"En medio de esta lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano." Rodolfo Walsh
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martes, 24 de septiembre de 2013
viernes, 7 de junio de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
JP Feinmann y Horacio González: diálogos con la muerte
Por Juan Ciucci l
Dos amigos se reúnen a recordar su
pasado, que es decir el de la Argentina de los últimos 60 años. Pero
también el del pasado político e intelectual que formó esas vidas, y que
aun necesitamos pensar para analizar nuestro presente. Encuentros que
ambos reconocen han servido para profundizar esa amistad, y en los que
han salido a la luz, también, sus propios desencuentros.
José Pablo Feinmann y Horacio González se permiten divagar en
reflexiones que pueden llevarlos del barrio y la primer infancia, hasta
el poder y la muerte. Sin dudas el gran articulador será el peronismo,
ese sustrato vital que guió sus obras y los forjó en la militancia.
Lectores profundos de Perón, partícipes de la juventud maravillosa,
críticos del peronismo neoliberal, actuales interpelados kirchneristas;
sus reflexiones del gran movimiento histórico se tornan fundamentales y
cobran, merced a las lógicas del diálogo, la vitalidad del contrapunto
que les permite ahondar en viejas tesis sin temor a refutarlas. Sus
interrogantes respecto al peronismo nos posibilitan ampliar el marco de
discusiones que hoy llevamos adelante, les permite salirse de sus
reiteraciones y balbucear nuevas líneas de análisis.
Pero es también una presencia fundante de este encentro la muerte: la
de los amigos, la de un país diezmado por el Terrorismo de Estado, la
propia. Ausencias que retornan al rememorar los años de la militancia,
de la juventud que recupera el brillo inusitado del recuerdo. ¿Acaso su
generación podrá recordar algo sin sentir de cerca la muerte? ¿Lo puede
alguna?
Aun son sus voces las de los sobrevivientes, los exiliados, los
derrotados. Y ya mayores, rememoran además los muertos recientes: los
Viñas, los Rozitchner, los Fogwill, los Casullo. Se saben una especie en
extinción, un modelo de intelectual que nos va dejando en una sociedad
en la cual cuesta encontrar a aquellos que vendrían a retomar su legado.
O tan siquiera a exhumarlo para vivificar uno nuevo.
Esa presencia de la muerte torna sombríos los pasajes de análisis del
presente, demasiado atado a viejas concepciones políticas de la
violencia y la derrota. El temor se hace presente, en esta actualidad de
pujas y de falencias. ¿Cuánto arriesgar en la lucha por una Patria
justa, libre y soberana? Las reflexiones en torno a nuestras condiciones
objetivas tienen tintes de desesperanza, de fuerzas inmensas que no
permitirán mayores avances que los ya realizados. Aquí es cuando el
dialogo de Feinmann y González se vuelve conocido, remanido. Su cercanía
ideológica les impide que el espíritu del debate se apodere de la
charla, que los necesarios contrapuntos los obliguen a indagar más allá
de las posibilidades del presente. Un cierto aire de conformismo
sobrevuela las lecturas del combate que significan estos años
kirchneristas, que desentona con sus lecturas del pasado y su accionar
militante. Esas muertes condicionan las luchas futuras, claro está, pero
no debemos permitir que las inmovilicen.
Estos encuentros que se han convertido en libro, nos sirven para
adentrarnos en la vida y el pensamiento de dos de los intelectuales más
prolíficos e importantes de los últimos 30 años en Argentina. Con una
profundidad que sólo el libro nos permite, alejado de las rutinas
televisivas y la necesidad del impacto mediático. En tiempos en que
algunos gritan eufóricos ante la necesidad de diálogo, es un camino
posible. Nos lleva a desear otros cruces, de otros nombres no tan
cercanos, para entablar los debates que nos resultan hoy
imprescindibles.
Tomado de aquí.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Cooke contra los monopolios mediáticos
Por Hernán Brienza
Fue uno de los cuadros políticos e intelectuales orgánicos más interesantes que tuvo el peronismo a los largo de su historia.
El 19 de septiembre pasado se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de John William Cooke, quizás uno de los cuadros políticos e intelectuales orgánicos más interesantes que tuvo el peronismo a los largo de su historia. Como se sabe, el "Bebe" fue diputado nacional, delegado personal de Juan Domingo Perón, con quien intercambió una de las correspondencias más fecundas de estos últimos 200 años en la Argentina, se enamoró de la Cuba revolucionada por Fidel Castro y se convirtió en el padre fundador del peronismo de izquierda o el peronismo revolucionario. En su labor parlamentaria, el "Gordo", como también lo llamaban, tuvo varias intervenciones memorables: el debate sobre las actas del Tratado de Chapultepec, sus célebres discursos en contra de la economía liberal de mercado, la fundamentación de la necesidad de reformar la Constitución Nacional y su alocución sobre el Caso La Prensa, realizada el 16 de marzo de 1951. Esta nota de domingo es en cierta manera un homenaje a Cooke y también a Eduardo Duhalde, quien compiló todos sus escritos y discursos. Lo que sigue es un extracto de los principales pasajes de ese discurso:
"Nosotros estamos contra La Prensa por razones mucho más serias, mucho
más fundamentales. Estamos contra La Prensa porque creemos que diarios
de esa clase son los que han minado la base de la nacionalidad, creemos
que La Prensa es uno de esos obstáculos, como hay muchos otros en el
continente, que han impedido o demorado todas las posibilidades de
reivindicaciones proletarias en Latinoamérica. Nosotros lo decimos por
encima de las contingencias de la comisión investigadora. Lo decimos
como hombres políticos que expresamos opiniones personales. Nosotros
estamos con los obreros, y estamos contra La Prensa, porque La Prensa
siempre estará, como lo ha estado hasta ahora, contra los obreros y
contra nosotros…"
"Este diario es todo un poder, perfectamente cimentado a través de
muchos años de vida. Tanto es un poder que en todo el continente y aun
en Europa se han levantado voces de protesta contra el llamado atropello
contra La Prensa; e inclusive el señor ayudante de Estado para Asuntos
Latinoamericanos (de EE UU), Edward Miller, se ha permitido hacer
declaraciones con referencia específica al caso de La Prensa..."
"Si fuera exacto que está en juego la libertad de prensa, ninguna voz se
levantaría contra ese principio fundamental de los derechos humanos;
pero esto no es la libertad de prensa. La libertad de prensa es una cosa
auténtica, que se está mancillando a través del plan distorsionado que
se está siguiendo en este asunto. Nosotros creemos, sí, en la libertad
de prensa, en la libertad de la prensa independiente y de la ideológica,
de la equivocada y de la que está en la verdad, pero en lo que no
creemos es en el derecho de las empresas mercantiles capitalistas para
procurar que los resortes del Estado se pongan al servicio de sus
intereses…"
"Nosotros sabemos que, para el imperialismo, el principio de la libertad
de comercio, el de la libertad de concurrencia, de la libre actividad
privada y de la libre empresa son todos fantasmas y mitos que a la larga
sirven para acentuar cada vez más la desigualdad que ya existe entre
países coloniales y semicoloniales. Desgraciadamente, a través de los
procesos históricos de la humanidad, la libertad de prensa, junto con
otras libertades que he mencionado, ha venido a constituir un
instrumento más de de aherrojamiento, de sometimiento de los pueblos
coloniales y semicoloniales. ¡Qué nos vienen a hablar de libertad de
prensa! El propósito es querer embaucarnos con una supuesta igualdad
jurídico-formal, que es el punto de arranque de la exacerbación de la
desigualdad social y económica."
"Las empresas periodísticas como la que consideramos hoy están en un
mundo de los truts, de cárteles, de holdings, de toda forma de
integración monopólica. La llamada 'prensa grande', no ha escapado a
este proceso, se han ido integrando, concentrando, y al final han venido
todos los órganos de opinión de importancia comercial a quedar en manos
de unos pocos propietarios vinculados a las altas finanzas y a los
grandes negocios."
"¿A quién le van a hacer creer que esos periódicos son expresión de la
opinión ciudadana, y que dirigen honestamente el pensamiento público?"
"Nosotros creemos que en lugar de dignificar el oficio periodístico,
esos grandes diarios transforman a hombres dignos, que son los
auténticos productores de este ramo de la difusión de las noticias, en
verdaderos prisioneros encerrados en cárceles sin rejas, obligados a
servir los intereses de sus anunciadores".
"No se puede confundir prensa libre con la empresa periodística que
persigue un negocio. Nosotros tenemos el más profundo respeto por los
diarios que a través de nuestra vida nacional han salido a combatir por
ideas, desde los diarios de los primeros gobiernos, o el dirigido por
Manuel Belgrano, pasando por los jocosos periódicos de la época del
padre Castañeda, y hasta los de la época de la organización , y si bien
con quienes dirigían el país y esos periódicos podemos tener
discrepancias ideológicas, es evidente que tomaban la empresa
periodística como una manera de defender su pensamiento. Pero no podemos
comparar eso con estos comerciantes que no bien tienen un conflicto con
sus obreros, pretenden, a través de todo ese movimiento internacional,
que el gobierno se ponga al servicio de los intereses de los
propietarios contra los servidores que hacen y han hecho su
engrandecimiento…"
"No es este para nosotros un planteo circunstancial, sino de fondo. Si
La Prensa tiene razón, tiene que estar equivocado el país, y si tiene
razón el país está equivocado La Prensa y todos los que tienen relación
con ella."
"Voy a leer lo que dijo Hipólito Yrigoyen sobre ese tipo de periodismo
en nuestro país: 'Los pueblos siguen afrontando la lucha contra el vicio
y la impudicia triunfante, sin contar siquiera con una prensa nacional
que levante su mente y juzgue los sucesos en su verdadero significado.'
Esto lo observó quien fue jefe y fundador del partido de los señores
diputados: la ausencia de una prensa nacional. Cuando decía esto el
presidente Yrigoyen hacía ya 45 años que existían los diarios a los
cuales nos estamos refeririendo."
Obviamente, las épocas, los protagonistas y las situaciones no pueden
extrapolarse. Sin embargo, el discurso de Cooke demuestra que hay una
continuidad política que une al yrigoyenismo, al peronismo y al
kirchnerismo en su lucha contra los monopolios periodísticos. Hoy los
argentinos estamos en las vísperas del proceso de mayor democratización
comunicacional de nuestra historia. Como dijo Juan Domingo Perón,
"quienes quieran oír, que oigan".
Tomado de aquí.
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