseosas de evitar la profundización de la integración latinoamericana.




   

La actitud de Bergoglio durante la dictadura cívico-militar argentina: Rubén Dri, Madres de Plaza de Mayo, Horacio Verbitsky y RT

viernes, 15 de marzo de 2013

Un ersatz


Por Horacio Verbitsky
 
Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.

No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.

Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferente, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.

Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.

Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.

Tomado de aquí.

 

jueves, 14 de marzo de 2013

Los genocidas de La Perla exhibieron los colores del Vaticano en sus solapas


Mientras en la audiencia de la jornada, una de las víctimas del centro clandestino de detención y exterminio de Córdoba, María Patricia Astelerra, secuestrada el 1 de julio de 1976 junto con su pareja, Gustavo Adolfo Contemponi, denunciaba que “la condición de mujer significaba, además de las torturas habituales, el plus de la violencia sexual" y que su embarazo de cinco meses no impidió que sus captores la manosearan, los imputados, entre ellos el exjfe del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, con fluidos contactos con el entonces cardenal Raúl Primatesta, exhibieron una escarapela amarilla y blanca.

Durante su testimonio Astelarra advirtió también que los represores "sentían placer con lo sádico y lo morboso" y muchas veces "éramos víctimas de esos juegos". “Ser mujer significaba un plus de vejación y violación", agregó. Luego de denunciar que “los episodios de abusos sexuales siempre fueron episodios tortuosos y degenerados, en los que participaban oficiales y suboficiales del Ejército", Astelarra le solicitó al Tribunal Oral Federal 1 que dichos delitos “deberían considerarse de orden público y no solamente de instancia privada, porque fueron cometidos por funcionarios públicos".

Más adelante, la sobreviviente identificó como habituales responsables de esas "aberrantes" prácticas a los represores Ernesto Barreiro, Hugo Herrera, José “Chubi” López, Jorge Exequiel “Rulo” Acosta, Héctor “Palito” Romero y el ya fallecido Roberto Nicanor “Cura Magalí” Mañay `. También mencionó el nombre de varias secuestradas "vejadas y violadas", muchas de ellas asesinadas, pero prefirió no extenderse sobre el tema al considerar que se tratan de situaciones "muy delicadas".

"Las mujeres eran reducidas a la servidumbre. Eran obligadas a trabajar, a ser esclavas sexuales. Hoy quizás muchas no lo puedan contar", manifestó Astelarra, quien, a instancias del fiscal Facundo Trotta aceptó promover una investigación penal independiente a la causa principal, por lo cual el Tribunal deberá girar las actuaciones a la Fiscalía Federal de turno.

Luego de pasar por el Campo de La Ribera, en setiembre de 1976 fue traslada a la cárcel de mujeres del Buen Pastor, a disposición del Comando del III Cuerpo, donde nació su hijo, quien fue entregado a su abuelo materno, José Leandro Astelarra, en enero de 1977, quien consiguió la liberación de su hija dos meses después a cambio de 10.000 dólares.

Tomado de aquí.


 


lunes, 25 de febrero de 2013

Tribunal de Argentina: la Iglesia, cómplice de crímenes de la dictadura


TerceraInformación/La Radio del Sur

“Habla de la complicidad de la Iglesia con la última dictadura militar y eso deja asentado lo que desde hace muchísimos años los organismos de derechos humanos venimos planteando: que la Iglesia sabía, que la Iglesia callaba, que la Iglesia era cómplice”, dijo la abogada de hijos de desaparecidos, Valeria Canal.

Es la primera vez que la Justicia Argentina da cuenta de esa estrecha relación entre la curia local y los militares. Es por eso que los fundamentos de la sentencia contra tres represores por el crimen de los curas tercermundistas -Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville-, en la provincia de la Rioja todavía causan conmoción.

Las propias víctimas, sin embargo, son la mejor muestra de que solo se trató de los cargos jerárquicos y no de todos aquellos que profesaban la fe católica. “Muchísimos sacerdotes, no todos del movimiento tercermundista, que acompañaron a las madres, a la lucha de los organismos de derechos humanos, por eso me parece que generalizar no está bueno, sí hay que hablar de la cúpula de la Iglesia, que era amiga de los dictadores”, opina Canal.

Los sacerdotes asesinados en 1976 por soldados formaban parte de la diócesis que encabezaba el obispo Enrique Angeleli. Apenas dos semanas después, él también fue asesinado. El prelado había denunciado estos hechos en reiteradas oportunidades a los altos cargos de la Iglesia, pero no fue escuchado. Los jueces remarcan hoy lo que definen como “indiferencia, cuando no complicidad” ante las violaciones de los derechos humanos.

Para quienes profesan la fe con las mismas ideas de las víctimas, aseguran que la ignorancia y el miedo al comunismo fueron parte de la actitud de la curia que avaló estos actos.

“La tortura es un mal menor, la desaparición de personas es un mal menor, etc. Yo creo que este grupo fue un grupo muy fuerte dentro del episcopado, cosa que por otro lado me hace pensar que los obispos no tenían demasiado contacto con la realidad porque la posibilidad de que Argentina cayera en el comunismo era menor que la posibilidad que tengo yo de comprarme un helicóptero”, dijo a RT Eduardo de la Serna, coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres.

La justicia destaca que aún hoy la Conferencia Episcopal Argentina tiene una actitud reticente a colaborar con las investigaciones. En cambio, los que ya no esperan la autocrítica, la voz de los tribunales es una esperanza.

“Por lo menos ya que los obispos no tienen tampoco ellos la valentía de decir ‘señores, acá hicimos esto, omitimos esto’, que lo haga la justicia, que lo haga la justicia que no es eclesiástica lo cual a lo mejor ayuda a que la Iglesia se ponga los pantalones largos, cosa que no va a hacer porque la sotana se los tapa”, expresa De la Serna.

En su más reciente aparición Benedicto XVI planteó la necesidad de una verdadera renovación de la Iglesia. Incluso contó anécdotas de su participación en el famoso Concilio Vaticano II de los años 60, que planteaba una apertura del diálogo entre la institución y el mundo. Ese Concilio fue la fuente de inspiración de los curas y monjas tercermundistas que fueron asesinados en la Argentina. La cúpula de la Iglesia, según marca el fallo de la justicia, los consideró sus propios enemigos y les dio la espalda. Habrá que ver si tras esta renuncia inédita, el próximo papa logra encauzar un rumbo de unificación y reformas definitivas para que la lucha de estos desaparecidos no haya sido en vano.

Tomado de aquí.


 
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