El problema es que, por las noches, todas las voces de los que somos vienen a exigir su legitimidad. Vienen a exigir su protagonismo.
En ese momento es que uno tiene que decidir cuál de todas esas voces, de todas esas personalidades, ES.
"En medio de esta lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano." Rodolfo Walsh
Siento el no deber sentir eso
Como rabia contenida y molestia.
¿Es acaso mi molestia tan mía?
¿Es mi sentir?
Eso dicen los libros que me condenan
Los que me abrazan y me niegan
Los que aman mis restos.
Aquí, como un condenado, no puedo salir
Si es que me arriesgo al grito, luego sufro dos veces
La primera por romper la promesa antes echa
La segunda por negarme en la acción
La última es la oportunidad de redención
Será formas silenciosas, como ‘filosofía indígena’,
O será vientre santo y vuelta a empezar
Se convertirá, esa molestia, en un amante silencioso
Veremos salir el sol un día después de olvido
Tu todo dormirá en mi espalda
Tu dios pan saldará las deudas del pasado
Tu sombra acabará con los ejidos australes
Los héroes, los sin corona, serán hijos
Los sacrificios habrán terminado
Los tuyos serán ojos de cielo
Ufff!
Otra vez llena,
otra vez claro,
otra vez en todo lugar y en ningún lado.
Oeste,
“anda a echarte porai”,
vuelve en voluntad,
vuelve empezando,
siente.
En vez de aprendizajes,
preguntas;
y luz constante en el cielo,
y tu recuerdo de niño solo,
y ese ir y venir de las tentaciones,
y ese yo que vuela en color,
y tu eterno recuerdo: constante, ‘pre-severante’, único.
Y entonces la sonrisa de niño,
y la palabra que me dice: “Marcelo”,
y la palabra que te despide: “te amo”.
Una nueva visión era la plaza llena
Y decenas de nadies corriendo
Y copos de nieve de Suiza
Y un milico cojo.
La persecuta nos dejó en tu puerta
Abriste, timorata, virgen
De nuestra política de bandera y bombo: nada
Y de nuevo el grito rojo que ni al cielo llega
Y vos, raro, nada.
El cimbronazo de escupidas de pólvora y acero
Surcó la noche violeta que nos cobijaba
Y el duelo México que hemos vivido
Cuando de nuevo muerte.
Mal me sales, palabra tribu
Mal me sales olvido
Las veces que he querido cantarte
Sólo logro negarte
Mala suerte la que me dibuja
Buen destino pobre y sal.
Era regresar de la tierra, de la nada
Era camino que volvía a la jungla
Era amanecer de una noche larga
Era más cuyanos que la tonada
Era amigos y familia y guitarra
Era de Laguna del Rosario la historia
Era de San José el regreso
Una palabra bonita y simple
Que llegue hasta el corazón del pueblo
Que se quede instalada en el amor popular
Como una especie de bendición o quebranto
Como una tonada de tonadas… un canto.
Todo mi ser se fue de aquí,
y se instaló en tu bendición, en tu palabra.
Todo lo que soy te pertenece,
todo lo que muevo ya se mueve,
toda sensación que me aparece es tuya,
todo silencio me escucha.
Si pudiera desexistir durante la luna llena
Si existiera esa posibilidad.
Dejar de existir ese periodo
O, por lo menos, no sufrirla tanto
No sentirla en mi espalda
No intuir su exigencia
No percibir su sanción
Si pudiera ser libre y, de esa forma, evitar la luna llena.
Si pudiera desexistir durante la luna llena
Si existiera esa posibilidad.
… el relato comienza con un estibador
y recorre los altos amenazas urgentes
se detiene en la luna como estela simiente
sacrifica aquello por lo que ha luchado
se hace mandador y mandado.
Sobrevive luego una eterna calma
armoniza la madre dibujada y el arpa
comienza a sonar la plaga simulada
se ríe el calendario del poco simulado
derrama sal por sal como si fuera horario.
Se renueva el espacio brutal creado de a pedazos
se detiene un dios madre paridor de todo lo creado
vocifera y sopla tentador el destino simulado
acaricia un orden terminal, muerte al pasado
se desentierra caminando de lado, siendo parte.
Antedicho a lo dicho, un amor inhumano
como un entorno abrazo y diligencia
me estreme tu párpado de higuera
tu silueta brutal en la balanza
tu descuido de cien señores danzan
la blasfemia que encuadra todo el prado
y de rojo esa rubia que se aleja
y lo todo que si dejara tristeza
para luego olvidar todo lo dicho
y en carne y carne pasar las desventuras
de eternas noches sin-ti-sin-calentura.
Sobre todo lo que ha sido tu abrazo
las canciones de amor y tu hermosura
las violetas que al sol se saben una
planta superior a todos y a ninguna
se enderezan al grito del sin dientes
panorama ancestral, sangre a la vista
mediodía de pan y de armonía
sobredosis de todos y tus cántaros
de leyenda frugal en la balanza
que destroza lo santo de la iglesia
y devuelve en reliquias y tibiezas
lo que sol al mando su grandeza.