"En medio de esta lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano." Rodolfo Walsh
sábado, 15 de mayo de 2010
Souvenir
Desde hace 2.592.000 minutos la palabra escrita a la derecha del signo igual (Dios-padre todopoderoso), que a su vez está a la derecha del oxígeno más impuro, tiene otro significado para los diccionarios impresos en órbita con la luna. El pánico se hizo estrecho en la berma de las curvas aceleradas junto a partículas empañadas irresponsablemente. Mi infancia fue triste. De eso me acuerdo, y de que después de mis quejidos obnubilados por la ropa temporal del amanecer inesperado, me despertaste. Me alcancé a cortar las uñas de la mano izquierda antes de correr a la sastrería de la gran tele pantalla a gritar junto al carmesí un Volver definitivamente real, desprendida de los otros colores primarios y secundarios tatuados con énfasis en las pestañas de los erredeanos que lloraron cuando su tela se cortó en dos. Yo había nacido dos o tres meses después (aproximadamente), y K. gritó que la lógica de la historia es la de un sueño o de una pesadilla. Las miradas multitudinarias me ponen nerviosa, y ya no sirvo para ensayar carreras con puntos de más y puntos de menos. Lo que se hizo es difícil deshacerlo, a menos que Manrique reescriba su obra en una dimensión antipara léela. De cualquier forma, los acentos se escriben sobre las vocales y sobre las i-griegas cuando merecen ser leídos por castizos irregulares que viajan de cuando en cuando por las manchegas y ventosas líneas de un pasado cuneiforme. El futuro es un producto de venta y me queda sólo una moneda en el bolsillo. Lo más sensato será aprovechar la tributariedad de las páginas Web y bañarse con agua helada para no ver estallar las bragas sobre una omega que improbablemente se convertirá en el término de la dialéctica. Bauticemos con nombres impropios los lagos de las sábanas, nunca ha sido necesario mentir, porque si hay algo en lo que el mandamás del trapecio con núcleo tiene la razón intergeneracional, es que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. No tengo un fusil a mi lado para fundirlo en la fragua gitana de los lamentos helados, pero sí puedo hacer que alguien como yo en las circunstancias que definen la mitad de mi persona haría. Es decir, decir. Y digo, cuando menos, que el rojo no sobra, que partió como burla y con el destiempo se volvió el cobertor de mi torso. Tus lágrimas se hicieron mi sudor. La P, la J, y la C son mis carcajadas. Afuera hay un peluche que me da más miedo que los camiones de bomberos. Yo creo que esto es arritmia
viernes, 14 de mayo de 2010
Porque el cero es cero, por eso lloro
Alegre de la perdición, alegre de la alegría agreste, del caos irracional, de la indecisión y la sonrisa verdadera definida maternalmente, alegre de tu selvática oscuridad que esconde la luz fecunda del conocimiento gnóstico, abro puertas y abro puertas y abro puertas, y de vez en cuando abro puertas tomando las opiniones de las murallas. Hay nombres y hay palabras que se utilizan para crear, hay naturaleza y para la mala pronunciación de los discos piratas hay naturalezas, también alegres y existentes. El cansancio de los arco iris entroncados por mariposas de corta vida, dura un poco más cuando se mira sin el humo de la claridad. Los huesos se pueden sumar y seguir sumándose, pero cuando se dividen en polvo, es preciso no hacerlos pólvora, sino fluidos. A veces la intimidad pública de los aplausos me obliga a taparme la cara con la capucha anónima de la multitud gregaria que marcha en busca de los puños en flor de bruces al centro de la Tierra Plutón se despide con besos de sus seguidores y la peste bubónica se esparce por los mares interestelares donde no habita sino el dolor desposeído de los que no saben entregar ojos a los árboles en llanto. Diluí la tinta de mi odio óseo en el jarabe para la tos, así cada vez que los heladeros escupen en la calle, puedo respirar sin malestar. Construí con mis venas un puente colgante hasta ti, y mi sangre se acumuló en el corazón cóncavo fluyéndose por orejas y uñas hacia tus brazos desnudos. En la capital desconocen cuánto nos costó, aunque no pagáramos impuestos ni pisáramos aceleradores contra cristales de joyerías, pero es cierto que fue difícil encadenarnos a fuerza de choques de moléculas desorbitadas. Ahora construyes los anillos que uso en el cuello mientras yo tejo banderas sin estrellas y sin soles. En Saavedra los pescadores furtivos salen a repletar sus redes, sin que nos ocultemos. Los portugueses colgaron los claveles en los fusiles al son de fados luminosos. Yo quiero soñar sin prometer y quiero que uno que otro escolar borracho se bañe la barba brava con el cáncer que nunca tuvo, para que las arpas amueblen los techos de las estaciones. Nunca me hizo tanta falta como esta noche, embriagarme de acontecimientos, y agradecerle a los miradores que hayan bajado al subsuelo para poder decirte lo que siento.
jueves, 13 de mayo de 2010
Una Carta Maldita he Inevitable
Recuerdo cuando solía salir del colegio, y me iba corriendo a verte. Nos juntábamos en los escaños del parque, era tan emotivo, sobre todo en invierno. Tu madre te llamaba para que estuvieras abrigado, y le decías "estoy con ella", como si yo alguna vez hubiera sido tu abrigo (nunca). A veces, nos ibamos al pasaje de las ferreterías y nos fumábamos unos porros. Estoy cansada, tan cansada. Me pregunto cómo será la carrera allá. Al menos el trabajo queda cerca de tu casa, si es que seguís viviendo en La Florida, donde solía cebar unos mates, a tí nunca te gustó el mate. Acá yo tengo que caminar veinte minutos para poder llegar a algun sitio, y luego tomar el tren subterraneo. Pero me compré una bicicleta con la plata que Liliana me mandó, y voy a empezar a irme en ella del departamento a todos lados. Mañana va a ser tu cumpleaños, por eso te escribo. En éste momento están dando por décima vez "Las trillizas de Bellaville", ésa película francesa que nunca quisiste acompañarme a ver, y mientras ÉL la mira como un niño, cojo cada palabra que no aparece en la pantalla para recordarte. La Abu de ÉL me tejió una bufanda con los colores de la España Republicana. Ella me quiere mucho y extraña su país tanto como yo. Creo que ésos son dolores que nunca se pueden superar. Los viernes va al cementerio a ver a sus hijas y yo me quedo sola con ÉL. A veces hacemos el amor, o nos ponemos a fumar, o cantamos algo de Billie Holiday, o invitamos a los de la Facultad de Filosofía y cebamos unos mates y ellos se ponen a tocar Fever de Ella Fitzgerald, a vos nunca te gustó Ella. Cuando vienen los amigos de ÉL, nos ponemos a ver unas películas de la Abu, las que tratan de la Guerra Civil Española. El mes que viene, va a venir mi viejo a verme, yo no tengo plata para ir para allá. Si querés mandarme algo, decíle al Turco que te de el teléfono de mi viejo y hablás con él. Yo te voy a enviar unos cedés de Piazzolla, Emir Kusturica, y de Eric Dolphy, también el ensayo de Baudelaire que hice para la Facultad y que publicaremos en la revista. Si querés te envio también los manuscritos de la Segunda Novela, pero tenés que avisarme con tiempo para poder pasarlos a la máquina de escribir, porque sino ÉL se gasta toda la tinta tipeando esos textos de Reich que me revientan de lo cabezones que son. En cambio a vos te encantaba, amabas a Reich sólo porque era Comunista. Cómo somos distintos, eh. Cuídate, monstruito.
miércoles, 12 de mayo de 2010
(sin titulo)
El problema de los que se toman las cosas en serio suele ser que las cosas que se toman en serio no son para tomárselas en serio. O sea, jerarquizan mal. O si prefieren, son idiotas. Pienso y pienso y no veo en realidad algo que yo pudiera tomarme en serio, 1) porque soy un poquito egoísta, o más bien floja, sí, eso, floja, no egoísta y 2) porque me tomo buen tiempo, aunque sin darle la categoría de algo serio, en cosas demasiado placenteras. En resumen, hoy estoy conforme con lo mío, de modo que no quiero bombines paternales en mis femeninos ovarios. No quise decirlo con claridad ("no me hinchen las pelotas") porque estoy de buen humor.
martes, 11 de mayo de 2010
14 F
Hace unos días me acordé que los murciélagos son, lo mismo que el resto de la gente, algo tan cercano como asqueroso.
lunes, 10 de mayo de 2010
Analogías.
La violencia responde a las necesidades elementales. Todos tenemos rabia. Yo y ustedes también, solamente que nosotros hemos tenido el "privilegio" de la educación crítica (no me refiero sólo al colegio, para nada) y encontramos otros modos de encausar esa rabia. Hay cosas que no se justifican, pero creo que si todos tenemos una conciencia más o menos acorde a las circunstancias que nos han definido, al menos podemos entender lo que ha sucedido y eternamente seguirá sucediendo: los vidrios rotos de las casas pobres, las joyas robadas de las casas de La Dehesa, La Moneda ardiendo en la retina año a año, los cuerpos que sólo trabajan, y los que han muerto por tomar parte en algo que los identifique, los degollados, los desaparecidos, los guerrilleros, los que ustedes llaman maleantes, los que insultan como "lumpen" excluyéndolos día tras día y marginándolos en el mismo círculo que en el fondo quisieran destruir. Malatesta, ideólogo anarquista, dijo "pagaremos con sangre el hacerle pasar susto a la burguesía", y con la misma sangre que se ha derramado, se riega el cemento de nuestras calles porque ahora el enemigo es la superestructura, invisible para algunos, simbólica para otros, pero finalmente, un sistema culpable de las necesidades y falencias que generan el elemento primordial y básico de la violencia y el desentendimiento: la rabia. La de ustedes, la mía, la de los que sangran y la de los que hacen correr la sangre.
domingo, 9 de mayo de 2010
Monólogo
Te tengo amor, Soledad en mi garganta.
Como una pastilla gruesa te quedaste ahí.
Te tragué religiosamente, con luz verde,
te metiste como un insecto fugaz,
como un obús floreado.
Por eso te quiero, amor, porque estás dentro,
porque aunque salgas a trabajar y te canses,
siempre regresas antes que yo.
Por eso te guardo amor, sagrada y fértil,
porque la comida recalentada siempre es más
sabrosa con la humedad de tus manos
dentro de mi garganta.
Yo sé que no te importa haber perdido la sombra
y que sólo puedas reflejarte
en los espejos rotos.
Pero tienes mi consuelo arduo, el consuelo
del bautizado,
de estar siempre alumbrada
con una lámpara de interrogatorio
que tú misma energizas con el dínamo desgastado.
Estás a salvo en mi garganta
y yo te hablo hacia adentro.
Espérame de nuevo, que ya llego.
Todas las noches me pido permiso
y me meto adentro de mi garganta, me sumerjo
y te beso, te abrazo,
te paso la lengua por tu garganta
para limpiarte toda la rabia.
Quédate balanceándote iluminada,
quédate tranquilita, mi amor.
Yo te salvaguardo y te protejo, por Majestad.
Te hablo, aunque sordomuda.
Tú sabes que afuera es feo todo y todo es sucio,
tú sabes que hay terremotos y que la tierra
se va a acabar. Espérame otra vez esta noche
para besarte, porque aunque grites
sabes que no puedes salir de acá
Como una pastilla gruesa te quedaste ahí.
Te tragué religiosamente, con luz verde,
te metiste como un insecto fugaz,
como un obús floreado.
Por eso te quiero, amor, porque estás dentro,
porque aunque salgas a trabajar y te canses,
siempre regresas antes que yo.
Por eso te guardo amor, sagrada y fértil,
porque la comida recalentada siempre es más
sabrosa con la humedad de tus manos
dentro de mi garganta.
Yo sé que no te importa haber perdido la sombra
y que sólo puedas reflejarte
en los espejos rotos.
Pero tienes mi consuelo arduo, el consuelo
del bautizado,
de estar siempre alumbrada
con una lámpara de interrogatorio
que tú misma energizas con el dínamo desgastado.
Estás a salvo en mi garganta
y yo te hablo hacia adentro.
Espérame de nuevo, que ya llego.
Todas las noches me pido permiso
y me meto adentro de mi garganta, me sumerjo
y te beso, te abrazo,
te paso la lengua por tu garganta
para limpiarte toda la rabia.
Quédate balanceándote iluminada,
quédate tranquilita, mi amor.
Yo te salvaguardo y te protejo, por Majestad.
Te hablo, aunque sordomuda.
Tú sabes que afuera es feo todo y todo es sucio,
tú sabes que hay terremotos y que la tierra
se va a acabar. Espérame otra vez esta noche
para besarte, porque aunque grites
sabes que no puedes salir de acá
sábado, 8 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
Anteayer tuve una de las visiones más maravillosas de mi vida.
Soñé que millones de origamis invadían la Tierra. Millones. Llegaban del espacio y cubrían el cielo, como las naves espaciales de El día de la Independencia (una horrible comparación). Luego bajaban y cubrían los pastos, los parques, los edificios: llovían los origamis. Obviamente la gente se turbaba y había una conmoción social desproporcionada. Todos reaccionaban como ante una invasión de extraterrestres. Yo me escondía de la histeria en una especie de oficina, como un cubículo (un espacio completamente kafkiano) y miraba por la ventana cómo los origamis caídos se alzaban, reduciendo el espacio posible de la vida humana.
jueves, 6 de mayo de 2010
(sin titulo)
Alvy Singer es el protagonista de Annie Hall, la película de Woody Allen que llegó a Latinoamérica con el título de "Dos extraños amantes", aunque según Wikipedia Allen quiso ponerle "Anhedonia", lo cual habría sido maravilloso no sólo por la perfección de la palabra sino por lo (penosamente) conmovedora que es la anhedonia como fenómeno, casi como la apofenia (Muchos creen que uno sólo se conmueve con cosas bonitas pero la miseria es algo verdaderamente hondo y emocionante). Como sea, las fuerzas malignas del capitalismo cinematográfico obligaron al judío a ponerle "Annie Hall", que es el nombre del personaje encarnado por Diane Keaton. Es una tragedia (porque no es sano y porque desencadena situaciones desesperadamente complejas) pero soy Alvy Singer de pies a cabeza. La única diferencia es que no soy circuncisa. En cuanto deje de escuchar a la Joplin voy a dejar la cagada.
miércoles, 5 de mayo de 2010
2x1
AMBOS
Mira como abro sin llave
la piel impune de mi zurda hipertensa,
el vientre tuyo sonriente y la luz de sol diluída.
Porque avanzo dormida, vidriosa, en ocho y diez,
me declaro inocente del humo perdido
y te invito a sufrir obeliscos,
a la vena las piedras nosiempres,
en el mareo los labios.
La sangre corre sola en tu nombre, caída,
o se amarra los dedos a la cara
pateando su espalda con mi culpa impresa en el ojo,
junto a tu todo vigente
en la lágrima mía
en la risa mía
en la lengua mía, tuya, nuestra.
_________________________________
(Sin título)
Al aire libre veo una nube y le hablo en semifusas.
Sudo en más de una oportunidad, escaso de ruedas y bastones.
Mi nariz
se desangra
en desamparos sin comillas,
yo, lo dejo perderse
el olfativo
el más grande.
Un dedo mío lo sigue y lo encuentra enrrojecido,
anémico, lo toca no sin pena.
Duermo y despierto y distraigo y disparo.
Dis y des y de, en pautas cuatrocuartas.
El cielo agripado, vomita o tiene miedo,
otoñece o invernea
al verme en pie, ojiabierta, caminante, y sin nubes.
_____________________________
Difúndase, publíquese, comuníquese, o púdrase
Mira como abro sin llave
la piel impune de mi zurda hipertensa,
el vientre tuyo sonriente y la luz de sol diluída.
Porque avanzo dormida, vidriosa, en ocho y diez,
me declaro inocente del humo perdido
y te invito a sufrir obeliscos,
a la vena las piedras nosiempres,
en el mareo los labios.
La sangre corre sola en tu nombre, caída,
o se amarra los dedos a la cara
pateando su espalda con mi culpa impresa en el ojo,
junto a tu todo vigente
en la lágrima mía
en la risa mía
en la lengua mía, tuya, nuestra.
_________________________________
(Sin título)
Al aire libre veo una nube y le hablo en semifusas.
Sudo en más de una oportunidad, escaso de ruedas y bastones.
Mi nariz
se desangra
en desamparos sin comillas,
yo, lo dejo perderse
el olfativo
el más grande.
Un dedo mío lo sigue y lo encuentra enrrojecido,
anémico, lo toca no sin pena.
Duermo y despierto y distraigo y disparo.
Dis y des y de, en pautas cuatrocuartas.
El cielo agripado, vomita o tiene miedo,
otoñece o invernea
al verme en pie, ojiabierta, caminante, y sin nubes.
_____________________________
Difúndase, publíquese, comuníquese, o púdrase
martes, 4 de mayo de 2010
Bulgaria lejana, desde la izquierda tú me ordenas como a una pieza de dominó:
Hacer volar los papeles arrugados, los envoltorios en desuso, las cáscaras de frutas comidas hasta la mitad, los conos de papel higiénico, las latas maltrechas, los pelos delgados y malolientes, los látex rotos, las pelusas sudorosas, todo lo que bajo el precepto atmosférico de la actualidad en pañales, es desechable, inservible, digno de ser llamado basura, de ser eliminado de cualquier forma; hoy me significa tatuarme de équises los pasadizos de Adanes incendiados por la culpa que aún no he asumido. Nunca me ha gustado la sensación de ser observada por las más tiernas bestias como una patética innoble que no merece el reconocimiento más mínimo ante su labor de cardiocida, sobre todo cuando la fuerza de gravedad imanta mi cuerpo entero hasta la tina rebosante de perfume rosado, seguramente comprado legalmente en una tienda de esas que no suelo frecuentar. Sin embargo, el relativismo continuo me obliga a declarar la autoría del crimen más común entre los inmortales. No quisiera que me engrillaran las manitos audaces en la gayola del no ser, sólo por haber visto en tu última sonrisa silvestre, la comunión de mis debilidades más abstractas, el equilibrio del santo pecado, la melódica armonía de colores llamativos mezclados en la paleta de mis ojos ciegos. Me cuesta admitirlo, le duele a mi ego malcriado, destroza la superioridad numérica de capas cobertoras. Y aún teniendo presente lo podrido de normalidad que es la descripción de los momentos hendidos en las voces, reconozco que Voluntad, declaro que Shopenhauer, dicto que Sinrazón. Me paro encima de la mesa redonda, pateo los micrófonos coreanos, y sintiéndolo, haciendo mío tu nombre, sabiéndome Petit Dieu cuando la ocasión lo amerita, hiervo de pieles gastadas y labios malhabidos, para poder acostarme en ciento ochenta grados, mirar el rosicler recién nacido y sonreírte sin manos.
lunes, 3 de mayo de 2010
No pasarán
Sale volando una sombra de pájaro de mis zapatos, camina y le nacen dos patas más, se emblanquece, le aparecen dos orejas puntiagudas. La liebre salta hasta la caja vacía, rompe la pantalla, las patas delanteras se hacen brazos, lampiños, lo mismo su cuerpo crecido a puerta y más. Un grito le muerde la nueva forma, un aullido exclama su nombre, una lágrima su historia. Y él se da cuenta de que no tiene memoria, y que los rostros se funden con las murallas.
domingo, 2 de mayo de 2010
(sin titulo)
Cuando tras cientos y cientos de años de colgar de las lianas difícilmente reales (en el buen sentido de la palabra) para no ser absorbidos por círculos viciosos, dos personas atrás y dos adelante compartían un cigarrillo sin mirarse a las venas, en tanto en mis músculos muertos se cifraba la laxa esperancita de que repentinamente la ciudad completa despertara, y cualquier hijo de vecina me abriera las puertas de su casa, y luego su corazón, y dos manos ajenas a las dimensiones tradicionales, a cambio, mi cuerpo entero con la falda marihuanera desde mis encías de vino hasta los bajos instintos en ayuno. Si así, aunque mi duermevela tuviera que haber sido antes de almuerzo, las bombas no me hubieran alcanzado a reventar las mejillas amoratadas de frío, entonces hubiera tolerado el miedo de los rostros estampados de vacío sobre los billetes del mundo. Pero con el detenimiento de los semáforos siempreverdes y la tierra humedecida de sudor campesino (no me olvido que todavía satanizan el charango como monotonía marcial del bigote soviético), en la vereda desencajada enfrente de un bar que había cerrado hace al menos dos siglos, me acosté a mirar cómo la nieve cogía con el cielo delante de la mort-nuît, mientras la inspección dúctil sobre mi cara confundió las lágrimas de la soledad con el relieve sangriento del cuello de aquel hombre culpable de los déjâ vu de esta temporada, él, que no tuvo escudos de colores, ni fue mimado sobre algún pedazo de frontera, y sin embargo vuelve desde la inmovilidad como si mi carretera se encerrara en la mugre armónica del ciclo totalitario de fracaso a fracaso.
sábado, 1 de mayo de 2010
Cátedra o Leve ordenamiento de ideas malformadas congénitamente:
Ya me está creciendo el pelo: E, F, G, Am. Y también se está cayendo. Mi odiado consumo de champúes de diversos colores y olores, sumado a los cortes tradicionales en peluquerías establecidas y rotuladas, llevará de uno u otro modo a la quiebra del presupuesto fijo que guardo para irme a limpiar el láser silvestre con alcohol de quemar.
Cuando cierro los ojos y siento la realidad de mi Yo por partes (Mañana de hoy, primero la mano, luego el glúteo derecho), se graba en mi pecho el mayor terror (grita… Aaaaaaaagh, tengo una saeta roja enterrada en la pizarra, Oh): el estar-ahí, los conceptos, las definiciones, el Ethos, el episteme, la dominación, la dependencia, la percepción del vacío como sensación de Dio$, la oscura infinidad de lo superior. ¿Y cuándo soy infinita?, ¿cómo puedo llegar concientemente a mi inconciente? Tendría que contarte mis sueños (da igual, siempre lo hago), tendría que producir arte o freír arte. “Da lo mismo”, lo hago cuando escribo, cuando leo, cuando agarro el espejo y me deformo hipnóticamente en mi propia forma, y mi esencia de ser se pierde en la inmensidad de otro mundo al que no se puede entrar, uno libre de reflejos y de voces.
Es lamentable que los sueños no tengan conclusiones, que las oraciones bien descritas no tengan concordancia con su entorno (porque marcan las vanguardias). Es lamentable que mis manos estén libres de gónadas blandas para reventar. Lo haría con brutal goce en este momento indeleble de entretención lúdica, de sociabilización con los nombres comunes de mi nombre, las minúsculas, los centros de poemas. Reventaría con furia descarnada la bola vigilante del Gran Hermano, para poder descansar mientras duermo. Aunque sea un ratito y sin paztijazz
Cuando cierro los ojos y siento la realidad de mi Yo por partes (Mañana de hoy, primero la mano, luego el glúteo derecho), se graba en mi pecho el mayor terror (grita… Aaaaaaaagh, tengo una saeta roja enterrada en la pizarra, Oh): el estar-ahí, los conceptos, las definiciones, el Ethos, el episteme, la dominación, la dependencia, la percepción del vacío como sensación de Dio$, la oscura infinidad de lo superior. ¿Y cuándo soy infinita?, ¿cómo puedo llegar concientemente a mi inconciente? Tendría que contarte mis sueños (da igual, siempre lo hago), tendría que producir arte o freír arte. “Da lo mismo”, lo hago cuando escribo, cuando leo, cuando agarro el espejo y me deformo hipnóticamente en mi propia forma, y mi esencia de ser se pierde en la inmensidad de otro mundo al que no se puede entrar, uno libre de reflejos y de voces.
Es lamentable que los sueños no tengan conclusiones, que las oraciones bien descritas no tengan concordancia con su entorno (porque marcan las vanguardias). Es lamentable que mis manos estén libres de gónadas blandas para reventar. Lo haría con brutal goce en este momento indeleble de entretención lúdica, de sociabilización con los nombres comunes de mi nombre, las minúsculas, los centros de poemas. Reventaría con furia descarnada la bola vigilante del Gran Hermano, para poder descansar mientras duermo. Aunque sea un ratito y sin paztijazz
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