Mostrando entradas con la etiqueta Revista 23. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revista 23. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de septiembre de 2013

La lucha de un pueblo por un título de propiedad comunitario: TIERRA DE HUARPES



Once comunidades de Huanacache renovaron su reclamo por la aplicación de la ley que reconoce la preexistencia étnico-cultural del Pueblo Huarpe Milcallac y dispone la expropiación de 780 mil hectáreas, su tierra.

Las tierras en cuestión representan el 80% de la superficie del departamento de Lavalle, situado al noreste de la provincia. Del total, 106.000 hectáreas han pertenecido al fisco mientras que el grueso de la extensión, en los papeles, aparece a nombre de alrededor de 700 privados. Sin embargo, desde tiempos inmemoriales la posesión la ejercen los miembros de las comunidades que viven del pastoreo de ganado a campo abierto. Allí, pertinazmente, sobreviven las y los descendientes de los “indios laguneros”, aproximadamente 4.000 personas, cuya actividad económica principal es la cría de cabras, la recolección de junquillo y, últimamente, la manufactura de productos artesanales.
Las demandas por la titularidad de la tierra, tramitada por los presidentes de las comunidades, son acompañadas, entre otros, por su abogado patrocinante, el doctor Fidel Bustelo, y por el Equipo Nacional de la Pastoral Aborigen (ENDEPA).

Una larga lucha. El 4 de julio de 2001, un numeroso contingente proveniente del secano bajó a la ciudad para seguir el tratamiento de la ley 6.920 y cerró la jornada celebrando emocionado en plena Plaza Independencia su media sanción; días después el Senado ratificó la norma. A poco de andar, el entonces fiscal de Estado Pedro Sin interpuso una acción de inconstitucionalidad de la ley ante la Suprema Corte de Justicia argumentando que la entrega de la titularidad a los nativos retiraba del comercio al 80% de las tierras del departamento Lavalle e imposibilitaba ofrecerlas en garantía.

Aquí estaba el quid de la cuestión, los privados que tienen títulos los utilizan como garantía hipotecaria para operaciones financieras o económicas, a miles de kilómetros del desierto. Tanto es así que en el molinete de la especulación, más de una vez los acreedores han venido a ejecutar la garantía y se encontraron en el desierto; hay parcelas que tienen dos o tres presuntos dueños porque, en rigor, la extensión nunca fue ocupada y sólo la usan para prendarla.
El entonces fiscal Sin esgrimió “agravios constitucionales” al derecho a la propiedad y al principio de racionalidad; entre idas y venidas pasaron los años sin que se resuelva y lo que parecía un triunfo irreversible se transformó en un camino lleno de obstáculos. Así, el planteo del fiscal devino en una causa judicial que dio vueltas cinco años hasta que en diciembre de 2008 la Suprema Corte falló a favor de las comunidades huarpes.

Desde ese momento se inició una nueva etapa para que la ley se cumpla. La 6.920 implicó algunas resistencias entre los 700 privados con 680.000 hectáreas que deben ser expropiadas. La situación es por demás confusa porque en algunos casos para una misma parcela se presentan hasta diez propietarios; las tierras tienen delimitaciones imprecisas y, a veces, superpuestas. Para peor, en los territorios se reactivaron alambrados y tranqueras de supuestos dueños que intentan tomar posesión para cobrar la indemnización, lo que trajo aparejado más de un conflicto. Así lo admitió el Dr. Carlos Arias, director de Desarrollo Territorial de la Secretaría de Ambiente de la provincia.

En abril de 2011, el gobernador Celso Jaque buscó una salida rápida, hizo arreglos con un sector de la comunidad de Laguna del Rosario y entregó parte de las tierras fiscales: 72.647 hectáreas. El polémico traspaso dejó molestas a las otras diez comunidades que después de más de una década de lucha conjunta fueron ignoradas a la hora de decidir la escrituración de menos del 10% de las tierras a nombre de una sola.

Al respecto, el director sostuvo que se tomó esa medida para dar una “señal” de la intención del gobierno de entregar las tierras a las comunidades. Paralelamente, aseguró que se está avanzando en la implementación de la ley. Recientemente se contrató a un agrimensor para realizar la mensura de la superficie en manos privadas hasta llegar a su expropiación por parte del Estado. Asimismo reconoció que los “tiempos administrativos” no se compadecen con los tiempos y urgencias planteadas por las once comunidades huarpes que siguen aspirando a un único título en propiedad comunitaria porque responde al funcionamiento ancestral de la utilización de sus tierras.

Lavalle es indígena. El departamento de Lavalle, ubicado en el vértice noreste de la provincia, limita con San Juan y San Luis, cuenta con 10.212 km cuadrados y 35.895 habitantes (censo 2010); el 90% de esa superficie la cubre el desierto o secano, tierra salitrosa que carece de sistema de riego. Los ríos San Juan, Mendoza y Desaguadero le ofrecían sus aguas a través de las crecientes que dejaban ciénagas cultivables a sus orillas, mientras que en la parte central sólo se encuentran médanos de arena. Hasta el siglo pasado los cauces fluviales sostenían el complejo de Lagunas del Rosario y Huanacache, complejo que otorgó a los huarpes el nombre de “indios laguneros”. También en los montes se encontraba algarrobo dulce, jarilla, zampa, sauce criollo y chañar; en los pantanos y lagunas crecían cañaverales y totorales. El ferrocarril y la explotación del tanino acabaron los quebrachos y castigaron al algarrobal; el desmonte, en general, dejó su huella ruinosa.

En la actualidad la extrema aridez avanza debido a la utilización de los ríos en sus cursos superiores y endicamiento de sus aguas. Los lugareños afirman que desde que se construyó el dique Potrerillos, el río Mendoza, en sus estribaciones, está seco.

Y sin embargo, frente a la adversidad, están los cerca de cuatro mil habitantes en los “puestos” de Lavalle que años atrás decidieron recuperar sus orígenes y organizarse como Comunidades Huarpes de Huanacache a fin de dar los pasos necesarios para que sus tierras les sean restituidas.
El RENACI (Registro Nacional de Comunidades Indígenas) del INAI da cuenta de la existencia de 11 comunidades: Comunidad Huarpe “Juan Manuel Villegas” de San José; Comunidad Huarpe “José Andrea Días” de San Miguel; Comunidad Huarpe “Elías Guaquinchay” de El Retamo; Comunidad Huarpe “Laguna del Rosario” de Lagunas del Rosario; Comunidad Huarpe “Paula Guaquinchay” de Asunción; Comunidad Huarpe “José Ramón Guaquinchay” de El Forzudo; Comunidad Huarpe “Santos Guayama” de Lagunitas; Comunidad Huarpe “Secundino Talquenca” de El Retiro; Comunidad Huarpe “Juan Bautista Villegas” de El Cavadito; Comunidad Huarpe “Josefina Pérez” de La Josefa, y Comunidad Huarpe “Güentota” de El Puerto. Todas estas están ubicadas en el desierto lavallino.

Reivindicación de la identidad. La descendencia del pueblo huarpe millcayac esparcido en el secano lavallino ha perdido su lengua, el único vestigio es un diccionario del Padre Valdivia, elaborado en Chile en el siglo XVI que no contempla la estructura gramatical ni la fonética, por lo que se hace prácticamente imposible reconstruir el habla.

A la hora de la conquista, vivían en grupos no concentrados sino en asentamientos distantes tres a cuatro kilómetros entre sí sobre los médanos o en las costas de las lagunas o de los ríos tributarios, distribución similar al presente.

Formalmente, al pueblo se lo dio por fenecido con la muerte de su último encomendero Don Felipe Pizarro y Pardo, en 1772; aseveración sustentada por la lógica colonial de que, con la muerte del señor, se acabaron los indios. Los registros revelan que este pueblo fue diezmado, por un lado entregado en encomienda y esclavizado, los hombres trasladados a las minas y los lavaderos de oro de Chile o explotados en cultivos y obras de la nueva ciudad. Pero por otro lado varios autores sostienen que familias enteras se refugiaron en las lagunas y en los montes huyendo de la expoliación. Finalmente, otra versión histórica dice que el pueblo huarpe se extinguió antes de la abolición de la encomienda en 1720, criterio ratificado por la tradición histórica mitrista, funcional a la entrega de tierras comunitarias a privados que empieza a visualizarse precisamente a fines del siglo XIX, después de la mal llamada Campaña del Desierto. La aseveración de que en Mendoza no había indios recorrió todos los ámbitos en la última centuria.

Sin embargo, una y otra vez reaparecen; están en el Archivo del Arzobispado de Mendoza registrados en los Libros de Bautismo posteriores a esa fecha de abolición de la Encomienda; en los mismos se ve consignada la casta a la que pertenecía el ungido; así, entre 1784 y 1806 en Actas de Las Lagunas predominan las “actas de indios” (275 contra 14 actas de mestizos y 4 actas de españoles). Cabe recordar que el registro de las personas se realizaba mediante la fe de bautismo, que emitían las parroquias.

Aparecen también en documentos de 1838 obrantes en el Archivo Histórico de Mendoza. A raíz de un litigio se verifica un fallo que dice que “las tierras de la travesía de Huanacache son propiedad de los indios”, sin embargo, nunca se realizaron las escrituras correspondientes.

La consolidación del Estado-Nación, al igual que en la colonia, forzó a los pueblos originarios a renunciar a su identidad so pena de persecución. Así llegaron a nuestros días los puesteros de Lavalle y sus familias como parte del criollaje, los mismos que en el presente decidieron exhibir sus raíces.

Fue necesaria la revisión de la historia de los vencidos y el surgimiento de renovados contextos políticos para que nuevas identidades surgieran a la luz como sujetos de derecho a reparar por el despojo sufrido.

Con el advenimiento de la democracia, la ley 23.302 de septiembre de 1985 fue un hito en el reconocimiento y visibilización, por parte del Estado, de los aborígenes y las comunidades indígenas existentes en el país. La norma planteaba el diseño de políticas públicas que permitieran el acceso a la propiedad de la tierra y el fomento de la producción preservando las pautas ancestrales. Paralelamente, en materia de educación y salud proponía el respeto a los valores y modalidades culturales de cada pueblo. La misma fue complementada por la ley 26.160, que determina el relevamiento de los territorios y deja en claro la prohibición de los desalojos.

A nivel internacional, la referencia de  peso lo constituye el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), suscripto por nuestro país que se expide claramente a favor de los pueblos indígenas y tribales.

Con estas herramientas, en Mendoza, a fines de los ’90 se pudo formalizar la existencia de las once comunidades huarpes de Huanacache a través de su inscripción y otorgamiento de la personería jurídica ante el INAI.

Cabe destacar que más allá de los requisitos cumplimentados para su reconocimiento legal, son los puesteros de Lavalle, a pesar del mestizaje, los que han sostenido pautas ancestrales clave como el uso no privado sino comunitario de las tierras y las aguas, así como una forma especial de la distribución de los excedentes.

Arrinconados en la superficie provincial parece que la mirada desde la ciudad no alcanza a divisar que esos son nuestros pueblos originarios, y que sus campos languidecen a costa de la prosperidad de otras zonas; sin embargo siguen ahí, una y otra vez se hacen presentes para recordar el despojo e insistir en el pleno derecho sobre sus tierras. 

Axe Huarpe (Mujer Huarpe)

Desde el año 2000, las “Mujeres Huarpes de Huanacache” han creado un espacio propio, íntimo, que cuidan celosamente. Lo conciben como un lugar de fortalecimiento en su lucha como huarpes y como mujeres a fin de revertir la “vergüenza y el ocultamiento” a los que fueron sometidas. Ellas realizan un encuentro anual local en el que intercambian inquietudes y se organizan para participar de los Encuentros Nacionales de Mujeres a fin de desembarcar en los talleres destinados a los pueblos originarios. El año pasado, unas 60 viajaron a Misiones después de una ardua tarea para autofinanciarse.
Deolinda Pérez, integrante de ese agrupamiento, aseguró que “acá estamos más organizadas que los hombres, somos más decididas”.

Un trabajo colectivo volcado en el fascículo “Memoria del Movimiento de la Mujeres Huarpe de Huanacache”, editado en 2010, permite recoger la mirada sobre su identidad al decir: “Las mujeres huarpes queremos estar a la par y en forma igualitaria luchando junto a nuestros hombres”, y agregan: “Debemos peguntarnos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde caminamos. Si despreciamos lo nuestro, caminamos sin horizonte ni rumbo…”.

Completan su posición diciendo: “Nos duele que busquen indios con plumas. Nuestra cultura, como las demás, ha evolucionado. No queremos que nos vean como pasado porque somos presente”.

“Da mucha bronca cómo actúa la Justicia” 

Diego Barros es el presidente de la Comunidad Huarpe “Paula Guaquinchay” de Asunción y uno de los referentes del conjunto de las comunidades de Huanacache. Veintitrés se trasladó al desierto lavallino para entrevistarlo e informarse sobre aspectos clave en la aplicación de la ley provincial 6.920.

–¿Cómo actúan los privados en relación a las tierras comunitarias?

–Los particulares saben de la ley provincial, saben que se va avanzando despacio. El territorio por el que nosotros luchamos son 780.000 hectáreas pero en catastro, en papeles, son el doble, pero ninguno ha sido notificado por el gobierno. Sabemos que el art. 5 de la ley dice que el Estado indemnizará a aquellos que tengan títulos perfectos. Para ello les pide la posesión, la escritura y la mensura al día. En estos últimos años, algunos particulares hicieron la actualización de los papeles pero no tienen la posesión, no la tienen porque la posesión es de las comunidades. Entonces vienen a hacer actos posesorios: algunos plantan un árbol, ponen alambre o hacen una ramadita, dejan a alguien y se van. Frente a esas situaciones son las comunidades las que salen a denunciar y también a actuar, entonces aparecen los conflictos… Para la Justicia nosotros somos los que hacemos un delito si vamos y desarmamos un alambrado porque dice “propiedad privada”, la fiscalía siempre les da más derecho a los particulares que a las comunidades. Por eso pedimos la publicación de los edictos (mediante los mismos los privados quedarían notificados de que la tierra está en vías de expropiación). Da mucha bronca cómo actúa la Justicia porque a veces hasta hay falsedad en las denuncias. Nosotros decimos no es propiedad privada porque es nuestro derecho, es de los que hemos estado y trabajado en el lugar.

–¿Cómo va la negociación con el gobierno por la entrega del territorio que reclaman?

–Las últimas gestiones fueron para la contratación de los agrimensores que paga el Estado para la mensura de los terrenos y la publicación de los edictos, nos interiorizarnos  para poder avanzar. Nosotros siempre nos planteamos juntarnos con el Estado, es un interés nuestro y sabemos que somos los principales beneficiados… Por eso decimos: sentémonos, acordemos cosas, si tenemos que golpear puertas, hay que hacerlo pero no podemos dejarle solo al Estado. Si podemos avanzar, avanzamos juntos, no queremos responsabilizar a alguien. Queremos la tierra para vivir tranquilos pero no vamos a esperar aquí sentados que nos llamen. Lo que sucedió con Laguna de Rosario fue impuesto por el gobierno. En el sentido de decir qué se le va a dar y cómo se le va a dar a la gente de Laguna. Primero ofrecieron algo individual, que la gente fuera pagando al Estado por la tierra que ocupaba para después darle un título supletorio, pero todos se opusieron; era lo que siempre hicieron cuando teníamos una marcha o una asamblea de las comunidades, entonces ofrecían algo particular. Nosotros siempre hablamos de un solo título en una sola mensura para las once comunidades.
 
 
Tomado de aquí.
 
 

jueves, 30 de mayo de 2013

10 años de kirchnerismo: Res non verba

 
Por Dante Palma
 
Acabó con la mayoría automática de la Corte Suprema menemista garante del modelo neoliberal que había implosionado en 2001; promovió la ocupación de las vacantes de la Corte Suprema a través del sistema de audiencias públicas abiertas a adhesiones e impugnaciones de la ciudadanía; llevó adelante una política de derechos humanos que derogó las leyes de impunidad y sentó en el banquillo a los genocidas de la última dictadura militar, de los cuales alrededor de 400 han sido condenados y más de 1.000 se encuentran procesados; en 10 años duplicó el PBI; redujo los índices de desigualdad tal como lo expresa el coeficiente de Gini y de un 2003 en el que las familias con mayores ingresos ganaban 56 veces más que las más pobres, en la actualidad, la diferencia entre unas y otras se redujo a 21 veces; renegoció la deuda en default obteniendo un 75% de quita y un 93% de aceptación; con el pago del Boden 2012 terminó de abonar a todos los damnificados del corralito de Cavallo y De la Rúa; la deuda global pasó de un 156% del PBI en 2003 a estar en el orden del 35% en la actualidad; pagó enteramente los casi 10.000 millones de dólares de deuda asumida por gobiernos anteriores con el FMI; reformó la Carta Orgánica del BCRA orientándola hacia la inversión, la producción y el desarrollo nacional, y posee allí 40.000 millones de reservas internacionales; fue clave en el rechazo al ALCA que hubiera condenado a América latina a una dependencia económica sin precedentes con los Estados Unidos; fue impulsor de Unasur, institución central en el proceso de integración latinoamericana que trasciende ampliamente lo económico y que ha sido un factor determinante en la protección de las democracias en la región; mantiene una política activa en foros internacionales respecto de encontrar una solución diplomática al conflicto por Malvinas; creó alrededor de 5 millones de nuevos empleos bajando la desocupación de un 21,5% en 2002 a un 7% en la actualidad; el empleo informal, tras llegar a un pico de casi el 50%, se encuentra hoy en un número cercano al 33%; desde el 2003 hasta la fecha se realizaron miles de convenios colectivos de trabajo que arrojan aumentos siempre por encima de las mediciones de inflación de las provincias y de los privados; tomó la decisión política de aumentar el salario mínimo vital y móvil que, comparado con el de los años ’90, se incrementó alrededor de un 1.000%; hizo que la participación de los asalariados en la torta de los ingresos se encuentre en un número cercano al 45% y se aproxime al recordado ideal del 50%-50% propuesto por Perón; promulgó el Nuevo Estatuto del peón rural que incluye una cantidad máxima de horas semanales, pago de horas extras, mejores condiciones de higiene en los respectivos lugares de trabajo, disminución en la edad de jubilación y descanso semanal, entre otros derechos; en la misma línea avanzó en los derechos del personal de servicio doméstico y consiguió que 300.000 empleadas fueran registradas; recuperó los fondos previsionales que estaban en manos privadas deteniendo una de las mayores estafas a las que se estaban viendo sometidos los ciudadanos de este país estén o no en edad de jubilarse; sancionó una ley de movilidad jubilatoria que actualiza las pensiones de manera semestral siguiendo los índices de recaudación y salarios, lo que permitió que, desde la entrada en vigencia de la ley allá por 2009, el incremento recibido por jubilados y pensionados alcance el 213%; aumentó la jubilación mínima un 1.343% desde 2003 hasta la fecha; logró que el sistema previsional alcance el 96% de los hombres y mujeres en edad de jubilarse incluyendo aquellos que por haber trabajado informalmente no tenían aportes; recuperó el PAMI y de 9.000 jubilados que en 2003 recibían medicamentos gratuitos se ha pasado a 1.400.000; promulgó una ley que lleva el presupuesto educativo a un piso del 6% del PBI (en el presupuesto actual equivale a un 6,47%); entregó 2.380.000 netbooks a estudiantes de todo el país; inauguró 1.549 escuelas, lo que da un promedio aproximado de una escuela cada 2 días y medio de gestión; gracias a los planes del Ministerio de Educación distribuyó 54.000.000 de libros y reconstruyó más de 7.000 laboratorios a partir de una política estratégica de recuperación de las escuelas técnicas; el salario docente aumentó un promedio de 665%; creó 9 universidades nacionales en las que aproximadamente el 90% de los alumnos que asisten pertenece a familias sin antecedentes universitarios; aumentó considerablemente la matrícula universitaria y la cantidad de egresados de las universidades públicas; contra la presión de los principales laboratorios, sancionó la ley de prescripción de medicamentos genéricos que acaba con la “tiranía de las marcas”; otorgó acceso gratuito a métodos anticonceptivos hormonales, DIU y preservativos; bajó la mortalidad infantil de 16,5 por 1000 a 11,7; aumentó la esperanza de vida de hombres y mujeres; creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología; los pocos científicos del Conicet dejaron de lavar los platos y hoy el organismo cuenta con casi 7.000 investigadores y cerca de 9.000 becarios cuyo estipendio aumentó alrededor de un 800% (gracias a esta política, la Argentina es el país latinoamericano con mayor cantidad de científicos por habitantes duplicando a su inmediato perseguidor: Brasil); promovió el regreso de científicos gracias al plan Raíces y ya repatrió a 950 de ellos; creó el Ministerio de Seguridad y aumentó el presupuesto de seguridad nacional en un 681%; la cantidad de efectivos de las fuerzas de seguridad pasó de 75.000 a más de 100.000; se creó el Ministerio de Industria y se promulgó la ley de promoción de la industria del software; de 80 parques industriales existentes en 2003, la Argentina pasó a tener 330; desde 2003 hasta la fecha la capacidad eléctrica del país aumentó un 45%; incorporó más de 2.000.000 de nuevos hogares a la red eléctrica y tendió 4.200 km de líneas de alta tensión; expropió YPF y la puso en funcionamiento tras el proceso de vaciamiento que llevó adelante Repsol; recuperó Aerolíneas Argentinas y al mismo tiempo hizo crecer ostensiblemente la cantidad de frecuencias y rutas con un criterio federal, levantó su concurso preventivo y renovó su flota adquiriendo 20 aviones Embraer, 26 Boeing y 5 AirBus 340, además de equipos de rampa y simuladores de vuelo; hay 7.000.000 más de usuarios de agua potable desde el 2003 y arriba de 1.500.000 nuevos hogares tienen disponibilidad de gas de red; creó el plan Pro.Cre.Ar que otorga créditos a tasas bajas y que prevé la construcción de 400.000 viviendas en los próximos 4 años; sancionó la Ley de Medios y creó el sistema de Televisión Digital Abierta cuya cobertura alcanza al 86% de la población; entregó miles de decodificadores gratuitos desde los cuales se puede acceder a la oferta de una veintena de canales entre los que se encuentran señales creadas por el Estado como Encuentro, Paka Paka o Incaa TV; pese a las presiones, impulsó las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género por las cuales las minorías sexuales acceden a un sistema básico de protección de sus derechos como ciudadanos iguales ante la ley; instauró que ya no se tenga que pagar para poder ver un gol; llevó adelante una reforma política que, entre otros aspectos, instituye el mecanismo de las internas abiertas y obligatorias, favorece el robustecimiento del sistema de partidos y garantiza la transparencia en el financiamiento de las campañas; le puso un límite a la posesión de tierras en manos extranjeras y con la Asignación Universal por Hijo, que cubre a 3.500.000 chicos, logró mejoras nutricionales, prevención de problemas de salud y el regreso a la escuela de 130.000 menores.

¿Que falta? Claro. ¿Que podría haberse hecho mejor? Por supuesto. ¿Que hay cosas que se han hecho mal o que no se han hecho? Sin duda, muchas. Pero una discusión seria sobre los primeros 10 años de kirchnerismo no puede pasar por alto la lista interminable de lo que hay en el haber. No me vengan con que todo es un gran relato y recuerden que la mejor verba es la que se basa en lo hecho, es la que se constituye sobre la res.
 
Tomado de aquí.
 
 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...