miércoles, 9 de septiembre de 2009

Espacio de escritura

Sólo escribo lo que me dicta Orión,
¿o acaso uno no puede ser un secretario?,
me invade la propuesta que me has hecho,
me indica un camino de compartir,
me lleva en el simbrón de la mentira,
me cautiva.

Hoy,
hombre y santo son la misma cosa,
cielo y tierra bailan en el Monte,
niña y mujer se divierten juntas.
Hoy te miro como la primera vez.

¡Enderézate!
Que nadie podrá pedirte permiso si no ejerces presión,
que nadie golpeará a tu puerta si la tienes abierta,
que no hay igual a ti, no hay nadie…
¡Enderézate!,
te has ganado la entrada a la ciudad que lleva tu nombre.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Esmeralda Almeida grosa

Esmeralda
Almeida grosa
di parto in sine quanoma
saleti parque soñora
suleti parque cimaña
elote y tiempo
sabíale in corno sopaipilla
meriocles sutura in zipo
samba Libia.

Esmeralda

Esmeralda Esmeralda Esmeralda Esmeralda
abundante en ti la canción sutil la marca pluvial sólo tu cantar
blasfema. blasfema. blasfema. condena.

El poeta egoísta

El poeta es egoísta,
jamás se confunde en un hecho,
jamás se compromete,
sólo se inspira.


He visto la mirada,
del poeta callejero,
casi siempre mendigo,
que no se entromete en los hechos,
los mira.


Y ha abierto la pulsión de vida,
cuando la sangre más atroz,
o sea: la sangre derramada por poder,
se le ha hecho tinta para pintar su esquina.
Es tan solo el pobre que ha animado a toda una tropa para que le den la excusa… perdón, la inspiración.

El verso perfecto

Los álamos verdes,
golpean sus hojas,
golpéanse unos a otros.


La brisa los corre,
los hace movibles,
los acaricia duramente.


Los árboles firmes,
aunque nunca quietos,
reciben estoicos los versos de marzo.


El sonido abraza a toda la planicie.
Los niños observan el dulce tronar.
El sol en su vida acompaña el movimiento.


Los álamos verdes,
golpean sus hojas,
golpéanse unos a otros.


El niño pequeño,
que ha visto a la vida nacer de los prados,
hace como si el mundo ése no pasara;
pero sabe,
tan lleno de dicha,
que todo lo vivo vive en su alma,
y toda su alma no es suya ni del viento…
es la colección antigua de un viejo pueblero,
esa que reza:
“has vuelto a tu lecho,
te has hecho de espinas,
vive la canción con plena algarabía,
es amor tu canto
niño de los Prados,
es amor tu rezo
niño de los credos,
es amor tu espada…
niño de la nada.”

así como dice Cortazar, yo pienso en el cuento imposible. El cuento sin personajes, sin novelas, sin palabras. Pienso en el cuento que te reclama tu atención pero que, cuando la tiene, no sabe para qué cornos la ha reclamado. Pienso en las vorágines del campo y en las vacas deseosas de exportar su leche para acrecentar las arcas de su amo. Y pienso en los árboles envidiosos de palillos, amantes de su propio desmonte y conocedores de la futura soja transgénica. También pienso en los lagos que todavía son y alimentan. Y en los suburbios que guardan un amor de calle, de zaguán, de parado. Y el apuro por terminar de decirte que todavía soy, aunque sólo te esté escribiendo desnuda, aunque el silbido alejado de estos presentes busque un aire que está teñido de ausencia. Pero no desespero por esto que digo, claro que no. Busco cómplice de tu encuentro alguna parodia o un chiste bajo para arrancarte una sonrisa. Busco la posibilidad de que, tal vez, todo esto de la vida no sea un absurdo. Encuentro por eso tu cara cerca de la mía. Aseguro la transacción justa en el momento justo. Acierto al decirte que he practicado las idas y vueltas al barrio reo, aquel que ha visto nacer a profetas y arrabales por partes iguales. Me extraña que al leer esto, todo lo otro se te olvide. Pero no me molesto por eso… es común que así suceda.

Arrástrate

El cilindro había puesto fin a la historia.
En medio de la contienda
un don Ángeles Negroponte
se cruzaba de cabo a rabo.

El son sonámbulo había puesto el pie en el soneto.

Un fináculo creía ver. Tú eres la puta de este bendito barrio. Arrástrate.

jueves, 13 de agosto de 2009

sábado, 4 de julio de 2009

"Ese sos vos, no otro"


Te he visto cruzar calles,
cerrar arrabales enteros,
mear porteros extrañando a novias,
mirar de lado al santo padre,
al Sol y al vórtice a Saturno.



Te he visto liquidar atuendos enteros,
saborear victorias ajenas,
estremecer tempestades,
observar atento al hombre que escribe,
patear con fuerza al arco propio,
añorar con calma el arco ajeno,
atajar a la vida, tantas veces cerca.


Te he visto,
sacudirte al hombre su nombre nuevo,
que es como decirte: “ese sos vos, no otro”…
y esperar su llegada, dice.







Ese México

Este México tricolor
México más de un siglo
México espanto.


Ese tantas veces Zapata
golpeador de tierras
cabalgatas.


Esa memoria huidiza
y tu desmemoria
y tu soberbia
y tu corazón chiapaneco.


Ese no me olvides
que vive en las montañas sin nombre
en los refugios de bellezas
en las asambleas multiformes:
o sea, en la vida.

Escuché al fascista escondido tras los libros

Escuché al fascista escondido tras los libros,
era de esperarse.
Se dio cuenta de esa barbarie,
volvió a revisar sus cuentas,
descubrió diez muertos con su nombre,
cerró la vida que lo había perturbado
y se durmió.


Escuché al fascista escondido tras los libros,
era de esperarse.

Es excusas

Las musas que acaso son;
las musas.
En medio de lo que te digo,
en santo andar,
la réplica.
El momento tal vez aciago,
el momento tal vez arte;
el momento ayer.


Déjame que te conozca…
en tus detalles,
en tus casos,
en tus muertes libres.
El cielo mediador.
Van.
Se hacen.
Siempre sol.
Siempre niño.


Eleva,
llega hasta el vientre del son.
Ese;
el que te recuerda.
Van.
Van niños.
De vuelta.
Han vuelto.
A la cabina sepulcral.
Del espacio nominado.
Del espacio leningrado.
Del sería.

en todos tus recuerdos

La muerte del olvido,
o sea,
un recuerdo,
carece de palabras para la rima,
solivianta,
desestima,
te hace cargo de TODO…
sin distinción de olvidos…
o sea ;
en todos tus recuerdos.
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